
"(…) Entre sus muchas virtudes, Chuang Tzu tenía la de ser diestro en el dibujo. El rey le pidió que dibujara un cangrejo. Chuang Tzu respondió que necesitaba cinco años y una casa con doce servidores. Pasaron cinco años y el dibujo aún no estaba empezado. "Necesito otros cinco años", dijo Chuang Tzu. El rey se los concedió. Transcurridos los diez años, Chuang Tzu tomó el pincel y, en un instante, con un solo gesto, dibujó un cangrejo, el cangrejo más perfecto que jamás se hubiera visto".
(Del libro ‘Seis propuestas para el próximo milenio’,
tomado del final del capítulo titulado ‘Rapidez’)
Ese cuento lo había leído en un libro para aprender inglés cuando tenía 8 años. Me marcó profundamente. El pintor iba a hacer un gallo y sucedía en china también con un emperador. El chico pintaba tardó 20 años creo y lo iban a matar. Pero en un instante sin perder la indiferencia hizo el más bello gallo que hubiese podido ver el obstinado emperador. El tiempo no pasa en vano para los que entrenan, ¿no?
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Comment by Miguel — July 16, 2008 @ 2:14 am