Tres poemas de ANTONIO MANILLA con un cuadro de FERNANDO AMPUDIA
Habitación con vistas al espacio
que en este instante indemne parpadea
a través del ozono. Tu mirada
construye las certezas, rediseña
el aire, agita el alma de los chopos
que sostienen la tierra junto al río.
Tirita el fuego en las colinas musicales.
Los pastores dormitan en la hoguera.
La piedra está naciendo y en tu memoria
alza una vara un niño. Sobre el verde
tapete de la libre asociación,
sobre la yerba plateada y húmeda
del verano —gigantes en la tarde—,
los ojos vivos de una trucha muerta.
P.C.
Levantas un idioma con palabras
como el río contiene las orillas:
un nuevo idioma que sujeta y forma
el pensamiento, ajeno a las ideas,
a cuanto en sí discurre:
el pardo vientre
de un viejo dios que cruzan animales
de apagadas escamas
y aún refulge, torpe moribundo.
Levantas un idioma sobre el lodo
y alrededor se agolpa
—bullente de otras vidas y sin sombras—
la corriente.
E. DE A.
Con dignidad atlántica
recibe el mar las aguas que mansamente aporta,
a estas alturas del camino, el Duero.
Así sus versos entran,
mecidos por corrientes demoradas,
en la canción del mundo:
con un rastro de espuma
que en la luz de la tarde se disuelve
y deja tras de sí una roja estela
mientras la sal penetra el agua dulce.
ANTONIO MANILLA
La bitácora de poesía y cosas aledañas de ELOÍSA OTERO




Muchas gracias, Antonio, por el envío de estos tres preciosos poemas. El primero se refiere a Roethke, el segundo a Celan y el tercero a Andrade, como reconocerá el lector inmediatamente.
Comment by islakokotero — January 8, 2008 @ 4:07 pm