VICENTE LUIS MORA: “Ni nocillero ni nostálgico, mutante”
Estupenda y sugerente la entrevista de Daniel Arjona a Vicente Luis Mora en El Cultural, a propósito de la publicación de ‘Pasadizos. Espacios simbólicos entre arte y literatura’ (Ed. Páginas de Espuma, 2008. Premio Málaga de Ensayo 2007). Por cierto, que VLM también hace a su vez buenas entrevistas.
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Desde el desierto de Nuevo México, donde dirige el Instituto Cervantes de Alburquerque, Vicente Luis Mora (Córdoba, 1970) responde a las preguntas de El Cultural a propósito de su libro Pasadizos. Tan lejos y tan cerca en pleno paradigma digital “pangéico”, Mora explora con su báculo indeciso los vasos comunicantes entre los diversos objetos de atención estética.Entiende los libros, las obras de arte, etc. como “lugares” e indaga en los “pasadizos” que los comunican. ¿No crea usted, de alguna manera, esos pasadizos al “descubrirlos”?
Es una buena observación, pero los pasadizos estaban ahí, mi participación se reduce a ir con una linterna y un machete, desbrozando el camino. Y hay muchos más por descubrir, todas las obras artísticas de valor se caracterizan por su apertura de significados hacia otras cosas y obras.
La preocupación por el “espacio” y la “posición”, ¿no acusa la gran confusión del mundo digital, que usted llama “pangéico”?
Así es; estas preguntas que respondo desde Madrid viajarán a unos servidores en EE.UU. que las rebotarán a Madrid y hasta usted. Parece un viaje demencial, pero lleva menos tiempo que acercarme a su redacción en un taxi. El ciberespacio altera nuestra idea de espacio y de ahí esa obsesión por situarnos.
Internet parece precisamente un lugar privilegiado para la topomaquia, esa “batalla de lugares simbólicos” a la que alude.
La competencia entre webs por la atención de los internautas es una topomaquia, desde luego, entre sitios (curiosa denominación común para las webs, ¿verdad?). Una lucha despiadada que parte de la obviedad de que el internauta sólo puede ver una página a la vez en un marco de miles de millones.
Desde su trabajo como director del Cervantes de Alburquerque (EE.UU), ¿qué juicio se hace de la Literatura española actual?
He descubierto con perplejidad que algunas obras españolas son “tecnología literaria punta”… flotando en un mar decimonónico, atrasado y anacrónico.
¿Nocillero o nostálgico? ¿Qué opina de la polémica literaria que enfrenta al fragmentarismo con la narración tradicional?
El fragmentarismo es el nuevo realismo. En los siglos XVIII y XIX, cuando empezó, era una ruptura ante la cosmovisión moderna; ahora es el testimonio de la fase final de esa ruptura. El mundo ha cambiado: es discontinuo, metamórfico; la información es fragmentaria y problemática, y la narrativa más precisa es la mutante, la que ha comprendido eso y sabe reflejarlo estructuralmente. El fragmento es una técnica, no un tema ni una obligación, hay que saber utilizarlo. Ni nocillero ni nostálgico, mutante.
¿El asunto es escribir historias o de lo que se trata ahora es de otra cosa?
La pregunta es: ¿hay otra cosa, aparte de historias? ¿Qué cree que cuentan nuestros libros? Lo que varía no es el qué, sino el cómo, y la mirada sobre el qué. Es una mirada del siglo XXI, volcada en una literatura actual. No se puede hablar sobre genoma o globalización en una novela a lo Galdós. Es como hacer astrofísica con gafas, en vez de con telescopio.
¿No recuerdan las innovaciones formales que se proponen a las que ya jugaron las vanguardias?
Todo lo que esté sobre una página recuerda a los manuscritos de Simmias o al Gilgamesh, la cuestión es cómo se miran las cosas, cómo se percibe la realidad y se procesa en el texto. Eso es lo que convierte a un autor en antiguo o actual; Beckett y Joyce son coetáneos, inventaron una mirada duradera; muchos narradores que sacarán libro en 2008 no son de este tiempo.
Y al otro lado del Atlántico, ¿son similares las polémicas literarias?
Sí, pero hay diferencias. A los escritores norteamericanos mainstream, que hacen best sellers, nadie quiere confundirlos con literatos, no están en las academias, nadie quiere disfrazar de literatura lo que es sólo consumo y excrecencia mercantil. Ya señaló Ignacio Echevarría en Trayecto esa curiosa mixtificación patria.
¿Qué escritores han entendido mejor los nuevos tiempos?
Diré sólo extranjeros, para no molestar (más): Pynchon, Coetzee, Bernard Nöel, D. F. Wallace, Saunders, Welsh, MacCarthy, y sobre todos J. G. Ballard, que los comprendió antes de que llegaran.
Cita la crítica cultural de los blogs como un ejemplo de la Revolución que propicia la Red. Tal democratización, ¿acabará con los centros de poder intelectual tradicionales?
Ojalá. Pero la intención no es sustituirlos por otros digitales e igualmente torpes, sino por una red de redes, parte de cuyos nodos sean, estructural y severamente, críticos con el poder.

LECTURAS A LA SOMBRA DE UN COCOTERO La bitácora de poesía y cosas aledañas de ELOÍSA OTERO











Este tío es un idiota integral. La que se avecina. Yo propongo llamarles los Post-niputaidea. Que rabia dan estos tipo que cogen cuatro conceptos mal leídos de Derrida y creen que con eso puede justificar el discurso más pobre. Bah!
Comment by Werner — November 18, 2010 @ 2:08 pm