Petroglifos en la comarca leonesa de La Maragatería, descubiertos por JUAN CARLOS CAMPOS, con fotos de AMANDO CASADO
UN ENIGMA TALLADO HACE 5.000 AÑOS
Se cumple un año desde que JUAN CARLOS CAMPOS
encontró los petroglifos en Lucillo (León),
en una ladera del monte Teleno,
sin que las instituciones hayan hecho nada
para proteger el importantísimo hallazgo
~ ~ ~
Las fotografías son cortesía (y un regalo) de AMANDO CASADO
(Este reportaje se publica hoy lunes en EL MUNDO DE LEÓN
y en EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN.
También lo han sacado en la edición digital elmundo.es)
Mañana martes hará justo un año desde que el astorgano Juan Carlos Campos, un pequeño empresario aficionado a la arqueología y a la historia, se topó por casualidad con un hallazgo extraordinario en una de las laderas del mítico monte Teleno, en la Maragatería: dos enormes rocas con su superficie tallada con símbolos, laberintos, cazoletas, signos cruciformes, espirales… cuya antigüedad podría remontarse unos 4.000 o 5.000 años atrás en el tiempo. Estos petroglifos son muy parecidos a los existentes en zonas de la costa atlántica y de Galicia, aunque hasta ahora nunca se habían encontrado en un lugar tan tierra adentro como la Maragatería leonesa.
Desde el principio Juan Carlos Campos, absolutamente emocionado, fue consciente de que aquello era un tesoro y un descubrimiento fuera de lo común, capaz de arrojar nuevas luces sobre nuestros ancestros neolíticos, por lo que no quiso facilitar la ubicación del lugar donde localizó las piedras, con el fin de preservarlas hasta que fueran examinadas por expertos.
Así cuenta el propio Campos cómo dio con los petroglifos: «Mientras realizaba una de mis excursiones por el monte, había encontrado varias hendiduras en forma de cuña en las rocas, como las usadas por los canteros, pero cuando descubrí una pequeña hendidura circular, una cazoleta (’coviña’, en gallego) empecé a albergar esperanzas de encontrar más cosas interesantes».
Se alejó de la zona, buscando en cada roca, y de repente, cuando estaba a punto de darse media vuelta, observó una enorme piedra tumbada en el suelo, como una mesa. «Lo que me llamó la atención es que de lejos parecía un meteorito, como si tuviera la viruela. Me acerqué y… ¡No podía creerlo!. Aquella piedra tenía más de setenta cazoletas, algunas estaban en el centro de composiciones geométricas y una de ellas, claramente un laberinto, tenía al lado un símbolo cruciforme».
Al día siguiente, Campos regresó a la zona al atardecer. «Quería fotografiar las rocas con esa luz, esperaba más contraste y más definición [en los dibujos, por el juego de luces y de sombras]. Y acerté. Los petroglifos parecían brillar. Incluso me pareció apreciar la figura de un ciervo entre cazoletas y laberintos».
Juan Carlos Campos comenzó a divulgar su hallazgo a través de internet, para lo cual abrió un blog: tierradeamacos.blogspot.com. Y a partir de ahí la noticia corrió como la pólvora, despertando el interés de investigadores nacionales e internacionales, como el profesor gallego José Luis Galovart, o como Antonio de la Peña, todo un experto en arte rupestre y petroglifos de la costa Atlántica. O como la revista de Gales ‘Caerdroia’ (palabra que en gaélico significa ‘laberinto’), especializada en estos temas.
Los petroglifos se encuentran localizados en el término municipal de Lucillo, entre esta población y Filiel, en una de las laderas del monte Teleno que dan a la parte de Maragatería, junto a una peña simbólica que divide la zona de pastos. «Los pastores de estos pueblos sí recuerdan haberse sentado en estas enigmáticas piedras», señala Campos.
SIN PROTECCIÓN
Unos meses después de que trascendiera el descubrimiento, y después de que un grupo de expertos visitara la zona, la Junta de Castilla y León suscribió un acuerdo con la Universidad de León con el objetivo de llevar a cabo un estudio científico y, según fueran los resultados, poner en marcha una actuación permanente de conservación.
El estudio se encargó a un investigador de prestigio, Federico Bernaldo de Quirós, catedrático de Prehistoria de la ULE. No obstante, este catedrático ya advirtió hace unos meses que el trabajo será más complicado de lo que parece: «Hay que hacer estudios previos, ver cómo esta la piedra, condiciones de la misma… Y todo esto, además, depende del tiempo. No está fácil; habrá que ir por la noche para iluminar sin problemas, habrá que trabajar en función de la climatología…».
Hasta el momento, Bernaldo de Quirós no ha querido arriesgar hipótesis sobre la época prehistórica en la que se pudieron labrar estos dibujos en la piedra, aunque en su día ya avanzó que «tal vez sean de la Edad del Bronce», es decir, hace 4.000 ó 5.000 años. «Esto supondría que son más antiguos incluso que los aparecidos en zonas de Irlanda e Inglaterra», apunta Campos.
En todo caso, el catedrático ha insistido en que «habrá que mirarlo todo bien, investigar y contrastar con otros lugares». Lo que sí ha reconocido es que estos restos son «muy valiosos» y «por eso precisamente requieren un estudio sumamente cuidado
so».
Pero el tiempo pasa, y el estudio de Bernaldo de Quirós ha tenido que ser pospuesto hasta la primavera, en espera de que mejoren las condiciones meteorológicas de frío y nieve. Lo grave, sin embargo, es que ninguna institución (ni la Junta, ni los ayuntamientos de la zona) han protegido los petroglifos de ninguna manera, algo que preocupa mucho a su descubridor, que pide paciencia a los curiosos: «El estudio está en buenas manos, pero es necesario esperar a que se termine y se protejan los petroglifos, y a partir de ahí, disfrutarlos».
Y es que, si bien Campos ha intentado no desvelar dónde está el lugar más que a estudiosos y gente de confianza, el asunto ha trascendido demasiado y en algunas casas rurales de la zona hasta se organizan excursiones por la ‘ruta de los petroglifos’, «con lo cual temo por ellos, porque ya se ha producido algún daño grave», advierte preocupado.
En concreto, las piedras ya han sufrido una agresión que Juan Carlos Campos atribuye a que «alguna persona, quizá por ignorancia o para intentar ver mejor los dibujos, ha ‘repasado’ los surcos de varias figuras con una piedra afilada, quitando el musgo y rayando varios grabados, uno de ellos un laberinto».
Y, así, el propio Campos ha colocado un pequeño cartel suplicando a los visitantes que «por favor» no toquen los petroglifos, ya que sus sucesivas peticiones de protección ante las instituciones correspondientes no han dado resultado, «y todo esto es demasiado precioso como para arriesgarse a que la gente lo destroce».
Únicamente la arqueóloga municipal de Astorga, María de los Ángeles Sevillano, «sí reaccionó cuando vio los grabados rayados y ha elaborado los informes pertinentes», explica Campos en su blog, y añade: «Sé que le ha dolido tanto como a mí, porque en su primera visita se enamoró de las piedras sólo con verlas».
Este astorgano se ha ido topando con muchos otros petroglifos en la zona, y a raíz de sus hallazgos han empezado a trascender otros más. Curiosamente, sus últimos descubrimientos, que darán que hablar, son unos antiguos ‘alquerques’ y tableros de juego en piedras de la catedral de León.
«pedras escritas»
La palabra petroglifo proviene de los términos griegos ‘petros’ (piedra) y ‘glyphein’ (tallar) y fue acuñada en francés como ‘pétroglyphe’. De ahí deriva.
Los petroglifos son representaciones gráficas, grabadas en rocas o piedras, realizadas por nuestros antepasados prehistóricos, sobre todo a partir del Neolítico. Para muchos investigadores, estos dibujos tallados en la piedra son el antecedente de los símbolos previos a la escritura, y su uso en la comunicación se remonta en algunos lugares a unos 10.000 años antes de Cristo.
En España hay constancia de lugares con petroglifos en Galicia y en las Islas Canarias, en la denominada franja atlántica, y también en el norte de Portugal. Sin embargo, hasta ahora no se tenía noticia de petroglifos en la provincia de León, de ahí la importancia del hallazgo.
En Galicia, la cultura popular ha llamado muchas veces a estas insculturaciones petroglíficas «pedras escritas» (piedras escritas).
Curiosamente, algunos de los ‘laberintos espiraloides’ que aparecen en los petroglifos de León se parecen muchísimo a los de Mogor, en Galicia.
NOTA: Las fotografías de este reportaje fueron tomadas al caer la noche, días antes de Nochebuena, por el magnífico fotógrafo Amando Casado, a quien le debemos su publicación, como un regalo. En las imágenes, Juan Carlos Campos posa junto a las piedras con petroglifos que ha descubierto en una ladera del Teleno, el monte sagrado de los astures.




LECTURAS A LA SOMBRA DE UN COCOTERO La bitácora de poesía y cosas aledañas de ELOÍSA OTERO











Las fotos son magníficas, y el descubrimiento mucho más.
Por cierto, una anécdota sobre este hallazgo apasionante que, como tantas otras cosas, le debe tanto al azar como al “saber mirar”, a la curiosidad y a las ganas de entender [conocer] el mundo e ir un poco más allá de lo aparente. Juan Carlos Campos me contó que la razón de haber elegido esa zona para su excursión fue que, días antes, mirando en Google fotos de la Maragatería realizadas por satélite, observó unos puntos que brillaban extrañamente en una ladera del Teleno. Intrigado, decidió ir a dar un paseo por el monte, a ver qué podía ser aquello. Y descubrió los restos de unas catas o algo así, para una cantera, deduciendo que el día en que el satélite tomó las fotografías desde las alturas del espacio, esos restos brillaron por el reflejo de la luz del sol, destellando. Entonces fue cuando, también, se fijó en los extraños agujeritos de algunas piedras en la ladera, con esas “viruelas” que menciona —y que en Galicia llaman ‘coviñas’ y por aquí ‘cazoletas’—, topándose de súbito y como por arte de magia con la sorpresa que muestran las imágenes que reproducimos aquí arriba.
Comment by islakokotero — January 19, 2009 @ 3:29 am
Muy buen artículo, eres estupenda. A Juan Carlos Campos mi admiración.
Comment by zapi — January 19, 2009 @ 1:48 pm
Enhorabuena por tu artículo.Los petroglifos cautivan por su misterio, las fotos de Amando Casado son espectaculares y al leer el texto se nota el cariño que le has puesto.
No paro de agradecer al destino que me permitió encontrar esas rocas y por añadidura a personas como vosotros.
Felicidades tambien por tu blog
Comment by Juan Carlos Campos — January 19, 2009 @ 10:07 pm
Me sumo a zapi, yo también admiro a las personas como tú, Juan Carlos.
un abrazo
Comment by islakokotero — January 19, 2009 @ 11:01 pm
ke bonito
saludos desde Karnota
Comment by x.l. — January 20, 2009 @ 12:00 am
no sabía que Federico Bernaldo de Quirós, el catedrático que se está encargando del estudio, había sido director del Centro de Investigación y Museo de Altamira, pero es una referencia más para saber que sí, que el estudio está en buenas manos. A ver si llega a alguna conclusión más que interesante… seguro. Hay que seguir este tema.
Comment by kokotera — January 20, 2009 @ 12:40 am
Muy buenas fotos, que suerte tiene de poder encontrar cosas como esa, de un valor incalculable para la humanidad, la autoridades deberian hacer algo para proteger tal reliquia!!!
Comment by apuestas deportivas — September 29, 2009 @ 1:12 am