Dedicado a JUAN CARLOS MESTRE / ‘El hijo del panadero’, por ERNESTO ESCAPA

El tiempo ha ido agitando las hojas del tupido censo de escritores que un día habitó el pueblo de Mestre. Murió Gilberto y luego González Alegre, más tarde Carnicer y esta primavera Pereira, que se hubiera alegrado más que nadie de su triunfo. Antes de publicar los primeros versos, estudió Periodismo en Barcelona y militó en el apremio por dar carpetazo a la pesadilla de la dictadura. Luego, se embarcó en una candidatura municipal de izquierdas en Villafranca y aquel gesto le costó a su padre el rechazo a los panes de su esfuerzo. Fue el castigo más hiriente para las utopías del poeta.
El amor y el compromiso lo llevaron al Chile asolado por Pinochet, donde dio suelta a su mano prodigiosa para el arte, a la vocación musical y a su fascinante oficio de juglar. Ahora nadie iguala a Mestre en un escenario. ‘Antífona del otoño en el valle del Bierzo’ (1986) fue uno de los últimos Adonais de interés y libro crucial en el rescate de una poesía generosa en resonancias y sugestiones. Siendo un artista de mucha actividad, dosifica sus poemarios, que destila de lustro en lustro, a veces en versiones complementarias de verso y pictóricas, como ocurre con el rastro romano del poeta Keats. Alguno de sus collages recuerda la impronta de las grafidias de Beberide, el artista de su pueblo que cambió París por los misterios de la pastelería. ‘La casa roja’ es un libro grande que contiene la resuelta enmienda del creador a las trampas de la mansedumbre.
LECTURAS A LA SOMBRA DE UN COCOTERO La bitácora de poesía y cosas aledañas de ELOÍSA OTERO











Agradecemos a Ernesto el envío de este artículo que se publicará mañana en algunos periódicos de Castilla y León… Es un honor darlo en primicia, reiterando nuestra ENHORABUENA a Mestre
Comment by islakokotero — October 2, 2009 @ 5:36 pm