Isla Kokotero

March 29, 2008

Sobre las caricias, por MARÍA JOSÉ SÁNCHEZ LEYVA

 JR, Mª José y San Gonza, con halo.
El instante en que un sentimiento penetra el cuerpo es político
 
A Olvido García Valdés
 
Esta caricia es política, continua el poema de Adrienne Rich del que he tomado el título para estas páginas, que tratarán de caricias mientras proponen  una reivindicación de la emoción como impulso fundamental del acto ético en las representaciones e imágenes que nos damos en tanto que colectivo en la cultura de masas. La pasión como disposición ética es una potente imagen para la ética postmoderna que redescubre al otro; como metáfora del amor y modo de enfrentar esa otra ética del otro. La caricia estremecedora de ciertas representaciones artísticas que le prestan materialidad  a la lucidez y convocan una mirada trascendente que se esfuerza  exigente en buscarle cuerpo a lo que está por decir. Ética, política, estética, ambiciones sobre las que propongo un pensar conjunto porque más allá del ejercicio epistémico o teórico lo que apasionadamente suscitan son unas preocupaciones en las que me veo absolutamente comprometida.
De un video de Bill Viola
    Cuestiones que serán meramente evocadas pero que deseo, sin embargo, convocar a modo de  geografía con una excusa: la exposición que tuvo lugar en Madrid en febrero de 2004 de vídeos e instalaciones de Bill Viola, significativamente titulada Las pasiones y en la que el autor aborda la cuestión de la representación de las emociones. (…)
 
    MARÍA JOSÉ SÁNCHEZ LEYVA (Buscando otra cosa, hemos encontrado este estupendo (haz click:) ensayo en Internet, que se puede descargar entero en pdf y que hemos leído y saboreado con verdadero placer)

November 23, 2007

‘Necesidades vitales’, por ADRIENNE RICH

Filed under: POEMAS, * ADRIENNE RICH

Pedazo a pedazo parece
que vuelvo a entrar en el mundo: primero empecé

como un punto pequeño, fijo; todavía veo
aquel viejo yo, una chincheta azul oscura

empujada a escena,
una dura cabecita emergiendo

del rumor y el florecer puntillistas.
Después de un tiempo la mota

empieza a licuarse. Ciertos calores
La derriten.

        Ahora a toda prisa, me iba

diluyendo en gamas
de rojo quemado, verde ardiente,

biografías completas nadaban hacia mí
y me engullían como a Jonás.

¡Jonás! Yo era Wittgenstein,
Mary Wollstonecraft, el alma

de Louis Juvet, muerto en
una fotografía ampliada.

Hasta que devorada, casi hecha jirones,
aprendí a volverme

poco apetecible. Escamosa como un bulbo seco
tirado en el sótano

me serví de mí misma, no dejé que nada me usara.
Era como cobrar un subsidio personal,

a veces más como modelar ladrillos en Egipto.
La vida que allí había era mía,

poner una y otra vez
la mano sobre un ladrillo caliente

y tocar el espíritu del sol
con frugal alegría,

nombrar una y otra vez
las meras necesidades.

Qué importan ya aquellos días. Pronto
la práctica puede hacerme casi perfecta, me

atreveré a habitar el mundo
con el movimiento vigoroso de una anguila, sólida

como una cabeza de col. Tengo invitaciones:
un bucle de niebla se eleva humeante

de un campo, visible como mi aliento,
las casas a lo largo del camino permanecen esperando

como ancianas que tejen, ansiosas
por contar sus historias.
                                                                        
ADRIENNE RICH (De la antología ‘Poemas 1963-2000′.
Traducción: Mª Soledad Sánchez Gómez. Ed. Renacimiento, Sevilla, 2002)

November 22, 2007

Un poema de ADRIENNE RICH, para MJ

Filed under: POEMAS, * ADRIENNE RICH

Adrienne RichLa isla nos sacó ampollas en los pies.

Al principio pronunciamos mal nuestros propios nombres.

Todas las hojas de aquel árbol estaban escritas con palabras. 

Ahí había un lenguaje pero nadie que lo hablara.

A veces cada uno de nosotros estuvo solo.

Nuestras sombras nos abandonaron en la playa al mediodía.

La red de la memoria que retorcimos continuó rompiéndose.

Como animal muerto yacía la canoa estropeada en la playa.

En una cáscara de coco empezaste a escribir un diario de vida.

 

    ADRIENNE RICH (poema 4 de ‘Pierrot Le Fou’, de la Antología 1951-1981 publicada por Visor en 1986. Traducción de Myriam Díaz-Diocaretz)






















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