‘Luces y sombras’, una fotografía de AGUSTÍN BERRUETA

Es verdad que hay luz al final del túnel…
bueno, de unos sí e de outros non, como los pimientos de Padrón.
©Fotografía de AGUSTÍN BERRUETA.

Es verdad que hay luz al final del túnel…
bueno, de unos sí e de outros non, como los pimientos de Padrón.
©Fotografía de AGUSTÍN BERRUETA.

Le robamos a Gus su perfil bueno, aunque tenga todos los derechos reservados, pero es con buen fin: merece la pena anunciar su galería fotográfica de 2009 en la red, para que la visitéis si queréis: aberrueta. Una cala recoleta y un sitio muy especial, como sus fotos.
[Con Zapi, Pajares, Silvia, Gus Berrueta, Fernando Ampudia,
Rafa, Andrés Edo, Antonio, Varis, Alex… en el Noa.]
~
MI CALLE
Vivo en un lugar,
donde no llega la luz,
niños se ven,
que van descalzos,
sin salud.
Por la estrecha calle,
algun carro viene y va,
y cuando llueve,
nadie puede, caminar.
Mi calle tiene un oscuro bar,
húmedas paredes
pero sé que alguna vez,
cambiará mi suerte…
Doy mi dirección,
a quien brindo mi amistad,
mas al saberla,
no me quieren, visitar.
Pero alguna vez,
siempre por casualidad,
he visto amigos,
con mujeres, en el bar.
Mi calle tiene un oscuro bar,
húmedas paredes pero sé
que alguna vez,
cambiará mi suerte…
…
LONE STAR



El pasado 19-F, en la Biblioteca Pública de León:
Recital. ‘Cuarteto de Invierno’
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[© Fotos de AGUSTÍN BERRUETA]

Durante un concierto de ELÉCTRICA, hace unas semanas,
en el Café del Auditorio ‘Ciudad de León’
~
[© Fotografías de AGUSTÍN BERRUETA]



Acaba de regresar de Brasil. Allí ha presentado su libro de poemas Descalzos sobre las brasas (publicado en León por Eje Ediciones, en la colección que dirige Héctor Escobar), y ha participado en un amplio programa cultural dentro de la I Bienal Internacional de Poesía de Brasilia, que se celebró del 3 al 7 de septiembre. Y vuelve Juan Carlos Pajares absolutamente fascinado por cómo se vive la cultura en aquel país.
“Hemos participado en la Bienal unos 150 poetas de todo el mundo, y entre ellos algunos tan grandes como los brasileños Affonso Romano de Sant’Anna, Reynaldo Jardim, Thiago de Mello o Wlademir Dias-Pino. Pero lo maravilloso ha sido experimentar cómo se vive la poesía en Brasil, de una manera natural, no como aquí, donde la poesía parece un ejercicio intelectual para unos pocos elegidos”.
En ese sentido, cuenta que “en los cafés y librerías brasileños proliferan las tertulias y los recitales espontáneos, en las paradas de autobús la gente deja libros, para que otros los cojan y dejen a su vez libros distintos… La poesía está en la calle, y se vive con pasión”.
Como anécdota, recuerda que “allí no es nada extraño que una carnicería, como yo ví, organice actividades culturales, desde un concierto de batucada a un recital poético, y que tenga una estantería con libros dentro del establecimiento”.
Otra cosa que le llamó la atención es que en una pequeña “rodoviaria” (estación de autobuses), exista una oficina de correos y, en ella, una “sala de lectura”, como si fuera una biblioteca pública, donde la gente está leyendo mientras espera un giro o un autobús.
Juan Carlos Pajares hace algún tiempo que fue traducido al brasileño por Antonio Miranda, coordinador de esta I Bienal y director de la Biblioteca Nacional de Brasilia.
Poeta a su vez, Antonio Miranda es además el autor del prólogo de Descalzos sobre las brasas, el libro con el que Pajares ha viajado a Brasil y en el que ha volcado, de forma definitiva, su obra lírica de los últimos 25 años. Un poemario con “textos de punzante humanidad, de desconcierto y perplejidad”, en el que “el poeta rumia las palabras que elige”, según Miranda.
“Su lenguaje está muy lejano de la asepsia que nos reclama un Fernando Pessoa al elegir la rosa como rosa, la piedra como piedra. Tiene vertientes del surrealismo y del ‘real maravilloso’ en que se imbrican fantasía y realidad, como en Rulfo, que Pajares reverencia”, anota Antonio Miranda en el prólogo.
“La poesía es como un iceberg. Tiene que haber una enorme base para que sobresalga el vértice del agua. Y la idea de Miranda ha sido mostrar ese iceberg en esta I Bienal, con un sinfín de actividades abiertas y con decenas de poetas representativos de todas las generaciones y de todas las tendencias de la poesía contemporánea —escrita, hablada, cantada, visual, performática, digital…—. Le ha dado un megáfono a la poesía, para que se oiga más, pero allí la poesía ya estaba en la calle ”, explica Pajares.
Además de participar en la Bienal como invitado, el escritor leonés ha repartido su estancia en Brasilia entre un buen número de lecturas poéticas y presentaciones en otras instituciones, dentro de un calendario de actividades coordinado por la Embajada de España en Brasilia y por el Instituto Cervantes.
“Estoy encantado. He conocido a poetas de todo el mundo, sobre todo brasileños y latinoamericanos, como Daniel Chirón, argentino que dirige la reconocida revista El Jabalí, Amparo Osório, Wilfredo Machado, William Ospina, Fabio Morábito… (la lista es enorme). El intercambio de libros ha sido brutal. La efervescencia cultural es increíble, y el programa de actividades tan amplio que no pude ir ni al 25 por ciento de las cosas”.
Y lo más curioso: “En cuanto se enteraban de que yo venía de León, todos me preguntaban por el gran poeta Antonio Gamoneda, al que reverencian en toda Latinoamérica, donde tiene un tirón enorme. Es sorprendente, además, el conocimiento que tienen allí de nuestra cultura (escritores, artistas, cineastas…), y sentí un poco de vergüenza, la verdad, por lo poco que sabemos nosotros aquí de la cultura y los poetas de los países latinoamericanos”.
Elena Medel, Juan Carlos Reche y Eduardo García son los representantes españoles que han acudido a esta I Bienal poética de Brasilia, además de Pajares.
Con Eduardo García, y con la traductora Aurora Cuevas Cervero, el poeta leonés se va a encargar a partir de ahora de trabajar en los contenidos de poesía española de la web de Antonio Miranda (www.antoniomiranda.com.br), una página sobre poetas de todo el mundo que registra un millón de visitas al año. Por cierto que Aurora Cuevas acaba de traducir un libro de Miranda al castellano, El azul más distante, poemario que acaba de ver la luz en una editorial madrileña.
Poeta, actor, documentalista y profesor
Juan Carlos Pajares (Huelva, 1961) reside en León desde niño. Ha vivido siempre disperso entre actividades que no tienen conexión aparente, distribuyendo su tiempo entre la ganadería, el teatro “independiente”, la Administración, la programación musical en bares nocturnos, la docencia, el cine… y, esporádica pero a la vez compulsivamente, la poesía. En la actualidad trabaja como profesor del Área de Biblioteconomía de la Universidad de León.
En 1984, en la extinta Editorial Margen, publicó un reducido conjunto de poemas, titulados Relatos incompletos o el hundimiento del Kizilirmak. Más tarde publicó en Badosa, en formato digital, El mundo pudo ser una bella verdad. En Descalzos sobre las brasas ha recuperado parte de aquellos poemas, junto a otros más recientes. Este libro, además, está ilustrado por el artista leonés Amancio González Andrés.
Pajares conoció a Antonio Miranda en un congreso de ISKO, “una organización internacional para la búsqueda del conocimiento, una cosa de esas en las que nos metemos los bichos raros que somos los documentalistas”.
Miranda, entre otras muchas cosas, “es un reconocidísimo profesional de la información en el mundo documental. Le envié mi libro, antes de imprimirlo, y (a pesar de que no le gusta reseñar) le encantó y quiso hacer el prólogo. Que yo haya estado en esta I Bienal de Poesía Brasilia ha sido un empeño suyo”.

Fotografías de Agustín Berrueta de dos obras de Aníbal Núñez, "una acuarela de la serie ‘Tapias’, una exposición maravillosa que hizo en la Casa Lis de Salamanca, allá en el 83. Y un florero (¿técnica mixta?)".
OCUPACIÓN EN INVIERNO
Describir sobre el solo día de nieve
en el barbecho la delicadeza
del mecanismo breve que reproduce el canto
de la codorniz hembra.
SÍNTOMAS DE VEJEZ
Ya el poeta no hace como antes
boceto de sus lágrimas
ni refunde su canto hasta el poema
Ahora directamente como el liquen
sobre la piedra inerme
dispone las palabras a sabiendas
de que el tiempo ha dispuesto el cañamazo
de lo que va a escribir para el olvido.
SUDOR DE PAISAJISTA
Por hacer un doblez en el pañuelo
—no por hacerlo mal— se ha roto el campo
y sobre el caballete la esperanza
de recobrar lo bello del paisaje.
PROHIBICIÓN DE CAZAR EN DÍA NEVADO
Se habían borrado anoche las estrellas
y tú lo atribuías no sin razón del todo
a los relatos de los cazadores.
EN
En el anochecer tu ausencia traza
un mapa fidedigno de nuestro territorio.
SEGURIDAD EN PUERTOS SEPARADOS
Sobre el mar que anegó nuestra cabaña
y la carta marina colgada de tu cuarto
un trazo discontinuo delimita la zona
donde la prohibición de echar el ancla
persistirá mientras existan minas
y un póstumo peligro de que el amor estalle.
ISLOTE MUY SIMBÓLICO
Mientras troncha el tropel gemas de néctar
ávido del tesoro del pirata
vamos a amotinar a las abejas.
ANÍBAL NÚÑEZ
(Del libro ‘Taller del hechicero’. Balneario Escrito Ed., Valladolid, 1979)

Esta es una de las obras que cuelgan desde ayer en las paredes del Bar Miserias (León), en una exposición colectiva de artistas leoneses que se podrá contemplar durante todas las fiestas navideñas.
Además del fotógrafo Agustín Berrueta, se exhiben obras de la escultora Itxaso Garmendia y de los pintores Juan Rafael, Alejandro Sáenz de Miera, María Murciego, Andrés Herrero, Santos Javier, Ernesto Rodera, Fernando Ampudia, Javier Cardo, Rafael Anel Martín-Granizo y Carlos Cuenllas.
(Por cierto que quienes aparecen en la foto son el propio Agustín Berrueta y el artista leonés, afincado en Salamanca, Alfredo Omaña)
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