‘Conjuro’, de AGUSTÍN GARCÍA CALVO

CONJURO
~ 16 ~
¿Que por qué tanta agua
he dejado correr,
señora mía
sin volver a decirte canciones,
como antaño solía?
Es que —¿sabes?— la pena,
el miedo, la enfermedad
y la ruina
demasiado de triste y cerrado
en mí mismo me hacían,
y ni el pájaro azul
picoteaba el zurrón
de melodías
ni otro sol levantaba cabeza
de la charca podrida.
"Pero ¿qué?: ¿no eran luto
y tristeza mi faz?,
¿no eran yo misma?"
me dirás "Pues ¿por qué tu tristeza
no cantaba la mía?"
Si eres triste o si no,
ni lo sé ni me importa;
pero mira:
no es el tema —se ve— lo que cuenta,
sino el tono y la rima:
hasta para cantar
al abismo de la
melancolía
hace falta un aliento de gozo,
una sal de alegría.
Pero a tan razonable
alegato "Bobadas"
me replicas:
"Tú canta y no cuentes; tú canta
con mi miedo en las tripas".
"Y si logro cantar,
¿tú me sacas del pozo?,
¿tú me libras?"
te pregunto, y respondes "Yo nunca
hago promesas
ni profecías".
(’Libro de conjuros’. Ed. Lucina. Madrid, 1981)
LECTURAS A LA SOMBRA DE UN COCOTERO La bitácora de poesía y cosas aledañas de ELOÍSA OTERO










