Isla Kokotero

February 3, 2009

‘Conjuro’, de AGUSTÍN GARCÍA CALVO

 

CONJURO
~ 16 ~

   ¿Que por qué tanta agua
   he dejado correr,
       señora mía
sin volver a decirte canciones,
   como antaño solía?


   Es que —¿sabes?— la pena,
   el miedo, la enfermedad
       y la ruina
demasiado de triste y cerrado
   en mí mismo me hacían,


   y ni el pájaro azul
   picoteaba el zurrón
       de melodías
ni otro sol levantaba cabeza
   de la charca podrida.


   "Pero ¿qué?: ¿no eran luto
   y tristeza mi faz?,
      ¿no eran yo misma?"
me dirás "Pues ¿por qué tu tristeza
   no cantaba la mía?"


   Si eres triste o si no,
   ni lo sé ni me importa;
       pero mira:
no es el tema —se ve— lo que cuenta,
   sino el tono y la rima:


   hasta para cantar
   al abismo de la
       melancolía
hace falta un aliento de gozo,
   una sal de alegría.


   Pero a tan razonable
   alegato "Bobadas"
       me replicas:
"Tú canta y no cuentes; tú canta
   con mi miedo en las tripas".


   "Y si logro cantar,
   ¿tú me sacas del pozo?,
      ¿tú me libras?"
te pregunto, y respondes "Yo nunca
       hago promesas
       ni profecías".

AGUSTÍN GARCÍA CALVO
(’Libro de conjuros’. Ed. Lucina. Madrid, 1981)

June 12, 2008

Una charla con AGUSTÍN GARCÍA CALVO

Agustín García Calvo en León. La foto es de RGM 

    "Hay que luchar contra la fé, que mata los sentimientos y no deja sentir. Y hoy la fé es sobre todo la fé en el dinero. Sin embargo, aunque la fé es lo que nos impide sentir, uno también está condenado a tener fé para subsistir". Sobre estos paradójicos paradigmas cimentó Agustín García Calvo la charla que impartió en León hace unos días.

    El viejo profesor, a sus más de 80 años, no ha abandonado el estilo dialéctico que le caracteriza, ni su indumentaria habitual: largos pañuelos, anillos en los dedos, dos camisas superpuestas, pantalones de pana, una coleta lateral en la que recoger sus cabellos blancos, o el gesto adusto con el que anima a pensar a sus interlocutores, espoleando sus neuronas y llevándoles la contraria siempre que puede. Aún así, Agustín García Calvo no busca sentar cátedra, aunque él mismo lleve sentado muchos años en una. "Hay que luchar contra la fé. El dios Dinero, sin la fé, no se sostiene", sentenció.

    (Fue un gustazo asistir al acto, como en los viejos tiempos de estudiante. Se puede leer toda la crónica en -haz click:- Peatóm.)






















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