‘Huye del triste amor, amor pacato…’, por ANTONIO MACHADO

sin peligro, sin venda ni aventura,
que espera del amor prenda segura,
porque en amor locura es lo sensato.
Ese que el pecho esquiva al niño ciego
y blasfemó del fuego de la vida,
de una brasa pensada, y no encendida,
quiere ceniza que le guarde el fuego.
Y ceniza hallará, no de su llama,
cuando descubra el torpe desvarío
que pedía, sin flor, fruto en la rama.
Con negra llave el aposento frío
de su tiempo abrirá. ¡Desierta cama,
y turbio espejo y corazón vacío!
ANTONIO MACHADO
(Después de ver ‘Los girasoles ciegos’, de José Luis Cuerda)

Yo voy soñando caminos
LECTURAS A LA SOMBRA DE UN COCOTERO La bitácora de poesía y cosas aledañas de ELOÍSA OTERO










