Isla Kokotero

October 23, 2009

Hoy, 23 de Octubre / Homenaje a ANTONIO PEREIRA en el IES Juan del Enzina

 

RECITAL-HOMENAJE A ANTONIO PEREIRA

del IES Juan del Enzina

El viernes, 23 de octubre, a las 13 horas.

Lugar: Teatro del IES Juan del Enzina. León
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Asistirán: Úrsula Rodríguez (viuda de Antonio Pereira) y Carmen Busmayor (directora de la fundación "Antonio Pereira").

Este homenaje, que estaba previsto realizar en la primavera de 2009, se suspendió tras el inesperado y repentino fallecimiento, el pasado 25 de abril, del escritor villafranquino Antonio Pereira.

Se trata del tercer homenaje que la comunidad escolar del IES Juan del Enzina rinde a los grandes escritores vivos leoneses. En 2007 el homenajeado fue Antonio Gamoneda, en 2008 le tocó el turno a Victoriano Crémer y, en la primavera de 2009, la muerte truncó el encuentro de Antonio Pereira con los alumnos y profesores del Instituto.

Ahora, unos meses después, el instituto ha retomado este homenaje en recuerdo de un escritor querido como pocos en esta provincia. También se repartirá la revista dedicada a Antonio Pereira, en la que la trayectoria literaria del escritor se ilustra con sus propios poemas y cuentos, así como con dibujos realizados por los alumnos del IES Juan del Enzina.

ANTONIO PEREIRA. RETRATO REALIZADO POR ENCARNACIÓN CAMPESINO

El homenaje consistirá en un RECITAL MULTIDISCIPLINAR (música, lecturas, dramatización…), fruto del trabajo de los departamentos Lengua y Literatura, Música y Dibujo realizado el curso pasado en torno al escritor.

Participarán:

-Víctor M. Díez (poeta)

-Carmen Busmayor (poeta)

-Eloísa Otero (poeta y periodista)

-Los alumnos del ‘Juan del Enzina Teatro’

-El Laboratorio Teatral "El Birrete"

… Todos ellos bajo la coordinación Javier R. de la Varga, con Héctor Alonso al frente del apartado audiovisual.

NOTA:

El retrato de Antonio Pereira fue realizado por la profesora del IES Encarnación Campesino, y sirve de portada a la Revista-Homenaje.
El dibujo de arriba, ‘Hermosa ferretería’, es obra de la alumna Natalia Rodríguez González.


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* Primer poema de ANTONIO PEREIRA, escrito cuando el autor tenía 9 ó 10 años (y vivía en Villafranca del Bierzo y estaba enamorado de una niña de Bilbao):
Lagrimitas de mujer,
perlas de mi corazón,
que venís a entristecer
las delicias del amor.


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May 1, 2009

ESPEJISMOS / ‘Se te escapa entre alondras…’

 

http://islakokotero.blogsome.com/images/1-ppereira-retrato-encarnacin-campesino.jpg

La columna de este jueves
está dedicada a Pereira:

Se te escapa entre alondras…

DE LA misma forma que hay palabras capaces de envenenarnos, también existen las palabras que curan. (Sustituir ‘palabras’ por ‘personas’). (…)

(Sigue leyendo en… EL ESPEJISMO DE LA GALBANA)

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(El retrato de arriba ha sido realizado por la profesora Encarnación Campesino, y será la portada de la Revista-Homenaje a Antonio Pereira del IES Juan del Enzina de León).

April 27, 2009

TIERRAFRACIO nos dejó un poema para PEREIRA


http://islakokotero.blogsome.com/images/1%20terra.jpg


Llegaste al filandón con grande esfuerzo
de letras y camino de andar duro,
como el río que vuelve al prematuro
manar de los hontanos de tu Bierzo.

Traías Poesía de refuerzo
y un centón de leyendas del futuro
en el hondo mirar de acebo oscuro,
en tu sordo gritar de puro cierzo.

Las llamas de la hoguera sonreían
oyendo el crepitar de las leyendas
que bierzos encantados escribían…

Hoy llora el filandón por ti, Pereira :
te fuiste con el humo, a tus ofrendas,
llevándote la voz a tu lareira.
TIERRAFRACIO

April 26, 2009

ANTONIO PEREIRA: ‘La divisa del seductor’ / por ERNESTO ESCAPA

Un retrato de Antonio Pereira, por el pintor ÁLVARO DELGADO
ANTONIO PEREIRA:

LA DIVISA DEL SEDUCTOR
    por ERNESTO ESCAPA
Publicado en EL MUNDO DE LEÓN (26-4-09)

En torno al pasado San Froilán tuvo lugar en León el octavo Congreso Nacional de Escritores, que incluyó en su programa un merecido homenaje a Antonio Pereira. Yo aproveché mi turno en aquel encuentro para señalar la seria anomalía de que el maestro del relato literario siguiera sin el reconocimiento de un Nacional de las Letras a su trayectoria. Hubiera sido el primer cuentista en recibir el galardón, pero otra vez la muerte anduvo más lista que los jurados. Despidió el siglo con el Premio Castilla y León de las Letras, que se sumaba al Fastenrath de la Academia, al Leopoldo Alas y al Torrente Ballester. Pereira empezó a publicar cumplidos los cuarenta y nos deja, en cifras cabales y redondas, veinticinco libros de prosa y diez de versos. Además de un legado de bonhomía y de un inmenso caudal de afectos.  

Antes de la eclosión de la literatura leonesa, formó parte de la trilogía de escritores que protagonizó nuestro León de las nostalgias, junto a Crémer y Gamoneda. Fue lo que tuvimos, felizmente. Un poeta curtido en todas las batallas, como Crémer, y dos escritores de pujante madurez. En aquel escenario provincial Pereira fue emergiendo como un consumado seductor. Sin ruido ni alharaca de premios altisonantes, hizo una obra modélica zurcida con monástica paciencia.  

Pereira encontró en el cuento la horma para ajustar el hilo a la cometa de su fantasía. En esta distancia corta, el humor del noroeste, la tierna ambigüedad, el episodio menudo, la confidencia coloquial y un tenue erotismo, que el autor registró con patente diocesana, encuentran su expresión más eficaz. Es un escenario fugaz pero inolvidable, que concilia la difícil alianza entre imaginación y realidad, modelado con sutileza de orfebre en el manejo de la palabra. Como cuentista, Pereira ocupa pedestal de clásico.   

Después de un volumen primerizo de relatos, con el que obtuvo el premio Leopoldo Alas a mediados de los sesenta, Pereira alcanzó su madurez en El ingeniero Balboa y otras historias civiles. Luego depuró el oficio a lo largo de tres décadas, que dieron para siete libros más de relatos y otras tantas antologías. A menudo transitan por los relatos sus cómplices de aventura literaria, desde los más cercanos a los dioses mayores. Y tantos episodios de una memoria traviesa, que nos deleita con destellos de gracejo, a la vez que muestra la cartografía de sus afinidades y pasiones más íntimas. En la narrativa breve Pereira exhibe una singular destreza para destilar asombros en su pupila de viajero que ha tocado todos los cabos. También cultivó el apunte memorial en un par de libros magníficos, sofocados por su edición en la provincia. 

Autor de cinco libros de poesía, publicó tres novelas: la última y más valiosa, País de los Losadas (1978). En Meteoros (2006) reunió y puso en valor su obra poética. Sus tres primeros libros del género cultivan los oficios familiares, los viajes cercanos, la amistad derramada, la nostalgia y el entrañamiento. Dibujo de figura (1972) ofrece signos de un tono crítico imprevisto: "Ya sabía que un muerto no es gran cosa / en una edad de tapias y cunetas". La depuración expresiva, la cadencia narrativa y coloquial, la renuncia a la rima, parecen conducir al silencio del poeta. Viva voz abrocha su obra lírica con una miscelánea de apuntes, complicidades y tributos de amistad.

ANTONIO PEREIRA, entrañable y humano / por ANTONIO COLINAS

Antonio Pereira
Antonio Pereira:
Entrañable y humano

      por Antonio Colinas

Con la muerte de Antonio Pereira se me va un entrañable amigo y un maestro literario. Lo apreciaba muy especialmente porque él estuvo muy cerca de mis orígenes como escritor: sobre Pereira escribí a los veinte años mis dos primeras críticas literarias: sobre su libro de poemas ‘Del monte y los caminos’ y sobre su libro de cuentos ‘Una ventana a la carretera,’ que había recibido el Premio Leopoldo Alas por aquellos días. Pereira también fue el presidente del jurado que me concedió, inesperadamente, mi primer premio literario, que supuso para mí un enorme estímulo para reafirmar mi vocación.
En Pereira hemos tenido los escritores leoneses que vinimos detrás seguramente a nuestro primer maestro, acaso por esa inconfundible bonhomía por la que se hacía querer especialmente y por la sensibilidad especial que en él se dio para el verso y para la prosa, para el lirismo y para el fino humor. Persona y obra revelaban muy bien y por igual una personalidad genial y un carácter muy humano. También por ello fue reconocido, y lo será más a partir de ahora, como el primero de los cuentistas o fabuladores españoles.
Esa amistad muy antigua me lleva a decir que, en buena medida, me formé en los poemas y en la prosa de este autor, al que, años después, trataría mucho en Madrid, en las tertulias literarias del Café Gijón (la que presidía Gerardo Diego), y en la de la revista Ínsula (la que animaba José Luis Cano).
Estuvo también Pereira muy cerca de nuestra familia en esos momentos más sencillos de nuestra vida, pero que mucho cuentan entrañablemente: por eso, lo recuerdo también de manera especial, a él y a Úrsula, acompañándonos en mi ciudad, en La Bañeza, cuando ponían mi nombre a una plaza o me reconocían mis paisanos con alguna comida popular. Había en él una fidelidad muy noble, una gran humanidad y una sensibilidad muy del noroeste, muy leonesa, muy nuestra.

April 25, 2009

Esta mañana ha fallecido el grandísimo ANTONIO PEREIRA

 Antonio Pereira

Poco antes del mediodía, su generoso corazón dijo basta.

¡HASTA SIEMPRE, QUERIDÍSIMO AMIGO!

April 10, 2009

AMANCIO GONZÁLEZ, AMANDO CASADO y HÉCTOR ESCOBAR retratan a los autores leoneses

 

De izquierda a derecha, los bustos de García Yebra, José María Merino,
Gamoneda, Pereira y Crémer, realizados por Amancio González.
© Fotografías de Javier Gutiérrez-LAFOTOTEKA


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ESCULTURA, LITERATURA, FOTOGRAFÍA


Merino posando frente a Héctor Escobar y Amancio. © Fotografía de AMANDO CASADO
Merino posando con Amancio. © Fotografía de AMANDO CASADO
Arriba, Merino posando frente a Héctor Escobar y Amancio.
Debajo, Amancio modelando el busto del escritor.
© Fotografía de AMANDO CASADO


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TINTA, BARRO Y LUZ PARA LETRAS DE ORO

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El escultor Amancio González Andrés,
el fotógrafo Amando Casado
y el editor Héctor Escobar
retratan a los grandes autores leoneses

Por Eloísa Otero
(Publicado en EL MUNDO DE LEON, hoy 10 de abril de 2009)

Antonio Gamoneda, posando para Amancio. © Fotografía de AMANDO CASADO
Antonio Gamoneda contempla su busto, junto a Amancio. © Fotografía de AMANDO CASADO
Antonio Gamoneda posando (arriba) y contemplando más tarde
el busto salido de las manos de Amancio.
© Fotografía de AMANDO CASADO

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En el estudio de Amancio González Andrés, en Lorenzana (León), bulle la vida. El escultor suele tener compañía mientras trabaja, ya que por allí siempre aparece alguien que quiere aprender a modelar o tallar la madera… Pero últimamente también desfilan por el taller otro tipo de personajes. Hace unos meses Amancio decidió enfrentarse a un nuevo reto: retratar en barro a los grandes escritores y literatos leoneses. Y llamó a dos buenos amigos para ver si se unían al proyecto: el fotógrafo Amando Casado y el editor Héctor Escobar. Ambos le dijeron que sí, absolutamente encantados.

De ese encuentro salió un ilusionante proyecto artístico, que se materializará en una exposición y en la publicación de un libro de gran formato, coordinado por Héctor Escobar. El resultado final incluirá los bustos (en barro y, si es posible, en bronce) de los grandes autores leoneses, realizados por Amancio, acompañados de fotografías tomadas por Amando Casado (un auténtico mago con la luz). A cada uno de los autores seleccionados, además, se le está pidiendo que se autorretraten de manera literaria.

Tanto Amancio como Amando Casado intentan reflejar, con el barro o con la cámara, la personalidad y el carácter de cada retratado.

"Para mí es un verdadero reto", explica Amancio. "Es la primera vez que hago retratos en barro, y quiero aprovechar para acercarme todo lo que pueda al rostro, a las huellas que ha dejado en cada uno el paso del tiempo, para luego interpretarlo. Quiero despojarme de lo anecdótico, ir a lo esencial. No me interesan los rasgos caricaturizados, sino conocer el rostro, poder interpretarlo con libertad y frescura, contando más con la intuición escultórica que con la habilidad manual".

De momento tiene ya cinco bustos en barro, alguno completamente terminado, como el de Gamoneda (que ha quedado clavado) o García Yebra, y otros todavía en proceso (Crémer, Merino, Pereira). Héctor, Amando y Amancio han viajado ya varias veces a distintos lugares para ir fotografiando al resto de los autores seleccionados que poco a poco irán pasando por el taller a posar: Eugenio de Nora, Luis Miguel Rabanal, Fermín Cabal, Elena Santiago, Mestre, Luis Mateo Díez, Antonio Colinas…

Mientras tanto, otro amigo, Diego Gorgojo, va tomando fotos de todo el proceso y realiza además los moldes en silicona que servirán para trasladar los bustos del barro al bronce.

"La lista de autores es larga, pero se trata de un proyecto a largo plazo. Nos interesa recoger a los grandes escritores leoneses en un momento histórico como éste, en el que coinciden en el tiempo tantas personalidades literarias de nuestra tierra con prestigio nacional e internacional. La literatura leonesa vive una época de oro, que tuvo su arranque en Antonio González de Lama y continúa con todo el caudal de autores jóvenes que han tomado el testigo, pero de momento no vamos a contar con los más jóvenes, ya que la lista de los veteranos es enorme", apunta Amancio.

El fotógrafo Amando Casado, por su parte, busca dibujar el rostro de cada retratado con la luz, en un proyecto muy personal, como cada uno de los suyos. "Desde el punto de vista técnico quiero hacer algo muy sencillo, con austeridad de medios y técnica fotográfica depurada. Retratos directos en blanco y negro, sin escenografía alguna, sin nada más que el rostro de cada personaje, centrándome en su parte expresiva. Creo que cada creador tiene su mundo, amplio y rico, y que eso se transmite, se deja ver. El reto es saber mostrarlo", reflexiona el fotógrafo.

 Antonio Colinas © Fotografía de AMANDO CASADO
Antonio Colinas. © Fotografía de AMANDO CASADO

Valentín García Yebra. © Fotografía de AMANDO CASADO

Valentín García Yebra. © Fotografía de AMANDO CASADO

Antonio Pereira. © Fotografía de AMANDO CASADO
Antonio Pereira. © Fotografía de AMANDO CASADO

Elena Santiago. © Fotografía de AMANDO CASADO
Elena Santiago. © Fotografía de AMANDO CASADO

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NOTA: Es una pena que en la edición en internet
no hayan metido las fantásticas fotos de Amando Casado.
La mayoría de las que publicamos aquí, por cortesía del fotógrafo,
sí salen en la página del periódico.

February 20, 2009

Dos magníficos retratos de GAMONEDA y PEREIRA, por el fotógrafo AMANDO CASADO

 Antonio Gamoneda en una fotografía de AMANDO CASADO

 Este retrato de ANTONIO GAMONEDA
nos lo ha cedido AMANDO CASADO para Faro Gamoneda.

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 antonio Pereira, en una fotografía de AMANDO CASADO

y éste de ANTONIO PEREIRA nos lo ha cedido también AMANDO CASADO
para la revista-homenaje al escritor de Villafranca que,
este año, realizará el IES Juan del Enzina de León.
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 © de las fotografías: Amando Casado

October 2, 2008

ANTONIO PEREIRA: “La ironía y el humor son armas para sobrevivir”

 "LA IRONÍA Y EL HUMOR SON ARMAS PARA SOBREVIVIR"

No pierde su socarronería este hombre divertido, el gran cuentista y autor de culto Antonio Pereira (Villafranca del Bierzo, 1923), que hoy recibe el homenaje del III Congreso de Literatura Leonesa

Antonio Pereira

Por ELOÍSA OTERO
Fotos de ROBERTO GÓMEZ (RGM)

Sostiene Pereira que comenzó a escribir cuando era un rapaz, para conquistar a las chicas de su pueblo "y a las forasteras que llegaban a pasar el verano" en Villafranca del Bierzo. Pero la escritura, sobre todo la poesía, se le incrustó en los adentros, pasando a formar parte de su vida. Lleva un diario desde hace cuarenta años. Sus cuentos se traducen al gallego y al polaco. Y la editorial Calambur ha reunido toda su obra poética en un volumen titulado ‘Meteoros’.
P.— ¿Qué supone para usted este homenaje?
R.—Hombre, los homenajes siempre sientan bien, porque ayudan a confirmarle a uno en el trabajo que está haciendo. Pero mucho más cuando el homenaje proviene de los más próximos, de los más amigos, de los más conocidos, de la querida gente que me encuentro por la calle todos los días en la ciudad donde he vivido más años de mi vida.
P.—De hecho sigue pasando aquí los meses más cálidos. ¿Se va a quedar este año más tiempo en León?
R.—Iré a Madrid en el rigor máximo del invierno, pero quisiera este año, por diversas razones, prorrogar todo lo posible el otoño aquí, en León, que es muy bonito el otoño leonés. Los crepúsculos sobre todo, al menos en esta casa donde yo vivo, que está mirando a poniente, son muy deleitosos.
P.—¿A usted el humor le brota natural o lo cultiva como un tesoro?
R.—¿Cómo crees que se puede vivir en un mundo tan absurdo como éste y tan lleno de penas, sino es con la ironía y el humor? Son armas para sobrevivir, para no pedir que le apliquen a uno la eutanasia a veces, de la manera más piadosa, eso sí.
P.—Se prefiere poeta antes que narrador. ¿Qué le da el poema?
R.—El poema, más que conocimiento o comunicación, es una tregua de consolación, que encaja en aquel concepto de Gómez de la Serna, cuando habla de “un hiperespacio que Dios nos concede para que no sean tan sórdidas las ocho de la tarde".
P.—¿Y los cuentos breves?
R.—El cuento literario tiene mucha afinidad con el poema. Y, además, en mi poesía —soy devoto del ‘Romancero’— no es difícil encontrar ingredientes narrativos. Por otra parte, la disciplina del verso me ha proporcionado recursos impagables para el relato: economía verbal, renuncia a los meandros y digresiones, poder de sugerencia de las palabras….
P.—Sus versos se han traducido al sueco, inglés, noruego, en distintas antologías. ¿Le gusta que le traduzcan?
R.—No mucho. Me parece que estos giros míos, el empleo de la lengua coloquial, es algo difícil de traducir… Pero también es verdad que sólo gracias a las traducciones hemos podido leer a tantos grandes autores, desde Homero a Dostoievsky. Por cierto, que ‘Cuentos de la Cábila’ ya está en gallego y en polaco. Y ‘Las ciudades de Poniente’ en francés.
P.—Cuentan que usted fue el primero en utilizar los hologramas en unos llaveritos, hace más de 40 años, para hacer publicidad de su negocio de electrodomésticos.
R.— Es posible, pero no lo recuerdo. Sí recuerdo que hacía unos catálogos para la firma con la que trabajaba que circulaban por toda España y que, casi sin darme cuenta, fueron evolucionando en el formato hasta parecerse a libros de poesía de la colección Adonais. Porque a todo esto, mientras yo vendía al por mayor grandes cantidades de bombillas y de aquellas pilas Tudor, lo mío era la literatura. De modo que yo venía del trabajo, cansado, claro, y un poco lleno de las prosas del negocio, pero llegaba a casa, me encerraba y escribía.
P.—¿Cómo definiría su poesía?
R.—Si lo que me pides es una especie de autocrítica, o de juicio sobre mí mismo… Bueno, yo creo que mi poesía es muy sencilla, muy fácil de entender. No es la poesía de un visionario. La lectura, y también la escritura de poesía, para mí es consolación. La verdad es que ahora leo poco, de muy pocos autores, y de esos autores releo lo que más me gusta.
P.—¿Qué autores son esos?
R.—A muchos me los sé de memoria: el ‘Romancero’ español, Garcilaso, Quevedo, Unamuno —que dicen que tiene tan mala oreja, y a mí me suena muy bien—, Lorca —su imaginería me conmueve—, mi amigo Antonio Gamoneda —que siempre he estado muy cerca de su persona y de su obra—, Crémer por supuesto, Miguel Torga… y hasta me hace gracia Luis García Montero, eso de: “Tú me llamas, amor, yo cojo un taxi". Y, por supuesto también, la poesía de Juan Carlos Mestre, que resuena en mi corazón como la música del órgano de la Colegiata de Villafranca. Leo también a poetas gallegos. Y como la poesía es el conjunto de la belleza por la palabra, tanto si está en verso como en prosa, Valle Inclán sigue siendo mi ídolo, desde que leí ‘Sonata de otoño’ a los 14 años, en la librería de mi tío en Villafranca. La releo todos los años.
P.—¿Sigue escribiendo?
R.—Cada día anoto mis pensamientos en un pequeño diario, informal, que llevo desde 1969. ¡Es una lástima que no lo hubiera empezado antes!. Pero no sé si haré algo con él. Dudo de que le pueda interesar a alguien. (Y se queda un rato pensativo, Pereira) …Yo no salgo en la televisión, no voy a las tertulias de Luis del Olmo, no he salido del armario, aunque también es verdad que nunca entré… Y lo único que podría encontrar un lector, un comprador de mi diario, es que estará bien escrito. Pero eso no basta hoy día. Además, mi diario funcionaría mejor si yo no fuera tan cauto. Soy incapaz de herir a nadie. Un rasguñín sí, pero lo que se vende y tiene éxito en un diario es morder, al estilo de Paco Umbral. Y yo tengo pocos lectores, vendo poco, soy un autor de culto….
P.—Seguro que ese diario tendrá cosas muy interesantes.
R.—Me interesa mucho el rescate del mundo de la memoria, de lo que uno ha vivido… Lo que pasa es que también es un diario de intimidades, un lugar donde vuelco mis aprensiones, incluso de salud, de tal manera que si a veces me he encontrado intercadente —un término muy curioso que se emplea en Valladolid—, pues apunto allí que tal día pues tuve dos décimas de fiebre pero que al día siguiente ya estuve bien, y creo que eso no le interesará a nadie, y mucho menos si las confidencias de ese diario son ya un poco más escatológicas… Me pregunto si no será mejor dejarlo todo ahí, para que algún curioso del día de mañana sepa no sólo alguna cosilla un poco positiva y hasta me atrevería a decir brillante, que yo haya hecho, sino también mis miserias.

LAZARILLO DE BORGES EN BUENOS AIRES

P.—Leí en algún sitio que usted había hecho de lazarillo ocasional de Borges.
R.—Sí, aquel encuentro fue muy bonito. En el negocio, como nunca tuve afán acumulativo y creo que traté bien a mi gente… y lo que me sobraba nunca tuve interés en guardarlo, pues hice muchos viajes, interesantes en razón de la literatura. Yo admiraba muchísimo a Borges. Un día decidimos Úrsula y yo ir a Buenos Aires, para conocerle. Y llegamos justo cuando le acababan de dar el Premio Cervantes, ex aequo con Gerardo Diego.
P.—¿Cómo contactó con él?
R.—Antes de ir le había escrito desde España: "Maestro Borges, voy a Buenos Aires, y me gustaría, si usted tiene un momento, que pudiera recibirme…". No hubo respuesta. Pero cuando llegué le llamé por teléfono, y Borges me respondió encantado: "Sí, venga cuando quiera, he recibido su carta…”. Llegamos a su casa en la calle Maipú. La asistenta le acababa de leer un telegrama con la noticia del premio Cervantes, y él decía: "Está firmado por tres personas, Juan, Carlos, Sofía… ¿Y quiénes son éstos?". Pero lo que le tenía horrorizado —vivía en un apartamento pequeño— es que también le había llegado un mensaje de Espasa Calpe, diciéndole que, como sabían que era muy amigo de diccionarios y bibliotecas, le iban a enviar el Espasa completo. "¿Pero dónde meto yo eso?", repetía él. (Risas)
P.—¿Y lo de hacer de lazarillo?
R.—Charlamos mucho aquella tarde, de literatura y de muchas cosas. No quería que nos marcháramos. En aquella época Borges se encontraba en una situación crítica en Buenos Aires, en plena dictadura, porque mucha gente estimaba que no se mojaba suficientemente frente a la represión. Y entonces, súbitamente, nos dijo: "¿Ustedes me harían el favor de acompañarme, que tengo muchas ganas de salir a la calle?". Encantados, es un honor, le respondimos. Rápidamente Borges se puso la chaqueta, eligió un bastón chino —tenía una gran colección de bastones—, y salimos a la calle. Como suele pasar en estos casos, todos sus temores ocurrieron pero al revés. La gente le saludaba con veneración, le felicitaban por el Premio Cervantes…
P.—Tendrá muchas anécdotas de aquél día…
R.—Sí. Borges no hacía más que preguntarme: "Y ese Gerardo Diego, ¿qué libros ha publicado que valgan la pena?". Y yo le conté, y le recité algunos sonetos: "También la piedra si hay estrellas vuela, /sobre la noche biselada y fría, /creced, mellizos, lirios y osadía, /creced, pujad, torres de Compostela…". Y él me miraba y decía: "Mire, Pereira, sí, es bonito… pero eso de los mellizos y los lirios… no sé, no sé…". Después nos vimos alguna otra vez. Y cuando vino a España a recoger el Cervantes estuvimos juntos en el Palacio Real. (Y enseña Pereira una foto con Borges, sobre la estantería).

Antonio Pereira
EL LEGADO DE PEREIRA

   Desde hace dos meses, Antonio Pereira está trabajando en el archivo que dejará como legado a la Fundación universitaria que llevará su nombre en el campus de Vegazana. “Me han enviado un auxilio de la Universidad, una becaria, para ayudarme. Y esa señorita, que por cierto es muy competente y muy entregada a su labor, pues me está ayudando decisivamente a clasificar todo el material”, explica.
   La Fundación Antonio Pereira tendrá su sede en la antigua Facultad de Educación, y su objeto será el fomento de actividades de conservación y divulgación de la obra literaria del autor villafranquino.
   Entre ese material estarán todas las primeras ediciones de sus libros, y una parte que ha conservado de sus manuscritos. Pero también habrá una serie de libros que él estima especialmente, y toda su correspondencia literaria, en algunos casos muy interesante, ya que hay cartas de Aleixandre, Jorge Guillén, Ricardo Gullón… junto a la abundante correspondencia que mantuvo siempre con ese gran escribidor de cartas que fue su paisano y querido amigo Ramón Carnicer.
   Se completará este legado con un archivo fotográfico, relacionado con acontecimientos artísticos y literarios. E incluso habrá un archivo audiovisual, ya que por ejemplo su primera novela, ‘Un sitio para la soledad’, fue grabada en su día para la Biblioteca de la ONCE en varias cintas de casete.
   Pereira ha querido donar todo ese material de forma absolutamente desinteresada, y lo que le gustaría es que esa Fundación no se convirtiera “en un panteón inerte”, sino que sirviera para impulsar “actividades relacionadas con la literatura y las artes en general”.

 (Entrevista publicada en EL MUNDO de LEÓN el 2 de octubre de 2008)
(→Podéis leer también la entrevista de Emilio Gancedo con Pereira en Diario de León)

July 19, 2008

Un minirrelato de ANTONIO PEREIRA, con ilustración de JUAN CARLOS MESTRE

ilustración de Juan Carlos Mestre

LENTA ES LA LUZ DEL AMANECER
EN LOS AEROPUERTOS PROHIBIDOS
 

Una vez estaba en la taberna el poeta inspirado haciendo su papel de poeta inspirado. Todos lo respetamos mucho en sus esperas de la voz misteriosa, aunque nunca se le haya visto una página terminada. Vino un parroquiano de la taberna con la alegría lúcida de los primeros vasos, y fisgó el renglón que campeaba en la hoja:

Lenta es la luz del amanecer en los aeropuertos prohibidos.

El verso hermoso, todavía único, con que iba a arrancar el poema.
El parroquiano suspiró:
—Es un buen empiece, poeta. Pero ahora qué.

    (→ ANTONIO PEREIRA. Del libro Meteoros. Poesía, 1962-2006. Editorial Calambur)

- - -
Puedes leer (haz click): Los ‘meteoros’ poéticos del mago del relato,
una entrevista con ANTONIO PEREIRA en el diario digital PEATÓM 

June 23, 2008

‘Oración’, por ANTONIO PEREIRA

Antonio Pereira en Villafranca del Bierzo (22-6-08). La foto es de Elo

Oración

Señor ya sabes mis cuidados con el butano y los grifos
todo lo cierro bien pero es difícil desentenderse
inspecciono la antena
las macetas con tantas criaturas que por debajo pasan
sufro mucho Señor
y aunque te agradezco no haberme hecho cirujano
ni conductor del autobús escolar
te pido que un ratito te quedes responsable
que aguantes todo esto mientras voy a un recado
y cualquier día no vuelvo.

   ANTONIO PEREIRA
(Del libro ‘Meteoros’, Poesía 1962-2006. Ed.Calambur)






















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