‘Una vez, cuando aquello’, de ARCADIO PARDO

Una vez, cuando aquello, se me desvaneció
la voz. Se hizo primero roce sordo del aire
por entre ramas secas. Luego se fue mermando,
se hizo rumor de piedras rodadas bajo el agua;
luego, soplo quejoso que frota las paredes.
Fuime animal que me era sin ladrido, ni sin
mugido, hora muerta desprendida del tiempo.
chirrido que no suena, lámpara que no enciende.
El habla se me puso de rodillas.
Se me desmenuzó la voz, la ésta, vocal, sonora,
la que expele el aliento y llama o narra o pide.
Me abandonó la voz y me hice triste.
Después la primavera, o no sé cuándo,
por un calor de días alargados,
supe que me oían quedo, firme más y creciente,
de nuevo estante en mi contorno.
Mi terror: que no me oigan mis míos cuando llegue.
ARCADIO PARDO. (De ‘Travesía de los confines’)
La bitácora de poesía y cosas aledañas de ELOÍSA OTERO


