Isla Kokotero

May 1, 2008

‘Hordas de escritura’, por CHUS PATO (& IRIS COCHÓN como traductora al castellano)

 
i
En la otra orilla, donde se está a solas con el tiempo y el yo es un innumerable que multiplica y se descentra

ya que esta narradora (la de Termidor) —que ni siquiera tiene nombre y a quien la autora no ha renovado el contrato por inadecuada e inconsistente— no puede permitirse el lujo de no ser osmótica aunque sí usa gabardina.

El relato es autobiográfico en la medida en que las palabras que lo componen son biografía

la ferocidad escribe poéticas naturalizantes;  su ralentí opiáceo, geométricas.

ii
La tensión emocional es considerable. Pide un trago de J.B. Se volatiliza (la localizamos por el destello de las botas, pero el rastro se hace impreciso). Ni la más ínfima parte de la más pequeña medida de distancia entre ella misma y el entorno: veladores de ambigú, charlas y sobre todo la fusión con el receptáculo negro que es propiamente un teatro. Las palabras, los trechos sintácticos, le reverberan en los tímpanos, le colman el vientre. Si esto —cinematográfico— que ahora mismo ve es prótesis del sueño,  ¿qué suerte de tecnología es el poema?.

iii
Por él, por Edipo, por su cutis de alabastro, por sus ojos verdes como un Nilo, por su cuerpo apoyado en las amuras, por los sones de su armónica olvidó la fe jurada ante la razón, la confianza en el progreso. No fue entonces cuando aprendió las virtudes del dildo y la equivalencia de los cuerpos.

iv
Y tú, que no harás nunca coincidir los nombres y los objetos.

v
Porque no recuerda, anota. Glosa coágulos (en la piel).

Altai, Iablonovi, Stanovoi (montañas)
Dafur, Kimberley (mesetas)
Orinoco, Mekong (deltas)
Challeger (fosa)
Obi, Yeniséi, Amur, Huang-Ho
(ríos)

vi
Y el delta, esa lengua de tierra, plena de luz, que avanza
 
— * —

La voz era pánico
y deseaba, insistía, tener hábito(s) en el poema
………………

pero no todo puede ser transportado (no la voz, desde luego)

el espíritu que invade al bardo, entre los brezos yertos

y porque llueve, los habitantes del poema han de abrir sus paraguas // sacan lo que llevan dentro y le buscan acomodo afuera

[sólo porque tú depositas la mirada sobre el texto, puedo empezar con las soluciones]

esto es lo que consigue Caballero Amable, hacer que seres alienados se presenten ante el mundo, y muy a su pesar, como personas libres

pero sólo la voz empasta las tres historias
la voz que la escritura no cobija

así pues, un poeta es un ser anciano.

Más que entrar el mundo dentro del poema
verter la escritura. Como una lava leve y transparente, muselina

tanto cielo
tanta primavera

ya ves, esto es un acto político: torcer la voluntad a quienes obedecen

pero falta el contexto.

¡Y qué decir de los soportes!, cuando ya el papel no aguanta y sólo se concibe una pared y la proyección de letras digitales (seguramente en un museo o en los paneles de la autopista) o esas mismas frases que envuelven como cintas luminosas los cuerpos de los viandantes que dialogan sobre el vuelo de las aves o los bucles de milanos que se mimetizan con los árboles cuando extienden sus alas como un nido

la teoría es esa violencia ética de lo intangible

y está el problema del yo, ¿cuántos?, y de las situaciones

prefiero mi pánico a entrar en librerías, excluyéndote a ti, que me abandonas en cualquier lugar, sin dinero, o dentro del coche sin freno de mano. Visitamos una ciudad para recordar los edificios de las ciudades

los sueños no son teoría, y ahora tenemos que quedarnos aquí porque tú no quieres despertar, en este palacete de urbanización privada, con muchos otros y otras de nuestra condición; esta noche nuestros asesinos están borrachos o encerrados en el váter

de una vez por todas nada hermético, ni críptico (que nosotros nunca escribimos) y ponlo ya en órbita, con todos nuestros espléndidos matorrales y carquesias
Y fíjate como se torna dulce la verdad, cuando descalza te mantienes ¿ingrávida? en la placenta de los alisos

**

las sinopsis vuelven, la inquietante floración de abril.
 
— * —

Lo que importa no es lo que pude sentir sino la existencia real de la casa y que en ella habitan los sueños; la mayoría son capítulos, tramos de novelas: algún asesinato de resolución difícil, los disparos del vicecónsul en Lahore, los volcanes de Lowry… se desarrollan como fenómenos atmosféricos, envolventes, y pese a su pertenencia a la literatura no emiten sonidos, más bien epifanías lumínicas de pigmentación pura como las instalaciones de Anis Kapur

cuando llegué esperaba encontrar a mis hermanas y hermanos de salud. No, la casa no está deshabitada, entre nosotros todo fue un vendaval de sangre y tótem

hay otras perspectivas, desde luego

*
Si en el edificio no voy a encontrar nunca a los hermanos y hermanas de influencia, si puedo entrar y salir, vivir su desolación antártica, si conozco sus sueños, ¿qué paso es el siguiente?

si tengo acceso a lo generado cuando la construcción cierra sus párpados, ¿soy yo esta casa?

pero cuando yo reconocía los sueños estaba en las inmediaciones, en los arrabales

indago y expongo la dirección clandestina del mapa

de jovencita acompañé repetidamente a un hombre a las películas de Sam Pekinpah. Yo detestaba esas películas

la dirección clandestina viene a ser el gozo de los verdugos

de la unión conyugal por ejemplo

claro que el poema no va a manifestar la actividad oculta de sus células

que estallan en los cielos como una aurora boreal

o la fisión de un átomo

**

Pese a lo dicho, el cielo nocturno continúa inquietándome

si substituyo las figuras astrales que mediante líneas imaginarias trazo para orientarme por las pinturas de las cavernas, y los animales de las cavernas por el presente / proyecto en incesante transformación la cópula de los antepasad*s, de tal manera que los sueños serían el Hades y toda iniciación nocturna un viaje chamánico

lo que estalla es el animal, su pérdida es el lenguaje
rompe en lo celeste y en la nada, en los ojos, cuando los ojos ven dentro de los ojos
estalla en el verdor

de la caverna al cielo, del cielo a la caverna, de la caverna al vientre

le llamamos primavera

***

quien duerme torna al edén y a la sombra, contempla su desmembración, el excremento que unge a la palabra. (astro)

lo mismo que la madre, presuponiéndole a la bebé comprensión, le habla, así se nos dirige el poema

de vientre en vientre, en todos y cada uno de las antepasadas, cuando sólo conocía el ritmo del corazón y el pulmón no había sido desgarrado por el aire

mucho antes de que nacieses, es  tu cielo de diamantes

escribo

****

cuando soñamos, los parajes en trepidante y súbita transformación son siempre primavera e invierno. Perséfone secciona el Hades

evocar el jardín, la luminosidad en la plenitud del invierno/ no sólo Eurídice, sino los genitales que se ajustan, la pareja cercada por la especie, brutalmente ajena al logos

todas las noches, cuando el lenguaje cierra los ojos, desciende a los ínferos. Allí, junto a un río de corriente mansa, en un bosque, el cuerpo de Orfeo es desmembrado por el éxtasis

la pantalla sobre la que nos proyectamos es inconclusa como las aguas; dentro del tambor viven los animales, los antepasados que se aparean y sueñan en la primavera y todas las noches la voz que fascinados aprendemos de la madre es desmenuzada por la embriaguez de la cópula

soy Eurídice y Orfeo que señalan el norte, la polarización, los astros. Ellos disgregan lo social, la lengua materna, juegan en un jardín, copulan

*
ayer, un alga verde y densa en la corriente era cobra, drákar, un rizo de animalidad, Medusa, Orfeo, Eurídice

— * —
 
Este recorrido comienza con una carta que nunca llegué a escribir. Mi sombra aguardaba que desde la piedra algún faraón se encarnase y confiaba encontrar entendimiento para un diálogo contigo. Con todo, ninguna directriz de la Historia podría llegar hasta mí, estaría ya al otro lado del abismo, como abstracción y diferencia

y volvía una y otra vez sobre la figura del musulmán en los campos

sobre esa exclusión doble, la del animal y la exclusión del logos

es una mirada sin márgenes

aunque el cuerpo cede ante la muerte, resiste cuando la razón se agota

significa que el corazón debe ser equivalente en peso —o más ligero— a la pluma de Osiris

*
de noche, a causa de su blancura y relieve, la flor del trifolium repens el trébol común hace visibles los campos, es trépano para los campos.

Te contaré esta escena
en el recibidor, amplio y brillante tras las reformas, le presenté a María, Ana, Marta e Iria a Paco. Ellas avanzaban hacia nosotros desde el servicio. Por un instante fueron como la fotografía en el año 52 de mi madre y sus amigas: eran la inteligencia, la belleza y la posibilidad o imposibilidad de reproducción en la especie. Las vi, huyendo en su repetición, eternas.
 
— * —

el delirio es público y son tres: un fotógrafo, un pintor y un escritor mayor. descalza y con sueño pregunto que hacen allí los tres; el pintor me pasa una manta por los hombros, yo le enlazo los brazos al cuello en un gesto de sumisión infantil y me lleva de vuelta al lecho. Hacia las tres comemos; en ese intervalo el fotógrafo ha tenido tiempo de explicarle al escritor que la relación del pintor conmigo es fruto de una pasión violenta e inadmisible que tuvo como episodio cimero un intento de asesinato, con todo persistíamos en vernos, especialmente en estado de agotamiento y extenuación, amparado en una especie de demencia o retiro de la razón.

la abstracción, como usted sabe -prosiguió el fotógrafo- no admite ser representada; esto es lo que ella implica para él, un estado da inteligencia inconcebible, un estado actual del signo.
 
— * —
    * CHUS PATO (A petición de l@s habitantes de la isla, la benquerida poeta gallega nos ha enviado estos cinco poemas –un avance de su nuevo libro ‘Hordas de escritura’, recién publicado en ed. Xerais–, con traducción de Iris Cochón)

April 27, 2008

“Carne y lenguaje” / CHUS PATO reivindica una animalidad liberadora en su libro ‘Hordas de escritura’

Traducimos a vuela pluma una entrevista de M. DOPICO con la poeta orensana CHUS PATO en Galicia Hoxe, a propósito de su último libro de poemas, Hordas de escritura.

CARNE Y LENGUAJE

Chus Pato    “La cultura que recibimos niega a la bestia: no queremos ser animales. Nos da miedo sabernos animales porque la animalidad es el indicativo de la muerte: somos mortales porque somos animales. Por eso, abrazamos ese tópico de que lo humano es la mediación entre lo animal y la divinidad. Cuando hablamos, nos volvemos civilizados, parece que escapamos a la muerte, pero es a costa de anular la animalidad… Yo pienso que hay algo que rescatar de esa animalidad. Somos animales, hijos de la tierra, del cosmos. Si no nos conectamos con todo eso, caminamos hacia la destrucción. Somos animalidad y lenguaje. Carne y lenguaje”. La poeta orensana Chus Pato explica así su último libro, Hodas de escritura, recién publicado por Xerais.
    “Intenté plasmar eso en el libro, que somos animales, y que eso es positivo. Somos cuerpo, sangre, gládulas, estrógenos… Tenemos que aceptar la propia animalidad, que es aceptar la muerte”, añade.
    El concepto de horda es, también, especialmente relevante para comprender este poemario. “La horda es la esfera perfecta, que vive centrada en sí misma y para sí. Es un modo de relación humana perfecta. Porque es el espacio de cobertura perfecta para los seres humanos, como el vientre materno. Por otro lado, nos remite a la idea de movimiento continuo, de movilidad, como la de los bárbaros, con su libertad absoluta”, subraya. “Quise escribir un libro que como unidad no tuviese el verso libre, sino una horda de palabras: una medida protectora dentro de sí misma, pero con la movilidad y la libertad máxima”.
    La idea de horda conecta con el tratamiento del tiempo y del espacio que Pato acerca en esta obra. “El libro es una reflexión sobre el espacio, como otros que publiqué, aunque esta es la primera vez que reflexiono también sobre el tiempo. Los seres humanos nos movemos en el espacio, el espacio nos produce sensación de libertad. En nuestra sociedad, el espacio público se comprime cada vez más. En cuanto al tiempo, el libro apunta a un tiempo primigenio, que es utópico. Al tiempo en que todavía no habíamos dejado de ser animales, pero aún no éramos del todo humanos. Éramos mamíferos, pero hablábamos. Ese es el instante de definición absoluta de lo que somos. Es el tiempo de la exclamación máxima del dolor y del placer: del aullido de agonía, del suspiro del orgasmo… de un lenguaje físico con el que no es posible engañar. Intenté que el poema estuviera marcado por ese grito”.
    El grito de la poesía. Porque “la poesía es aquella escritura estética, llena de pulsiones, emociones… un lenguaje que se opone al que utilizamos en la comunicación normal, que está codificada desde el capital”, según Chus Pato. Es más, “poeta es aquel cuya musa fue destruida”, dice el libro.
    Su autora aclara que “el poemario también se pregunta qué significa ser humano hoy. Cómo se nos reduce a la animalidad, como en Guantánamo, pero aún así seguimos siendo humanos. La humanidad fue destruida, en Hiroshima, en Guantánamo, en Auswitcht. Pero si sigue habiendo humanos es que quedó un resto, que es la humanidad. De la misma forma, poeta es lo que queda en una persona en la que la poesía fue destruida”.
    El libro interpela en sus páginas al lector. “De la misma forma que se habla de la muerte del autor, yo hablo de la muerte del lector. Escribo para que me lean. Interpelar al lector es una manera de reflejar esa necesidad de que haya alguien ahí. Entonces aparece la duda. ¿Existe el lector, existe el poema, y existe la poeta, o son intercambiables? Porque la autora puede ser lectora, el lector puede ser poema…”.
    Hordas de escritura es la tercera entrega de una pentalogía que comenzó con m-Talá y Charenton. “El hilo común es: la intensidad; la ruptura que comenzó ya en mi primer libro; el concepto de poesía como un resto, un tipo de idioma que cortocircuita la comunicación tipo mercancía, una máquina de libertad; el abrigo con otros tipos de arte como la narrativa y el teatro pero no para alcanzar una mezcla o un híbrido, sino una explosión, algo diferente. Porque el poema es un ser que muta, como muta la sociedad y la propia poesía. La poesía no es reducible hoy a la lírica. Una veces hago lírica, otras no”.

    Tres partes que avanzan hasta el total estallido

    El libro está estructurado en tres partes. “En la primera, influenciada por Peter Handke, la autora no es quien escribe, sino que lo hace una narradora ficticia, una ‘negra’. Hay una aventurera que viaja mucho. En la segunda parte, más radical, introduje dentro de la estructura lírica la narrativa. Está el tema del doble, Jekyll… Es una fusión de la técnica narrativa de Robe-Grillet con la intensidad romántica de Hölderlin. En la tercera se produce el estallido absoluto, la fusión entre Ashberi, los últimos títulos que leí de poesía gallega y Agamben. Cuando escribí esta tercera parte visité Auswitcht”, recuerda Chus Pato.
    “Introduzco mitos como un material más, aunque en esta obra sí hay una invocación a Orfeo. El libro no soy yo ni nadie: son palabras. Ni son hechos concretos. Está Galicia, sí. La idea aquí es que los gallegos tendemos a percibirnos como un pueblo muy maltratado por la historia. En realidad, el siglo XX fue destructivo para muchos pueblos. Olvidamos la parte de responsabilidad que tenemos en nuestra propia destrucción”, concluye la poeta.

April 2, 2008

CHUS PATO: Verter la escritura

Ilustración de Aubrey Beardsley
La voz era pánico
y deseaba, insistía, tener hábito(s) en el poema
………………….

pero no todo puede ser transportado (no la voz, desde luego)

sí el espíritu que invade al bardo, entre los brezos yertos

y porque llueve, los habitantes del poema han de abrir sus paraguas
// sacan lo que llevan dentro y le buscan acomodo afuera

[sólo porque tú depositas la mirada sobre el texto, puedo empezar con las soluciones]

esto es lo que consigue Caballero Amable, hacer que seres alienados se presenten ante el mundo, y muy a su pesar, como personas libres

pero sólo la voz empasta las tres historias
la voz que la escritura no cobija

así pues, un poeta es un ser anciano.

Más que entrar el mundo dentro del poema
verter la escritura. Como una lava leve y transparente, muselina

tanto cielo
tanta primavera

ya ves, esto es un acto político: torcer la voluntad a quienes obedecen

pero falta el contexto.

¡Y qué decir de los soportes!, cuando ya el papel no aguanta y sólo se concibe una pared y la proyección de letras digitales (seguramente en un museo o en los paneles de la autopista) o esas mismas frases que envuelven como cintas luminosas los cuerpos de los viandantes que dialogan sobre el vuelo de las aves o los bucles de milanos que se mimetizan con los árboles cuando extienden sus alas como un nido

la teoría es esa violencia ética de lo intangible

y está el problema del yo, ¿cuántos?, y de las situaciones

prefiero mi pánico a entrar en librerías, excluyéndote a ti, que me abandonas en cualquier lugar, sin dinero, o dentro del coche sin freno de mano. Visitamos una ciudad para recordar los edificios de las ciudades

los sueños no son teoría, y ahora tenemos que quedarnos aquí porque tú no quieres despertar, en este palacete de urbanización privada, con muchos otros y otras de nuestra condición; esta noche nuestros asesinos están borrachos o encerrados en el váter

de una vez por todas nada hermético, ni críptico (que nosotros nunca escribimos) y ponlo ya en órbita, con todos nuestros espléndidos matorrales y carquesias
Y fíjate como se torna dulce la verdad, cuando descalza te mantienes ¿ingrávida? en la placenta de los alisos

***

las sinopsis vuelven, la inquietante floración de abril.
 
 
    CHUS PATO (De ‘Hordas de escritura’)
Traducción de Iris Cochón.
Publicado en el nº 6 la revista Galerna
Montclair, USA, 2008

September 3, 2006

Habla conmigo; escribe por mis dedos: CHUS PATO y MIGUEL CASADO.

"a linguaxe é un labirinto de camiños

         un tráfico"
 
    CHUS PATO (Del libro ‘Charenton’)
 Chus Pato
   
 
"No puedo evitar la sensación
de que paseo por un espacio escrMiguel Casadoito,
de que he ido haciendo historia
de estas cosas y ahora me miran
como un lugar interior. La boca
del metro, la tienda de flores
plantadas en cestas de mimbre,
los monitores en el escaparate
de la peluquería, la farmacia
con sus gusanos en frascos. Atiendo
a si todo eso enmudece, atiendo
a lo que dice cuando habla. Escritura
produce escritura, traza aceras
en medio de la vida.Pero es raro,
un punto hostil, abierto
en su exigencia".
 
    MIGUEL CASADO (Del libro ‘Tienda de Fieltro’)






















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