‘Hordas de escritura’, por CHUS PATO (& IRIS COCHÓN como traductora al castellano)
En la otra orilla, donde se está a solas con el tiempo y el yo es un innumerable que multiplica y se descentra
ya que esta narradora (la de Termidor) —que ni siquiera tiene nombre y a quien la autora no ha renovado el contrato por inadecuada e inconsistente— no puede permitirse el lujo de no ser osmótica aunque sí usa gabardina.
El relato es autobiográfico en la medida en que las palabras que lo componen son biografía
la ferocidad escribe poéticas naturalizantes; su ralentí opiáceo, geométricas.
ii
La tensión emocional es considerable. Pide un trago de J.B. Se volatiliza (la localizamos por el destello de las botas, pero el rastro se hace impreciso). Ni la más ínfima parte de la más pequeña medida de distancia entre ella misma y el entorno: veladores de ambigú, charlas y sobre todo la fusión con el receptáculo negro que es propiamente un teatro. Las palabras, los trechos sintácticos, le reverberan en los tímpanos, le colman el vientre. Si esto —cinematográfico— que ahora mismo ve es prótesis del sueño, ¿qué suerte de tecnología es el poema?.
iii
Por él, por Edipo, por su cutis de alabastro, por sus ojos verdes como un Nilo, por su cuerpo apoyado en las amuras, por los sones de su armónica olvidó la fe jurada ante la razón, la confianza en el progreso. No fue entonces cuando aprendió las virtudes del dildo y la equivalencia de los cuerpos.
iv
Y tú, que no harás nunca coincidir los nombres y los objetos.
v
Porque no recuerda, anota. Glosa coágulos (en la piel).
Altai, Iablonovi, Stanovoi (montañas)
Dafur, Kimberley (mesetas)
Orinoco, Mekong (deltas)
Challeger (fosa)
Obi, Yeniséi, Amur, Huang-Ho
(ríos)
vi
Y el delta, esa lengua de tierra, plena de luz, que avanza
La voz era pánico
y deseaba, insistía, tener hábito(s) en el poema
………………
pero no todo puede ser transportado (no la voz, desde luego)
sí el espíritu que invade al bardo, entre los brezos yertos
y porque llueve, los habitantes del poema han de abrir sus paraguas // sacan lo que llevan dentro y le buscan acomodo afuera
[sólo porque tú depositas la mirada sobre el texto, puedo empezar con las soluciones]
esto es lo que consigue Caballero Amable, hacer que seres alienados se presenten ante el mundo, y muy a su pesar, como personas libres
pero sólo la voz empasta las tres historias
la voz que la escritura no cobija
así pues, un poeta es un ser anciano.
Más que entrar el mundo dentro del poema
verter la escritura. Como una lava leve y transparente, muselina
tanto cielo
tanta primavera
ya ves, esto es un acto político: torcer la voluntad a quienes obedecen
pero falta el contexto.
¡Y qué decir de los soportes!, cuando ya el papel no aguanta y sólo se concibe una pared y la proyección de letras digitales (seguramente en un museo o en los paneles de la autopista) o esas mismas frases que envuelven como cintas luminosas los cuerpos de los viandantes que dialogan sobre el vuelo de las aves o los bucles de milanos que se mimetizan con los árboles cuando extienden sus alas como un nido
la teoría es esa violencia ética de lo intangible
y está el problema del yo, ¿cuántos?, y de las situaciones
prefiero mi pánico a entrar en librerías, excluyéndote a ti, que me abandonas en cualquier lugar, sin dinero, o dentro del coche sin freno de mano. Visitamos una ciudad para recordar los edificios de las ciudades
los sueños no son teoría, y ahora tenemos que quedarnos aquí porque tú no quieres despertar, en este palacete de urbanización privada, con muchos otros y otras de nuestra condición; esta noche nuestros asesinos están borrachos o encerrados en el váter
de una vez por todas nada hermético, ni críptico (que nosotros nunca escribimos) y ponlo ya en órbita, con todos nuestros espléndidos matorrales y carquesias
Y fíjate como se torna dulce la verdad, cuando descalza te mantienes ¿ingrávida? en la placenta de los alisos
**
las sinopsis vuelven, la inquietante floración de abril.
Lo que importa no es lo que pude sentir sino la existencia real de la casa y que en ella habitan los sueños; la mayoría son capítulos, tramos de novelas: algún asesinato de resolución difícil, los disparos del vicecónsul en Lahore, los volcanes de Lowry… se desarrollan como fenómenos atmosféricos, envolventes, y pese a su pertenencia a la literatura no emiten sonidos, más bien epifanías lumínicas de pigmentación pura como las instalaciones de Anis Kapur
cuando llegué esperaba encontrar a mis hermanas y hermanos de salud. No, la casa no está deshabitada, entre nosotros todo fue un vendaval de sangre y tótem
hay otras perspectivas, desde luego
*
Si en el edificio no voy a encontrar nunca a los hermanos y hermanas de influencia, si puedo entrar y salir, vivir su desolación antártica, si conozco sus sueños, ¿qué paso es el siguiente?
si tengo acceso a lo generado cuando la construcción cierra sus párpados, ¿soy yo esta casa?
pero cuando yo reconocía los sueños estaba en las inmediaciones, en los arrabales
indago y expongo la dirección clandestina del mapa
de jovencita acompañé repetidamente a un hombre a las películas de Sam Pekinpah. Yo detestaba esas películas
la dirección clandestina viene a ser el gozo de los verdugos
de la unión conyugal por ejemplo
claro que el poema no va a manifestar la actividad oculta de sus células
que estallan en los cielos como una aurora boreal
o la fisión de un átomo
**
Pese a lo dicho, el cielo nocturno continúa inquietándome
si substituyo las figuras astrales que mediante líneas imaginarias trazo para orientarme por las pinturas de las cavernas, y los animales de las cavernas por el presente / proyecto en incesante transformación la cópula de los antepasad*s, de tal manera que los sueños serían el Hades y toda iniciación nocturna un viaje chamánico
lo que estalla es el animal, su pérdida es el lenguaje
rompe en lo celeste y en la nada, en los ojos, cuando los ojos ven dentro de los ojos
estalla en el verdor
de la caverna al cielo, del cielo a la caverna, de la caverna al vientre
le llamamos primavera
***
quien duerme torna al edén y a la sombra, contempla su desmembración, el excremento que unge a la palabra. (astro)
lo mismo que la madre, presuponiéndole a la bebé comprensión, le habla, así se nos dirige el poema
de vientre en vientre, en todos y cada uno de las antepasadas, cuando sólo conocía el ritmo del corazón y el pulmón no había sido desgarrado por el aire
mucho antes de que nacieses, es tu cielo de diamantes
escribo
****
cuando soñamos, los parajes en trepidante y súbita transformación son siempre primavera e invierno. Perséfone secciona el Hades
evocar el jardín, la luminosidad en la plenitud del invierno/ no sólo Eurídice, sino los genitales que se ajustan, la pareja cercada por la especie, brutalmente ajena al logos
todas las noches, cuando el lenguaje cierra los ojos, desciende a los ínferos. Allí, junto a un río de corriente mansa, en un bosque, el cuerpo de Orfeo es desmembrado por el éxtasis
la pantalla sobre la que nos proyectamos es inconclusa como las aguas; dentro del tambor viven los animales, los antepasados que se aparean y sueñan en la primavera y todas las noches la voz que fascinados aprendemos de la madre es desmenuzada por la embriaguez de la cópula
soy Eurídice y Orfeo que señalan el norte, la polarización, los astros. Ellos disgregan lo social, la lengua materna, juegan en un jardín, copulan
*
ayer, un alga verde y densa en la corriente era cobra, drákar, un rizo de animalidad, Medusa, Orfeo, Eurídice
y volvía una y otra vez sobre la figura del musulmán en los campos
sobre esa exclusión doble, la del animal y la exclusión del logos
es una mirada sin márgenes
aunque el cuerpo cede ante la muerte, resiste cuando la razón se agota
significa que el corazón debe ser equivalente en peso —o más ligero— a la pluma de Osiris
*
de noche, a causa de su blancura y relieve, la flor del trifolium repens el trébol común hace visibles los campos, es trépano para los campos.
Te contaré esta escena
en el recibidor, amplio y brillante tras las reformas, le presenté a María, Ana, Marta e Iria a Paco. Ellas avanzaban hacia nosotros desde el servicio. Por un instante fueron como la fotografía en el año 52 de mi madre y sus amigas: eran la inteligencia, la belleza y la posibilidad o imposibilidad de reproducción en la especie. Las vi, huyendo en su repetición, eternas.
el delirio es público y son tres: un fotógrafo, un pintor y un escritor mayor. descalza y con sueño pregunto que hacen allí los tres; el pintor me pasa una manta por los hombros, yo le enlazo los brazos al cuello en un gesto de sumisión infantil y me lleva de vuelta al lecho. Hacia las tres comemos; en ese intervalo el fotógrafo ha tenido tiempo de explicarle al escritor que la relación del pintor conmigo es fruto de una pasión violenta e inadmisible que tuvo como episodio cimero un intento de asesinato, con todo persistíamos en vernos, especialmente en estado de agotamiento y extenuación, amparado en una especie de demencia o retiro de la razón.
la abstracción, como usted sabe -prosiguió el fotógrafo- no admite ser representada; esto es lo que ella implica para él, un estado da inteligencia inconcebible, un estado actual del signo.

“La cultura que recibimos niega a la bestia: no queremos ser animales. Nos da miedo sabernos animales porque la animalidad es el indicativo de la muerte: somos mortales porque somos animales. Por eso, abrazamos ese tópico de que lo humano es la mediación entre lo animal y la divinidad. Cuando hablamos, nos volvemos civilizados, parece que escapamos a la muerte, pero es a costa de anular la animalidad… Yo pienso que hay algo que rescatar de esa animalidad. Somos animales, hijos de la tierra, del cosmos. Si no nos conectamos con todo eso, caminamos hacia la destrucción. Somos animalidad y lenguaje. Carne y lenguaje”. La poeta orensana Chus Pato explica así su último libro, Hodas de escritura, recién publicado por Xerais.

ito,
La bitácora de poesía y cosas aledañas de ELOÍSA OTERO



