Isla Kokotero

May 26, 2009

‘Cuestiones de poética en la actual poesía en castellano’ / Con textos y reflexiones de GONZALO ABRIL, NORA CATELLI, MIGUEL CASADO, JOSÉ MANUEL CUESTA ABAD, AMELIA GAMONEDA, ESPERANZA LÓPEZ PARADA, ANTONI MARÍ, PEDRO PROVENCIO, WILLIAM ROWE

 Cuestiones de poética en la actual poesía en castellano / Miguel Casado (ed.),

Acaba de aparecer el libro
Cuestiones de poética
en la actual poesía en castellano
Miguel Casado (ed.),
publicado por Iberoamericana-Vervuert
~ ~ ~
‘Cuestiones de poética en la poesía actual en castellano’ se sitúa en el punto de cruce entre la reflexión teórica y la lectura crítica, como un modo de diálogo sobre el hecho irrepetible, cada vez irrepetible, del poema; teoría y singularidad, pues: lectura. En un espacio trazado por voces que proceden de múltiples tradiciones y disciplinas –Gonzalo Abril, Nora Catelli, Miguel Casado, José Manuel Cuesta Abad, Amelia Gamoneda, Esperanza López Parada, Antoni Marí, Pedro Provencio, William Rowe–, el encuentro con los textos poéticos deja abierta la pregunta por el estatuto de la poesía, por su precariedad y su ambición, y propone líneas diversas de acercamiento a la escritura en castellano de ahora mismo.

 

December 29, 2008

‘La Otra Lista: Los mejores libros del año 2008′, por LEO ZELADA

la librería de Elo

La Otra Lista:
Los mejores libros del año 2008
por LEO ZELADA

Mi recuento de los mejores libros publicados en España no será una lista marcada por el interés encubierto de las grandes editoriales. La cual tiene obvia resonancia en las listas literarias de los principales diarios de la península. Será una opinión crítica e independiente.
Para empezar quiero señalar las grandes decepciones del año. Empezando por la novela ‘La Hermandad de la Buena Suerte’, de Fernando Savater, ganadora del premio Planeta del 2008. Con el premio otorgado a Savater se demuestra, una vez más, el desprestigio en que se encuentran los grandes premios literarios. ‘El viaje del elefante’ de José Saramago, esta claro, es un texto menor y no desmerece para nada la extraordinaria obra del escritor portugués.
La mejor novela escrita por un español no viene firmada —gracias a dios— por algún miembro de la llamada Nocilla Experience, sino por una escritora de más de 80 años, Ana María Matute y su ‘Paraíso inhabitado’, que es una pequeña obra maestra. En relato corto menciono a la ‘Enciclopedia de los muertos’ del genial Danilo Kis y el divertido ‘Yo también puedo escribir una jodida historia de amor’ de Carlos Salem.
Dentro de la literatura en otros idiomas: Considero que Philip Roth y Iam McEwan son unos autores correctos, pero no grandes novelistas. Menos aún para encabezar una lista literaria de lo mejor del año. ‘Acción de Gracias’ de Richard Ford y ‘La maravillosa vida breve’ de Oscar Wao de Junot Díaz son las grandes novelas extranjeras publicadas el 2008. Sin lugar a dudas.
En poesía, dentro de los autores consagrados el único poemario valioso publicado es el titulado ‘Golem’ de Leopoldo Maria Panero, quien con este libro regresa con bríos a su mejor poética. ‘Poemas a la noche y otra poesía póstuma y dispersa’ me ha hecho reconciliarme con la poesía de Rilke. Propuestas novedosas como la del inglés Bob Gurney quién con ‘Cuarto oscuro’ crea un valioso lazo comunicante entre la tradición anglosajona y castellana.
En el ensayo mi gran decepción ha sido ‘Viaje a la ficción’ de Mario Vargas Llosa. El experimento mitad ensayo-mitad autobiografía ‘Otros colores’ de Orham Pamuk es el libro que me ha regresado a la frescura por leer reflexión literaria.
Lamentables las traducciones de la poesía completa de Silvia Plath y ‘La Roca’ de Wallace Stevens.

Bueno, esta es
LA OTRA LISTA,

con los mejores libros publicados en el 2008:


Novelas en Español
Paraíso inhabitado. Ana María Matute
La ninfa Inconstante. Guillermo Cabrera Infante
El cielo llora por mí. Sergio Ramírez
La grande. Juan José Saer

Novela Extranjera
Acción de gracias. Richard Ford
La maravillosa vida breve de Oscar Wao. Junot Díaz
Árbol de humo. Dennis Johnson
Los hombres que no amaban a las mujeres. Stieg Larsson

Relato Corto
Enciclopedia de los muertos. Danilo Kis
Yo también puedo escribir una jodida historia de amor. Carlos Salem
Cuentos completos. Leopoldo Maria Panero
Los relatos del padre Brown. G. K. Chesterton

Poesía
Golem. Leopoldo Maria Panero
Poemas a la noche y otra poesía póstuma y dispersa. Rainer María Rilke
El cuarto oscuro. Robert Gurney
El dragón y la luna. Milagros Salvador y Gloria Lima

Poesía Joven
Hojas de aire. Julio Torres-Recinos
120 paginas sin lluvia. Paco Sevilla
Los dientes del reloj. Raúl Campoy
Cuaderno de bitácora. Borja Menéndez

Ensayos, Diarios, Correspondencia
Seguridad, Territorio, Población: curso de collage de france (1977-1978). Michel Foucault.
El miedo a los bárbaros. Tzvetan Todorov
Correspondencia. Lev Tolstói.
Otros colores. Orhan Pamuk

November 13, 2008

OLVIDO GARCÍA VALDÉS, en el telar

 Caricatura de Olvido García Valdés, por Pablo García

Olvido García Valdés, en el telar

Un artículo de LUIS MUÑIZ en La Nueva España sobre
‘Esa polilla que delante de mí revolotea’,
el libro que recoge la obra poética reunida
de OLVIDO GARCÍA VALDÉS.

La caricatura es de Pablo García.

November 9, 2008

Crítica poética y contracrítica: OLVIDO GARCÍA VALDÉS

 Olvido García Valdés

El colectivo Addison de Witt aborda en el blog (haz click:) Crítica poética y contracrítica el último libro de OLVIDO GARCÍA VALDÉS, Esa polilla que delante de mí revolotea, en el que la poeta asturiana reúne prácticamente toda su obra poética, además de algunos textos inéditos y un apartado de reflexiones sobre la escritura y la poesía.

October 20, 2008

Sobre ‘La prisión delicada’, de BEATRIZ RUSSO

 LIBROS DE POESÍA
La prisión delicada, de Beatriz Russo
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   Queridos amigos,
   quiero compartir con vosotros la reseña que Jambrina ha hecho sobre la prisión delicada en ABCD de las letras este sábado 18 y agradeceros el apoyo, cariño y confianza que me habéis dado con este libro.
   Un abrazo enorme.
   Beatriz Russo

'Beata Beatrix' de Rossetti
ALUCINÓGENA VOZ
Por LUIS GARCÍA JAMBRINA

La prisión delicada es el segundo poemario publicado por Beatriz Russo (Madrid, 1971), que se dio a conocer con el titulado En la salud y en la enfermedad (2004). Se trata de un poema extenso, un canto continuado en el que los versos que aparecen al principio («Ésta es mi prisión delicada. / No me salvéis. / Aquí yacerá la que pudo haber sido Ophelia. / Inventadme un epitafio que se oculte bajo el musgo. / Que nadie incinere mi cuerpo. / Tengo algo que evocar») se repiten -con alguna variante- a lo largo del mismo, lo que le da unidad y una intensidad creciente. Nos encontramos ante una exaltación de la poesía y del arte y ante un homenaje a las tres mujeres que figuran como dedicatarias del libro: Lizzie Siddal, Fanny Cornforth y Jane Morris, esposa y amantes del pintor y poeta Dante Gabriel Rossetti; musas y modelos de la Hermandad Prerrafaelita.

Son muchas, en efecto, las alusiones a estas musas de origen humilde y a algunos de los cuadros para los que posaron, en una época, la victoriana, en la que ser modelo de artista era algo casi tan bajo como ser prostituta (de hecho, Fanny lo había sido). Naturalmente, la autora trasciende lo anecdótico y lo culturalista para convertirlas en símbolos de la condición femenina y de su papel en el arte. En este sentido, destaca la figura fascinante y trágica de Lizzie Siddal —la «Ophelia» del famoso cuadro de Millais y la «Beata Beatrix» de Rossetti—, que se suicidó con una sobredosis de láudano, dejando inédita una colección de poemas. «¿A quién le importa la lengua de los muertos? / ¿A quién, la alucinógena voz que se pronuncia entre los versos de Lizzie Siddal?», se pregunta un yo lírico femenino en el que convergen diferentes máscaras y, en especial, la de la propia Siddal.

El adjetivo alucinógena le conviene también a la voz de Beatriz Russo. A este respecto, cabe señalar que, a través del lenguaje, ésta logra producir una visión alucinada y, por lo tanto, sorprendente y nueva de las cosas. De ahí su tono visionario, onírico, irracional y, en ocasiones, surreal. La suya es, además, una poesía de largo aliento, torrencial, envolvente y expansiva; escrita, por lo general, en extensos versículos y organizada en torno a una serie de recurrencias de todo tipo. Su estructura es, a la vez, cíclica y progresiva. Pero, sin duda, lo más destacado es su carácter vigoroso y exaltado, de una gran fuerza rítmica e imaginativa. He aquí, pues, la obra madura de una autora que, según ha confesado, accedió no hace mucho a la poesía, tras un período de encierro que, al final, resultó deslumbrante y revelador.

August 24, 2008

Sobre ‘Campo de amapolas blanco’, de GONZALO HIDALGO BAYAL / Por VÍCTOR M. DÍEZ

 

LA LLUVIA EN MURANIA

Por VÍCTOR M. DÍEZ
(Publicado en Peatom.info)

    Hacía tiempo que no caía en mis manos una novela contemporánea (española, además) que me trasportase de tal forma. Su brevedad —más parece un relato largo que una novela corta—, la justeza de su lenguaje, la exactitud y necesidad de lo contado me conmueven y excitan como lector. Campo de amapolas blanco, de Gonzalo Hidalgo Bayal, lo diré pronto, me parece oro en paño.

    Hidalgo Bayal, cacereño de 1950, es profesor de literatura en un instituto de Plasencia. Es autor de ensayos literarios como Camino de Jotán (1994) y Equidistancias (1997). También es autor de varias novelas, como Mísera fue, señora, la osadía (1988), El cerco oblicuo (1993) o Amad a la dama (2002). Pero, sin duda, es su anterior novela Paradoja del interventor su obra cumbre y la que le ha dado a conocer ante el gran público.

    Campo de amapolas blancas, su última entrega, desgrana la memoria de una amistad entre dos jóvenes antitéticos, sin concesiones ni autocomplacencia. Desde el primer capítulo, de los 15 en que se divide, su autor renuncia expresamente a los artificios que tan frecuentemente utilizan los novelistas para recrear el pasado.

    La pseudo-exactitud y falsa minuciosidad en los detalles que solemos llamar verosimilitud nos aleja de la verdad, esa llena de lagunas, olvidos, visiones borrosas, dudas, personajes espectrales… Parece confiarnos el autor. Pero, en sus palabras,"no ha de entenderse lo que sigue, sin embargo, como un ejercicio inofensivo de recuperación, sino que ha de considerarse esa dificultad añadida a la empresa que acometo, a saber, la ilustración de cómo toda amistad genera su patología".

    El poder de este relato radica en su habilidad para esbozar, por contención, un retrato generacional con una desnudez conmovedora. Para ser arquetípica sin caer en los tópicos, jugando con la realidad de una época trufada de ellos, en lo que tienen las décadas de los 60, 70 (de una manera señalada en nuestro país) de mitomanía y de descubrimiento de la vida, de la libertad. De una generación que despierta al mundo, de unos adolescentes que se arrojan a él de formas bien diferentes, pero siempre entregadas.

    Qué difícil, la literatura dentro de la literatura como leit motiv, sin resultar cargante. Los beatles, el existencialismo, los míticos viajes a París, el cine, las drogas… Todo con una naturalidad que le confiere un tono ajeno a lo sentimentaloide, sin dejar de lado los sentimientos y de lo intelectualoide sin aparcar una apasionada inmersión en la cultura del siglo XX. Luis Landero, que lo define como ironía, lo cuenta muy bien en su magnífico epílogo: "Cuando digo que [el tono] es irónico, quiero decir que es poderoso. Yo tengo la sensación de lector de que Gonzalo rehuye sistemáticamente, poderosamente, el encuentro frontal con las emociones. Prefiere dar un rodeo intelectual, pero como yo creo que el tono intelectual tampoco le convence del todo, al final usa la ironía para defenderse de la tentación intelectual y de la tentación sentimental. Esa ironía que serpentea entre los sentimientos y la razón, sin entregarse nunca a ellos, es parte esencial del estilo inconfundible de Gonzalo".

    Y ese personaje crepuscular, monocorde, una figura al fondo del relato, (un guardia civil cansado, desposeído, enfermo de vivir, que es padre de uno de los protagonistas) se convierte en el tono enfermizo, moribundo del mismo. La búsqueda fracasada de la felicidad, la pérdida de la juventud, incluso de la vida, suenan al fondo como un contrabajo desafinado. Esto es lo que fue, esto lo que queda de aquella promesa.

    Los dos protagonistas se reparten el tablero. Uno es el relatado y otro el relator. Blanco y negro como el cine antiguo, como el ajedrez. En los tiempos en que una era de Paul o de John, de los Beatles o de los Rollings, de Keaton o de Chaplin, de Fischer o de Boris Spassky. En el alegato final, afirma el superviviente de la pareja protagonista, cuyo nombre desconocemos: "A mí me quedan los eslabones del tiempo en la memoria: la espinela, los tribunos de la plebe, la naúsea, ay, infelice, Butch Cassidy and Sundance Kid, das Ewigweibliche, la mansarda de Les Halles, Charlie Parker, Lucy in Sky whit Diamonds, el sueño de la script, una sonrisa triste y bondadosa y la persistencia plural de la lluvia, la lluvia que se esconde en las palabras y los libros, la lluvia que azota la ciudad y las ventanas, la lluvia que cae sobre el olvido y la ceniza. Por mi parte, he contemplado campos de fresas, de trigo y de algodón, oigo a veces el sonido compacto de Starawberry fields forever, he sabido de campos de batalla, magnéticos y santos, pero por más que miro a los lados de la carretera cuando viajo en coche por tierras de murgaños, aun no he encontrado campos de amapolas blancas".

    El otro personaje principal es nombrado como H, una letra muda para un hombre sin sonido. H, lo mismo que se puede leer en algunos excusados de los establecimientos hosteleros (H de hombre), el que creyó en la maravilla de la vida y se fue por el desagüe. Lo cierto es que después de leer Campo de amapolas blancas, lo he visto sobre la mesa como un traje prestado que ajustaba a la perfección a algunos figuras que conocí, que conocimos… Pruebo y ajustan esos nombres, escribí en un poema hace tiempo. Gracias por esta ropa de muerto, por este traje prestado. Tanto en tan poco.

FICHA DEL LIBRO:
Campo de amapolas blancas

Gonzalo Hidalgo Bayal
Tusquets Editores. Mayo 2008
Col. Andanzas. 109 pags
Epílogo de Luis Landero

 

August 15, 2008

‘Contra Maquilero’, de X. L. MÉNDEZ FERRÍN, en CubaLiteraria

 ‘Contra Maquilero’: una poesía rebelde y reveladora

Basilia Papastamatíu

Por BASILIA PAPASTAMATÍU 

Publicado en (haz click:) CubaLiteraria 

Portada de la edición cubana de 'Contra Maquilero'La más reciente Feria Internacional del Libro de Cuba, de febrero pasado, entre muchas otras ganancias espirituales, propició el mejor conocimiento de la cultura de Galicia, invitada de honor este año.

Yo en particular debo agradecer el descubrimiento de una obra desde todo punto de vista excepcional, Contra Maquilero de Xosé Luis Méndez Ferrín. Publicada por la editorial cubana Arte y Literatura en forma bilingüe, con traducción y notas de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño —este último autor también de un ilustrador prólogo—, es el libro más reciente de Méndez Ferrín, quien, con sus ya setenta años de edad, sigue demostrando un vigor  creativo admirable  que lo mantiene en la vanguardia más renovadora de la poesía en lengua gallega.

Nacido en Ourense en 1938, Méndez Ferrín es además novelista y crítico. Doctor en Filología y miembro de la Academia Galega. Entre sus libros de poesía figuran Antoloxía Popular (1972), Sirvientes pola destrucción de Occitania (1975), Con pólvora e magnólias (1977), O fin dun canto (1982), Erótica (1992), Estirpe (1994) y su más reciente poemario, que ahora nos ocupa, Contra Maquieiro (2005). Ha publicado además relatos y novelas.

Pero este escritor gallego no se ha limitado a escribir: tiene una intensa participación a favor de toda causa política y social en la que cree, por lo que podemos calificarlo de un intelectual legítimamente comprometido. Por su actividad política a favor de las clases populares más oprimidas, y su participación en el Movimiento Nacionalista Gallego, vivió un tiempo en la clandestinidad y encarcelado durante dos años.

Méndez Ferrín, como bien afirma Isaac Lourido, “demuestra en Contra Maquilero porqué sigue siendo considerado como un modelo de coherencia política y literaria”. Al concebir la literatura “como práctica en la que convergen de forma inseparable el espíritu de vanguardia y la insubordinación política”, se sumaron a su óptica quienes componen ahora el grupo Redes escarlata, Chus Pato, Xabier Cordal, Darío Xohán Cabana, Anxo Angueira y Oriana Méndez.

En su poesía Méndez Ferrín, podríamos decir rememorando lo tantas veces defendido por Julio Cortázar, no trata solamente de hacer una literatura de la revolución sino de revolucionar la  literatura. Pero sabemos perfectamente que revolucionar la literatura no es nada fácil, por eso no son muchos los que lo intentan y muchos menos los que lo intentan a fondo y lo hacen bien,  sin caer en la fabricación de mistificaciones o extravagancias en su afán de originalidad.

Su caso es felizmente de los muy pocos que, además de lograrlo, lo hacen con un deslumbrante despliegue de auténtica creatividad. Porque su poesía es sorprendentemente abarcadora de las más diversas zonas del lenguaje, desde las más eruditas y cultas hasta las más populares e incluso las marginales; construye además sus poemas incursionando tanto en territorios reales como utópicos, presentes o del pasado, tomados de la vida o de la literatura, de la historia o la mitología, según sus necesidades expresivas; y relaciona referencias tan disímiles que su cercanía y asociación hubieran parecido impensables.

En Contra Maquilero nos desconcierta de entrada su elemental utilización simbólica, en el mismo título, de un término fabril cargado en nuestro tiempo de un significado muy negativo: la maquila, lugar de superexplotación de los trabajadores, derivado, en el libro, en nombre propio, Maquilero.
 
Sin embargo, apenas comenzamos su lectura, para nuestra satisfacción nos encontramos con una poesía de altura, sin concesiones a la simplicidad comunicativa, de una laboriosa y compleja construcción que, sin embargo, no frena la fuerza emotiva y la desenfadada libertad de su escritura.
 
La primera parte del libro, “Contra Maquilero” —que es la  que le dio título al libro y es la más extensa—, más allá del obvio simbolismo de la Maquila como representación del poder y la explotación capitalista, traza un sinuoso pero revelador itinerario histórico y geográfico de las pugnas sociales y de las guerras no deseadas, por el interés ajeno, que abarcan desde Europa y América hasta Asia (“Capital que algunos habíais considerado sin duda / no estratégico e incapaz de respuesta inteligente / Maquilero arrastró a los inocentes y los uniformó / en la cohorte ciega / quiero llorar sin tregua a esos difuntos”), y, como natural punto de salida y de llegada, la Galicia del autor y de un legendario abuelo, republicano, masón y carbonario (“Disparaba Antonio Ferrín contra sí mismo… Ferrín masón-libre comprendía y maceraba el acíbar…”).

Le sigue “Cuarteto con Alemania”, que aún sin despegarse del mundo real, lo manifiesta a través de fragmentarias vivencias infantiles inmersas en un intrincado entrecruzamiento de anotaciones culturales.

Luego, “Senecto corpore”, donde expone experiencias de un preso político gallego, asociándolas, como hace habitualmente, a otros ámbitos sociales e históricos. Y  “Profecía de Taramundi”, que utiliza ex profeso un lenguaje críptico trascendentalista, propio de los vaticinios, y con un verdadero despliegue de fantasía (“y dejaron los huesos diseminados por las gándaras al calor del sol y al abrigo del sapo que puede exudar Luna, y todo el ejército disciplinado de las estrellas se derrumbó cada noche sobre aquellos huesos y fue haciendo de ellos polvareda…”).

Finalmente, en “Paralipómenos o de las cosas omitidas” —texto añadido un mes después de la primera edición—, rinde homenaje a personas que le son caras.

Por su complejidad podría pensarse que los poemas de Méndez Ferrín son de difícil comprensión; pero como aborda con singular sensibilidad y sincera pasión los problemas que atraviesa el hombre y la sociedad en general, en particular los estratos más pobres, secularmente dominados y vejados por la clase de los poderosos; y como es tan palpable su búsqueda y lucha por un mundo mejor a través de la palabra poética, su aparente falta de transparencia comunicativa o hermeticidad de sus mensajes no impiden que la lectura de Contra Maquilero cautive y emocione al lector y que este alcance, fuera de la lógica del discurso convencional, una profunda comprensión de su escritura.
 

June 13, 2008

Sobre ‘Año’, de LUIS MARIGÓMEZ, por ANGÉLICA TANARRO

 Luis Marigómez. La foto es de GABRIEL VILLAMIL

DE LA VIDA Y DE LA MUERTE
Icaria publica Año, el debut de Luis Marigómez en la poesía

Por ANGÉLICA TANARRO
(Publicado en el diario EL NORTE DE CASTILLA el 30 de mayo de 2008) 

Todos los libros tratan de la vida y de la muerte. Y en una postura muy radical, no habría mucho más que añadir. Año, el primer poemario de Luis Marigómez añade a esta evidencia la de haber ordenado estos conceptos en sus poemas, casi enfrentándolos, como si los de un lado —la muerte— y los del otro —la vida— se miraran desde las paginas opuestas del libro recién publicado por Icaria.

    La historia de Año comienza en A través, la última novela del escritor nacido en Nava de la Asunción (Segovia), pero afincado en Valladolid. Su protagonista coleccionaba fotografías de muertes violentas de las que a diario suministran los periódicos procedentes de las guerras que arrasan el mundo. Pero también era un gran aficionado a la botánica que disfrutaba viendo cómo las plantas alcanzaban su esplendor ya fuera en los estrechos límites de una maceta o en la libertad del campo.

    Aquí, en Año, están esas dos realidades inevitables. La sangre, la muerte de las guerras cotidianas, y la naturaleza, la vida, abriéndose paso pese a todos y a todo. «Eran materiales que, aunque estaban en las descripciones del libro, yo sentía que no había acabado de contar lo que quería. Y eso me parecía que debería tener un tono poético, aunque de alguna forma estuviera ya en la prosa. Para mí, esos materiales tenían un valor por sí mismos, despojados de acción y de personajes».

Original
El lenguaje, el tono del libro, con una voluntad minimalista, une esos dos polos opuestos. «No hubiera podido elegir sólo uno. El de la vida, de no tener ese contraste hubiera quedado ñoño o ya sabido. El otro es demasiado terrible. La originalidad del libro es que aparezcan juntos».

    Para Luis Marigómez supone además adentrarse en un género que aunque había tocado esporádicamente, nunca había alcanzado el estatus de libro. «Reducir tanto los elementos tenía un peligro: cargar las tintas en lo minimal, que se quedara vacío, pero me di cuenta según los trabajaba que entraban de lleno en un tipo de lenguaje, el poético, que me interesaba mucho como lector, pero que nunca me había decidido a llevarlo tan lejos».

Y aún cree que se ha dejado cosas en el tintero. Que los materiales de A través, aún pueden dar lugar a otro libro, esta vez no poético, «con lo que se convertiría en una trilogía que mezclaría novela y poesía».

Estructura
Año alude a cómo están estructurados los poemas, agrupados en capítulos que son a la vez un calendario. De enero (los días son más largos/ ¿hay más luz?) a diciembre (las flores de la hortensia/ como disecadas/ pierden los matices/ ahora todas de color tabaco/ a punto de dejar de ser). El ciclo de la naturaleza, claramente expresado en las flores de temporada, en el cambiante color de la tierra y de sus frutos (en las manzanas que empiezan a hincharse/ los pétalos secos de lo que fueron sus flores/ esperan un golpe de viento para/ desaparecer).

    Muy lejos, pero al lado mismo de nuestras vidas, merced a la televisión, la muerte en directo: (dos soldados se van/ gorras, botas, mochilas y un fusil/ cada uno/ arrastran un cuerpo entre los dos/ por los pies/ lo sacan fuera del camino/ hacia una valla de madera).

    O, en otra ‘fotografía’, (soldados jóvenes/ echados en el suelo/ cintas blancas encajan sus bocas/ los rostros como si descansaran).

    El libro contiene bellas imágenes de la naturaleza que equilibran el horror, en el que, por otra parte no hay truculencia sino relato objetivo. (es tierra levantada/ el rastro de los topos/ en la hierba// con el riego vuelve/ a aplanarse/ la señal de la herida). Y siempre la vida imponiéndose: (a los lados del río/ tallos bajo el agua/ asoman multitud de flores blancas/ al cielo).

April 5, 2008

Los mejores poemarios de 2007, por el colectivo ADDISON DE WITT

 PREMIOS AUSIÁS MARCH del colectivo ADDISON DE WITT
a los mejores poemarios en castellano de 2007 

Los lectores votaron a:                           Libro:                   Votos:

1º Chantal Maillard (1951) Hilos 177
(Rafael Cadenas (1930) Obras enteras 136
2º Joan Margarit (1938) Casa de misericordia 103
3º Oliverio Girondo (1891-1967) Calcomanías 98
4º Juan Antonio González Iglesias (1964) Eros es más 85
5º Eduardo Moga (1962) Cuerpo sin mí 66
6º Clara Janés (1940) Espacios traslúcidos 52
7º Antonio Orihuela (1965) Durruti en Budilandia 41

Por su parte, el colectivo ADISSON DE WITT, desde la página Crítica poética y contracrítica, otorgó sus Premios Ausiás March a los siguientes autores y libros, por estricto orden alfábetico. Puedes consultar también (haz click:) los premiados con accésits.

Antonio Cisneros por "Un crucero a las islas Galápagos". Edita Pre-textos: En menos de cuarenta páginas de prosa poética, termino que Antonio odia, este poeta peruano nos transporta en sus cantos marianos a mundos imaginarios, y a veces casi reales, de los que no nos gustaría salir. Es Cisneros en estado puro: simbolismo, misticismo, un sentido del humor tan elegante como a veces negro, una particular visión de la especie humana, animales fetiche…Esta vez alejado de diálogos superfluos o historicistas, Cisneros se centra en su yo, en su vejez y en lo que le rodea abandonando la épica y adoptando un tono más íntimo y cercano, pero a la vez maravilloso por su valentía y su optimismo. El poeta crea su propia religión, seculariza a la Virgen y la hace tan humana como cualquiera de nosotros. Un magnífico poemario.

Chantal Maillard por “Hilos”. Edita Tusquets: Hilos es un libro en donde el dolor interior de la poeta es descrito tanto en el fondo como en la forma del poemario. La fragmentación del verso, su reducción hasta casi la unidad, el recortado sintáctico de la frase a través de la elipsis, la puntuación y el anantapódoton, las repeticiones numerosas tanto en anadiplosis como en epanodiplosis ayudando a crear un ambiente difícilmente soportable. La metapoesía, la reflexión, todo se mezcla en un poemario original en su planteamiento estético, de una arquitectura desenfocada, que tiene sus mayores virtudes tanto en la habilidad técnica de la poeta como en la enorme capacidad de comunicación lírica de algunos poemas. Por el lado negativo encontramos un abuso, en determinados momentos, de ciertas figuras retóricas ya comentadas, una excesiva repetición de conceptos y reflexiones, algunas ramificaciones que nos alejan y se pierden y un exceso de versos en varios poemas sin cuya presencia el poemario no perdería nada y ganaría en agilidad y capacidad de reelectura. Aún así y con todo, uno de los mejores poemarios publicados en 2007.

Jorge Riechmann por “Conversaciones entre alquimistas”. Edita Tusquets: Encontramos en este libro las mismas virtudes y los mismos defectos que han acompañado a este poeta durante años. Por una parte, brotes de talento muy brillantes en unos poemas, en donde se muestra hasta donde podría llegar el poeta si se centrara en el aspecto lírico de su poesía. Por otra parte, el esfuerzo por colocar eslóganes y "vender" ideología ya vendida, la falta de ritmo poético y un exceso de narratividad, pretensiones y prosaísmo contrarrestan parte de los méritos que el talento de este poeta muestra. Si el poemario tuviera 50 páginas menos sería el mejor libro de 2007 sin discusión. Como está se queda en uno de los mejores poemarios de 2007, lo cual tampoco está nada mal.

Oliverio Girondo por “Calcomanías”. Edita Renacimiento: Excelente edición de los tres primeros poemarios del argentino Oliverio Girondo. Su desbordante imaginación, su atrevimiento brutal en su vanguardismo, sus imágenes brillantes, capaz de sorprender en cada nuevo verso, sea en prosa poética o en verso, su inteligentísimo sentido del humor, su ternura, sensualidad…Un poeta que conmueve, que emociona, que hace pensar, que provoca preguntas, que estremece, desgarra, hace reir, llorar. Un poeta que ya es un clásico. Vértigo.

Rómulo Bustos por “Sacrificiales”. Edita veintisieteletras: Extraordinario como los anteriores es el nuevo poemario del colombiano Rómulo Bustos. De una agudeza lírica enorme, el poeta canta a lo pequeño. Con la mirada de niño, de buen poeta, mira a la naturaleza y lo cotidiano y nos saca de donde nos ha metido en un solo verso, lo diario mezclado con la ciencia. A veces un humor salvífico, a veces una religión de nuevo propia convertida en poesía, la poesía a su vez como sacramento. En ocasiones, el poema se acerca en exceso a lo narrativo y pierde cierta tensión lírica que se recupera casi de inmediato. Una pequeña joya.

March 29, 2008

‘Todas las novelas felices son iguales’ / MARÍA JOSÉ GIL BONMATÍ sobre MÓNICA GUTIÉRREZ SANCHO en Kiliedro

TODAS LAS NOVELAS FELICES SON IGUALES
Los libros que nos cuentan
por MARÍA JOSÉ GIL BONMATÍ, en la revista Kiliedro

Mónica Gutiérrez SanchoEste mes voy a arrancar tergiversando a mi favor el famoso comienzo de Ana Karenina, para decir que, hoy por hoy, “todas las novelas felices son iguales”. Y no creo que Tolstoi se ofendiera porque haya cambiado su visión de la familia por la mía de la literatura actual; a fin de cuentas, los vínculos que los lectores creamos con los libros que nos gustan se parecen a los lazos familiares, puesto que, como estos, se alimentan de algún tipo de necesidad.
    Pero ¿qué necesidades tenemos los lectores de hoy? o, dicho de otro modo, ¿qué nos gusta y por qué? Traigo aquí estas preguntas porque pensar en alto abre la posibilidad de que pensemos juntos y, sin embargo, tengo la impresión de que hace ya tiempo que alguien se hace esas preguntas por nosotros sin que nos importe. Y quizás no nos importe porque, como a los niños el catálogo de juguetes de El Corte Inglés, las novelas de hoy parecen dispuestas a proporcionarnos una gran y variada oferta de satisfacciones, incluso de las necesidades que no creíamos tener.
    A eso me refería al hablar de novelas felices, a que nos hemos acostumbrado a que las novelas sean ese espacio que nos permite soñar otra vida en la que, al menos en el tiempo que dura la lectura, podemos vivir emocionantes aventuras, sentir que nuestras virtudes van a tener el reconocimiento que merecen o saber, sin ningún género de dudas, que nuestro príncipe azul está por llegar. Y, a fuerza de lecturas destinadas a satisfacer unos deseos que ya ni siquiera sabemos si son propios o ajenos, hasta hemos llegado a convencernos de que es posible que algún día, por qué no, ese tipo de justicia novelesca nos alcance.
    Sin embargo, mientras tanto, medio escondidas entre las torres de novedades, unas pocas novelas ‘infelices’ siguen buscando despertarnos, como diría Tolstoi, cada una a su manera. Si vuelves te contaré un secreto, la primera novela de Mónica Gutiérrez Sancho, publicada por Caballo de Troya, es precisamente, aunque parezca un contrasentido, una novela infeliz para los lectores felices de hoy. Porque solo podremos escuchar ese secreto del que habla su argumento si sabemos leer en la historia de sus personajes nuestra propia historia de necesidades y satisfacciones lectoras.
    Si vuelves te contaré un secreto habla –y deshago así un secreto que, en realidad, aquí más que con el misterio tiene que ver con lo que uno preferiría no saber– sobre la felicidad posible y las posibilidades de esa felicidad, y lo hace a través de unos personajes anodinos y comunes, como somos todos en definitiva, que ven llegada esa oportunidad de otra vida posible. Poco a poco, sin embargo, a ritmo de una música de jazz que se encarga de recordarnos que la felicidad siempre pasa de lado y casi sin ser vista, iremos descubriendo junto a los personajes de qué está hecho ese territorio de las oportunidades y, en definitiva, que la esperanza –lícita– de una vida mejor nunca será lo mismo que el necio consuelo de unos sueños imposibles.

February 20, 2008

LUIS MARIGÓMEZ sobre el primer libro de poemas de MIGUEL BERMEJO

 'Tierra', una foto de Luis Marigómez
LOBO Y HOMBRE

Presentación de Lúpulo Fernandes da Silva,
de MIGUEL BERMEJO,
en la Fundación Segundo y Santiago Montes
de Valladolid (21 de enero de 2008)
 
Por LUIS MARIGÓMEZ

    Hace algunos años, Christine Monot escribió: “Miguel Bermejo no se cansa de mirar. Tiene múltiples ojos y los objetos le hablan. En su trato con los materiales se considera un aprendiz, aquel que busca, que se deja sorprender.” El último material que ha descubierto, al parecer, son las palabras, y sus posibilidades poéticas.
    La primera noticia que tuve de él, a finales de los años 70, fue la de alguien que se dedicaba a fabricar y vender juegos del antiguo Egipto, que había recuperado fisgando en documentos raros.
    En los 80 diseñó bisutería y joyería. Al parecer, con cierto éxito. Abandonó la aventura.
    En las navidades del 94-95 Tomás Salvador nos llevó a Zamora a ver la exposición de esculturas de un amigo que resultó ser… Miguel Bermejo. Allí había un gato de hierro, un cocodrilo de bronce, una señora hueca y bastantes alambres. En el catálogo el autor se explica: “Hubo desde siempre la tendencia a añadir al trabajo necesario otro innecesario y gratuito. Este es el trabajo que os presento, el más artístico e improductivo de los que hago.” Al cabo de unos años, esa tarea “improductiva y artística” se vio en otras ciudades, entre ellas Valladolid.
    Entonces creí que Miguel, definitivamente, había decidido ser escultor. Después de algunos bandazos, parecía una buena manera de definirle. Además, lo hacía muy bien.
    Pero no puede estar quieto, “no se cansa de mirar”. Con el herrero que le ayudaba con sus piezas “artísticas”, inventa una máquina de trenzar metales y entre los dos montan una empresa.
Miguel Bermejo    En 2002 publica una novela, De espaldas a nosotros, un texto donde los vivos parecen estar contaminados por el virus de la muerte y los muertos se mueven a sus anchas. Entre unos y otros hay una corriente que los comunica y mantiene despiertos a unos y otros en un escenario que nunca deja de ser terrible, maravilloso y, de alguna manera, familiar. El libro bebe de Juan Rulfo,  de John Berger y, sobre todo, de la tierra donde nació Miguel, la Alta Sanabria.
    Nos habíamos equivocado, Miguel no era escultor, en realidad lo suyo era la narrativa, como bien saben sus amigos, es un magnífico contador oral, desde siempre, y había decidido usar ese don para transcribir en papel su mundo.
    Hace algo más de un año, un amigo común llama por teléfono y dice que ha encontrado por casualidad a Miguel en algún pueblo de la región y que le ha dado un libro para nosotros. ¡Un libro de fotos!, El dedo en el ojo, imágenes de paredes de ladrillos desnudos, de campos, de casas “raras”. Resultó que quiere ser también fotógrafo. Hay una concepción peculiar de la belleza en sus imágenes. Se fija en lo que nadie atiende, utiliza a menudo material de derribo, lo que se podría llamar deshechos. En el principio del libro hay una foto del autor, de pie sobre las aguas, y bajo ella una reseña biográfica que no me resisto a leer:
    «Miguel Bermejo nació en Lubián, un pequeño pueblo de la Alta Sanabria en Zamora en 1952. A pesar de los numerosos estudios iniciados nunca obtuvo ningún título académico y su biografía está plagada de experiencias desastrosas. Fue expulsado de colegios, declarado en busca y captura antes de la muerte de Franco, expulsado de Holanda en 1972 y despedido de varios empleos. (…) La dedicación a la fotografía, según él, es fortuita, “forzada por algunas preguntas personales surgidas ante un fenómeno común: la sensación de mismidad y asombro que se produce en el reconocimiento de objetos e intervenciones nuevas o desconocidas, casuales o deliberadas”, y por otro lado “para documentar la eficacia expresiva del azar y la necesidad”.»
    El otro día llegó a casa un librito en el que aparece de nuevo Miguel Bermejo como autor. ¡Ahora resulta que es poeta!
    Tras un momento de desconcierto en el que uno está tentado de insultarle por pretender meter el dedo no en el ojo, ni en la llaga, sino en todas partes, se da uno cuenta de que, a través de tantos oficios, Miguel nos quería decir que lo suyo es la poesía y que en sus distintas actividades, con hierros, alambres y metales nobles, con los personajes terribles y cercanos De espaldas a nosotros, con las fotos… en realidad siempre ha estado haciendo poemas.

    Pero, ¿es Lúpulo Fernándes da Silva un libro de poemas? Desde luego, no uno al uso. Si leemos el primer texto, más parece un cuento terrible, con muchas licencias, que un poema con su metro, su rima y toda la pesca de metáforas, metonimias, paranomasias, etc. Leo la primera página del libro, en prosa:
“Vi a mi padre tendido boca arriba, enseñando sus partes íntimas como si fueran los ahorros de toda una vida y levantarse después con el rabo entre las piernas, la cabeza colgando, humillado por un animal más joven y audaz, de bigote recto y largas patillas, que montó a mi madre en sus propias narices sin que él, que estaba dispuesto a ceder en todo lo demás, lo pudiera evitar.
─¿A qué casa? Ya no tenemos casa, hijo.
Dijo esto mirando la llanura que nos rodeaba mientras se sacudía el polvo de los hombros. Los dos oímos el giro chirriante de la llave.
Frente a la gran explanada, mi padre, bastantes centímetros más bajo que yo, recién regresado a la edad adulta, trataba de ofrecerme algo, un gesto (…esto es lo que hay) de despedida.
Nos fuimos dándonos la espalda. Todavía le eché un vistazo de reojo y, efectivamente, era lamentable, al gran lobo de siete carreras de dientes le sobraban por lo menos siete tallas del abrigo.”
    Hay, en cambio, vergüenza, tragedia, humor, un cierto ridículo en lo expuesto, ese padre tan pequeño podría ser el lúpulo, lobo diminuto. Hay, del lado de la poesía, muy poderosas imágenes oníricas. El punto de vista básico a lo largo del libro es el del animal salvaje que tiene un contacto esporádico pero fundamental con los hombres. Es un texto más cercano al género del sin género, ni narración ni poema, ni carne ni pescado, o mejor, todo ello junto en un aderezo singular. Quizá eso sea privilegio de la poesía.
    Hay elementos del cuento infantil. En la página 16 se habla de “un prado enooorme”, con tres oes, y de “La señora cuerva”. Por momentos, encuentra uno hallazgos de delicadeza peculiar: “ella no dirá nada. Al contrario / pondrá rocío en las axilas.” (Pág. 19)
    En la página 22 se hace por fin, la descripción completa del protagonista del libro, su ficha: “Lúpulo Fernándes da Silva, lobo de nacimiento y natural de Tras Os Montes (Portugal) llegó precoz a la edad madura, cosa que lamentó siempre a pesar de haber vivido una vida larga que a la postre juzgó rica en todas sus etapas y, en general, con más recuerdos buenos que malos.(…)”
    A partir de ella, se aclaran algunos elementos en el relato del libro. Además del lamento por la madurez, al parecer prematura, el lector puede ordenar lo que ha leído y lo que tiene por delante. Sabe desde donde se habla, de quién se habla, aunque no está claro el sujeto poético, quién habla. “Intento hablar como un lobo / que supiera hablar”, se dice al principio de un texto (Pág. 27). Poco a poco, el libro se abre al verso y hay poemas al uso, eso sí, modernos:
“Brotamos
como pájaros

desde dentro alarga
el brazo, el ojo
el labio, hacia la puerta

besa a los hermanos
(aquí no llega el sonido)
y huye.”
    La voz que escribe el libro es y no es la de Lúpulo…: “de ti, Lúpulo, tomo directamente tu garganta tanto tiempo guardada en harina de centeno, (…) // El humo te hará salir de la hura, lloroso como yo aquella tarde cuando pasaste muerto como un perro (idiota) junto a las azadas manchadas de rojo.” (Pág. 49) Hay un proceso de identificación y de diferencia, de peligro de caída en lo más bajo (ser perro en vez de lobo), hay otra vez miedo al ridículo, piedad por la vida mísera de este lobo emigrante, y hay admiración por lo extraño.
    En el último texto del libro, de nuevo en prosa, se cuenta la historia de un indio sioux que ha ido a parar a este territorio mítico, extremo, que Miguel Bermejo explora desde hace tiempo, la alta Sanabria, convertida en sustrato de su mundo.
    ¿Es entonces Lúpulo Fernándes da Silva un poemario como Dios manda? No lo sé, pero está lleno de poesía.

February 7, 2008

“MÉNDEZ FERRÍN, poeta cimarrón”, por MANUEL OUTEIRIÑO


"MÉNDEZ FERRÍN, POETA CIMARRÓN"
 
Por MANUEL OUTEIRIÑO
(Prólogo a la edición cubana del libro Contra Maquilero,
de Méndez Ferrín, de inminente aparición
en edición bilingüe gallego-castellana)

    A principios del siglo veintiuno, las maquilas, es decir, las factorías en que se sobreexplota el trabajo alienado, son un insulto a la razón. Las maquilas, o maquiladoras, son posibles gracias a la conjunción de la malevolencia y las ficciones legales de la teoría política liberal, que escinde los ámbitos económico y jurídico-político.
    Contra Maquilero es una imprecación, un poema que clama contra la usura como hizo Ezra Pound en sus cantos XLV y LI. El aullido de Ferrín surge en el momento en que las grandes potencias capitalistas, y especialmente el gobierno de Estados Unidos de América, ejecutan la política que algunos llaman keynesianismo militar. El poeta, desde la altura de su edad y con el vértigo de su conciencia infeliz, evoca la expansión violenta del capital con horror y extrañeza.
    El último y reciente libro de Ferrín puede considerarse en paralelo a la novela Mi siglo de Günter Grass, en la que por medio de un centenar de voces se nos cuentan los desconciertos y las cruciales alegrías de los últimos cien años desde un punto de vista alemán. Sin embargo, más que con Grass, cabría  relacionar el poema de Xosé Luís con La entrada del nuevo siglo, poema que Friedrich Schiller escribió a principios del diecinueve:
¿Dónde se abre un refugio, noble amigo,
para la paz y la libertad?
El siglo se ha despedido impetuosamente
y lo nuevo se inaugura con una catástrofe.
    Son muchas las voces que resuenan en Contra Maquilero. Así, en la sección decimoquinta el verso “permíteme cantar y ser eléctrico” es homenaje al I sing the body electric de Walt Whitman, poeta sobre el que muy acertadamente escribió José Martí. Sin embargo, además de los homenajes, hay también parodias e inversiones. Quizás por eso el patrón métrico del primer endecasílabo de Contra Maquilero pueda evocar para algunos la canción de Grisóstomo que inicia el capítulo XIV del Quijote, en la que podemos leer:
Dame, desdén, una torcida soga.
Mas, ¡ay de mí!,  que con cruel victoria
vuestra memoria el sufrimiento ahoga.
    Contra Maquilero es imprecación desgarrada, pero también poema pastoral, en el sentido que dio al término William Empson en Some versions of Pastoral, por eso concluye esperanzadamente pidiendo pan en la sombra para resistir y evocando a la fugaz, esquiva y deseada Marcela, que el poeta tomó también de la primera parte del Quijote para simbolizar la utopía y la revolución, esa misma Marcela que se menciona en las palabras finales del ensayo Mitos y cansancio clásico, de José Lezama Lima.
    Creo que, en esta entrada del nuevo siglo, en la que tantos millones de personas se manifestaron en los cinco continentes indignadas contra la guerra imperialista, Méndez Ferrín ha modulado en nuestra vieja y recia lengua gallega el deseo socialista de Marx de dejar atrás la prehistoria y comenzar la verdadera historia de la humanidad. Ferrín ha escrito sombría y dolorosamente el irrenunciable deseo de muchos. Su voz, como la de Whitman, contiene multitudes, aunque mejor sería decir que no contiene multitudes, sino que las azuza a batir el hierro cuando aún está caliente, a ser herreros de un mundo mejor, como dice nuestra canción favorita.
    Cuarteto con Alemania es quizás el poema más oscuro del libro. Se mezclan en él vivencias infantiles del autor y referencias literarias de un lector erudito y amante del romanticismo. Cuarteto con Alemania es un poema narrativo elíptico en el que se confunden los tiempos, dando lugar a fantasmagorías, como al final de la sección II. Para leerlo merece la pena tener presente la indicación de André Bretón en el Manifiesto surrealista sobre que “lo que más se aproxima a la ‘verdadera vida’ es la infancia”. Además, ante el oscuro Cuarteto con Alemania conviene recordar estas palabras de Mme. de Staël: “La claridad pasa en Francia por ser uno de los méritos más importantes del escritor, pues, ante todo, se trata de no molestar, de aprender en una lectura matutina lo que por la noche va a llamar la atención en una conversación. Sin embargo, los alemanes saben que la claridad jamás podrá ser más que un mérito relativo: un libro es claro según el tema y según el lector.”
   Cuarteto con Alemania no es un texto claro, pues habla de tiempos oscuros. Esta adecuación al asunto, como decían los retóricos, es muy comprensible para los que, interesados en la historia de la estética académica, conozcan las Meditationes de nonnullis ad poemam pertinentibus de Baumgarten, donde se indicaba la capacidad conmovedora, el poder de contraste, de las expresiones poco claras. Cuarteto con Alemania es un texto fantasmagórico y poco claro, pues habla de tiempos aciagos en la Alemania de príncipes feudales, por la que viajaba Mme. de Staël, y de la aldea de Vilanova dos Infantes, de origen y torre feudal, en los oscuros tiempos posteriores a la Guerra Civil española, que fueron parte de la infancia del autor. El cuarteto de Ferrín se atiene a lo indicado hace casi doscientos años por Madame de Staël sobre la poesía alemana: “Se sirve de nuestras impresiones personales para emocionarnos: el genio que la inspira se dirige inmediatamente a nuestro corazón y lo hace para evocar nuestra propia vida como un fantasma, el más potente y terrible de todos.”
    Por otra parte, Cuarteto con Alemania, como todos los poemas de Contra Maquilero, es un poema de crisis, es decir, responde al modelo de poema moderno que en el curso de su desarrollo se cuestiona. Es esta una característica que también se puede considerar a la luz del libro De Alemania de Mme. de Staël: “La literatura alemana es quizás la única que comenzó por la crítica; en todas las otras, la crítica sucede a la obra de arte, pero en Alemania es la crítica la que las produjo. La época en que las letras tuvieron más brillo se debe a esta diferencia. Los alemanes llegan después de varios siglos, durante los que diversas naciones se habían ilustrado en el arte de escribir, y creyeron que lo mejor era seguirles las huellas; se hacía necesario, pues, que la crítica descartase previamente la imitación, para dejar abierto el camino a la originalidad.” Estas viejas palabras de Mme. de Staël pueden también ayudarnos a interpretar la sección IX del poema Contra Maquilero.
   Senecto corpore es un poema sobre la experiencia individual de un preso político independentista gallego. Es la condensación, de economía expresiva pasmosa, de largas experiencias carcelarias. Escrito en segunda persona, genera intensa intimidad por medio del vocativo coloquial, “niño”. Senecto corpore es un poema sobre la experiencia individual y también sobre la expansión progresiva de la identificación individual que lleva no a la fusión en un corpus mysticum, sino, por medio de un espectro que es el del comunismo, hacia un sujeto negativo y universal, que es el proletariado, o el partido que es vanguardia del proletariado.
  El poema de Ferrín es un dispositivo de identificación que expone, en la primera sección, al preso político gallego, en la segunda, a los marineros, en la tercera a los jornaleros y labradores pobres que había cantado más de cien años antes Rosalía de Castro, en la cuarta a los obreros sobreexplotados que sobrevivían con salarios de hambre gracias a los recursos alimenticios de sus menguadas economías familiares, aquellos que Xosé Manuel Beiras llamó con acierto “proletariado simbiótico” en su libro O atraso económico de Galicia.
   Las tres secciones siguientes de Senecto corpore cambian el ámbito de identificación. No se refieren ya a grupos sociales, sino a textos de Eduardo Pondal y Sartre en la sección V, o a las sierras del sur de Galicia en la VI (pues el poeta es, además de erudito, cimarrón), para llegar al reconocimiento existencialista de la finitud. Pero el libro de Ferrín no se acaba ahí. El poeta tiene un as en la manga: la profecía.
   Profecía de Taramundi recupera ingeniosamente una retórica arcaica y fundamental, la de la religión, bien estudiada por Kenneth Burke. La retórica de la religión y, más concretamente, la de la profecía, se readaptó en la poesía moderna de Rimbaud, Whitman, Lautréamont o en el Cuaderno de un retorno al país natal de Aimé Césaire. Ferrín tiene el atrevimiento de usar nuevamente la retórica de la profecía. Sin embargo, en Profecía de Taramundi podemos advertir cómo en el curso de sus versículos va cambiando el tono, pasando de la gravedad de la profanación de sepulcros que recuerda la barbarie fascista de 1936 al apunte humorístico del versículo 6, para acabar recordándonos la abismática fugacidad de la vida, que en los buenos momentos corre cambiante como la Melodía del río de Rubén González.
   La poesía de Ferrín mezcla registros cultos y populares, siempre en busca de expresiones innovadoras, siempre buscando generar más que reflejar lo nuevo. No se complace el poeta en la reproducción de tópicos, en la dicción clásica ni en la brillantez. Los libros de Ferrín no huelen a naftalina ni tienen polillas. Las voces de este poeta cimarrón son de la loma y cantan en llano. A sus casi setenta años, Ferrín sigue siendo absolutamente moderno y, por ende, la voz más radicalmente poética de la literatura gallega.

December 22, 2007

‘Descalzos sobre las brasas’, de JUAN CARLOS PAJARES

(En la presentación del libro ‘Descalzos sobre las brasas’, de Juan Carlos Pajares, con ilustraciones de Amancio González. Ed. Eje Producciones, colección Ería. León, 2007.):

Amancio, Héctor y Juan Carlos. La foto es de Jesús F. Salvadores (Diario de León)
¿SE ESCRIBE SIEMPRE EL MISMO LIBRO?

    Dicen que a la tercera va la vencida, y debe ser verdad. Por lo menos en este caso.
    Hace ya muchos años, más de 20, que el primer libro de Juan Carlos Pajares vio la luz en la editorial Margen, una editorial sin muchos posibles que llevávamos entre unos cuantos amigos con muy pocos medios, cuando aún no había ordenadores, ni impresoras, ni nada. En total se tiraron cien ejemplares de aquellos Relatos incompletos o el hundimiento del Kizilirmak.
    Un libro lleno de pasión, de imágenes, y de preguntas, que comenzaba diciendo:

Hace falta ser poema inédito
para ser libre hasta lo inimaginable
para sentirse de una vez por todas ser inmortal…

    y que terminaba con estos versos:

ahora es aún más cierto que aleteo
y resulto amalgama furia de plumajes devastados
ahora por fin son los tiempos de la legítima deserción

'Xilografía' de Amancio González    Pajares me confesó en alguna ocasión que, efectivamente, él desertó en aquella época de muchas cosas en su vida, la escritura y la poesía entre ellas. “Pero al final uno no puede evitar ser lo que es, y un buen día empecé a escribir de nuevo”, me dijo.
    Y es que la literatura nos muestra el mundo que existe, a veces también esos otros mundos imaginables y posibles. Porque escribir es mirar. Peter Handke tiene una frase de esas sencillas y memorables, que viene muy bien al caso: “Escribir es estar atento a la manera en que vivimos”. Y, ahí, la poesía es una forma maravillosamente económica de reflexionar, de contar, de expresar algo. Y de mirar no sólo hacia afuera, hacia el mundo, sino también hacia dentro, hacia uno mismo.
    De forma que Pajares empezó a escribir de nuevo, y la escritura le llevó a construir un segundo poemario, a partir de aquel primero:
        El mundo pudo ser una bella verdad.
    Con este título se publicó en internet hace cinco años y se presentó en la Feria del Libro de León
    En aquel entonces, Pajares fue todo un pionero, y uno de los primeros poetas que publicó un libro en la red, en archivo digital, en una editorial electrónica, Badosa.com.
    El mundo pudo ser una bella verdad era un libro inhabitual por su soporte y por su diseño, porque aquello era un objeto virtual, visual, que con el programa MsReader se podía leer como un libro de verdad, con páginas que se pasaban de adelante y hacia atrás, y sobre las que incluso se podía anotar, escribir cosas. Aquello era novedoso, aunque ahora se hayan popularizado muchos tipos de formatos y proliferen las bibliotecas virtuales.
    El título expresaba ya toda una declaración de intenciones, y resumía, como una metáfora, lo que sucedía entonces y ahora.
    Porque el mundo se está convirtiendo en un lugar terrible para demasiados de sus habitantes. Y, sin embargo, la belleza sigue estando ahí, para ser descubierta y explorada y disfrutada… y esa belleza contiene también una parte de la hermosa verdad del mundo. Y esa hermosa verdad es lo que la poesía siempre se afana en desvelar.
    Hay quien dice que un escritor, en realidad, siempre está escribiendo el mismo libro. En el caso de Juan Carlos Pajares, por lo menos hasta ahora, parece que esta sentencia se va cumpliendo. Porque este nuevo libro, Descalzos sobre las brasas, el tercero, no hubiera sido posible sin los dos anteriores. En realidad, es el mismo libro y no lo es, ya que ha ido evolucionando con el autor a lo largo de los últimos 20 ó 25 años.
    Pajares depura mucho su escritura poética. Revisa, corrige, afina, hasta que llega al poema, que es resultado de un cuidadoso proceso de decantación.
    Él mismo describe este proceso, de forma magnífica, en el siguiente poema, que os leo:

Despacio, como el que construye
un nuevo mundo, como únicamente
se ama, desmontando meticulosamente
la maquinaria, aprendiz de relojero
—grano a grano— de la arena
de los días, y el miedo a que resbale
por la angostura la última brizna.

    Hay muchas maneras de escribir. Y sin duda es preciso tener mucho valor para poner en palabras lo que uno lleva dentro. Juan Carlos Pajares, además de tener ese valor, reivindica la poesía como discurso ideológico y político, intentando que los poemas sirvan (al que escribe y al que lee) para afrontar la realidad. La poesía no será capaz de cambiar el mundo, pero al menos sí se ha demostrado capaz de transformar el espacio interior del que escribe y del que lee.
    Él mismo Pajares apunta que su libro, este libro que ha ido escribiendo a lo largo de su vida, es como un libro de viaje, en el que resume lo que piensa de muchas cosas.
    Escribe, por ejemplo:

Para decirte habré de inventar
palabras que no puedan pronunciarse,
sin acentos, no esdrújulas o llanas,
sin hache intercalada.

Tan sólo pasaré mi dedos
sobre ellas y sentiré tu pulso
caliente, escucharé tu voz.

Donde acaba tu nombre me nace el tacto.

    No obstante, Descalzos sobre las brasas contiene tres grandes líneas temáticas: una sería la metapoesía, sobre la labor creadora, en la que incluye una Poética, un corto poema titulado precisamente así, ‘Poética’, y que dice:

Patria desolada la de mis sueños
solar del destierro ciénaga de la fiebre
traspaso por no poder atender.

    Otra línea temática serían las “posiblidades vítreas” de la realidad —así lo llama él— en la que habla un poco del mundo, de cuestiones políticas y sociales, como en el corto poema titulado ‘Caleidoscopio’:

La bestia avanza tangencial
y mueve ajena
probabilidades vítreas
en el corazón del tiempo.

    El tercer gran tema del libro se centra en lo que podríamos resumir como “la historia amorosa”.

No vendrá el día ni la escarcha
a nuestros cuerpos si obstinado, amor,
no duermes. Si esperamos dulcemente,
un beso gris de antenas, pájaros, motores,
la mañana traerá con sus espejos.

Escaparé con sigilo a las paredes pegado,
porque nadie robe, amor, el reflejo
que en mis ojos de ti guardo.

Que no me busque nadie, que he de destilar
este raro jugo que apenas gozado ya se añora.

    Cuando uno escribe un libro de poesía, entrega a los lectores la construcción de un pensamiento. Antonio Gamoneda, por ejemplo, lo describe así: “Yo no poseo mi pensamiento hasta que no me lo hace sensible/inteligible mi propia escritura”.
    Y esto es lo que nos entrega Pajares en este libro: su pensamiento, inseparablemente unido a todo ese tiempo en el que éste ha ido madurando.
    Pero también me gustaría decir que se desnuda algo aquí.
    Porque, como dice Miguel Casado, "la poesía da cuenta de la vida", y aquí dentro hay un libro de poemas que se ha ido fraguando, componiendo, ordenando… a lo largo de los últimos 25 años. Aquí hay poemas con pátina y también poemas relucientes y casi sin estrenar. Las arrugas de una vida. Las preguntas de una vida..
    Digamos que Pajares no reescribe sus poemas, pero ha ido puliendo poco a poco su libro, el libro de su vida, hasta llegar a esto (y os leo el último poema de Descalzos sobre las brasas):

NO QUIERO PALABRAS
sólo un haz de luz brillante
por el que transiten suspensivas moléculas de polvo

no quiero palabras que me sepulten.

    Estaréis de acuerdo conmigo en que esto (mostrando el libro) es un libro de verdad. Ni aquel de Margen que vio la luz hace más de 20 años, en una edición bastante cutrilla…
    …ni el libro virtual de internet.
    Esto es un libro, un auténtico libro, maravillosamente  ilustrado por Amancio González y con el que se abre una nueva colección de poesía de la mano de Héctor Escobar y Eje Producciones.
    Un libro que parece ya definitivo, hermosamente hermanadas sus palabras a su vez con otro libro, el de los dibujos de Amancio González. Dos libros en uno. Tres libros al final.
    Porque también habría que hablar del libro que dibuja aquí Amancio, con esos cuerpos de hombres desnudos, indefensos, solos frente a otros hombres y frente al mundo, desvalidos a veces, otras veces fuertes, inquietantes, pensativos, contenidos…, en un conflcito permanente de equilibrio y ruptura.
    Así que yo brindo por este primer volumen de la Colección Ería y por todos cuantos se han embarcado en este proyecto. Pero lo que se merece un buen libro es ser leído, y que nos diga cosas distintas a cada uno de nosotros.
    Porque la poesía sólo se defiende con la poesía.
    En ese sentido, me gustaría terminar esta presentación con una cita del escritor polaco Adam Zagajewski:

“Uno puede imaginarse a alguien que está escribiendo una defensa de la poesía. Concienzudamente preparado, pasa años enteros sobre su libro. Cuando ya lleva escritas tres cuartas partes de la obra, se percata de que de manera inconsciente ha empezado a atacar la poesía; ha dejado de gustarle, ve sólo su artificiosidad, su pretenciosidad, su academicismo, su incapacidad de dar respuesta a  las preguntas fundamentales y más difíciles. Luego, sin embargo, cuando se acerca al final, de nuevo perdona a la poesía su evidente imperfección, y piensa que es precisamente de eso de lo que se trata: no saber dar respuestas a las preguntas más difíciles, y sin embargo, seguir viviendo.”

    A partir de aquí, sin embargo, creo que definitivamente Juan Carlos Pajares tendrá que ir pensando ya en escribir otro libro, en nuevos poemas.

    ELOÍSA OTERO (Texto leído en la presentación del libro, el 21 de diciembre de 2007, a las 20 horas, en el Hotel Quindós, León)

November 28, 2007

ELOY J. RUBIO CARRO sobre la novela de ANDRÉS MARTÍNEZ ORIA

Portada de la novela

Andrés Martínez Oria
‘Más allá del olvido’
Centro de Estudios Astorganos ‘Marcelo Macías’
Astorga, León, 2007
 
PAISAJES DEL ALMA
 
De cualquier manera que se llegara a Ítaca, siempre saldrá lo familiar a recibirnos, lo familiar o lo extraño. Todo depende de lo que hubiésemos dejado al partir. En cualquier caso Argos o su sombra lamedora suelen ser mensajeros confirmatorios de identidad.
  La identidad se nos da o nos la damos como memoria y ésta se confirma en la lamedura, es lo que quiero decir. La lamedura es la memoria del otro cuando nos recuerda.
  ¿Qué sucede entonces cuando el otro es una lengua interior, una lamedura, un ladrido de lo que fue?
  Sucede que uno ya es sombra que oye el ladrido de la sombra, casi una manera de ser. Sucede que nos lamemos nosotros.
  Más allá del olvido es la novela de Andrés Martínez Oria, recién publicada por el Centro De Estudios Astorganos “Marcelo Macías”. Se trata del viaje de Egriseldo en segunda navegación, tras arribar al puerto de Poimala (una población fantasma de la Somoza). Egriseldo, es el antiUlises en el mundo en que declinaron los monstruos, un malvado. Antidio (antidía, antidiós), su enemigo, en ese mundo mágico que perdimos habría sido el puro mal.
  Egriseldo vuelve a la vida luego de matar a Antidio y penar por ello, pasa la vida y la repasa minuciosamente y se reafirma una vez y otra vez en matar a Antidio. Sin embargo le sucede lo que al joven que fue Kertèsz que, cuando recordaba su estancia en Auschwitz, reconocía momentos de singular belleza. Esto salva a su pasado de desgarro y da coherencia a su biografía. Le mereció la pena su vida. “Verla venir por el camino de Poimala”. Recuperar ese antiguo amor que salva la vida, aunque fuese en “zumo amargo de Quintila”.
  Como quien se deleita con la música y no repara en los instrumentos, esta narración fluye placentera, a veces paras y preguntas quién habla, y lees un fragmento y detectas la “curva errática del clarinete”, la voz del narrador que gusta de ocultarse. Otras veces en ese parar mientes, descubres la trompeta, un dialogar interno ágil, todo seguido, sin marcas de transición en las respuestas, con un dominio de la técnica muy eficaz e innovador. A menudo el redoble hipnótico del tambor percute en tu memoria que ha ido a beber junto con las sombras de las manos de Odiseo, y aciertas a reconocer una fantasía cunqueriana, el ludibrio alacranado de Valle Inclán o un encante cervantino. Por fin “un narciso de Sarón, una azucena de las vegas entre espinas”, te evoca el mejor de los cantares, obra de algún merlincocaico encantador.
  Estas interpretaciones reposan en el paisaje, en los seres naturales que se ven abocados a responder a la emoción humana de manera emocionada.
“¿Qué vale la fragancia si la lleva el viento sin que nadie la perciba?”, dice Egriseldo en su declaración de amor a Clo, proporcionando la clave de la interpelación a la que la naturaleza nos somete.
  La melodía que triunfa  es la que repite el enfrentamiento de la noche al día, de la muerte al amor, de Egriseldo a Antidio; enfrentamiento que se produce en su suceder originario (in illo tempore) y en cada ocasión que se recuerde.  
“La noche aparecía cruzada por chispas de estrellas”. “Un coup de dès” lanzado en el origen sobre el tapete de la noche, la noche que quiere triunfar de manera apagadiza, envolviendo esa rebelión del ver que sólo deja ver lo que ilumina, luz en la noche total. En la que de ver no veríamos; noche pura para verse, otro sol. Pero ahí viene la memoria para negarle el triunfo a tanta oscuridad invivible, la memoria que entra y trae el tiempo a cada ráfaga, a cada caída de estrellas. Tal vez se trate de una sola caída por encantamientos repetida.

ELOY JOSÉ RUBIO CARRO

November 14, 2007

‘Merodeos’ en torno a la narrativa francesa actual, por AMELIA GAMONEDA

 

La escritora francesa de origen vietnamita Linda Lê    Marguerite Duras, Yann Andréa, Linda Lê, Yasmina Reza, Christian Oster, Jean-Jacques Schuhi, Pierre Michon, Amélie Nothomb, Tahar Ben Jelloun, Daniel Pennac, Georges Perec, Julien Gracq, Michel Houellebecq, Marie Darrieussecq, Milan Kundera, Roland Barthes, Pascal Quignard.

Son los autores incluidos en el libro ‘Merodeos. Narrativa francesa actual’ que acaba de publicar Abada Editores, y que reúne artículos publicados por AMELIA GAMONEDA en ‘Revista de Libros’ durante los últimos años.

El libro, sin desperdicio desde el principio hasta el final, no pretende sugerir canon alguno, sino que se presenta como "muestra de frutos de temporada, es decir, como resultado de una selección ‘natural’ operada en el sofisticado y mediático mundo literario de nuestro tiempo". Mirada crítica, pensamiento, ensayo y reflexión en torno a libros (sobre todo novelas) que han ido apareciendo traducidos en nuestro país con un amplio despliegue publicitario (en muchos casos), como ‘’Letra muerta’ (L. Lê), ‘Una desolación’ (Y. Reza), ‘La amante inglesa’ (M. Duras), ‘Biografía del hambre’ (A. Nothomb), ‘El viaje de invierno’ (G. Perec) o ‘Plataforma’ (M. Houellebecq), entre otros.

Como muestra, tres entradas en estos ‘merodeos’:

(Sobre ‘Ese amor’, de Y. Andréa)
   "Es éste uno de esos libros cuya lectura va poco a poco disolviendo los reproches que surgieron en su comienzo. Y ello no ocurre porque el lector sea clemente con la escritura, convencido por la intensidad y la excepcionalidad de la relación amorosa entre Yann Andréa y Duras; lo que pasa es que este texto —que es casi un ‘pastiche’ durasiano— cobra sentido precisamente a través de los reproches que excita. Mi propósito es devanar este hilo. (…)"

(Sobre ‘Vida secreta’, de P. Quignard)
    "Hay libros que avanzan absortos en su propia floración de pensamiento; no escatiman aliento, no temen hundirse en lo intransitivo, se arriesgan a ser idiolecto. Muchos de ellos se nos caen de las manos, pero algunos nos engullen en su íntimo movimiento y se convierten en libros de cabecera, en textos sagrados, es decir, secretos. (…)"

(Sobre ‘Elogio de la amistad’, de T. Ben Jelloun)
    "Se dice de Tahar Ben Jelloun que es el más francés de los escritores marroquíes, y a nadie se le oculta que ello suena a reproche. Detrás de tal calificación se levantan las sombras de una cuestión que dura casi un siglo y que ha sido asumida por la mayor parte de la escritura en francés del Magreb: ¿qué identidad le cabe a una literatura que expresa en la lengua del colonizador la diferencia cultural que le distingue de él? En el filo breve pero cortante que separa dos mundos se ha elaborado el discurso ambivalente de la francofonía: arma de rebelión y nudo de concordia. (…)"

December 10, 2006

MARÍA JOSÉ GIL BONMATÍ sobre LOLITA BOSCH

 Lolita Bosch

"A través de los fragmentos de un álbum de recuerdos, de algunos gestos aparentemente escogidos por el azar de la memoria, a través de palabras y frases prestadas cuando las propias se vuelven escasas, la protagonista irá desgranando su relato con la voz firme de quien quiere saber, pero con el tono vacilante de quien siente que intentar explicar algunas cosas es traicionarlas". 

Me gustan las críticas de María José Gil Bonmatí, a quien ha fichado la revista de literatura (digital) Kiliedro (donde tiene una sección titulada ‘Los libros que nos cuentan’). Cada vez que MJ Gil recomienda una novela es por algo. La cita anterior pertenece a una reflexión suya, publicada en el suplemento Caballo Verde, sobre ‘La persona que fuimos’ (Mondadori), un libro de Lolita Bosch:

     No resulta fácil hoy por hoy –aunque, soy consciente, haría falta– dibujar un mapa de las corrientes narrativas por las que transitan los autores jóvenes que cada día surgen, y con mayor o menor eco, y necesidad de tenerlo, se suman al confuso panorama literario. Sin embargo, creo que es posible, y que ayuda a orientarse, trazar una frontera entre dos tipos de escritores o intenciones narrativas: por un lado, aquellos que piensan que tienen algo que contar, y, por otro, aquellos que desconfían de que lo que nos ocurre –y de lo que se alimenta la literatura– pueda realmente ser contado. Sin duda, Lolita Bosch, recientemente aparecida en el panorama literario con el extraño aroma de sus Tres historias europeas (Caballo de Troya, 2005) y que acaba de publicar la también extrañamente conmovedora novela corta La persona que fuimos, pertenece a ese territorio de los que, desconfiados tanto del mundo que nos cuentan como de su propia mirada sobre él, se asoman con perplejidad a una realidad que necesitan explicarse.

    La persona que fuimos, hermoso título que apunta en la doble dirección de lo que el tiempo –y no siempre nosotros– va dejándonos atrás y, de otra parte, de lo que hemos sido alguna vez –y tampoco siempre nosotros– con alguien, cuenta una de esas historias de amor que intenta terminarse aun cuando ya está terminada. Y veo que acabo de decir «una de esas historias» como si hubiera otras, y me corrijo, porque, en realidad, de lo que habla la protagonista de La persona que fuimos –y resuena inevitablemente en las que los lectores podemos haber sido– es precisamente de la necesidad de entender, en medio de las contradicciones que dibujan nuestros miedos y caprichos, cómo, cuándo y por qué dejamos de ser esa ‘persona que fuimos’.

    Una llamada, al cabo de cinco años, hecha con la determinación de quien ha aprendido en ese tiempo que, para poder olvidar, es necesario no olvidar primero, es el resorte para que la protagonista empiece a contarnos ⎯y a contarse⎯ su historia con G. O lo que es lo mismo, su historia sin G. A través de los fragmentos de un álbum de recuerdos, de algunos gestos aparentemente escogidos por el azar de la memoria, a través de palabras y frases prestadas cuando las propias se vuelven escasas, la protagonista irá desgranando su relato con la voz firme de quien quiere saber, pero con el tono vacilante de quien siente que intentar explicar algunas cosas es traicionarlas. Quizás por eso, más que contar, en el sentido anecdótico del término, lo que el relato de Lolita Bosch consigue, con una eficacia que resulta sorprendente, es hacernos pisar las huellas de un daño que, bien ganado y bien sufrido, y ahora ya, por fin, casi homenajeado con esta despedida, hace diana en el sentimiento cómplice de que podría haber sido o llegar a ser el nuestro.


    MARÍA JOSÉ GIL BONMATÍ






















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