Isla Kokotero

June 16, 2008

‘Acomodo ahora cada estancia…’, por ELOÍSA OTERO

 Una obra de Joan Miró

Acomodo ahora cada estancia con humor confuso en la cintura. Porque así seré incapaz de estremecer la compañía, la edad temprana de los estanques, en los brazos de piña con un mordisco de espanto y dos manitas acusando, como un susurro que se anuda o se acoge al lugar más tibio de la calle. Como el silencio se detiene en el tiempo y aleja los pasos, que sólo el hombre descansa en el hombre, que no me quiero adormecer sobre nadie cuando la luz es legítima y niña, cuando un panal abanica el flujo espuma en la mirada. 

    ELOÍSA OTERO (En el libro colectivo Complicidades )

June 5, 2008

SUSANA BARRAGUÉS, RAFAEL SARAVIA y ELOÍSA OTERO, hoy en el ciclo ‘Cuatro Cuartetos’

 Marta Gómez, Eloísa Otero y Susana Barragués 

Tres poetas leoneses, Susana Barragués, Rafael Saravia y Eloísa Otero, ofrecen hoy jueves por tarde (20 horas) una lectura poética en el salón de actos de la Biblioteca Pública de León (Calle Santa Nonia). Estarán acompañados por la pianista Marta Gómez, la bailarina Rosario Granell y los alumnos del Taller de Improvisación que imparte Ildefonso Rodríguez en la Escuela de Música.
    Con este recital llega a su fin el ciclo de lecturas Cuatro Cuartetos, que se ha venido desarrollando a lo largo del curso 2007-2008 en la Biblioteca Pública, coordinado por Víctor M. Díez.
    Por el ciclo han ido pasando distintos poetas y músicos de la ciudad. Entre los poetas Silvia Zayas, Jorge Pascual, Sandra Alonso, Víctor M. Díez, Héctor Alonso, Rubén Mielgo, Tomás Sánchez Santiago, Alberto R. Torices y Ana Meneghello, siempre acompañados por alumnos de la Escuela Municipal de Música de León.  
    La idea surgió a partir de una propuesta de Alfredo Díez, director de la Biblioteca, en la que colabora la Concejalía de Cultura. El objetivo es ofrecer una serie de lecturas “vivas” que giren en torno a la idea de mezcla. Mezcla de música y poesía, mezcla de autores que publican habitualmente con otros más jóvenes o menos conocidos en el panorama literario. Cuatro como cuatro estaciones, como cuatro intervenciones a lo largo del año.
    La idea de cuarteto (tan típica de las formaciones musicales) hace referencia a tres ponentes o lectores y un bloque de músicos, también en proceso de formación, como son los alumnos del Taller de Improvisación.
    Cuatro Cuartetos, título mítico de uno de los libros más recordados del poeta inglés T. S. Eliot, les ha parecido a los organizadores “una bella forma de denominar esta experiencia novedosa, arriesgada y que pretende dinamizar el salón de la biblioteca pública de una manera diferente”.
    Rafael Saravia leerá esta tarde textos su segundo poemario, Desprovisto de Esencias, que acaba de salir publicado en la Editorial Renacimiento. Susana Barragués interpretará algunos poemas de La campesina fascinada, el libro con el que ha obtenido el Premio de Poesía Joven ‘Injuve’, mientras que Eloísa Otero avanzará poemas inéditos.

April 22, 2008

Dedicatorias ~~~ onduladas~~~ de JOSÉ-MIGUEL ULLÁN

XXIX

Amo de llaves,
me alcanzaran tus ojos
para atrancarme. 

(A Manuel Ferro) 

XCII

Publicidad.
Un masaje en el ojo:
CAsuaLIDAD.

(A Tomás Salvador González) 

CLXIX

Hueso molido.
En el ojo de Olvido,
taba en su nido.

(A Olvido García Valdés) 

CLXXVI

¡Cuánto se alegra
la garganta del ojo
que se marea!

(A Cova Villegas)

III

Amante enigma:
es el ojo cubero
de seda anfibia.

(A Juan Carlos Mestre)

XXIV

Contrasentido.
No ver su rostro y verlo
adamantino.

(A Alexandra Domínguez) 

XXV
 
Liquen rehúsa
ese amor que no atisba
por donde aún nunca.
 
(A Eloísa Otero)

CXXII
 
Etruscas ganas.
Con tus ojazos, ¡zape!,
al mus arañas.
 
(A Víctor M. Díez)
XXXV
 
Doble ojeada:
"Contra el dolor se escribe":
"Mi bien, no es nada"

    (A Tomás Sánchez Santiago)

'agrafismo' de ullán dedicado 'a Elo'XXXIX
 
Gastar saliva
es gazmiarse a los postres:
—Esto no es vida…
 
(A Miguel Suárez)

 

 

 

 

 

 

JOSÉ-MIGUEL ULLÁN
(Del libro ‘Ondulaciones’
‘Amo de llaves’ [Rensaku], 2003) 

March 19, 2008

‘Mapamundi de un amor ilocalizable’, una foto de ZAPI

 'Mapamundi...', una foto de ZAPI

Más fotos de ZAPI en: AMINUS y en CHINASKY.

* * *

Un mapa mudo

indescifrable

para la travesía.

 

No hay derrotero en la carta

de marear

ni libro que contenga las derrotas.

    ELOÍSA OTERO (De ‘Tinta china’ / ‘Tinta preta’) 

February 5, 2008

S/T (dedicado a M.), por ELOÍSA OTERO

Elo, en ¿1994?. La foto es de Juan Rafael Alvarez.

 

December 21, 2007

Poema para M.

M., a miña irmá 

Mais algún día o teu recordo falará.
Ou non?

É como escribilo nun libro branco
coas tintas invisibles
que só ti es capaz de ler.
Tes o teu recordo argallado naquelas verbas
que ninguén di.

Non é como o poema que recitou Jakura,
o monxe cen,
no intre anterior á morte:

“Este ano eu quero
ve-lo loto
na outra beira”
xa que endexamais saberemos cál foi o teu poema.
Como a Jakura, falláronche as forzas,
mais non houbo alí pincel para escribilo
nin ninguén o escoitou,
nin o retivo.

 

    ELOÍSA OTERO 

December 9, 2007

‘Cartas celtas’, de ELOÍSA OTERO

 Eloísa Otero en una foto de Juan Rafael Alvarez

CARTAS CELTAS

Buscando papel para escribir a una amiga, se me
ocurrió, mientras buscaba, que no era amiga mía.

P. HANDKE

 

“Lo siento por ti, pero voy a escribirlo todo”.

Tal vez así pretendías que yo me involucrase, que contara mi versión de esta historia. Tengo una pequeña ventaja: tus cartas: Con ese regusto a lo perdido y lejano de las frases.

Porque quizá se escriba también para que alguien en concreto sepa… y aquí la palabra sea ya presuposición, duplicidad, pérdida.

Ya sabes.

  * * *

 

Con el tiempo contado por tu vuelta,
contra reloj del curso de correos y a sábado, por más;
propietaria de la más amplia y convincente lista de comentarios,
vueltas a la historia,
añadidos,
excusas
o inservibles razones,
ensayo al fin el ejercicio universal de invertir el sentido,
justificar al cabo cualquier carta.

Comienzo el conocido arropo de las cosas.

    * * *

Donde se dice “la necesidad de renunciar a las ilusiones”
    debe leerse:
la necesidad de renunciar a las ilusiones.
La frase es casi broma y sólo forma parte de otra carta
a ocho de agosto del presente.
Cuando se me ocurre la mínima mención a ilusiones
quiero explicar hasta qué punto
acaba por convertirse en obsesión.
Reescritura, resumen, explicación, añadidos,
correcciones al margen,
indicaciones o medios matices quedarían mejor
con mucha más espontaneidad.

  * * *

Debería al fin cuidar la letra
—dicen que las formas debieran ser cuidadas:
pero no tengo ningún problema en mecanografiar la carta.
Lamentaría sólo no haberla escrito.
(…)

 
/aquí hay algo verdaderamente ilegible/

  * * *

No te lo imagines como una carta triste.
Nunca pienses que entre no estar
contigo
y la tristeza
hay una relación lógica, firme.

  * * *

Cuéntale a alguien que cuando sólo cruzas la calle
cruzas esa calle.
Nunca las calles anteriores,
nunca la idea primitiva de esas calles,
el hecho de cruzarlas por enésima vez.

 

(Te tengo que escribir más a menudo:
dibujarte una sonrisa con los dedos.)

  * * *

Siempre hubo cosas de ti que me gustaron.
Siempre supongo,
otras veces pienso,
imagino
recuerdo, rememoro fantástica de ti.

Y en ese esfuerzo semi-incomprensible que día a día realizo aquí
para entretenernos tan recíprocamente…
Pocas veces se tiene tan poco que contar.

(Acaba de pasar L. A. por casa. Va a ducharse.
Es envidiable que venga de mujer. Que venga de cariño.
Todo está bien quitando la distancia)

* * *

El silencio sabe de memoria. Es
el tiempo en medio,
la dificultad para construir una conversación.

 
Folio en blanco. El resto de todo lo narrable se reduce a mal tiempo.

  * * *

Hay días en que me gustaría que llamaras y que
(como hoy)
me quedo en casa,
o al menos retraso la salida.

Lo cual no quiere decir nada
sólo que eso, creo que vas a llamar luego espero;
    no llamas, luego no llamas;
en consecuencia espero y no llamas.
Y retraso la salida.

El movimiento pendular de las cosas se va acrecentando.
No tiene ya sentido contar cómo se está.

  * * *

            Cuéntame la verdad, sí.
            Pero a ver cómo me la cuentas.

Voy a engañarte repetidamente de ahora en adelante:
en todos los momentos de escribir.
Sin una sola seña
de cómo van las cosas. Para que sólo sepas lo que pueda leerse
    de los hechos:
señas y contraseñas, pendular.

  * * *

Debería contarte (paso a mayúsculas)
DEBERÍA CONTARTE CÓMO LE BUSCO, no,
CÓMO LE BUSCO no, cómo le ESPERO,
cómo le he confundido, cómo zozobro (demasiadas zetas)
CÓMO TIEMBLO CUANDO LE ENCUENTRO EN ALGUIEN.

  * * *

                            NO TE FÍES DE LOS MINIMALISTAS

Escuece contestar un telegrama,
conciliar distancias.
No tienes por qué beber esa pócima,
pero si te la ofrecen así…

                                    No hay antídoto. (STOP)

  * * *

Ahora las cosas parecen, cada vez más de lejos,
si no más simples, sí rebajadas de tono dramático.
Sin asomo de más lloros que por lo triste,
pero nunca de daño. (…) No debí hacerlo bien,
o no excesivamente,
cuando al tiempo quedaba la marca de la historia.

  * * *

Tan aficionado a los comercios epistolares,
no debería dejarte que escribieras cartas de desánimo.

Decidida a escribir al trasluz (además) de tu imagen
como si hubieras sabido por terceros de mí y en cambio
yo aderezo aún e hilvano
las pocas secuencias que me quedan de días perdidos o
    (peor todavía) reencontrados.

Entre lo memorable los recuerdos se diluyen como si nada pasara o no tuviera tiempo suficiente de ser. (…)

  * * *

No debería ser tan difícil encontrarse.
El calado que a veces embarranca los barcos o los deja varados
(ahh, sin aliento)
tampoco podía atacarte como una ballena vengativa.

  * * *

“Es mi indignidad la que no admito, la indignidad de mis parecidos. La indignidad de otro me anima como una contradicción, una falta de ética, una contrariedad en la que desanimo”.

Así pues hétele aquí, feliz con lo que no llegaría
o desairabas y, sin embargo,
así y allí.
Hubiera jurado por todos los infinitivos posibles que no te corregirías.
El optimismo era entonces para los estúpidos y tú
excesivamente despierto para engañarte.
Pero los juegos del amor apuestan por algo distinto a la melancolía:

 

ni siquiera soy capaz de delimitar la proximidad o la lejanía,
las formas a priori del cariño; Kant:
el juego esquálido (sic) de los sentimientos, los sentidos,
la sensación de tiempo que se derrite.

  * * *

En los tiempos de la tranquilidad podía aún pararme a pensar en detenerme:
a veces entretenerme haciéndolo.
El tiempo entonces pasaba contigo como el café de olor,
como el sonido de somier de la lata que te daba.

Pero aferrado a la poco probable (más verosímil)
seguridad
de que a uno lo quieren
aunque por diversas razones y otras distintas reciprocidades,
uno al final se aplica tanto cuento que cuando quiere
    tiene cuanto quiso.

  * * *

Ya no sé si se cambia por cambiar,
por algún penduleo raro de la vida o porque la esquizofrenia tenga rachas
y salgan así.
No me he librado de las cosas —ni pienso—.
Pateo por mañanas y noches esta casa que habitaste tú,
    riego por primera vez unas plantas que tan extrañamente se niegan a morir,
contemplo la pequeña botella de anís y ese montón de trastos que duran
y que a mí no se me ocurriría comprar nunca.
Así que lo tuyo son las cartas, y lo mío las cosas,
frase muy rara de la que podrían extraerse las más remotas y aterrorizadoras consecuencias.

  * * *

Con el tiempo parece ir asentándose la rancia teoría de que la permanencia es la forma,
condición inexcusable de ese silencio de cuerda tendida que a veces se da.

Ser resulta repentinamente dañino a los muchos recuerdos.
Panteísmo para aquella necesidad con toda independencia de quien,
imagen y/o reflejo,
la formaba.


Resulta, de ese modo, difícil contarte de las cosas.

  * * *

        Tengo nostalgia de todos los tiempos.

Echo de menos la pegajosa y extensible sombra de tu calma.
La vida alrededor, el cariño
espantosamente injustificable contra quien sea.

  * * *

Tienes razón, soy todo cuanto dices.
¿eres tú el que pareces?

O.J.

(…) Traducción literal:

Si el lenguaje es reciclable esto no es un haiku (…)
Omar Jayyam, su nombre significa constructor de tiendas,
su cuerpo a manera de jaima dice:
“Gardún negarí ze gade farsudeye mast”
(el universo que contemplamos es como una cintura pequeñita para nosotros)…

  * * *

Y para sellar el pasado
tenaz, inopinadamente,
no basta con esconder tus papeles
—que los perdiste, tahúr—
en la viga de un chiribitil
con idéntico estilo fulleresco.

  * * *

Te reescribo: “la historia de la carta anterior tiene algún viso de verdad tan sólo,
la certidumbre de que pueda ser así,
o que se entienda así con ser de otra manera”.

Aquí nada resulta imperceptible: la palabra es una estrategia.
No hay diferencia entre aquello de lo que un libro habla
    y la manera como está hecho,
y éste es en parte mi relato de tu historia y de su voz,
pero también un embalaje.

  * * *

“La única manera de estar cerca de aquello que está lejos es seguir estando lejos”.

El estilo epistolar celado,
la cautela ligada al espacio es la forma de cerca y más cerca,
pero sin encadenamiento ni proximidad.
Una herida en la similitud, la analogía más sutil y reversible.
O quién sino tú.

  * * *

Aquí no se propone una lectura fácil:
qué sabía yo de ti a no ser una sensación inoportuna,
las bellas maneras,
el acento exacto de la voz.

Tu nombre puede ser un indicio narrativo. El mío
está implicado y brota de la reflexividad.

* * *

Shakespeare. El sueño de una noche de verano. Acto I. Escena I. Hipólita: “Pronto declinarán cuatro días en cuatro noches, y cuatro noches harán pasar rápidamente en sueños el tiempo; y entonces la luna, que parece en el cielo un arco encorvado, verá la noche de nuestras solemnidades”.

Aquí el dolor es un punto de referencia.
Una magnolia terminal que muda
y se marchita.


Pronuncio tu nombre en aplacada duración.
Así te conjuro hasta que se desate tu lengua y hables,
tramándote con el ceremonial que imprime de sentido a lo ilegible.

  * * *

Opongamos la palabra al silencio
extendidos en una tregua que a tu cuerpo anude mis secretos
    que tú habitas.

Articulemos los silencios y su significación pausada:
construyen ocultas lecturas y tactos obstinados.

  * * *

Queríalo:
queríalo con todo el espíritu —puntual y cíclico,
repentino y usual— saber de ti.
Pero las cosas hacen la vida así… para vengarse de que la vida
    haga así las cosas.

De tal manera que en esa interminable espiral me encuentro.

  * * *

(…) Hace sol. Busco una dedicatoria y una forma
entre las educadas y buenas maneras del estilo
para sellar tus cartas.
Combinación extraña donde existan,
más improbable aún si se combina con tiempo libre,
    extraído en pequeñas porciones
del minúsculo frasco en que lo escondo.

  * * *

Vivo con desazón tus desvíos, tu desapego me llena de reproches.
He aquí el cansancio que produce la distancia.

Y sin embargo,
a quien le tiene que gustar lo que (te) haces es a a ti.
(Mil dudas sobre si ésta era la carta que debía enviarte…)

  * * *

Te escribo con ojos verdes empapados de ciruela claudia.
(Oh adversidad, contrapunto de elipsis).
No podrás negarte,
después de ésta no podrás negarte a una correspondencia más expeditiva.

  * * *

El aliento exige una cierta serenidad expresiva y escribir es un insulto
tan insuficiente como toda posibilidad de acabar con las apariencias.

No atino. No hay tacto.
Y para frotar no se es a veces sino niña…

(ser niña y aburrida en los portales)

  * * *

Cuando abrí el buzón tan solo encontré un mensaje que venía a decir: “todavía hoy encontré rastros de tu cuerpo dentro de mi cuerpo”.

En ese espacio de silencio se remueven ahora los afectos.

  * * *

No es necesario agitar viejos pañuelos para ser vistos.
Aldo Z.Sanz

Vine a esta ciudad siguiendo una pista.
Sospechaba ya que éste iba a ser el origen de una huida,
la ortografía de una incógnita.

Ningún espejismo tiene forma material. Anótalo:
hablamos siempre del pasado.
Pero no debemos dejarnos cautivar por esa magia tan retrospectiva
Desconfía de mis cartas,
para más adelante.
Hazlas confeti si puedes.

  * * *

Qué largo el tiempo, ese implacable.
S. me invitó a cenar y le conté cosas muy tristes
para que me dejara en paz. Efectivamente,
no ha vuelto a llamarme.

(…) tal vez porque no puede existir una verdadera historia de amor que no lo sea también de una obsesión.

Háblale de cosas tristes, para que no vuelva.

* * *

Es curioso que cuando ya quedaban pocos días para volver,
aparte de que se hagan más largos,
uno está ya un poco más cerca y cambian los temas
y se escribe mejor y más a gusto (cartas).
Ya no tiene sentido preguntar por un montón de cosas.

Y este soliloquio precede al encuentro
como la tormenta a la calma.

  * * *

Llevo llamándote desde el amanecer.
(y eso no hay donde guardarlo)
Sigo rayando el papel con la punta de un lápiz y presto mis oídos al gato que diviso a través de la puerta y trepando por ella.

“A quien lo sepa: en ese quicio, el gato disimula gula”.

* * *

“¿Serán ocaso fugitivos horizontes
cuyas líneas pagan tributos marinos?”

(…) por eso escribo yo reconcentrada sobre las cosas.
Porque carecemos de signos con que poder designarnos,
y toda aquella tristeza de calores comunes (…)
está indocumentada.

El descubrimiento de la carencia física:
de la dificultad de “estar” entonces
(Me pongo de lo más sentimental cuando tomo nota de la vida de aquellos años).

  * * *

O amor é un óxido.
Antón Reixa

Me entretuve como el tiempo amarilleando una flor.

Las horas son algas enredadas hasta que me despido de ti
con una balada de medusas que envenena y turba.

  * * *

Encanto halagar tu vanidad, llenarte de charcos, conciliarte discorde ensimismada.

(…) Pero a veces, pienso siempre lo mismo,
el toque de tu mano
me provoca
un respingo contestatario, breve y eléctrico.

  * * *

Aparecer tildada de brevedad,
acentuable y brevemente corta.
La palabra termina por convertirse en pesadamente larga,
amable extensamente
o viceversa.

  * * *

El acto de la escritura es posterior al dolor. Lo suscribe.
Odio esa tristeza vulgar que transmite el texto.

Te lo voy a decir de otra manera:
quiero que aprendas del duro ejercicio del habla,
del rigor que exige la puesta en escena de los sentimientos más audaces.

 

  * * *

 

El lugar más sombrío está siempre bajo la lámpara.
Proverbio chino

  * * * * * * *

 

    ELOÍSA OTERO. Cartas celtas, Volumen CI de “Provincia”,
Colección de Poesía, ILC, León, 1995.

March 13, 2007

‘De los viajes’, por ELOÍSA OTERO

 Mirar lo que está lejos
dentro del alma.
A. MACHADO 
 Anémonas

I (navegar)

Las anémonas ocultaron la botella y su mensaje
hasta que el corcho se picó y el agua
disolvió la tinta y el papel.

II (volar)

Un ciruelo y una flor.
(Sueño con la fruta madura)

III (errar)

Extraños silencios los que ponen en camino, llenos
de preguntas asaltadas (y la brújula
para qué la quiero
y el mapa
con las líneas de la vida).

Estoy que no trino. Ahueco el ala.
Lejos de casa. De la nata espesa
y el azúcar.
(Sin crear grandes obras,
sin pasarlo fetén)

El universo, la savia de la vida
es también esto: oler la tierra
húmeda en el luscofusco, recibir una cagada
de cigüeña en la cabeza,
pulsar ese botón extremo y añorar los bosques,
el fuego, el aullido de los coyotes,
la compañía discreta de otro neardental.

IV (emigrar)

Viajar es trazar en el mapa una deriva,
esquivar la catástrofe sin otro rumbo
que la propia chamba.

Pero la suerte se tuerce cuando calcas
la huella
y descubres un ángel
que te protege de todo menos de ti misma.

Si te hubieras quedado donde estabas…

V (explorar)

Recorreremos grandes distancias
con botas de siete leguas estelares,
para no volver.

Evocaremos el origen hasta alcanzar
un punto de no retorno.

(Distancia: la tranquilidad posible)

VI (rodar)

No hay lugar para los pies descalzos
ni orilla de la playa un sol
poniente rojo abismo verpertina
luz. No hay lugar
donde inclinarse o replegar la imagen
que construyes, el olor
ensimismado.


VII (correr)

Hasta virar a casa,
el cuartito, un renglón
y tú seguido

ELOÍSA OTERO (Poema publicado en la revista digital Respiro)
 

January 20, 2007

Paisajes, por ELOÍSA OTERO

Mandala
 
 
Flowers, dice.
Y se ríe.
El Dalai Lama estudia inglés.
Mira de pronto el agua
que corre.
River, dice.
Water.
Y se ríe.
 
 
 
 

Dibujar con arena es una forma de meditar sobre el vacío.
 
La primera bacteria ¿salió de un cristal?

Barro las hojas secas del jardín,
riego el ciclamen, pongo la planta japonesa al sol
y las hortensias recién brotadas a la lluvia, debajo
del arco iris, ejerzo
la soberanía en este reino
de propuestas zen o refugio.
 

Paisaje de infancia en la cocina


Alboronía, caldo, abuela,
huele la casa a piel de naranja,
hierros en el fuego, arroz con leche,
papilla, papaya, dulzura,
toda la nata en una pota.

Flotas en el algodón de un lecho de arreboles
sin saber cómo interpretar los petroglifos.
Cada cosa está unida a un nombre,
cada nombre tiene su propia vida.

Madre, manta, escaramuza,
te has clavado el alfiler en un sofoco.
¿Qué soñaste que no pudo ser?

Días de lluvia y de poner en orden las cosas.
 
    ELOÍSA OTERO 

December 10, 2006

Pintura S/T de JUAN RAFAEL ÁLVAREZ y poemas de ELOÍSA OTERO

un grabado de Juan Rafael AlvarezTINTA CHINA
 

Hay que evitar asimismo que los versos inscritos asfixien las figuras pintadas.
ZHENG LI
 
 
        A Juan Rafael
 
 
Imagínate a Severo Sarduy conversando con Botero:
¿Y  por qué dejaste de pintar ese gato?
Porque se iba convirtiendo en un tigre.
 


Un mapa mudo
indescifrable
para la travesía.

No hay derrotero en la carta
de marear
ni libro que contenga las derrotas.

    * * *  

Complicidad.
Aparente escritura cuneiforme.
Signo mudo. Pero signo.

    * * *  

Oscurecimiento del significado
donde no hay palabra
y la escritura es silencio
y se incorpora
a la materia.
Fósil.

    * * *  

ROBAR LA MIRADA
Cuando la mirada es un viaje
lleno de desatinos:

danza gestual,
sin freno,
del escrutador que no adivina
que sólo lo descifrable
por la mano
sigue siendo tacto,
cicatriz
en la tela,
sutura.

    * * *  

… pero los signos caen del cielo,
son ilegibles sobre el papel de arroz,
enigmas
sin sentido.

(su escritura no es un hecho del lenguaje)

    * * *  

Los signos:
esos que brotan
casi por azar,
manchas
de brocha,
perfil de espátula,
se colocan
en un espacio vacío
y la narración es ininteligible,
aunque expresiva.

Necesidad infinita del habla.

    * * *  

…y ni la lluvia logra embarrar las huellas
de una escritura anterior a la palabra
escritura que nada transcribe ni comenta
inconvertible en sonidos
deriva caligráfica.

    * * *  

La voluntad creativa es paciencia.

Díselo al que traza su dibujo sobre la arena
de la duna
y teme al viento,
o al que se expresa con ritmos sujetos
a la petrificación.
— No puedo hacerte caso… ¡que se me seca!,
y da unos brochazos rápidos sobre la tela,
aplica la espátula.

    * * *  

Traviesamente tú también te estás pintando ahí,
los mapas interiores,
su código secreto.

Piensa en las maniobras con que se trucan
las imágenes al revelar, por ejemplo,
una fotografía.
Piensa en una mano que acaricia el aire
para morder una sombra
o aclarar una zona concreta del papel
emulsionado.

    * * *  

Con esa configuración y no otra,
como una piel que devorase
al propio cuerpo:
así elabora el cuerpo de las telas,
—en realidad
donde no hay luz
no hay luz,
y el silencio
se ha disuelto en el vacío.

Paisaje nocturno.
Imposibilidad del discurso.

    * * *  

Con látex improvisa textos invisibles
sobre una pared tatuada
con tinta china:
“rincones prohibidos
dientes muertos
paredes tiesas”.

(Labios rotos
boca muda)

    * * *  

CUENTA 
        TE
            UN    
                CUENTO

(—No miento, son historias)
y en la tela hay un puente
con hojas de periódico
de gran tirada

maquillaje narrativo,
espejismo semántico.

    * * *  

ÁREA PRESA
Ahora la incógnita está en esa tela blanca
grapada a la pared
donde el azar dibujó una línea quebradiza,
la misma que se repite idéntica
en otras telas
antaño suspendidas,
rebosantes de humedad en el pequeño espacio
donde todo es frágil
hasta la menudencia.
La escritura puede esperar
y se enmaraña.

Desorientación y destrucción de las certezas.

    * * *  

Sobre la tela un simple trazo.
Un nudo en una red de conexiones invisibles.

Velocidad de la mirada
hasta reconocer, de pronto,
las formas.

    * * *  

Del vacío silencioso surge
esa pulsión,
sabiendo que el lenguaje
las palabras
ya no son de fiar. De ahí
el mensaje
    invisible
    inaudible
—¿cómo se siente algo que no podemos percibir?—
    insignificante.

    * * *  

DESCRIBIR SILENCIOS
Pero la escritura no sólo es un paisaje del que emanan soledades absolutas
como en las cien novelas ilegibles
de Xu Bing
tan bien pintadas
o en sus bonitos libros encuadernados
para ciegos
encima de una mesa
y junto a la mesa una silla y arriba
en el techo
colgando
una lámpara.

Súbito una luz
sobre el oscurecimiento
que atrapó la mirada.

… ¿Y para qué necesita un ciego una lámpara?

    * * *  

A veces sucede:
traspaso el umbral
me cuelo en ese espacio donde el sonido no circula
y el pensamiento es sueño que ni se pronuncia.

    ELOÍSA OTERO (Del libro ‘Tinta Preta’)

September 22, 2006

‘Nanas para Guadalupe’, de ELOÍSA OTERO

 
Para Mª José Alvarez y Víctor M. Díez
 
Non hai relato
sen voz,
non hai tenrura
sen xesto.
 
O relato, o tenreiro,
poñen algo en tensión;
a voz, o xesto,
pulsan os mecanismos das preguntas,
descubren a miúdo escaleiras,
caligrafías encubertas.
No hay relato
sin voz,
no hay ternura
sin gesto.
 
El relato, lo que es tierno,
ponen algo en tensión;
la voz, el gesto,
pulsan los mecanismos de las preguntas,
descubren a menudo escaleras,
caligrafías encubiertas.
A voz crea o mundo.
Os xestos de cotío
son de amor
cando ti chegas.
 
Arrólote nun idioma
que eu non coñezo.
Nun idioma que ti tampouco entendes.
Arrólote.
 La voz crea el mundo.
Los gestos cotidianos
son de amor
cuando tú llegas.
 
Te arrullo en un idioma
que no conozco.
En un idioma que tú tampoco entiendes.
Te arrullo.
Edredón o teu berro
cheo de música,
zunzún,
axóuxere,
espírito, forza
na páxina
do esquecemento.
 
Illa: abstracción lonxana
mentres que non atopo as verbas
capaces de habitala.
 Edredón tu berrido
lleno de música,
zunzún,
sonajero,
espíritu, fuerza
en la página
del olvido.
 
Isla: abstracción lejana
mientras no encuentro las palabras
capaces de habitarla.
Deixa de mamuxar e zuga a teta,
vai. Cousa, chícharo,
garavanciña marela, escaravello
xoguetón.
Zuga no zume a miña alma,
a miña substancia,
o principio vital.
 
(Apalpas, escoitas, ollas, cheiras, comes
mellor que calquera especie protexida.
Agora non é preciso que fales
para contar o ben que estás.)
 Deja de reburdiar y chupa de la teta,
¡va!. Cosa, guisante,
garbancita amarilla, escarabajo
juguetón.
En el zumo chupa mi alma,
mi sustancia,
el principio vital.
 
(Palpas, escuchas, miras, hueles, comes
mejor que cualquier especie protegida.
No es preciso que hables ahora
para contar lo bien que estás.)
Mincha,
carne da miña carne
envolta
en presentimentos,
no fío do real.
 
Noite na noite. Poden chiar as galaxias
mentres ti, luceiro,
brillas no meu ventre ferido.
 Caracolita,
carne de mi carne
envuelta
en presentimientos,
en el filo de lo real.
 
Noche en la noche. Pueden chillar las galaxias
mientras tú, lucero,
brillas en mi vientre malherido.
Sentar a beleza
no colo
e despois deixar que fuxa
como unha bolboreta,
como unha maruxiña,
como peixe esbaradizo entre as mans…
 Sentar a la belleza
en el regazo
y después dejar que huya
como una mariposa,
como una mariquita,
como pez resbaladizo entre las manos…
Agora, a túa avoa
amósache
como escoitar o mar
nunha buguina.
 
(Non esquezas)
 Ahora, tu abuela
te enseña
cómo escuchar el mar
en una caracola.
 
(No olvides)
 
    ELOÍSA OTERO (Del libro en proceso ‘Nanas castrapeiras’)