Isla Kokotero

October 12, 2009

Entrevista al poeta MARCOS ANA, por ANTONIO LUCAS en El Mundo

Marcos Ana
ENTREVISTA / MARCOS ANA (Poeta y ex preso político):

«VOY COMO UN SONÁMBULO URGIDO POR EL MUNDO»

Por ANTONIO LUCAS

(Entrevista publicada en EL MUNDO,
el domingo 11 de octubre de 2009)

Tiene el extraño récord de ser el reo
que más tiempo pasó en las cárceles de Franco: 23 años

Entre condena y condena a muerte, comenzó a escribir poesía
y se convirtió en un icono de resistencia

Almodóvar, tras leer su autobiografía, ‘Decidme cómo es un árbol’,
prepara con ella el guión de su próxima película

LOS AÑOS DIFÍCILES. «Lo más duro de los 23 años de cárcel fue, paradójicamente, la libertad. Adaptarme de nuevo al mundo. Yo nací de nuevo a los 41 años»

PRISIÓN. «Mi primera relación con una mujer fue cuando por fin salí de prisión. Ella era una prostituta muy dulce que cuando supo mi historia no me quiso cobrar»


Al portal se accede por un patio de carros que remata al fondo en un gimnasio de mucha maquinita. En el primer piso espera con la puerta abierta Marcos Ana, ensayando una sonrisa elástica que fulmina la cortesía tirante de los primeros encuentros. «Pasa, pasa. Mira lo que quieras. Ya despido a estos amigos. Vienen de Chile para grabar un documental sobre mi vida». Marcos Ana tiene 90 años y ejecuta movimientos de gran elasticidad con un esqueleto que se acostumbró a ir al galope tras dejar la cárcel.

Descubrió la poesía en una celda en la que no había más lenguaje que el miedo. Hasta entonces era un muchacho casi analfabeto que abrevó en las fuentes del socialismo como antesala de la órbita comunista. Entonces, con la Guerra Civil en marcha, expedía consignas revolucionarias hasta que le dieron caza y lo arrojaron al sumidero de la Historia.

Pero 23 años preso no le hicieron perder el equilibrio de palabra que mantiene como credencial. Fue el reo con más horas de prisión del franquismo. Un récord siniestro. Este salmantino honesto, magro y elegante, nació en 1920 en la bancada más mísera de la escala social. Llevaba por nombre Fernando Macarro Castillo. Pero cuando publicó su primer libro de poemas, ya en prisión, quiso rendir homenaje a sus padres asumiendo como identidad sus nombres: Marcos, que murió en un bombardeo de la aviación alemana, y Ana, «que falleció agotada de seguirme cárcel tras cárcel».

Sentado frente al ordenador, Marcos Ana tiene a la espalda una litografía de Picasso y una liricografía de Alberti. Más allá hay una foto del Che, una librería forrada de ediciones de Neruda y una bicicleta estática. Del cráneo a los pies está sostenido por un entusiasmo incalculable. La mañana le golpea en la calva y de la bola de la cabeza le salen recuerdos como un pan recién nacido.

– Al dejar la cárcel me convertí en un ciudadano de la Vía Láctea. No he parado de viajar. Empecé a hacer todo aquello que siempre quise, aunque mucho más tarde. Voy como un sonámbulo apresurado y urgido por el mundo. Soy capaz de ir por la mañana a Estocolmo a dar una charla a la universidad y regresar por la tarde. Eso lo he hecho. Para muchos soy como un extraterrestre. Hace unas semanas tuve un ligero mareo, pero no fue nada. Cosas de la tensión. Ahora tengo que ir a Patagonia, donde vamos a acabar el rodaje del documental que los amigos chilenos realizan sobre mi vida.

Este hombre con testa de patricio está sentado en la butaca del salón, repasando una vida que en verdad son dos. Entró en la cárcel a los 19 años y salió de ella a los 41. Lo entrullaron en 1939 y lo soltaron en 1961. «Me dejaron libre por un decreto que obligaba a soltar a los presos que llevaran más de 20 años ininterrumpidos en prisión. Yo era el único», afirma con una sonrisa.

Salió de allí desnortado y virgen. «No había estado jamás con una mujer. Tuve que aprender a vivir de nuevo. Mi primera relación sexual fue con una prostituta en Madrid. Imagínate. Tenía más de 40 años. Cuando le conté mi circunstancia, la muchacha me trató con una delicadeza enorme. No me cobró las 500 pesetas que habíamos pactado. Así que al día siguiente fui a esperarla a la salida del local donde trabajaba con un ramo de flores enorme. Fue una experiencia preciosa». Por vez primera en su vida, aquella noche, sintió un cuerpo de mujer junto al suyo, la carne como un ascua, miel lenta y milagreada.

Cuando Almodóvar leyó en las memorias de Marcos Ana – tituladas como uno de sus poemas: Decidme cómo es un árbol (editorial Umbriel)– esa aventura de su primera vez, adquirió los derechos para adaptar al cine la autobriografía. «Hemos hablado varias veces. No lo conocía personalmente, pero en el primer contacto descubrí a un tipo con una gran densidad humana. Y muy conmovido por mi historia. Su preocupación es cómo llevar a la pantalla eso que algunos compañeros y yo hemos sufrido, sin malear la intensidad. Lo va a hacer bien, pero aún tenemos que hablar más».

En la prisión de Porlier, Buero Vallejo le presentó a Miguel Hernández. «Sólo compartimos unos días, porque él estaba de paso. Iba a la cárcel de Ocaña. Era excepcional. Siempre rodeado de gente. Enseñaba a leer, a escribir, daba clases de poética, de arte… Las cárceles se fueron convirtiendo en universidades clandestinas. Una vez vencidos los años primeros, los del odio y el hambre, los presos logramos crear un frente carcelario. Era sobrecogedor ver a los condenados a muerte estudiando… Ya ves, con las pocas posibilidades que había de salir vivo de ahí… Aún recuerdo una escena conmovedora: estaba en mi celda y a mi compañero lo llamaron en una saca [asesinatos de reos]. Él estaba leyendo. Y cuando escuchó su nombre dobló la esquina de la página y dejó el libro cerrado sobre el jergón, como si esperase volver. Leer y estudiar, aun condenado a muerte, era una forma de dar salida a nuestros vacíos y desalientos. Sabíamos que muchos no llegaríamos, pero queríamos ir lo más formados posible al improbable encuentro con el futuro. Yo le debo a la cárcel mi educación».

Marcos Ana fue de los afortunados. Estuvo condenado en dos ocasiones al paredón, pero le cambiaron las penas por 30 años cada una. Del terror hizo resistencia y costumbre.

Sobre la mesa acumula un repertorio de papelillos de fumar escritos con caligrafía de hormiga. Por las noches cambiaba la picadura del tabacazo por la brasa de unos versos que después sacaban clandestinamente las visitas para difundir aquellos poemas por medio mundo a través de correos furtivos: «Se disimulaban en capachos de comida, en refajos, en sostenes… Con la poesía estábamos creando un arma nueva», afirma. Después se reproducían en imprentas de tapadillo y en las sacristías de algunas iglesias con techo de uralita.

En esas miniaturas escribió Marcos Ana algunos de sus libros mojando en tinta un alfiler: Poemas desde la cárcel o España a tres voces. Y mientras fundaba tertulias y periódicos libertarios en el penal, enseñaba a escribir y lo torturaban cada cierto tiempo mientras las bayaderas revolucionarias coreaban su nombre desde lo alto de un mitin.

Cuando le abrieron el cerrojo de la calle, le dio un vértigo de aire limpio al que tardó en acostumbrarse. La libertad es bella y, a veces, venenosa. Al mes se fue a París como un evangelista insurrecto. Y regresó definitivamente en 1976.

– ¿Guardó rencor?

– Ni tuve ni tengo de eso. Y no porque sea un vegetariano en política, sino porque cuando uno tiene ideas no lucha para vengarse. Me sentiría muy desgraciado si me impulsara el rencor. Eso es cosa de delincuentes comunes. Y yo no lo era.

– ¿Qué fue lo más difícil de aquellos 23 años de cárcel?

– La libertad. Adaptarme al mundo. Cuando salía al campo en aquellos primeros meses fuera de prisión me mareaba hasta el vómito. Y era, según los médicos, porque el nervio óptico se había acostumbrado a espacios cerrados y verticales. Así que nací de nuevo a los 41 años. A esa edad tuve que descubrir la trama excitante de la vida, como un niño. Las dos especies más cambiadas que encontré al salir de la cárcel fueron las mujeres y los coches.

– ¿El comunismo tiene sentido?

– Sin duda. Pero mi mensaje no es para los comunistas, sino para aquellos que no están con nosotros. Yo estoy en contacto con los jóvenes. Tenemos que comunicarnos, en vez de enviarnos comunicados. No soy un comunista de cuartel. Diferencio el ideal de los instrumentos. Aspiro a una sociedad donde el sol caliente para todos. Llámalo como quieras. Hay que aprender de las ideas de los demás y crear un comunismo nuevo. Este mundo debe cambiar.

Marcos Ana tiene algo de ejemplar único. Desde el voladizo de la calva contempla aún el mundo con asombro, como si abriera por vez primera la trampilla. A los 90 años tiene un vago rumor de héroe humilde rehogado de proteínas. Viaja de un lado a otro como un joven explorador. No sabe lo que es una aspirina. Fibroso y noble, es un comunata de los que levanta el puño cerrado en plan trofeo democrático. Y hoy va con la prisa del superviviente, como un pura sangre de recuerdos sin un gramo de revancha en el galope.

October 7, 2009

HOY… sopa… ¿analógica?… o… ¿digital?

 

o


 
¿   ? 

October 6, 2009

Y mañana… SOPA…

 

con los tres soperos:

 http://islakokotero.blogsome.com/images/pinguinos.gif

~ òscar, pepe y mariano ~
en… SOPADEPOETES & El Prat Radio

July 1, 2009

La última entrevista con VICTORIANO CRÉMER, por ANTONIO LUCAS (en El Mundo)

VICTORIANO CREMER. © Fotografía de CÉSAR ANDRÉS
[Victoriano Crémer, en los años 70,
en una histórica fotografía de CÉSAR ANDRÉS]
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EN PRIMERA FILA / VICTORIANO CRÉMER / POETA

«LOS INTELECTUALES DE HOY SON UNOS MOMIAS»
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A los 102 años sigue escribiendo casi a diario en los periódicos con un entusiasmo crítico que no cesa. Adscrito a la órbita de la poesía social en España, fue fundador de la mítica revista de literatura ‘Espadaña’. Vive sobrepasado de fuerza e ironía y ha publicado en Visor su nuevo libro de poemas, ‘El último jinete’

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Por ANTONIO LUCAS
(Entrevista publicada en EL MUNDO
el 31 de Mayo de 2009)


Está sentado del lado de la ventana en el Bar Río de León, trasteando el sonotone con manos ágiles de 102 años. Sobre la mesa hay periódicos, un destornillador diminuto, una caja de pilas de botón y un monedero. Lleva un rato intentando arreglar el trasto de la oreja para alcanzar la vegetación de las voces que se cruzan en la pecera del café a esta hora punta de la mañana.
 
Es cauto, serio, algo desconfiado, pero al vernos entrar le salta el muelle de la simpatía y lanza una mano como un cabo suelto para volver de inmediato a su labor de ingeniero hurgando en las tripas del aparato de oír. «Pues tu dirás, pero si esto no funciona no podemos hablar…», amenaza. Sin embargo hace rato ya que estamos hablando, al modo sincopado y repentino de los sordos, gente acorazada para las preguntas y libertaria en las respuestas.

Victoriano Crémer está ceñido a un chásis centenario al que sólo se le ha gripado, ligeramente, el bimotor de las patas. Vive solo. No tiene costumbre de coger el teléfono y anda con un jaleo de cosas por hacer que invita a sospechar si no será la versión leonesa de Benjamin Button, el tipo del cuento de Scott Fitzgerald que envejecía al revés. Desde su arboladura de olmo antiguo ha visto pasar un siglo de todos los colores. Y con el mismo ímpetu, el mismo espanto y la misma rebeldía con que asiste a él lo va cifrando en poemas, en crónicas, en artículos de periódico. Así sigue, enviando cada tarde su columna a un diario de León, bajo el título de Crémer contra Crémer.

- Yo he escrito ya hasta en las paredes. En la cárcel y fuera de la cárcel. En momentos horribles de mi vida y en otros más serenos… No hay nadie que se atreva a hablar hoy como lo hago yo. Necesito 20 años más para decir todo lo que quiero decir… El periodismo no morirá. El hombre empezó a escribir hace miles de años sobre una piedra y no va a dejarlo ahora. Vendrán cosas nuevas, pero nunca faltará un periódico.

Y lo afirma con ese rumor de milagro de quien ya se ha convertido en mitología de sí mismo. El salto al vacío que es toda entrevista le pone alerta. Tiene la alubia del sonotone sujeta con tres dedos y lo levanta de vez en cuando como quien busca frecuencia con el alambre de una antena. «Nada, que esto no funciona. No te voy a poder oír…», informa.

Victoriano Crémer es un poeta que figura en los libros de texto como uno de los nombres más tenaces de la poesía social en este terruño. Fundó la revista Espadaña en 1944 junto a Eugenio de Nora y el cura Antonio González de Lama. Era la publicación antifranquista más valiente de España en el momento más jodido de España, cuando Franco aún ordenaba fumigar rojos a diario como un semidiós eufórico con la saña de quien porta en el escroto un sólo huevo. En el penal de León los falangistas jugaban a los fusilamientos con Crémer. «Ésa era su diversión. Nos sacaban de la celda de madrugada y en el patio del presidio nos disparaban con balas de fogueo. Algún compañero murió del susto. Así pasaba yo los días».

Por esa y otras putadas adquirió temprano un compromiso cívico que encontró altavoz en sus libros y en Espadaña. «La creamos en una de mis salidas de prisión. Pero necesitábamos el apoyo de alguien de derechas. Y no hallé a nadie más de derechas que un cura, González de Lama. Así empezó esa aventura que duró hasta 1951 y donde publicamos a poetas prohibidos como Neruda, César Vallejo, Miguel Hernández…». En aquellos años escribía sin descanso y el resto del tiempo lo ocupaba en sortear el hambre.

Crémer no hace Historia. Él ya es la Historia en persona. Las ideas le manan de la vejez. Aunque conserva fumarolas de aquel joven anarquista y amigo de obispos al que hoy niega. «Ese es un juego que me he traído toda la vida, pero yo no soy anarquista, ni socialista, ni nada. Tan sólo católico, apostólico, de León… Y sindicalista revolucionario», exclama. Una menestra inflamable.

Nació en Burgos en 1907. Tiene un timbre rotundo de barítono desgastado, una voz como una barcaza que atraviesa el Bar Río de punta a punta. Ha sido mancebo de botica, vendedor de libros, mitinero con Durruti, amanuense, obrero tipógrafo… No se ha tomado ni medio Gelocatil desde el siglo pasado. Y aquí está. La memoria le funciona como un loro que, sujeto al hombro, le soplase citas, fechas, datos concretísimos, decimales de una existencia difícil de abarcar. Aprieta el sonotone con el índice y el pulgar y las frases le salen a chorro, a su bola.

- Tengo casi 103 años y en la poesía sigo y seguiré. Por una razón muy sencilla: la poesía es para mí el procedimiento de expresión que mejor responde a mis necesidades. En la dictadura escribí poemas verdaderamente subversivos, unos textos del diablo. Había que hacerlo. Pero estoy convencido de que en la sociedad española, salvo excepciones, nadie sabe una palabra de poesía, ni de prosa, ni de nada. Vivimos un tiempo de analfabetos. Somos un país rico, negociador y… olvidadizo. La prueba está en que muchos de los que llevan las riendas económicas y políticas son los mismos que andaban en la órbita del franquismo.

- Será la mala memoria patria…

- Nada de eso. Será la mala costumbre. Hemos aceptado la imposición de los partidos únicos. Eso corrompe la democracia. ¿Dónde están los intelectuales? ¿La gente crítica de la Cultura? Pues casi todos convertidos en momias. Estamos como en la dictadura, donde sólo había intelectuales de salón. Hay mucho demócrata de vía estrecha. Y como no de puedo ejercer de ciudadano libre ejerzo por libre de ciudadano.

El desacato no es una norma en Crémer, sino un servicio auxiliar permanente. Se mantiene en pie con el cafelito de la mañana, que le engrasa los pistones del lenguaje. En su cóctel molotov de palabras ardientes va haciendo pausas para arrancar el sonotone. «No hay manera. No vamos a poder hacer la entrevista. Es que sin esto no te oigo… Te decía que ahora toca sufrir la avalancha de los pseudodemócratas. Han hecho de la democracia y de la Justicia un cuento, una burlería. Todo es una mierda. Ni esto es democracia real, ni la Justicia es lo que debiera ser, ni existe el socialismo. Aquí ya no hay conciencia de nada».

- ¿Decepcionado?

- Nooo. Convencido. Convencido de que vivimos una gran mentira. La fatalidad de la vida española es que cada cambio nos hace perder algo más de pie. El panorama está tomado por mercaderes y ladrones. Tenemos un presente cimentado en dos pilares: la derecha cierta de Rajoy y la derecha engañosa de Zapatero.

- Desarrolle…

- Su abuelo, el capitán Lozano, me libró de un juicio militar… Porque yo me he salvado de situaciones muy extremas… Y ahora mira, su nieto presidente; alardeando de un socialismo que no es tal. Yo sé lo que ése sabe y lo que no sabe. Y sé que es capaz de todo. Puestos a elegir me quedo con Rajoy, que al menos está en su sitio… Siempre he ido algo a la deriva. Siempre por donde no me llaman.

En este último tramo a Victoriano Crémer le ha temblado el belfo ligeramente. A ratos acerca la mano a la oreja izquierda a modo de trompetilla para atender a una cuestión que responde como si no la hubiese escuchado. Y antes de que la cosa degenere en el asalto al Bar Río y este hombre tome rehenes, ponemos la charla a sotavento, del lugar de su nuevo libro de poemas, El último jinete, publicado por Visor. «Pues eso es. Creo que tiene textos que no están mal. Y, sobre todo, que responden a mi propia conciencia. Si falseas la poesía te falseas a ti mismo. Algo que se da mucho entre los poetas actuales», remata.

No baja la guardia y el discurso se le acelera en ritmo y volumen. Si lo miras de cerca es como si la muerte no existiera. «Yo no me resigno a desaparecer. A mí lo que me apetece ahora es inventar un periódico, algo distinto y peculiar, aunque dure un mes. Aquí sólo se apoya el catecismo, aquello que no invita a sacar los pies del tiesto. Y me asusta ver a los jóvenes de hoy, a los estudiantes. ¿Dónde están? Tienen que recuperar la conciencia de la sociedad, denunciar lo que está mal. Pero no, son más reaccionarios que nunca, no protestan. Es hora de una revolución… Y el rollo este del sonotone… Que no va. Que no te oigo. Que no podemos hacer la entrevista». Pues ya vuelvo mañana, si no le va mal.
 

June 15, 2009

Recuperamos una entrevista con GONZALO ABRIL, de 2003, a propósito de la aparición de su libro ‘Presunciones II’

 Gonzalo Abril

ENTREVISTA CON GONZALO ABRIL
Catedrático de Teoría de la Información, ensayista y escritor

«Los medios de comunicación
son el aparato logístico central del nuevo totalitarismo»


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Por ELOÍSA OTERO
Publicado en EL MUNDO DE VALLADOLID, EL 10.07.2003

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Gonzalo Abril (Palencia, 1951), doctor en Filosofía y catedrático de Teoría de la Información en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, lleva más de 20 años trabajando sobre los textos informativos y/o visuales de la modernidad tratando de aunar, desde una perspectiva crítica, la aproximación semiótica y el análisis cultural -en definitiva, investigando la información como «forma cultural»-. Su último libro, ‘Presunciones II’, aparece publicado por la Junta de Castilla y León y está fechado en Urueña, donde este profesor (también es músico y escritor) ha rehabilitado la casa paterna y pasa allí largas temporadas.
Incluye Abril en su último libro una selección de diez ensayos sobre comunicación y cultura escritos desde 1988 (fecha en que aparecieron las primeras ‘Presunciones’, también publicadas por la Junta) hasta hoy. En breve aparecerá en Cátedra otro libro suyo: ‘Cortar y pegar. La fragmentación visual en los orígenes del texto informativo’.

-Usted reivindica en ‘Presunciones II’ el terreno estratégico del pensamiento sobre la comunicación. ¿Por qué cada vez es más difícil desarrollar un pensamiento crítico?

-La cultura única que se nos ha impuesto en estos últimos años, la cultura de la globalización neoliberal es una cultura de la exclusión y niega fanáticamente la posibilidad del cambio. También en el terreno de la comunicación: excluye las formas de pensamiento, de conocimiento y de comunicación «no informativas» (y por tanto no mercantilizables), y niega la posibilidad de formas diferentes de pensar, conocer y comunicarse.

-¿Cuál es la información que se necesitaría para pensar no sólo el presente, sino también el futuro?
-Para pensar utópicamente el futuro, lo que «todavía no es» (una expresión de Bloch), pero también lo que «ya sí está» activando el futuro en el presente, no necesitamos información, ni más ni menos información. Necesitamos otra cosa: necesitamos inteligencia, inteligencia crítica como la de los cuentos tradicionales, como la de los nuevos activistas narrativos y poéticos (desde Wu Ming hasta una parte del movimiento hip-hop), como la del periodismo alternativo de los Indymedia, como la inteligencia visual que se ha desplegado horizontalmente en la red contra el propagandismo fascista del bando de la guerra, entre febrero y abril de este año.

-¿Cómo influyen los medios de comunicación en nuestra manera de pensar y de vivir y en eso que denominamos cultura?
-Desde hace medio siglo los medios se han transformado en la principal instancia de la producción simbólica de nuestra sociedad, por encima de las instituciones socializadoras tradicionales (escuela, familia, iglesia ), en el dispositivo central de creación de lo público, de asignación y reconocimiento de las identidades No se puede ignorar tampoco su papel en el control sociopolítico de la población, y sobre todo en una época como ésta en que el poder mediático se concentra cada vez más y se subordina a los procesos de concentración económica y financiera global. No me parece exagerado afirmar que los medios constituyen el aparato logístico central del nuevo totalitarismo en el que vivimos.

-¿Y cuáles son las estrategias de ese gran aparato logístico?

-Una sería la «distracción», entendida a la vez como «entretenimiento» y como «desvío de la atención». Hace casi un siglo decía el poeta y pensador Paul Valéry que la política consiste en «impedir a los ciudadanos que se ocupen de quien los mira». Hoy día los medios han conseguido que miremos a donde menos nos interesa, mientras el poder político y económico, el estado y el mercado, nos miran sin parar: mediante la videovigilancia, mediante la demoscopia (los estudios de opinión, las encuestas mercadotécnicas, etc.), con la telebasura que secuestra nuestra atención y toma en tiempo real las medidas de nuestro aturdimiento. En los andenes del metro de Madrid han puesto pantallas de televisión para que la gente ya no mire en ningún momento otra cosa que imágenes teledirigidas, olvidándose de su entorno inmediato, olvidándose de que en ese mirar hacia la pantalla lo que se ejerce de verdad es un permanente ser mirado, vigilado y medido, sin ver nada a cambio. Así las pantallas de la distracción permanente desempeñan la misma función que las cámaras de la videovigilancia. Secuestran la experiencia, roban el alma -como acertaban a decir en otro tiempo los «nativos» que se resistían a las cámaras fotográficas de los turistas-. Ahora todos somos turistas bobalicones de nuestro propio mundo y nativos con el alma hurtada por nuestras propias cámaras.

-¿Y además de la «distracción»?

-Otra operación estratégica es la «perversión del lenguaje»: se habla de «avalanchas» para referirse a los movimientos migratorios, se llama «intervenciones humanitarias» a las guerras, se califica indistintamente de «terroristas» a los combatientes de la resistencia palestina o a los miembros de Al Qaeda La lista sería interminable.Pero hay más estrategias. Mediante la «perversión de la memoria» se consigue alterar nuestra mirada y nuestra capacidad crítica.La desmemoria planificada es la otra cara del colonialismo y de la ilusión de vivir en el «mejor de los mundos posibles» que alimentan los medios masivos.

-Uno de los temas que toca en su libro es el de los géneros ‘frívolos’ de la televisión contemporánea. ¿Qué le parecen las críticas de Aznar a la telebasura?

-Usted habrá notado que el PP y su presidente se preocupan más, para bien o para mal, de Operación Triunfo o de Hotel Glam que de los informativos. Y es que saben muy bien que esta clase de programas son los que configuran el contexto cultural, psicológico, moral, sobre el que pueden cobrar sentido y tener eficacia los telediarios (y otras muchas cosas). Mientras el PSOE dice reclamar, al menos cuando está en la oposición, la veracidad de la, así llamada, información televisiva, el PP sabe que lo importante es dosificar -ni mucho ni demasiado poco- la porfía, el escándalo, el chiste grueso, el narcisismo adolescente, la afectividad rudimentaria, la trivialidad Hay que hacer viable un clima moral tal que el candidato Aznar pueda hacer valer la longitud de su sexo en un acto electoral, si bien en otro momento hay que ganarse a la franja puritana del electorado denunciando los excesos de Hotel Glam, los mismos que han contribuido a conformar aquel clima moral.

-¿Por qué se repite tanto que la semiótica ha pasado de moda?
-La semiótica estuvo de moda en aquella época en que grandes teóricos como Barthes o Eco la reivindicaron como una especie de psicoanálisis social. Esta orientación ha devenido banal cuando no directamente cómplice del orden político de la semiosfera en que vivimos. Pero otra semiótica es posible, más precisamente la que propugnó hace un siglo el gran filósofo norteamericano Charles Peirce, que es una semiótica de la interpretación, de la traducción, de la construcción de comunidades de sentido y de horizontes de verdad Una semiótica más adecuada a las complejidades y a las interacciones interculturales de nuestra época.
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«El reto está en la metamorfosis,
en que cada uno se haga otro»

La lógica de la sospecha, las metáforas, la música de masas, las nuevas tecnologías comunicativas o los géneros «frívolos» de la televisión contemporánea son algunos de los temas que Gonzalo Abril examina en su último libro, ‘Presunciones II’.
El autor de obras como ‘Análisis del discurso’ o ‘Teoría general de la información’ (ambos en la editorial Cátedra) aboga por «el conocimiento sabio de los cuentos frente al conocimiento informativo de las cuentas», y recuerda que «las nuevas tecnologías comunicativas están igual de mal repartidas a nivel mundial que los alimentos o los fármacos».

-En su libro defiende, más que una ética de las identidades, una poética de las metamorfosis. ¿Podría profundizar un poco en esta reivindicación?
-Más que profundizarla, la voy a torsionar: Las éticas han sido siempre identitarias. Hasta las más abstractas, como la de Kant, que propugna en su Crítica de la Razón Práctica un sujeto universal, pero que a lo que parece en el fondo no era incompatible con el eurocentrismo e incluso el racismo que el propio Kantexpresa en su Antropología. El problema mismo de la ética es ése: cómo sustentar una razón y un discurso moral no adheridos (inmoralmente, como criticaría Nietzsche) a intereses y poderes particulares.La razón emancipatoria no está libre jamás de estos peligros, y ya sabemos que históricamente se ha transformado en totalitarismo.En lugar de una ética una po-ética: quizá sea algo más que un juego de palabras, porque la poética remite a hacer, a construir.Ninguna ética formal, apriórica, como la ilustrada, tiene la capacidad de alcanzar la multiplicidad de la experiencia y del acontecer humano. Hace falta un sentido constructivo -por supuesto orientado a la universalidad, pero más como un horizonte utópico que como un presupuesto ya garantizado- de la acción. Y también un sentido metamórfico, por ejemplo en tanto que aquellos «devenires» de los que escribieron Deleuze y Guattari. El multiculturalismo liberal, a la americana: «todos convivimos, pero cada uno es muy suyo y está en su casa», sostiene la exclusión y la desigualdad.Es el modelo del apartheid dulcificado. El reto está en la metamorfosis: cada uno se hace otro, y no sólo lo tolera o dialoga benevolentemente con él. Sólo cuando afronto el desafío, en mayor o menor medida, de ser el otro, el subalterno, la mujer, el niño, la vieja, la vieja iraquí sólo entonces me sitúo en un universalismo sin trampas, en un universalismo no colonialista.

-¿Neocristianismo?
-Puede ser. En todo caso un cristianismo ateo y radical. «Detrás de estos pasamontañas estamos ustedes», decían los zapatistas.Esa frase, que podría ser de Lévinas, resume una po-ética de la metamorfosis.

 

June 4, 2009

Recuperamos las respuestas de JOSÉ-MIGUEL ULLÁN a una entrevista sobre su libro ‘Ni mu’ (2003)

'Ni mu', de José-Miguel Ullán
El silencio es un sueño más. No sé por qué, en su nombre, suele malgastarse tanta saliva.
JOSÉ-MIGUEL ULLÁN


En los últimos nueve o diez años le hice varias entrevistas a José-Miguel Ullán, con motivo de la publicación de distintos libros suyos que se fueron sucediendo en ese tiempo.

Acabo de encontrar, perdidas en el mail, las respuestas a unas preguntas que le envié sobre el libro ‘Ni mu’, editado por José Noriega en El Gato Gris (Valladolid, 2003). Y las he colgado, tal cual, en El AlmaZen… de la Isla de los Kokoteros, para que las lea quien quiera. La entrevista, imposible de recuperar, se publicó en DIARIO DE VALLADOLID-EL MUNDO.

Pequeñas cosas para el agua. Ciclo de poesía. CCAN. 2001

Si amanece
nos vamos.

Sin esperanza
ni convencimiento.

JOSÉ-MIGUEL ULLÁN

Tengo algunas cosas más que intentaré rescatar, como el texto titulado ‘Eso de leer poemas’ que envió en 2001, con motivo de una lectura que ofreció en el CCAN de León, dentro del ciclo ‘Pequeñas cosas para el agua’ que organizó Víctor M. Díez. Un texto maravilloso que no tiene desperdicio (aunque, en este caso, sí que tengo que encontrar tiempo para pasarlo al ordenador).

ELO

May 27, 2009

Sobre ‘Los sueños apócrifos’, el último libro de ALBERTO R. TORICES

 Alberto R. Torices con su hija Elsa, a la que ha dedicado el libro

 ENTREVISTA CON ALBERTO R. TORICES

«Siempre es mejor fracasar ante uno mismo que triunfar ante los demás»
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Publicado por Camparredonda
(el sello de Gregorio Fernández Castañón)
‘Los sueños apócrifos’, el último libro de Alberto R. Torices,
exorciza los demonios y los sueños de 32 inmortales de las letras

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Una entrevista de CRISTINA FANJUL en Diario de León

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Con ‘Los sueños apócrifos’ Alberto R. Torices ha consumado una violación literaria. Siguiendo en cierto modo los pasos de Saul Bellow, se inmiscuye en los sueños, en los santuarios más íntimos de los personajes creados por Thomas Mann, Cervantes, Cortázar o Kafka y logra con ello arrancarlos de la irrealidad onírica a la que sus «padres» les condenaron. La diferencia es que estas cartas sí tienen destinatario.

En «Infierno es un espejo», mezclas «La Náusea» y «A puerta cerrada». ¿Se puede escapar de esta trampa mortal que es la vida?
A Sartre le sobraban motivos para escribir que el infierno son los otros, y más en el momento en que lo dijo. A mí, me dio a pensar que, puesto que no hay diferencia ensencial entre los otros y uno, puesto que compartimos la misma naturaleza, no puede haber infierno mayor que el que cada individuo lleva dentro, el que podríamos ver si nos colocásemos frente al espejo que más cruda y fielmente nos retratase. Ese espejo, quizá, podría ser el sueño, los sueños, donde aparecemos tal como somos, sin posibilidad de mejorar, de adornar el retrato. Y el sueño es laberinto, no hay escapatoria posible: el despertar es sólo una dilación de la trama, un momentáneo descanso. Es una trampa, como tú dices, y siempre caeremos en ella, pero al mismo tiempo es la manera de conocerse a uno mismo, la tarea más ambiciosa que puede proponerse un ser humano, en la que cabe la posibilidad de redimirse, de elevarse un poco del barro con el que estamos hechos todos.

¿Hasta qué punto el infierno no es más que la proyección que hacemos de nosotros mismos en los demás? ¿Cuál habría sido el sueño infernal de Garcin?
Claro que el infierno es una proyección, lo mismo que el cielo. Dios y el demonio: lo mejor y lo peor de nosotros concentrado en una figura externa a la que venerar o temer. En el fondo, una manera de tratar con lo desconocido e ingobernable de uno mismo. El ser humano es fabulador por naturaleza, por defecto, y llega hasta el extremo de inventarse a su propio creador (esto Onetti lo bordó) y, en consecuencia, también su propia destrucción, su condena. En ese sentido, demonizar a los demás responde a la misma estrategia: lidiar con la bestia que llevamos dentro, desde detrás de la barrera. Y habría que citar, para responder a tu pregunta, al otro gigante que compartió época con Sartre: Camus. El infierno se halla en estado latente en cada uno, a la espera de las circunstancias propicias para germinar y extenderse, y esto puede suceder a veces al final de una vida larga y virtuosa, como en ‘La muerte en Venecia’. En El maestro y Margarita , Bulgákov le hace decir a uno de sus personajes que el único pecado para el que no hay perdón posible es la cobardía. Y sin embargo, es tan humano ser cobarde, tan comprensible flaquear ante los grandes retos… Por eso nos hemos inventado un Dios infinitamente misericordioso, a la medida de nuestra infinita imperfección. Y quizá por ello el sueño infernal de Garcin podría ser el de verse convertido en Dios, obligado a serlo y a someter a juicio la cobardía de los hombres.

¿Qué sentido tiene la cobardía en un mundo en el que estamos condenados? Y si no lo estamos ¿qué sentido tiene de todas maneras?
‘La caída’ y de forma parecida ‘El extranjero’ fue una especie de bautismo, de iniciación a eso que se llama la posmodernidad, que quizá no sea otra cosa que aturdimiento y confusión del individuo, incapaz de salir de sí mismo por cobardía, por comodidad o por simple narcisismo. No sé si estamos condenados o no… Desde luego, sí a ser conscientes de nuestra fragilidad y del corto plazo de tiempo del que disponemos, y también a sospechar seriamente que con el último suspiro volveremos a ser lo que éramos antes de nacer: nada. Esas certezas son insoportables, y quizá la cobardía de Garcín, la indiferencia de Mersault, o el narcisismo de Castell sean reacciones inevitables, o cuando menos comprensibles, aunque no merezcan nuestro admiración. El nihilismo aportó ópticas muy lúcidas e interesantes para comprender nuestra naturaleza y nuestra historia, pero tuvo y sigue teniendo un grave inconveniente: es un veneno paralizante. Es el vino de la cobardía ofrecido por la mano de una bacante…

Jay Gatsby y Adso de Melk tienen el mismo sueño, el de la fugacidad de los instantes que son los que al final siempre parecen eternos. ¿Hay alguna manera de obtener los sueños y que estos no se marchiten?
Podría parecer que sí: escribirlos… Pero en realidad tampoco: cuando transcribes un sueño lo estropeas, siempre, desaparece el misterio, la atmósfera, y aparecen tramas y transiciones que nunca existieron… Yo he escrito algunas veces mis sueños y el resultado es siempre una carnicería, una flor pisoteada. Eso es algo que va ligado siempre a la escritura: nos servimos de la memoria, pero a nuestro capricho, o a capricho de la propia obra, que pide, exige ser llevada por aquí o por allá, y llega un momento en el que uno no podría decir con seguridad si cierto pasaje fue vivido o inventado. De todas formas, no hay que confundir lo que soñamos dormidos y lo que soñamos despiertos. Habría que utilizar incluso palabras distintas para designar uno y otro fenómeno, porque no tienen nada que ver. Es verdad que tanto en un caso como en otro estamos a merced de cosas que no podemos gobernar, pero despiertos aspiramos a cosas bellas, factibles o no, razonables o no; mientras que al dormir todo o casi todo es amenazador, siniestro, frustrante. Por lo menos cuando yo duermo, y creo que esto se ve en mis apócrifos: cadalsos, enfermedades, anacondas… También es verdad que a menudo, el desenlace de lo que soñamos despiertos no son más que despojos, cenizas, pero aún así me parece que ésa es una de nuestras más hermosas facultades: desear lo imposible.

O atrevernos a ser devorados por nosotros mismos. ¿Es tan difícil ser devorados por los Tadzios con los que nos encontramos en nuestra vida?
En la vida de un hombre no hay dos «Tadzios», nunca. Puede suceder que no haya ni siquiera uno, el único posible. Pero tras el primero, siempre, tras el primer Gran Sueño convertido en realidad, en carne y hueso, se acabó. Te parecerá exagerado, pero es que yo soy un romántico… Y esa materialización de lo soñado en realidad, no se da para nuestro gusto, para nuestra felicidad: raramente los sueños realizados nos hacen felices. El sueño se hace realidad para colocarnos ante el gran reto, ante la prueba de fuego: entonces es cuando hay que demostrar qué clase de soñador es uno: serio o frívolo, valiente o cobarde, vulgar o innovador. En todo caso, antes fracasar ante uno mismo, que triunfar ante los demás.

En el de Truman Capote, se toca en cierto modo este tema. En «Plegarias atendidas», rememora la frase de Santa Teresa: Se llora más por las plegarias atendidas que por las no atendidas. ¿Estás de acuerdo?
A Truman Capote, en efecto, su propia ambición se le echó encima durante el proceso de escritura de ‘A sangre fría’. Cumplió su sueño, su objetivo, escribió una gran novela cubriendo del modo más brillante el caso del asesinato de los Clutter. Pero el éxito no le privó de sufrir enormemente por la condena a muerte de Perry Smith.

En tu sueño resucitas a Don Quijote y le devuelves a la vida cuerdo, como en el momento de su muerte. ¿La cordura sólo se adquiere ante la certeza del final?
El cuento que dedico a Don Quijote quizá sea el mayor homenaje de todos los que contiene el libro. En ese cuento yo mismo me convertí en personaje, en criatura soñada, y de algún modo quise granjearme su protección. Y sí, esa lucidez plena quizá sólo sea posible al final de la vida, de una vida verdaderamente vivida. Una paradoja terrible, si esto es así: una vez sabemos, ¿para qué? Además, es muy posible que al final, lo creado acabe devorando al creador. Eso también es paradójico, pero quizá no haya modo más digno de morir para un cazador solitario: ser comido por el oso.

Moby Dick…
 

May 18, 2009

Mensaje de LAURA GIORDANI, con entrevista de ENRIQUE FALCÓN a ANTONIO MÉNDEZ RUBIO

Queridos amigos:
 
Me gustaría compartir esta entrevista realizada por Enrique Falcón a Antonio Méndez Rubio para el programa A Golpe de Luna emitido por Radio Luz y Radio Klara de la ciudad de Valencia.
Les adjunto el enlace del archivo que he subido a Goear y también pueden encontrar en mi blog el archivo de Audio para escuchar allí mismo junto a una breve reseña.
 http://www.goear.com/listen/0488b82/Entrevista-Quique-Falcón-a-Antonio-Méndez-Rubio-Enrique-Falcón-y-Antonio-Méndez-Rubio

Creo que es una entrevista que no tiene desperdicio.
Un abrazo,
Laura.


May 11, 2009

El miércoles, 13 de mayo… OLVIDO GARCÍA VALDÉS en SDP

 

Los soperos entrevistan el miércoles a OLVIDO.
OLE y… olé!

~

April 13, 2009

Una entrevista con ANTONIO GAMONEDA en El Mundo

 Una entrevista con Gamoneda en EL MUNDO DE LEÓN

Puedes leerla entera en (haz click:) FARO GAMONEDA.

March 31, 2009

1-A / BENITO DEL PLIEGO en… SDP


Un zumbido
abriéndose poblando
Boca de la luz
red del párpado
criterio central:
corazón
árbol
mudez
Lluvia sobre zumbido
tuerca de pétalos
abriéndose poblando
aroma del filtrar o red del párpado
silbido sobre el centro
ave corazón
ave árbol
apuñalada mudez
lluvia y zumbido
~
BENITO DEL PLIEGO
 Benito del Pliego en SDP

 Sopadepoetes en la radio de El Prat
~ ~ ~

¡Hola, amigos!

Esta semana será nuestra segunda charla radiopoética transatlántica y charlaremos con el poeta BENITO DEL PLIEGO, que reside en Boone (Carolina del Norte).
    Benito del Pliego (1970) ha publicado tres libros de poemas: Fisiones (Madrid: Delta Nueve, 1997), Alcance de la mano (Nueva Orleáns: edición de autor, 1998) e Índice (Alcira: Germanía, 2004) del que prepara, en colaboración con Pedro Núñez, una edición virtual para El Águila Ediciones (elaguilaediciones.wordpress.com). Por este poemario recibió el Premio Internacional de Poesía Gabriel Celaya en 2004. Zodiaco (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2007) es un anticipo de Fábula, libro de próxima publicación.
    También cultiva la poesía en su vertiente plástica, como se puede ver en Todos o casi todos. Antología de poesía visual, experimental y mail-art en España (Palencia: Cero a la izquierda, 2004).
    Como investigador-ensayista ha dedicado su atención a poetas como León Felipe, Juan Larrea, Antonio Gamoneda, Ana Becciu y José Viñals —de cuya obra ha realizado una selección antológica en colaboración con Andrés Fisher. En la actualidad ultima una antología bajo el título ‘Extracomunitarios: poetas latinoamericanos en España’.
    Desde 1997 vive entre España y los Estados Unidos. Es profesor en el Departamento de Lenguas y Literaturas Extranjeras de Appalachian State University, Boone, Carolina del Norte.

    Aprovechamos para agradecer profundamente a los amigos de Zaragoza su acogida este sábado pasado, fecha en la que presentamos nuestro “piedra papel tijera” en la librería Antígona.

¡Salud y poesía!
 
Sopa de Poetes,
con Óscar Solsona, Pep Maiques y Mariano Martínez
Miércoles de 20 a 21h. · El Prat Ràdio 91.6 FM (emisión por internet)
~
Puedes encontrar nuestro libro en: Librerías La Fuga (Sevilla), Librería Escarabajal (Cartagena), Arrebato Libros (Madrid), Valdeska y Librería Primado (Valencia) y Librería Antígona (Zaragoza).

March 24, 2009

25-M/ JULIETA VALERO en SDP

Julieta Valero en SopaDePoetes
en sopadepoetes
 solsona, maiques y martínez
con Solsona, Maiques y Martínez, cada miércoles, en la Radio de El Prat
    ~ ~ ~
    Un poema de JULIETA VALERO

Una casa en ele
como era entonces mi vida,
una sola doblez, la del cansancio de siglos cuando subíamos
de Rosales, adelantando
en las rodillas
todas las batallas -francas heridas
de genealogía inmediata, francos
dolores-. Por el pico y la desgana
nos lanzaban, dos a dos,
al baño. El más turbio guerrero gritaba la ignominia
con su último soprano
y dejábamos el agua hecha cieno
inofensivo. Ropa limpia, raya a un lado
y el pasillo violento en sus olores.

A las nueve la casa bullía
con timbre de mujeres
y la diáspora cesaba en torno
a la cena. Mis hermanos,
neptunos desbocados, emergían
de un patio remoto en su dureza
y hendiendo el aire de ritmos tridentinos nos llenaban
los platos de gestas en colores,
relato de feroces recreos en los que se elevaba, unánime,
la flor lacerante de las jerarquías.

Puro acontecer, tiempo sin cesura.
No era entonces necesario
tamizar la luz; un océano
apenas hubiera separado
el mundo de la boca.

Pero fue un instante
que estuvimos ilesos.

La inminencia de la noche daba
a todo gesto
un aire terminal.
Miedo de ir a tener miedo,
miedo a la tibia delación de unas sábanas
que confirmaran
la sospechada circularidad
de los días: la noche sucedería a la mañana
y el cuello de mi madre
quizá no estuviera
urgente,
como un desayuno.

Es terrible bucear por vez primera
sobre el filón convexo de la espalda.
Una cuenta, si se inicia,
pierde todo su sentido. Yo sé.
Iremos abundando
en la ciencia de las cuerdas;
el cabo de la infancia empieza a trazar
su arco imperceptible
-ira marina de las culebras-.

También se comban
los años inmediatos

y no lo hacen
para vernos pasar.
JULIETA VALERO

March 12, 2009

‘En la raíz de la escritura’, una entrevista con ILDEFONSO RODRÍGUEZ (por ELOÍSA OTERO)

 ILDEFONSO RODRÍGUEZ en una fotografía de FRANCISCO SUÁREZ

[Ildefonso Rodríguez en una fotografía de Francisco Suárez]
~

EN LA RAÍZ DE LA ESCRITURA

Una ENTREVISTA con ILDEFONSO RODRÍGUEZ

~

"León todavía sigue siendo una ciudad  con una tradición de cultura activa, mezclada, rica y enérgica: es decir, contemporánea, viva (rock and roll y músicas improvisadas, por señalar algo de lo que hablo). Que está siendo progresivamente condenada al underground, al ocultamiento, a la extinción, mientras prosperan de nuevo los Grandes Retablos".
     (I. R.)

La escritura:
"Una lengua común de vivos y muertos,
de próximos y de lejanos" 

Por ELOÍSA OTERO

Ildefonso Rodríguez publica ‘Escondido y visible’, su poesía entre 1971 y 2006. El libro —editado por Dilema—, se presenta hoy jueves, 12 de marzo, en la Biblioteca Pública de León, y mañana viernes, 13 de marzo, en la Fundación Segundo y Santiago Montes de Valladolid. En ambas ocasiones, el músico y poeta leonés estará arropado por el crítico y poeta Antonio Ortega, autor del prólogo del libro, y por el poeta amigo Víctor M. Díez.

¿Llega un momento, una edad, de reunir la obra completa? ¿Cómo surge este libro?
Hace algún tiempo recibí una carta del escritor Leopoldo Alas, desaparecido, por desgracia, el verano pasado. En ella me invitaba a participar en su proyecto de una nueva colección de poesía, Ocnos-Alas, que reuniese la obra de ciertos compañeros y compañeras de mi generación, considerando que merecía la pena reeditar todos sus libros, como ya había sucedido con otros más nombrados o “famosos”. Yo acepté y me puse a trabajar con calma, en la idea de no hacer una reunión mecánica y cronológica de los libros publicados, sino intentar un nuevo libro, que aspirase a cierta unidad, algo así como contar una historia en varios capítulos. Eso era lo que realmente me atraía del asunto. Obra, material, había más que suficiente, tal vez mi mayor problema fuera restar, dar con los límites. Trabajé en ese sentido, un poco en los intersticios de los libros publicados, con algunos poemas inéditos, o bien dispersos por revistas, incluso con algún texto que en origen no tuvo intención de verse allí reunido.
El conjunto que ahora aparece con este título, ‘Escondido y visible’, ha terminado por parecerme un libro nuevo, un tanto desmesurado, pero nuevo. Es obra reunida (no completa: aún sigo escribiendo y espero seguir haciéndolo), pero tiene un valor añadido, de haber yo conseguido el fin que me propuse.

Retomas además un título que ya empleaste en un libro conjunto, con el pintor Esteban Tranche, en el año 2000, y que apenas tuvo difusión (el Ayuntamiento, que lo editó, apenas lo distribuyó). ¿Por algo en especial?
Aquél fue un libro importante para mí, pues con él cerraba un ciclo de escritura, emparentado con ‘Son del sueño’ y las ‘Coplas del amo’; prosas que investigaban la frontera entre la vigilia y la noche. El libro se editó con esmero y vino a ser un pequeño objeto de arte, gracias a la serie de grabados de Esteban Tranche. Pero la buena gestión del editor, Javier García Prieto, entonces concejal de cultura del Ayuntamiento, se vio frustrada por el boicot de los presuntos distribuidores, mal elegidos. Así que el libro nunca se vio en las librerías, no existió más allá de la distribución amistosa que hicimos los autores. Una pena.
Ahora vuelve aquel título para este volumen y lo elegí porque me parece representar bien lo que es no sólo mi actividad como escritor, sino una característica de la poesía misma: se esconde, pero siempre reaparece.

¿Estás de acuerdo con eso que dice Antonio Ortega: "La poesía de IR abre una vía que no puede ser otra que la de una intimidad recobrada, desvelar la vida de un sujeto en busca de su propia identidad"?
El prologuista, el crítico y amigo Antonio Ortega ha puesto el énfasis en la cuestión de la identidad. Es cierto que yo me he referido a mi trabajo como un conflicto de identidades. No a la manera de Pessoa, sus heterónimos;  no es una investigación sobre el sujeto lírico, no se trata de averiguar la identidad personal (para los asuntos públicos, me conformo con lo que pone en el carnet policial y con lo que puedan decir sobre ello los que me conocen). Más bien he querido explorar eso que Octavio Paz ha llamado la otredad,  el mundo de lo otro y de los otros, de las cosas vivientes y las imágenes que acaban por disolver al sujeto, al autor, en lo que alguna vez he llamado el comunismo del sueño. En ese sentido, mi poesía puede ser el relato de una intimidad contradictoria y dispersada; otra vez, escondida y visible. Para decirlo con el axioma de Rimbaud: “Yo es otro”.

Después de 35 años o más escribiendo poesía, ¿qué ha cambiado? ¿Qué es para ti la poesía? ¿Sigue siendo válida esa definición que se recoge en el prólogo, citando a Marinas y a Gamoneda: "un poema es el documento, la huella de un lugar en el que se estuvo" ; "la búsqueda de un lugar difuso en el que se estuvo y se sigue estando, en el que se vive"… al mismo tiempo que "el cuestionamiento de toda noción de lugar, de territorio, de origen"…?
Veo el volumen que alcanza mi poesía reunida y me sigue pareciendo sólo un camino, uno de los posibles. Es cierto que es un camino temporal, pero que refuta el tiempo: ahí están todos esos lugares de la memoria (de la escrita, de la imaginada, de la personal) desplegados un tanto a la manera de una visión, como dicen que se ve la propia vida en el momento de morir. Es un proceso, un camino con corazón, como decía don Juan, el brujo maestro de Castaneda. Pero sin finalidad, pues sabemos ya que todos los caminos son equivocados, lo cual no nos exime de tener que elegir siempre alguno. De ahí la paradoja: cuando se nos presentan en el mismo plano todos esos lugares de nuestra vida, no hay origen ni meta, más bien se trata de un zigzag o una espiral.  

Como recuerda Antonio Ortega en el prólogo, la referencia a la música, y más en concreto al jazz y a la improvisación libre, es esencial para entender los modos de articulación y la sintaxis propias de tu escritura. Hay una lógica que es a la vez musical y verbal, una idea musical que se renueva en la "alegría de los fragmentos". ¿Cómo vives esto tú?
Yo escribía antes de aprender a tocar el saxo, antes de querer tocar jazz. Aprendí con los fraseadores surrealistas, con Cortázar. Al escribir un poema, me dejaba llevar por un flujo de imágenes y palabras, casi siempre en un tempo rápido, y me excitaban los saltos, los cortes, la madeja. Por otra parte, me atraía también la posibilidad de que el poema relatase hechos de la imaginación o de la realidad documentada, pero fragmentados, que llegasen al poema por azares que conducían a otros azares. El collage y la corriente del pensamiento. Todo conduciendo al poema como campo magnético, energía, tensiones.
Cuando pude frasear con el saxo pretendí conseguir algo semejante: unos pocos centros (melódicos) y su devanamiento progresivo. Creo que hoy, con el tiempo, soy más hábil para lograr que una pieza improvisada o un poema aspiren a tener la misma organicidad, sean cosas vivientes, en ese sentido. 

¿Es muy distinto escribir un libro de poemas a escribir algo como ‘El Jazz en la boca’?
Claro, un libro como ‘El jazz en la boca’ pretende, mediante el montaje de sus casi trescientas entradas, asentar algunas creencias propias, unos tonos, un pensamiento en el territorio de la poesía y de la música. A pesar de no ser un libro discursivo, desvela a las claras sus intenciones. Un libro de poemas (los libros que a mí me gustan), incluso en el montaje final, te deja siempre en la incógnita, cualquier intento de verdad está ausente o fracasa. Así es como lo veo. 

Siempre has sido una voz y una mirada críticas en tu ciudad. ¿Qué está pasando? ¿Cómo ves la política cultural? ¿Existe una política cultural?
Lamentablemente, existe una política cultural, sólo que no parece contar con la condición primera de la política: que sea pública, consensuada con los que hacen, producen la cultura en la ciudad (que no son los políticos, ni siquiera el Ministro de Cultura). Vamos a hablar de lo concreto, de lo último sucedido: un lugar que debería ser respetado con el mismo rigor que se respeta una catedral, pues forma parte de una memoria de generaciones, pues fue cine y teatro y allí tocó Art Blakey y cantó Cova Villegas y cruzó sobre nuestras cabezas levitando Lindsay Kemp y vimos a Fernando Urdiales con una mano delante y otra detrás, desnudo, como correspondía al Pobre en el Gran Teatro del Mundo; y que ese lugar que estuvo tan vivo, ahora vaya a dedicarse a músicas de museo por decisión ministerial, y hayamos visto la foto de las fuerzas vivas consagrando casi con hisopo la muerte (al menos para algunos, entre los que me cuento) del Teatro Emperador, pues eso da rabia. Sin una sola pregunta, insisto, a los que hacemos cultura contemporánea en la ciudad y somos más de uno, por fortuna; pues creo que León todavía sigue siendo una ciudad  con una tradición de cultura activa, mezclada, rica y enérgica: es decir, contemporánea, viva (rock and roll y músicas improvisadas, por señalar algo de lo que hablo). Que está siendo progresivamente condenada al underground, al ocultamiento, a la extinción, mientras prosperan de nuevo los Grandes Retablos.

Has sido miembro fundador de revistas como ‘Cuadernos Leoneses de Poesía’ o ‘El Signo del Gorrión’. ¿Por qué fracasan, o se terminan, proyectos así? ¿Es que tienen su momento? ¿O es que de pronto las circunstancias se ponen en contra?
No siento que ninguna de esas revistas haya fracasado. Tuvieron su vida y fue una buena vida, larga y próspera. Pues eran revistas independientes, ajenas a cualquier institucionalización. Fueron, más ricas o más pobres, libres.
La tradición de las revistas leonesas sigue, de algún modo, viva. Sólo que yo ahora estoy metido en otras cosas. Con todo, tengo nostalgia de cuando las hacía.

Sobre los poetas de tu generación (los poetas de la revista El Signo del Gorrión, etc): ¿Hay una poética común? ¿Una política común? ¿Una ética común?
Compartimos mucho y, ante todo, compartimos el deseo irrenunciable de ser cada cual ella, él mismo. Nos diferenciamos y nos reconocemos unos en otros. Fuimos y no fuimos un grupo, no firmamos manifiestos conjuntos, pero, de considerarlo necesario, podríamos firmar uno mañana mismo. Yo siempre he creído en el fundamento colectivo de la escritura, igual que de la música. Todo es social, todo es político, en ese sentido profundo. Ninguno de los miembros del Signo del Gorrión ha pretendido nunca borrarse de los textos sin firmar que poblaban la revista, y eran de todos y de nadie. Como es la raíz misma de la escritura: una lengua común de vivos y muertos, de próximos y de lejanos. Esa ha sido, creo, nuestra poética y nuestra política.

March 2, 2009

«La poesía siempre trae noticia de algo nuevo», una entrevista con SEAMUS HEANEY, por ANTONIO LUCAS

Seamus Heaney

SEAMUS HEANEY
(Poeta y Premio Nobel)

«La poesía siempre trae noticia de algo nuevo»

EL OFICIO. «La poesía debe ser una revelación, manifestar un pálpito de descubrimiento en aquello que nos viene a decir: de excitación, de estupor, de rareza»
LOS ORÍGENES. «La mía, la de Irlanda del Norte, es una cultura dividida, donde, a pesar de todo, no se pierde la cortesía. Pero lo peligroso repta por debajo de la superficie»
PROYECTOS. Está preparando un nuevo libro de poemas, ‘Human change’, sobre la experiencia de superar un infarto
~ ~ ~
Por ANTONIO LUCAS
(Entrevista publicada en EL MUNDO el 1 de Marzo de 2009)

En la mano hospitalaria aloja un vaso de cerveza este hombre alto, con envergadura de dolmen, que arrastra por todo patrimonio unos cuantos poemas memorables y el fulgor de un Premio Nobel. Visto así, en la pecera del Círculo de Bellas Artes, donde una vez más acudió a leer versos, Seamus Heaney extrema su aspecto de leñador, de campesino que no quiere perder del todo el mito profundo del campo, ese rayo de aroma, ese trueno de asombro que tiene la tierra adentro.
    Es un irlandés curtido en el momento más salvaje de Irlanda. Aquellos años en que silbaban las balas por las calles y la sospecha marcaba las cuatro esquinas de la convivencia. Diríamos que este hombre se construyó en el centro de dos fuerzas contrarias. Heaney es un producto genuino de Irlanda del Norte. Exactamente del condado de Derry, donde nació en 1939 al cobijo de una familia católica de pedigrí humilde, agricultores y tratantes de ganado. De aquel paisaje extrajo el poso mitológico de su poesía, y de la alquería con techo de paja donde pasó su infancia le viene el sustrato de humanidad que le desborda, esa energía hecha con la condición de la risa.
    Hay, en él, una fuerza de Nobel atípico. Debe ser esta cercanía de profesor bien entendida, o esa inteligencia que anula los méritos extraordinarios en favor de la virtud de una conversación que salta de un lado a otro marcada por la intuición.
    Aquel día de 1995 en que le ungieron con el galardón de la Academia sueca, Heaney andaba con unos colegas comiendo higos de pala en una remota isla de Grecia. Le llamó su hijo Christopher, le soltó el scoop como un ladrillazo y lo que vino después ya forma parte del mogollón de estos juegos florales. «No creas que he tenido una convivencia fácil con el Nobel. Uno se siente profundamente examinado. He pasado años casi negándolo, distanciándome de la idea del premio. Necesité levantar un refugio donde mis poemas siguieran siendo mis poemas, evitar las condiciones de todo tipo que impone un reconocimiento así… Pero ahora que han pasado tantos años lo voy aceptando mejor», ataja.

—La poesía como revelación.
—Sin duda. Para mí es importante que la poesía tenga ese sentido. Que manifieste un pálpito de descubrimiento en aquello que nos viene a decir, de excitación, de estupor, de rareza. Y a la vez debe llevar implícito un reto, como lleva en sí la sorpresa. Un buen poema es lo más parecido a la idea del viaje, a la experiencia del shock. Pienso, por ejemplo, en L’a tierra baldía’, de T. S. Eliot, un libro que es imposible entender ni sentir si no se aprecia esa conmoción permanente que lo impulsa, si no se siente en esos versos un golpe íntimo que te deja noqueado.

Seamus Heaney es hombre de poco gesto. Clava los ojos diminutos en el reborde que hace la prisa de la espuma dentro del vaso quieto y va desanudando conceptos, emociones, recuerdos y otras mercancías como quien rinde culto a los cinco sentidos de la memoria.
—Mira, hay poemas que te cambian la onda. Incluso los hay que te modifican la manera de escribir o de palpar el mundo con las palabras. Podría decirte ahora ‘Aullido’, de Allen Ginsberg, que alteró la música de la poesía norteamericana contemporánea. Eso sucede muy pocas veces, claro, pero si ocurre es cuando la poesía alcanza una de las cimas de su magia.

Empezó a trazar sus primeros poemas en el perímetro de la granja paterna, cuando aún el destino le ponía en la encrucijada de escoger entre cavar o escribir. «Mis vecinos en el campo siempre me decían lo mismo, Seamus escoge el lápiz, te será más útil que la pala. Y es mucho más ligero», apunta entre dos risas. Decidió aferrarse al verbo y empezó una formación regulada con becas que le permitieron enriquecer el barro primigenio del poeta que le aullaba dentro mostrándole un mundo más ancho que el que acogía el condado de Derry, en Irlanda del Norte.
—Pero de los viajes de formación, el más intenso fue el que realizó en 1970 a la Universidad de Berkeley, en plena revuelta estudiantil…
—Imagínese el contraste. Yo fui directo de Belfast a Berkeley. Es decir, salí de una ciudad que en aquellos años era un catálogo de muerte constante por el terrorismo del IRA, de asesinatos, de rencores y de venenos nacionalistas. Todo eso me marcó muchísimo. No era mi deber de escritor, era mi problema de ciudadano. Aquella sociedad de la que yo venía estaba gravemente enferma. Y salté al otro extremo, a un lugar donde también ciertos valores estaban en crisis, con la guerra de Vietnam al fondo, pero donde todo se cuestionaba. La sensación era que se podía luchar por algo. Y eso no lo tenía en mi tierra. Es decir, aquella gente tenía soluciones, mientras en Belfast sólo teníamos oscuridad. En Berkeley hallé esa excitación que va aliada a la idea de que la poesía puede colaborar a cambiar las cosas. Aquello fue muy útil para ampliar mi visión del mundo, aunque mi escepticismo se mantuvo. No olvide que la mía es una cultura dividida, donde a pesar de todo no se pierde la cortesía. Pero lo peligroso repta por debajo de la superficie.

Para entonces, Seamus Heaney —«otra cerveza, por favor»—, había publicado su primer y revelador libro de poemas, ‘Muerte de un naturalista’ (1966), y trabajaba en el que daría cuerpo a ‘Resistir en invierno’ (1972). El IRA quiso reclutarlo y calzarle su collarón de fanatismo al cuello. Algunos de sus versos, incluso, aparecían en discos de exaltación nacionalista. «He sufrido de todo en ese sentido», afirma.
Al publicar ‘Norte’ (1975) atizó el avispero de los rabiosos nacionalistas, que lo acusaron de ambigüedad, sobre todo por la valentía de uno de los poemas del libro: ‘Wathever you say, say nothing’ (’Digas lo que digas, no digas nada’). Pero Heaney nunca ha meado fuera del tiesto, de su tiesto de equidistancias.
—Viviendo en el Ulster llegué muy acorazado a Berkeley sobre ciertas promesas y utopías que entonces enarbolaba la juventud de EEUU y de Europa. No creí demasiado en ellas. Vengo de un lugar donde nos costó 40 años encontrar el sentido común. Y eso marca. El tiempo fue aclarándolo todo. Y también desgastando la fuerza de esos movimientos estudiantiles que conocí.

Nada delata que quien habla es un Premio Nobel, porque tampoco está claro cuáles son los modales de un Premio Nobel. Heaney es lúcido e irónico, y parece confeccionado de una pasta natural capaz de romper cualquier impostura. Con una contundente amabilidad se deshace de una fotógrafa que lleva una hora lanzándole culebrinas de flash. Y liberado de la luciérnaga con tanga, regresa a la poesía. O a lo que sea.
—No sé qué le decía… Bueno, sigo: la poesía es también un acto cívico…
No era eso lo que me decía, pero por ahí vamos bien.
—La poesía siempre trae noticia de algo nuevo. Es el gran documental del mundo. Y me interesa mucho la relación entre el impulso lírico y la responsabilidad social. Aquí en España tienen un buen ejemplo. La respuesta de los poetas (y de los artistas en general) a la Guerra Civil fue algo que se sintió en toda Europa. Y de algún modo modificó una forma de entender la literatura no sólo en España, también en numerosos autores de habla inglesa.
—No hemos hablado de la crisis.
—Es un asunto muy grave. Pero los ciudadanos de a pie no somos responsables. La catástrofe nos viene dada de un territorio, financiero y político, que en la mayoría de los casos nos es abstracto. La esperanza, al menos para mí, está en Barack Obama. Aunque me temo que él también se desengañará… Lo que no podíamos era soportar más a una recua de gente nefasta como Bush, Cheney y Rumsfeld. No son más que vulgares provincianos.
Y arrea el vaso vacío en el aire. La cerveza viene sola por el saloon del Círculo de Bellas Artes. A su encuentro. Seamus Heaney brinda con el poeta Jordi Doce, su anfitrión en Madrid. Y con la copa reflorecida se queda muy fijo mirando algo, como dicen que miran los campesinos.
[Seamus Heaney, en una fotografía de Madero Cubero]

February 4, 2009

4-F / Entrevista sopera a MANOLO ROMERO, con poema ad hoc


Anocheciendo

No sé qué hacer con esta sombra

que me lleva hasta ti.

Tú, haciéndote ceniza

en tu tumba de esquina soleada

esperando que vuelva convertido.

No sé si llego adelantado o tarde.

¿A qué hora habíamos quedado?

No sé qué hacer con esta sombra

que me pide dormir, dormir, dormir…

Échate a un lado madre,

que voy muerto de sueños.

         MANOLO ROMERO

~~~  Y aviso de sopadepoetes en el mail:

¡Hola, amigos! 
Entramos en un mes de febrero que será movido para el soperío. Para empezar, este miércoles 4 de febrero, entrevistamos a MANOLO ROMERO.
Nace en Guareña el 31 de Octubre de 1948. Se forma como actor y guionista teatral en el Teatro Universitario de Córdoba y en el grupo poético de Radio Popular de Córdoba. En 1970 llega a Madrid donde trabajó en diversas compañías de teatro: Teatro Español, Marquina, Grupo Bululú… y colabora como actor y guionista en Radio Nacional y en algunos programas poéticos de la SER.
En 1981 entra de profesor de versificación y creación poética en la Universidad Popular de San Sebastián de los Reyes. Desde 1999 hasta 2004 fue responsable del Centro de Estudios de la poesía de dicha Universidad Popular, Director de la Colección Literaria U.P y director del programa Tertulia Poética de Canal Norte TV.
Perteneció al Consejo de la Colección Bestiarios de Editorial Eneida, de la Colección Bestiarios de Editorial Medusa y a la Colección Retorno de Editorial La Palma.
En 1985 fundó con un grupo de poetas, actores, músicos y pintores, el grupo "La Ortiga", que tuvo una intensa actividad creativa durante más de siete años. Colaboró con Margarita Hierro en la creación del Centro de Poesía José Hierro de la Comunidad Autónoma de Madrid y del Ayuntamiento de Getafe, como coordinador y profesor de los talleres de versificación y composición poética y fue fundador con Margarita y Gonzalo Escarpa, de la revista oficial del Centro: "Nayagua". Actualmente ejerce como profesor de Creación poética en la Fundación Centro de Poesía José Hierro.
Entre sus libros, podéis encontrar: “Bestiario I”, “Corral de versos y buriles”, “Bestiario andaluz”, “Bestiario II”, “Bestiario de Cabárceno”, “Bestiario III”, “Bestiario de los fogones”, “Música de sombras (Premio Tiflos de la Fundación O.N.C.E. 2003), “Cancionero de la horas (Premio Internacional de Poesía "Antonio Oliver" 2004) “Música de sombras II”, “Botania para Innsbruck”, “Bestiario” (Antología), “Algo más que ser” (Premio Rafael Morales 2007).
También os informaremos en breve de la participación de "Sopa de poetes" en el II Festival Internacional de Perfopoesía de Sevilla, el próximo 20 de febrero.
¡Buen provecho a todos!
Sopa de Poetes, con Óscar Solsona, Pep Maiques y Mariano Martínez
Miércoles de 20 a 21h. · El Prat Ràdio 91.6 FM
http://www..elpratradio.cat (emisión por internet)
sopadepoetes@yahoo.es
http://sopadepoetes.blogspot.com
http://piedrapapeltijeralibro.blogspot.com

January 22, 2009

Exposición de ANDRÉS RÁBAGO, alias EL ROTO y OPS, en León

Andrés Rábago ‘El Roto’ / HUMORISTA GRÁFICO
Andrés Rábago, 'El Roto', Ops
[Andrés Rábago, conocido también como El Roto y Ops,
posa en su estudio junto a una de sus obras.
Fotografía de RAQUEL P. VIECO]

"Creamos el mundo a partir de nosotros mismos
y esa es nuestra oportunidad y nuestra responsabilidad"

Una exposición de este humorista gráfico, que fue discípulo de Vela Zanetti, reabre el museo de la casona de Villapérez, cerrado por obras durante dos años

Por PACHO RODRÍGUEZ
para Diario de León

Ni huraño, ni misterioso, ni huidizo, Andrés Rábago (Madrid, 1947), maestro de la sátira desde la atalaya de su heterónimo El Roto, en las páginas de opinión de El País, aparenta ser una persona extremadamente educada, hospitalaria en su lugar de trabajo, amable con no más de media sonrisa. Recibe en un austero estudio en el que no se ve ningún aparato de radio, reproductor musical o similares, sino una mesa de trabajo, una zona con dos caballetes y una pequeña habitación en la que parece que reposa parte de su obra reciente. Tal vez, parte de la que no fue elegida para ser vista a partir de mañana en la Fundación Vela Zanetti (a pocos pasos de la Catedral de León), lugar en el que sí se podrá disfrutar del trabajo seleccionado para la ocasión por María Vela Zanetti y el crítico de arte Ángel González. Una pared está llena de libros y el material de trabajo campa a sus anchas sin excesivo desorden. Hay un ordenador portátil. Preside el blanco y la potente luz invernal de Madrid desde un quinto piso.

Visitar a alguien que vive sin televisión, y es un tipo normal, es una experiencia excitante como un avistamiento de una nave extraterrestre. Pero Andrés Rábago tiene tele. No la tenía hace quince años, pero ha sucumbido al error obligatorio de quien necesita estar informado. Así, puede que se haya enterado por ese medio de que «daban bueno para el viernes. A ver si no hace mucho frío en León», dice. Como descendiente de Milagros (Burgos), lugar iniciático de su contacto con Vela Zanetti, sabe de qué va la cosa de la temperatura en un enero en León. Hasta aquí traerá parte de su obra perteneciente a El Roto y a Rábago. Son dos de sus tres heterónimos, el tercero también célebre es Ops. Dice que se llevan bien. Pero se intuye que domina el gran pintor que es Andrés Rábago, aunque la fama se la lleve El Roto.

No tiene televisión!

No tenía. Hacía quince años que en casa no tenía televisión. Pero en estos tiempos hay que tener otras fuentes de información. Voy a probar a ver qué pasa! Yo leo prensa. Veo más escepticismo ahora en los medios, pero creo que la prensa es imprescindible. Los otros medios son más espectáculo que información. Y yo soy más partidario de lo segundo.

-¿Qué cree, que necesita más datos sobre la información inmediata, la política local y demás?
-No, no es por eso. Yo estoy más interesado en las estructuras y en las ideas. A mí la política local me parece banal y epidérmica.

-Con respecto a su presencia en León, ¿hasta qué punto Vela Zanetti y su pueblo Milagros fueron clave en su vocación como pintor?
-Mi vocación ya existía. Había en mi familia esa influencia y yo ya tenía ese interés. Coincidí con este personaje tan singular en un momento en el que dejan impronta figuras de su talla. Su figura como artista era notable. Era un personaje muy fuerte y fue mi primera relación con un artista en activo.

-¿Qué sensaciones le producía Vela Zanetti?
-Reflejaba lo que yo pensaba que era un artista. Un hombre metido en sus cosas y en su estudio luchando con la figura y las ideas. Tenía un cierto aspecto romántico que aún conservo sobre lo que es un artista. Es verdad que han cambiado las cosas, o que se ha intentado debilitar la figura del artista o el papel de la pintura como instrumento iconográfico, como instrumento para fijar ideas a través de imágenes. Para mí sigue siendo un gran instrumento para construir arquetipos y, sobre todo, para atravesar el tiempo. No conozco ningún otro vehículo que haya conseguido atravesar las épocas de la cultura como lo han hecho la pintura y la escultura. Las nuevas formas del arte son efímeras y quedan obsoletas.

-¿Cree que Vela Zanetti está considerado en su justa medida?

-En este negocio no se puede tener prisa. Hay que saber esperar y tener paciencia. No podemos saber hasta cuarenta o cincuenta años después quién es quién. La imagen de Vela debe ser rescatada a partir de sus formas más potentes, que desde mi punto de vista es el dibujo. Las debilidades y fortalezas aparecen más claramente con el paso del tiempo, que es juez severo.

«Cada uno tiene que decidir qué es lo real
y cuál es nuestro tiempo»

-¿Hasta qué punto la pintura tiene que crear nuevos mecanismos para afrontar esos nuevos tiempos y formas de expresión?
-Creo que hay un factor, que es el tecnológico, que hace que cosas recién hechas parezcan antiguas al instante. Pero hay otro secundario, para mi fundamental, y es que los otros medios son pasivos, en los que el espectador es un paciente de lo que está siendo emitido, mientras que en la pintura el espectador tiene que actuar con bastante exigencia para entrar en la pintura, porque es más fría y distante, pero que, al requerir esa acción del que mira, penetra más profundamente.

-¿Ocupa la pintura, en los tiempos que corren, el lugar que se merece, aunque haya tantos museos, pero pendientes de esa otra obra efímera y de la visita rápida?
-Ahora que dices lo de los tiempos que corren, creo que los tiempos que corren son los que nosotros decidimos que sean. No hay un tiempo ni una realidad impuesta. Cada uno de nosotros tiene que decidir qué es lo real y cuál es nuestro tiempo. No nos debemos someter a la idea impuesta. Creamos el mundo a partir de nosotros mismos y esa es nuestra oportunidad y nuestra responsabilidad.

-Esa apertura de conocimiento también será una obligación de todo artista moderno, ¿no?
-Por supuesto. Cualquier artista de cualquier época tiene el máximo interés por conocer lo que se hace. La influencia de Vela fue más sobre el aspecto de qué imagen te haces de un artista y su trabajo que la de su estética o lenguaje particular.

December 7, 2008

(¿Por qué cantamos?) / Una entrevista con el clarinetista norteamericano DAVID ROTHENBERG

 
DAVID ROTHENBERG, estudioso de los cantos de los animales:

"Toco mi clarinete junto a pájaros y ballenas"



Por VÍCTOR-M. AMELA 
(La Vanguardia, última página. 4/12/2008)


Tengo 46 años. Nací en Nueva York y allí vivo. Soy profesor de filosofía y músico de jazz. Estudio los cantos de pájaros y ballenas jorobadas. Tengo un hijo, Umru (9). Soy izquierdoso, he votado a Obama, ¡hemos ganado!
¿Dios? Hay en la naturaleza algo más de lo que entiendo




¿Cantan los pájaros cuando toca usted el clarinete?

Toco el clarinete en mi estudio, y algunos pájaros acuden a escucharme. Y siempre hay algunos que gustan de acompañarme con sus cantos.

¿Eso equivale a hablar con los pájaros?

En cierto plano nos comunicamos. No sé traducir qué dicen, pero hay una comunicación. Un tordo sonriente de cresta blanca y yo hemos culminado espléndidos duetos.

¿Por qué cantan los pájaros?

Cantan porque su naturaleza es cantar.

No me conformo con esta respuesta. ¿Por qué los humanos hacemos música?

… Pues del mismo modo los pájaros cantan. Las explicaciones estrictamente utilitaristas se me antojan pobres.

Pero todo es por algo, ¿no?

La ciencia busca siempre la función de cada aspecto, su peso evolutivo, pero no suele sopesar el gusto por la belleza por sí misma. Y este factor debería estudiarse un poco más, porque seguro que interviene en el proceso evolutivo de la vida.

¿Pretende decirme que el pájaro canta por mero placer de cantar?

Sí. La curruca europea de las marismas migra anualmente desde el norte de Europa hasta África.Allí, escucha y aprende cantos de pájaros de especies africanas, los memoriza y, de vuelta en Europa, ¡los repite!

¿Qué explicación tiene esta conducta?

¡Misterio! La curruca canta esos cantos a alta velocidad, muy rápido, y a muy bajo volumen, y sólo a primera hora de la mañana, sin hembras a la vista. De hecho, en cuanto llegan las hembras, ¡dejan de cantar!

¿No son cantos de cortejo, pues?


No. Y son composiciones sofisticadas. ¿Cuál es su función evolutiva? Misterio. Es un canto que habla de un placer musical íntimo, cantos complejos que segregan dopamina en el cerebro del pájaro, sensación adictiva.

¿Qué pájaro es el más cantarín?


El ruiseñor, probablemente.

¿Qué animales son capaces de aprender sonidos nuevos?

Pájaros pequeños, cetáceos y humanos. Los chimpancés, en cambio, son incapaces.

¿Tiene esto que ver con la inteligencia?

Deberíamos acordar primero qué entendemos por inteligencia: si nos guiamos por el criterio de quien no organice guerras autodestructivas, los delfines nos ganan.

¿Cantan los cetáceos?

Cantan los delfines, cantan las ballenas, cantan los cachalotes… Un delfín emite sonidos que le permiten saber qué hay detrás de un muro. Y la ballena con cantos más sofisticados es la ballena jorobada.

¿Y suenan bien?

Yo toco piezas musicales con ellas: desde un barco, toco mi clarinete ante un micrófono y este sonido lo amplifica un altavoz subacuático, al que ellas se unen con sus cantos: captamos esos sonidos con un hidrófono. Son piezas de tono jazzístico.

Lo pasa usted la mar de bien…

Me cautiva el gran misterio de la música de la naturaleza. Mire: he comprobado que un canto de ruiseñor, si lo ralentizo… ¡suena igual que un canto de ballena jorobada!

¿Qué sentido encuentra a este hecho?

Un sentido profundo de unidad de lo viviente. La evolución de la vida tiene banda sonora. Hay un principio de orden y forma, de ritmo y vibración… Hay belleza. ¿Por qué tantas cosas nos resultan bellas? ¡Demasiadas cosas se nos escapan!

¿Qué sabemos de los cantos de ballena?

Que cantan los machos. Son canciones de 20 minutos, con su ritmo, melodía, secciones, tempo… Cuando la ballena termina de cantarla, vuelve a empezarla, y así las 24 horas. Y hay leves variaciones cada mes.

¿Para atraer a las hembras?

Nunca he visto a una hembra de ballena interesada en esos cantos. Quizá sea un modo de organizarse socialmente…

¿A qué distancia se oye a las ballenas?

Hasta unos 25 kilómetros . Ciertos sonidos graves, en la profundidad adecuada, ¡pueden cruzar el Atlántico de punta a punta! ¡Y en sólo una hora! Ciertas zonas profundas del océano son como canales acústicos…

¿Quién entendió más a los animales?

Quizá Francisco de Asís. Aunque también su Unamuno supo escribir desde la perspectiva de un perro: "Al hombre sólo se le entiende cuando aúlla", proclama ese perro.

¿La música amansa a las fieras?

O las enardece: piense en la bestia humana y las marchas militares. La música induce estados de ánimo, va con la vida.

Si Dios fuese un pájaro, ¿cuál sería?

El pájaro lira. Pájaro australiano muy singular: sus cantos son tan sofisticados ¡que necesita seis años para aprender a cantarlos!

¿Y los repiten, o improvisan?

Hay un linaje que reitera cantos, y otro que introduce innovaciones. Pero lo que a nuestro oído es repetitivo, ¿lo es para ellos…?

¿Algún animal emite sonidos inaudibles a nuestros oídos?


El murciélago. Hasta la invención de los radares, no supimos que los emitía.

Si a un pájaro lo separamos de su clan al nacer, ¿cantará?

Sí, pero creará su propia canción.

En contacto con humanos, ¿están alterando los pájaros sus cantos?

Algunos pájaros están aumentando el volumen. Y hay especies que han comenzado a imitar sirenas, alarmas, sierras mecánicas, coches… y disparos.

October 28, 2008

ANTONIO LUCAS: “La poesía también es brújula de la sociedad”

 Antonio Lucas, poeta y periodista

ANTONIO LUCAS,
premio Ciudad de Melilla por Los mundos contrarios:

"LA POESÍA TAMBIÉN ES BRÚJULA DE LA SOCIEDAD"

Por PILAR ORTEGA BARGUEÑO
(Una entrevista publicada en elmundo.es)

‘Los mundos contrarios’, el libro con el que Antonio Lucas (Madrid, 1975) obtuvo ayer el premio de poesía Ciudad de Melilla —dotado con 18.000 euros y publicación en la prestigiosa editorial Visor—, habla de lo fugaz del tiempo, la muerte, el amor, el miedo y las contradicciones del hombre, pero también, y sobre todo, "del poeta implicado y comprometido con las coordenadas de su tiempo".

Con este libro, Lucas incluye nuevos ingredientes en la tradición irracionalista en la que se ha insertado con sus libros anteriores ‘Antes del mundo’, ‘Lucernario’ (premio Ojo Crítico 2000) y ‘Las máscaras’ (2004) para acceder a otros territorios que tienen que ver más, según explica, "con la idea del poeta como ciudadano, como un hombre empapado en las circunstancias de su tiempo, tan desalentadoras".

Quizá por eso, este poemario toma su título de un verso de Henri Michaux que para Lucas es un paradigma de la sociedad de hoy: "Vivimos en una suerte de colisión de mundos, de mundos contrarios. Las aspiraciones, los deseos, las pasiones y los desengaños se mezclan en espacios de fricción. Por eso, la poesía es una celebración, pero también una reacción contra las cosas mal puestas en nuestra biografía de ciudadanos".

Dice Antonio Lucas que la poesía no sólo es un artefacto verbal: "Es el mundo y el perfume del mundo y, sobre todo, una forma de gritar más alto cuando uno tiene la certeza de que lo que dices tiene que servir para algo, ha de ser un compromiso ético y estético. El poema tiene que tener un impulso hacia o contra algo".

Formalmente, ‘Los mundos contrarios’ combina poemas en verso con otros en prosa y, en este territorio de libertad, Lucas asegura haber ensanchado su discurso: "Aunque en todos los poemas hay una mirada lírica, la combinación de formas hace más amplio el caudal el discurso del poeta. Creo que en poesía cada vez hay que ser más auténtico y personal, especialmente cuando asistimos a un presente lleno de falsos prestigios y mentiras, y en lo literario infestado de modas absurdas, de jueguecitos de boy scout, de tunos disfrazados de modernos".

En este panorama general de ídolos y sueños devaluados, ¿es posible la poesía? Antonio Lucas, redactor de Cultura de EL MUNDO, responde como un rayo: "No sólo es posible, sino que es necesaria. La palabra poética lo ha sido siempre. Llevamos 2.500 años de tradición y no ha habido ningún momento mejor o peor para la poesía. La escritura es una brújula de la sociedad, una forma de medir al hombre y el tiempo del hombre. Siempre necesitaremos el norte de un poema o de unos versos sueltos para acceder a cierta verdad de manera más pura, más desnuda".

Un poeta precoz

Es el más joven de los poetas que han ganado el Ciudad de Melilla, en cuya nómina se encuentran Felipe Benítez Reyes, Luis Antonio de Villena, Clara Janés o Luis Alberto de Cuenca. ¿Por qué la juventud se asocia siempre a la labor poética? Lucas desmitifica el vínculo: "La juventud conlleva una voracidad mayor, porque trae adherida una mayor gana de mundo y vida. Y una forma de canalizar todo esto es quizá la escritura. Uno de los grandes impulsos del poeta es esa incertidumbre de la juventud, aunque lo cierto es que muchos grandes poetas han llegado a ser realmente grandes en su completa madurez vital".

A la hora de citar sus referentes poéticos, confiesa que la lista sería grande, pero si sólo se trata de destacar a uno, cita sin dudarlo a Rimbaud: "Combina dos o tres de los aspectos determinantes para un escritor: la pasión desmedida de la juventud, el enigma de la palabra y el concepto furtivo de la vida. Llegó un momento en que Rimbaud abandonó todo e hizo uso de la libertad hasta el extremo del extravío. Las palabras en él siempre son feroces".

"Disciplinado y anárquico", afirma, maneja como un relojero celoso el escaso tiempo que le deja su dedicación plena al periodismo diario. Dice que sólo escribe en casa y cuando percibe que el poema se aproxima: "Siento como un estado carencial que anuncia el poema y, cuando tengo esta intuición, me entrego a ella".

Para Antonio Lucas, la poesía que se está escribiendo en la actualidad es muy plural, amplia en tradiciones. Quizá por eso no se siente inmerso en ninguna corriente específica: "Yo sólo sé dónde estoy en la amistad. Y mis amigos son muchas tradiciones juntas, cada uno trae un origen literario muy distinto. Mi tradición está hecha de autores que se contradicen entre sí, no hay estrategia. No se puede escribir desde el manifiesto, eso es hoy una estafa, sino desde el antimanifiesto".

October 24, 2008

ANTONIO GAMONEDA: “En la poesía es el lenguaje el que genera pensamiento”

 Entrevista con Gamoneda en 'Campo de Agramante'

Una entrevista de TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO y ELOÍSA OTERO con ANTONIO GAMONEDA en el nº 10 de la revista ‘Campo de Agramante’ (Cádiz, Otoño-Invierno de 2008). La puedes leer (haz click:) en Faro Gamoneda.

October 22, 2008

Mensaje en el e-mail: ‘TOM y JERRY entrevistan a SOPA DE POETES’

Pepe, Mariano y Òscar, los tres soperos¡Hola, amigos!
 
No, el título del e-mail no es ningún error. Muchos de vosotros ya sabéis de que pie calzamos y en una vuelta de tuerca a nuestra poca seriedad y humor discutible, hemos decidido que nos entrevisten en nuestro propio programa, a raíz de la presentación de nuestro primer libro conjunto, “piedra papel tijera”.

Para la función del circo radiopoético, contaremos con dos entrevistadores de altura que han decidido ponerse el traje del pseudoanonimato: este miércoles 22 de octubre, Sopa de poetes será entrevistado por Tom y Jerry. Prometemos que son dos personas de carne y hueso.

Pepe Maiques (Valencia, 1955) estudia Historia Moderna en Granada, donde participa en la formación de Teatro Ilíbero y en Colectivo 77. Durante casi 20 años vive en Barcelona. Profesor de educación primaria y técnico de cooperación, se muda al Prat de Llobregat en el 96. Colaborador de El Prat Radio desde 2002 en distintos programas de música y literatura, actualmente produce Diumenjazz. Forma parte de Sopa de Poetes desde su inicio en 2005. Con Sopa organiza lecturas, acciones poéticas, un blog en internet y crea Poetango, montaje sobre poesía argentina.

Òscar Solsona (Barcelona, 1965) nació en el barcelonés barrio del Poble Sec, vive en El Prat desde 1992. Ni siquiera fue autodidacta, lo suyo fue una inclinación natural  ("La naturaleza como auténtica maestra") hacia el soporte pictórico o poético. Criado por el paisaje de Els Alamús, (Segrià, Lleida), en pintura, se inclina por la abstracción geométrica; en poesía, es irónico sin agrios. Durante diez años fue profesor de publicidad con un discurso muy sencillo: "No crean nada que la publicidad diga. Vigilen lo que dicen, las palabras no son inocentes".

Mariano Martínez (Barcelona, 1976) es técnico editorial, periodista, poeta y agitador cultural. Fundador de la revista y el grupo poético Depoètica, ha dirigido la revista cultural Onada de Cultures, portavoz de l’Associació d’Amics de la UNESCO del Prat de Llobregat, que recibió el premio Civismo a los Medios de Comunicación 2002. Colaborador y jefe de la sección de cultura de la revista Delta. Autor del libro de poesía Interiors per la desarrelament / Interiores para el desarraigo (Rúbrica Editorial, 2005).

Os informamos que la Sopa Tour para presentar “piedra papel tijera”, tiene dos fechas más: este jueves 23 de octubre, en la Biblioteca Popular Antonio Martín, de El Prat de Llobregat, de la mano del amigo Pau Bou, actor, autor teatral y poeta; y el próximo 8 de noviembre, en la librería Escarabajal, de Cartagena, acompañados por Juan de Dios García, crack entre cracks.

¡Buen provecho a todos y perdonad nuestros pecados!

Sopa de Poetes, con Óscar Solsona, Pep Maiques y Mariano Martínez
Miércoles de 20 a 21h. - El Prat Ràdio 91.6 FM
http://www.elpratradio.cat (emisión por internet)
sopadepoetes@yahoo.es
http://sopadepoetes.blogspot.com
http://piedrapapeltijeralibro.blogspot.com

October 18, 2008

OLVIDO GARCÍA VALDÉS, una poeta a ras del suelo

olvido García Valdés en una foto de Mónica Patxot
UNA POETA A RAS DEL SUELO

La asturiana Olvido García Valdés publica
‘Esa polilla que delante de mí revolotea’,
un volumen que reúne toda su poesía


Por PAULA CORROTO
Entrevista publicada en Público.es 16/10/2008 21:46

La poeta Olvido García Valdés (Santianes de Pravia, Asturias, 1950) tiene un rostro relajado, acogedor, que acompaña a una mirada que no rehúye otros ojos. García Valdés mira de frente, a lo material, a lo que existe y no es ningún tipo de ensoñación etérea.

Y así también es su poesía: una mirada frontal hacia la cotidianidad. "Olvido es una poeta mayor que construye una forma de la elegía a lo menor", escribe Eduardo Milán en el prólogo de Esa polilla que delante de mí revolotea. Poesía reunida (1982-2008), volumen que por primera vez recoge toda su obra y que acaba de editar Galaxia Gutenberg. Y ella no lo niega. Al contrario: "Por la tradición, parece que por un lado están los grandes temas y luego los que están a ras de tierra. Para mí, los asuntos trascendentales son los que están a ras del suelo". ¿Por alguna razón? "Porque eso es la vida y es donde estás. Lo cotidiano es lo que da sentido a todo", añade.

En este sentido realista con ligeros toques carverianos e incluso del cineasta Alfred Hitchcock —García Valdés es una apasionada de la literatura y el cine norteamericanos—, una de las temáticas que sobrevuelan en los cinco poemarios recogidos en el volumen —La caída de Ícaro; Exposición; ella, los pájaros; Del ojo al hueso; Y todos estábamos vivos— es la enfermedad. Pero no entendida como una recreación en el dolor, sino como "una forma de adentrarnos en nosotros mismos, ya que con la enfermedad se alcanza una relación con el cuerpo mucho más íntima", argumenta.

Precisión poética

Lectora voraz de los escritores naturalistas del XIX, García Valdés reconoce que han sido éstos quienes le han enseñado "la precisión, la atención en la mirada, la desnudez en la mirada". También se detiene en filósofos como María Zambrano para explicar su concepción de la poesía: "Cuando hablo de la soledad, me refiero a que el poeta no crea, sino que trabaja sobre lo que ocurre, y lo que ocurre es que estamos solos, y así vamos a estar siempre". Por muchas redes sociales que existan o por muchos nombres que tengas apuntados en tu agenda del móvil. "Yo tengo un gran sentido de lo colectivo y soy muy sociable, pero eso no tiene nada que ver con el hecho de que en realidad estemos solos", apostilla.

La adolescencia es donde uno suele percibir por primera vez esta soledad, entiende García Valdés. "De ahí que te pongas a escribir, para agarrarte a algo. Por eso también llegas a la poesía. No lo haces porque leas a otros poetas, sino porque la necesitas en tu vida como compañía", señala. En el libro que reúne toda su obra también se encuentran algunas notas escritas muchas veces en los márgenes de los poemas. Son reflexiones que describen muy bien la arquitectura que tienen sus composiciones. Uno de sus pilares es el de la transparencia, la verdad —muy ligado a toda esa poesía a ras del suelo—. Es una poeta que huye del artificio, como busca a toda costa la quietud y asir lo que se nos escapa de la vida.

Poesía de premio

"Es que las cosas no son ni blanco ni negro y, a pesar de que esa cosa del mundo es totalmente real, también hay una sensación de irrealidad en la vida, que intento poner en orden", reflexiona.

Olvido García Valdés ganó el año pasado el Premio Nacional de Poesía con Y todos estábamos vivos. "Me sentí abrumada, no pensaba que iba a tener tanto eco", cuenta ahora. Pero lo tuvo y visibilizó a una poeta con gesto relajado que mira de frente a la vida. Como su poesía.

Un acompañamiento del dolor

Por CARLOS PARDO

Olvido García Valdés es sobre todo un ritmo, una manera muy peculiar de demorar el sentido de la frase de un verso a otro, de pasearnos por la extrañeza de la realidad sin que el poema desemboque en una conclusión. Por eso causa perplejidad que una autora de aventura tan personal sea una de nuestras poetas más leídas.

El vaivén de las modas la ha convertido hoy en referente de la experimentación poética, aunque en su caso, la conquista del centro venga acompañada de incomodidad y alergia al espectáculo. La misma incomodidad que da a sus versos esa aspereza y esa intimidad con lo pequeño. Esa polilla que delante de mí revolotea. Poesía reunida (1982-2008), muestra que, desde el temprano La caída de Ícaro hasta Y todos estábamos vivos, la suya es una beligerante defensa del riesgo.

Si sus compañeros de aventura volcaron críticas a los clichés de la poesía más satisfecha en la revista El signo del gorrión, ella prefiere incorporarlas, como notas de lucidez, en sus propios poemas. Decir que su escritura es fragmentaria no le hace justicia, pues su poesía es sobre todo musical, de una música cortante e imprevista. Un acompañamiento del dolor: “Quien / convalece canta, canturrea / su canción para sí, no la oye sino que canta, / le sirve para orientarse, la voz / humana, de quien convalece”.

October 13, 2008

Ingrid

  http://islakokotero.blogsome.com/images/Ingrid.jpg

Aprovechamos para felicitar a Juan José Millás por el Premio Nacional de Narrativa (nunca citan entre sus primeras obras ‘Papel mojado’, deliciosa novelita negra) y recomendar la entrevista que le hace este domingo a Ingrid Betancourt en el EPS. También se puede ver esta otra (haz click:) estupenda entrevista a Ingrid de Iñaki Gabilondo (primera y 2ª parte) en vídeo.

"Quienes están en la política ahora mismo están para servirse más que para servir".
"Es preciso cambiar la manera de hacer política, porque todos tenemos la sensación de que hay mentira, engaño, manipulación, intereses ocultos…".
Ingrid Betancourt

October 2, 2008

ANTONIO PEREIRA: “La ironía y el humor son armas para sobrevivir”

 "LA IRONÍA Y EL HUMOR SON ARMAS PARA SOBREVIVIR"

No pierde su socarronería este hombre divertido, el gran cuentista y autor de culto Antonio Pereira (Villafranca del Bierzo, 1923), que hoy recibe el homenaje del III Congreso de Literatura Leonesa

Antonio Pereira

Por ELOÍSA OTERO
Fotos de ROBERTO GÓMEZ (RGM)

Sostiene Pereira que comenzó a escribir cuando era un rapaz, para conquistar a las chicas de su pueblo "y a las forasteras que llegaban a pasar el verano" en Villafranca del Bierzo. Pero la escritura, sobre todo la poesía, se le incrustó en los adentros, pasando a formar parte de su vida. Lleva un diario desde hace cuarenta años. Sus cuentos se traducen al gallego y al polaco. Y la editorial Calambur ha reunido toda su obra poética en un volumen titulado ‘Meteoros’.
P.— ¿Qué supone para usted este homenaje?
R.—Hombre, los homenajes siempre sientan bien, porque ayudan a confirmarle a uno en el trabajo que está haciendo. Pero mucho más cuando el homenaje proviene de los más próximos, de los más amigos, de los más conocidos, de la querida gente que me encuentro por la calle todos los días en la ciudad donde he vivido más años de mi vida.
P.—De hecho sigue pasando aquí los meses más cálidos. ¿Se va a quedar este año más tiempo en León?
R.—Iré a Madrid en el rigor máximo del invierno, pero quisiera este año, por diversas razones, prorrogar todo lo posible el otoño aquí, en León, que es muy bonito el otoño leonés. Los crepúsculos sobre todo, al menos en esta casa donde yo vivo, que está mirando a poniente, son muy deleitosos.
P.—¿A usted el humor le brota natural o lo cultiva como un tesoro?
R.—¿Cómo crees que se puede vivir en un mundo tan absurdo como éste y tan lleno de penas, sino es con la ironía y el humor? Son armas para sobrevivir, para no pedir que le apliquen a uno la eutanasia a veces, de la manera más piadosa, eso sí.
P.—Se prefiere poeta antes que narrador. ¿Qué le da el poema?
R.—El poema, más que conocimiento o comunicación, es una tregua de consolación, que encaja en aquel concepto de Gómez de la Serna, cuando habla de “un hiperespacio que Dios nos concede para que no sean tan sórdidas las ocho de la tarde".
P.—¿Y los cuentos breves?
R.—El cuento literario tiene mucha afinidad con el poema. Y, además, en mi poesía —soy devoto del ‘Romancero’— no es difícil encontrar ingredientes narrativos. Por otra parte, la disciplina del verso me ha proporcionado recursos impagables para el relato: economía verbal, renuncia a los meandros y digresiones, poder de sugerencia de las palabras….
P.—Sus versos se han traducido al sueco, inglés, noruego, en distintas antologías. ¿Le gusta que le traduzcan?
R.—No mucho. Me parece que estos giros míos, el empleo de la lengua coloquial, es algo difícil de traducir… Pero también es verdad que sólo gracias a las traducciones hemos podido leer a tantos grandes autores, desde Homero a Dostoievsky. Por cierto, que ‘Cuentos de la Cábila’ ya está en gallego y en polaco. Y ‘Las ciudades de Poniente’ en francés.
P.—Cuentan que usted fue el primero en utilizar los hologramas en unos llaveritos, hace más de 40 años, para hacer publicidad de su negocio de electrodomésticos.
R.— Es posible, pero no lo recuerdo. Sí recuerdo que hacía unos catálogos para la firma con la que trabajaba que circulaban por toda España y que, casi sin darme cuenta, fueron evolucionando en el formato hasta parecerse a libros de poesía de la colección Adonais. Porque a todo esto, mientras yo vendía al por mayor grandes cantidades de bombillas y de aquellas pilas Tudor, lo mío era la literatura. De modo que yo venía del trabajo, cansado, claro, y un poco lleno de las prosas del negocio, pero llegaba a casa, me encerraba y escribía.
P.—¿Cómo definiría su poesía?
R.—Si lo que me pides es una especie de autocrítica, o de juicio sobre mí mismo… Bueno, yo creo que mi poesía es muy sencilla, muy fácil de entender. No es la poesía de un visionario. La lectura, y también la escritura de poesía, para mí es consolación. La verdad es que ahora leo poco, de muy pocos autores, y de esos autores releo lo que más me gusta.
P.—¿Qué autores son esos?
R.—A muchos me los sé de memoria: el ‘Romancero’ español, Garcilaso, Quevedo, Unamuno —que dicen que tiene tan mala oreja, y a mí me suena muy bien—, Lorca —su imaginería me conmueve—, mi amigo Antonio Gamoneda —que siempre he estado muy cerca de su persona y de su obra—, Crémer por supuesto, Miguel Torga… y hasta me hace gracia Luis García Montero, eso de: “Tú me llamas, amor, yo cojo un taxi". Y, por supuesto también, la poesía de Juan Carlos Mestre, que resuena en mi corazón como la música del órgano de la Colegiata de Villafranca. Leo también a poetas gallegos. Y como la poesía es el conjunto de la belleza por la palabra, tanto si está en verso como en prosa, Valle Inclán sigue siendo mi ídolo, desde que leí ‘Sonata de otoño’ a los 14 años, en la librería de mi tío en Villafranca. La releo todos los años.
P.—¿Sigue escribiendo?
R.—Cada día anoto mis pensamientos en un pequeño diario, informal, que llevo desde 1969. ¡Es una lástima que no lo hubiera empezado antes!. Pero no sé si haré algo con él. Dudo de que le pueda interesar a alguien. (Y se queda un rato pensativo, Pereira) …Yo no salgo en la televisión, no voy a las tertulias de Luis del Olmo, no he salido del armario, aunque también es verdad que nunca entré… Y lo único que podría encontrar un lector, un comprador de mi diario, es que estará bien escrito. Pero eso no basta hoy día. Además, mi diario funcionaría mejor si yo no fuera tan cauto. Soy incapaz de herir a nadie. Un rasguñín sí, pero lo que se vende y tiene éxito en un diario es morder, al estilo de Paco Umbral. Y yo tengo pocos lectores, vendo poco, soy un autor de culto….
P.—Seguro que ese diario tendrá cosas muy interesantes.
R.—Me interesa mucho el rescate del mundo de la memoria, de lo que uno ha vivido… Lo que pasa es que también es un diario de intimidades, un lugar donde vuelco mis aprensiones, incluso de salud, de tal manera que si a veces me he encontrado intercadente —un término muy curioso que se emplea en Valladolid—, pues apunto allí que tal día pues tuve dos décimas de fiebre pero que al día siguiente ya estuve bien, y creo que eso no le interesará a nadie, y mucho menos si las confidencias de ese diario son ya un poco más escatológicas… Me pregunto si no será mejor dejarlo todo ahí, para que algún curioso del día de mañana sepa no sólo alguna cosilla un poco positiva y hasta me atrevería a decir brillante, que yo haya hecho, sino también mis miserias.

LAZARILLO DE BORGES EN BUENOS AIRES

P.—Leí en algún sitio que usted había hecho de lazarillo ocasional de Borges.
R.—Sí, aquel encuentro fue muy bonito. En el negocio, como nunca tuve afán acumulativo y creo que traté bien a mi gente… y lo que me sobraba nunca tuve interés en guardarlo, pues hice muchos viajes, interesantes en razón de la literatura. Yo admiraba muchísimo a Borges. Un día decidimos Úrsula y yo ir a Buenos Aires, para conocerle. Y llegamos justo cuando le acababan de dar el Premio Cervantes, ex aequo con Gerardo Diego.
P.—¿Cómo contactó con él?
R.—Antes de ir le había escrito desde España: "Maestro Borges, voy a Buenos Aires, y me gustaría, si usted tiene un momento, que pudiera recibirme…". No hubo respuesta. Pero cuando llegué le llamé por teléfono, y Borges me respondió encantado: "Sí, venga cuando quiera, he recibido su carta…”. Llegamos a su casa en la calle Maipú. La asistenta le acababa de leer un telegrama con la noticia del premio Cervantes, y él decía: "Está firmado por tres personas, Juan, Carlos, Sofía… ¿Y quiénes son éstos?". Pero lo que le tenía horrorizado —vivía en un apartamento pequeño— es que también le había llegado un mensaje de Espasa Calpe, diciéndole que, como sabían que era muy amigo de diccionarios y bibliotecas, le iban a enviar el Espasa completo. "¿Pero dónde meto yo eso?", repetía él. (Risas)
P.—¿Y lo de hacer de lazarillo?
R.—Charlamos mucho aquella tarde, de literatura y de muchas cosas. No quería que nos marcháramos. En aquella época Borges se encontraba en una situación crítica en Buenos Aires, en plena dictadura, porque mucha gente estimaba que no se mojaba suficientemente frente a la represión. Y entonces, súbitamente, nos dijo: "¿Ustedes me harían el favor de acompañarme, que tengo muchas ganas de salir a la calle?". Encantados, es un honor, le respondimos. Rápidamente Borges se puso la chaqueta, eligió un bastón chino —tenía una gran colección de bastones—, y salimos a la calle. Como suele pasar en estos casos, todos sus temores ocurrieron pero al revés. La gente le saludaba con veneración, le felicitaban por el Premio Cervantes…
P.—Tendrá muchas anécdotas de aquél día…
R.—Sí. Borges no hacía más que preguntarme: "Y ese Gerardo Diego, ¿qué libros ha publicado que valgan la pena?". Y yo le conté, y le recité algunos sonetos: "También la piedra si hay estrellas vuela, /sobre la noche biselada y fría, /creced, mellizos, lirios y osadía, /creced, pujad, torres de Compostela…". Y él me miraba y decía: "Mire, Pereira, sí, es bonito… pero eso de los mellizos y los lirios… no sé, no sé…". Después nos vimos alguna otra vez. Y cuando vino a España a recoger el Cervantes estuvimos juntos en el Palacio Real. (Y enseña Pereira una foto con Borges, sobre la estantería).

Antonio Pereira
EL LEGADO DE PEREIRA

   Desde hace dos meses, Antonio Pereira está trabajando en el archivo que dejará como legado a la Fundación universitaria que llevará su nombre en el campus de Vegazana. “Me han enviado un auxilio de la Universidad, una becaria, para ayudarme. Y esa señorita, que por cierto es muy competente y muy entregada a su labor, pues me está ayudando decisivamente a clasificar todo el material”, explica.
   La Fundación Antonio Pereira tendrá su sede en la antigua Facultad de Educación, y su objeto será el fomento de actividades de conservación y divulgación de la obra literaria del autor villafranquino.
   Entre ese material estarán todas las primeras ediciones de sus libros, y una parte que ha conservado de sus manuscritos. Pero también habrá una serie de libros que él estima especialmente, y toda su correspondencia literaria, en algunos casos muy interesante, ya que hay cartas de Aleixandre, Jorge Guillén, Ricardo Gullón… junto a la abundante correspondencia que mantuvo siempre con ese gran escribidor de cartas que fue su paisano y querido amigo Ramón Carnicer.
   Se completará este legado con un archivo fotográfico, relacionado con acontecimientos artísticos y literarios. E incluso habrá un archivo audiovisual, ya que por ejemplo su primera novela, ‘Un sitio para la soledad’, fue grabada en su día para la Biblioteca de la ONCE en varias cintas de casete.
   Pereira ha querido donar todo ese material de forma absolutamente desinteresada, y lo que le gustaría es que esa Fundación no se convirtiera “en un panteón inerte”, sino que sirviera para impulsar “actividades relacionadas con la literatura y las artes en general”.

 (Entrevista publicada en EL MUNDO de LEÓN el 2 de octubre de 2008)
(→Podéis leer también la entrevista de Emilio Gancedo con Pereira en Diario de León)

September 22, 2008

LUIS MATEO DÍEZ regresa a Celama con un relato misterioso

 Luis Mateo Díez en una foto de Eloísa OteroEl escritor leonés publica ‘El sol de la nieve’ y anuncia un nuevo volumen de novelas cortas, ‘Los frutos de la niebla’

Por ELOÍSA OTERO

   Luis Mateo Díez ha regresado a su mítico territorio de la trilogía El reino de Celama con un relato misterioso: El sol de la nieve o el día que desaparecieron los niños de Celama (Editorial Gadir).
   «Es un cuento sobre los niños del territorio, una historia misteriosa alrededor de la desaparición de todos los pequeños en un día concreto y las conjeturas sobre qué pasó en ese día. Es un regreso a Celama, sí, y seguro que volveré más veces con otros cuentos al margen de la trilogía», advierte el escritor.
   Este nuevo relato, a su juicio, «podría ser además una buena introducción para llegar al reino de Celama». Un reino metafórico y lleno de simbologías que, para muchos, está relacionado con la desaparición de todo un mundo rural en el que también los niños han empezado a desmaterializarse.
   «Sí, ese asunto de lo crepuscular, de la liquidación o el acabamiento de las culturas rurales, de un cierto destino del trabajo de la tierra, del trabajo como sufrimiento… tiene que ver con un mundo ya casi ignoto y perdido. Celama lo representa, y la verdad es que yo sé que la trilogía se leyó de esa manera, como una especie de fabulación del fin de siglo… Eso está ahí. Y por eso no resulta raro que éste sea un cuento que tiene muchos elementos simbólicos, donde los que desaparecen son los niños», reconoce el novelista leonés.
La moraleja
Asegura Luis Mateo ser «incapaz de escribir un libro infantil». Pero sugiere que este nuevo relato está relacionado, de alguna manera, con su última novela, La gloria de los niños, en la que indagaba en el paraíso secreto de la infancia.
   Sin desvelar el misterio de la trama, la moraleja de El sol de la nieve rondaría en torno a la idea de que «los niños deben administrar su propia libertad, de que hay un espacio en la infancia que los mayores debemos de saber respetar, un espacio misterioso que tiene que ver con cómo los niños se relacionan entre ellos».
   Más allá de otras significaciones ‘celamescas’, a Luis Mateo Díez le ha gustado fabular con esa idea, «porque a los niños hay que cuidarlos, sí, son los bienes mayores que tenemos, pero también es verdad que vivimos en un mundo donde hay una superprotección de la infancia, y convertimos a los niños en seres extremadamente protegidos a los que además usamos como objetos de consumo, ¿no? Porque los niños de las sociedades desarrolladas están llenos de cosas, atiborrados… Y bueno, en Celama pasa algo que parece una advertencia, en el sentido de decir: bien, hay que proteger a los niños, pero lo que no podemos es establecer una policía infantil, que los esté siempre vigilando. Hay una libertad, y de eso habla este libro».
   No está muy de acuerdo Luis Mateo Díez con esa tendencia hacia la «autoficción» que, según algunos, predomina en la novela española actual. «Yo creo que la ficción es un bien ajeno, y que no está en el yo”, apunta. Y reivindica  una frase de Irène Némirovsky, que decía que “toda novela es un callejón lleno de gente desconocida».
Portada de 'El sol de la nieve', de Luis Mateo Díez   «El reto de escribir una novela es conocer a alguien que no conoces. Y el reto de leerla creo que también», sostiene Luis Mateo.
   Para él, además, la autoficción no sólo es «complaciente con lo literario», sino que conlleva siempre «una especie de preeminencia del yo del narrador, además de elementos metaliterarios que acaban siendo algo así como literatura de literatos». Y explica que «de la misma forma que en la propia literatura están los escritores que amas, esos mismos escritores que amas acaban siendo los personajes de tus novelas y todo esto se convierte en un curioso sucedáneo culturalista. Pero a mí eso no me interesa, yo soy un defensor de la ficción pura y dura, y desde luego la ficción pura y dura no está en tu casa, está fuera siempre. Hay que salir…».
   Luis Mateo se muestra también encantado de que su compañero de generación, el escritor José Mª Merino, esté a punto de pronunciar su discurso de entrada en la RAE: «Ha sido una de las alegrías de mi vida. Por razones objetivas, Merino debería haber entrado en la Academia antes que yo».
   Sobre la Academia, el escritor leonés considera que es "una institución complicada y muy viva, donde se trabaja muchísimo, en lógica respuesta a lo que es una lengua con la vivacidad y la expansión del español".
   Una lengua "que, aparte de sus más de 400 millones de hablantes, tiene muchísimas orillas, la mayoría con una vitalidad lingüística mucho más fuerte que la nuestra, sin duda alguna", señala a propósito del español que se habla en América. "Sólo hay que viajar e ir por los países hispanoamericanos para darse cuenta…. Y además, eso es una riqueza que no tienen otras lenguas. Pero bueno, todo confluye… o sea, que lo que está pasando allí verbalmente nos atañe a todos".
Tres nuevas "fábulas del sentimiento"
A finales de octubre estará en todas las librerías Los frutos de la niebla (Alfaguara), un volumen que contiene tres novelas cortas y que, para Luis Mateo Díez, culmina una serie de libros de lectura independiente que él denomina “las fábulas del sentimiento”.
   «Empecé a escribir estas fábulas hace cinco o seis años y han ido saliendo como cada dos años», indica. El primer libro fue El diablo meridiano, el segundo El eco de las bodas y el último El fulgor de la pobreza, cada uno con tres novelas cortas.
   Dos retos se ha marcado el escritor en estas doce historias: «Construir lo que pudiera ser una singular comedia humana, llena un poco de seres particulares y peculiares. Y contar, con una cierta dimensión de fábula, historias llenas de significaciones que suscitan reflexiones sobre cosas y que a la vez están muy atadas, más que a la racionalidad de vivir, o a la conciencia de la vida, a los encontrados sentimientos que derivan de la condición a la que pertenecemos».
   La novela corta es además, para Luis Mateo, «el único género narrativo donde se puede hacer eso que nunca se debe hacer, que es el reto de la perfección».
   Y recuerda «aquello que decía Nabokov, de que Ana Karenina puede ser la novela que más se acerca a la perfección, pero la obra perfecta es La muerte de Ivan Ilich, que es un novelita corta. Y ese tipo de artilugios a veces le interesan a uno».

 (Entrevista publicada en El Mundo de León,
el 19 de septiembre de 2008)
 Ilustración de Antón Díez
NOTA: Las ilustraciones de El sol de la nieve…, que tienen por motivo "frutos y objetos" de Celama, ha sido realizadas para este relato por Antón Díez, hermano de Luis Mateo y artista plástico de larga trayectoria, que comparte un mundo en el que la realidad y la imaginación también pertenecen a una experiencia común, muy relacionada con el sueño de los niños. Luis Mateo ha afirmado en más de una ocasión que Celama está escrita desde los sueños.

September 6, 2008

VÍCTOR M. DÍEZ entrevista a CHEFA ALONSO

 Chefa Alonso, la fotografía es de Celia Martínez

"EL MÚSICO IMPROVISADOR ES UN NÓMADA
REAL O IMAGINARIO"

VÍCTOR M. DÍEZ entrevista a la compositora
y música improvisadora gallega CHEFA ALONSO
en (haz click:) Peatóm.

— — —

EL NOMADISMO COMO METÁFORA
Fragmentos del libro Improvisación libre, de Chefa Alonso

   “Nómada no es necesariamente alguien que se mueve: hay viajes en los cuales uno no se mueve, viajes en intensidad… Nómadas son los que empiezan nomadizándose para permanecer en el mismo sitio y liberarse de los códigos”. Gilles Deleuze

   “(…) El nomadismo intelectual o estético tiene más que ver con un posicionamiento vital, con una filosofía de la vida; a este último pertenecen los improvisadores, la improvisación, por una actividad de búsqueda, de desplazamiento, sin un territorio fijo, y también otros creadores de arte efímero”.

   “El ansia de movilidad, de cambio, de conocimiento, de nuevas experiencias, provoca los exilios voluntarios de un país a otro, de una ciudad a otra, de una actividad a otra. No hay que olvidar que la cultura occidental contemporánea es en gran parte el trabajo de personas que están “fuera de lugar”, exiliados, emigrados, expatriados y refugiados”.

    “Los artistas tienen que moverse para seguir creando”.

Chefa Alonso. Improvisación libre. La composición en movimiento.
Ed. Dos acordes
. Baiona (Pontevedra), 2008.

July 3, 2008

LUIS MARIGÓMEZ sobre MARGARET ATWOOD

 

Luis MarigómezMargaret Atwood

La poesía escondida de MARGARET ATWOOD

Una entrevista de VÍCTOR M. DÍEZ con LUIS MARIGÓMEZ,
traductor al castellano de la poesía de la escritora canadiense.

(Haz click en las imágenes para leerla) 

June 11, 2008

JOSÉ-MIGUEL ULLÁN en Valladolid (13-J) y en Poesía Digital

http://islakokotero.blogsome.com/images/Ullan%20Poes%C3%ADa%20Digital.jpg

Entrevista con JOSÉ-MIGUEL ULLÁN en la revista Poesía Digital

El poeta presenta, además, su libro Ondulaciones
(Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores)
en la Fundación Segundo y Santiago Montes de Valladolid
(C/ Núñez de Arce, 9), el viernes, 13 de Junio, a las 20 horas.
Le acompañarán en la mesa Miguel Casado (autor del prólogo del libro)
y Gustavo Martín Garzo.
Nos gustaría ir (no podremos). Víctor M. Díez promete crónica para Peatóm

 *

        Manjar lento

Benditas sean las cosas que llegan siempre tarde
y no lo sienten
                    —perdidas ya de vista o bien batidas
o incluso banquecinas al sol del tacto—;

su demora nos libra del sofoco
propio de cualquier logro puntual
                                             engullido
sin pasar por el paladar ("¡a otra cosa!")
de la gratitud no rentable.
 

    JOSÉ-MIGUEL ULLÁN (De ‘Otros poemas 1991-2007′, en el libro Ondulaciones

May 14, 2008

Cosas pendientes: Calambur, Bartleby, Chantal Maillard en SDP…

Chantal Maillard con el poeta Félix Grande.    Pues sí, tenemos un montón de cosas pendientes, entre ellas dar la mar de novedades de dos sellos estupendos de poesía, Calambur y Bartleby, y anunciar la entrevista con Chantal Maillard en sopadepoetes hoy miércoles de 20 a 21 horas (en El Prat Radio)… y dar cuenta de un montón de envíos, convocatorias, cosas bonitas y poemas que se han ido acumulando en el mail.
Pero todo se andará… Estos días andaremos poco por la isla, pero sin descuidar los kokoteros. Echaremos algún vistazo de vez en cuando.

April 27, 2008

“Carne y lenguaje” / CHUS PATO reivindica una animalidad liberadora en su libro ‘Hordas de escritura’

Traducimos a vuela pluma una entrevista de M. DOPICO con la poeta orensana CHUS PATO en Galicia Hoxe, a propósito de su último libro de poemas, Hordas de escritura.

CARNE Y LENGUAJE

Chus Pato    “La cultura que recibimos niega a la bestia: no queremos ser animales. Nos da miedo sabernos animales porque la animalidad es el indicativo de la muerte: somos mortales porque somos animales. Por eso, abrazamos ese tópico de que lo humano es la mediación entre lo animal y la divinidad. Cuando hablamos, nos volvemos civilizados, parece que escapamos a la muerte, pero es a costa de anular la animalidad… Yo pienso que hay algo que rescatar de esa animalidad. Somos animales, hijos de la tierra, del cosmos. Si no nos conectamos con todo eso, caminamos hacia la destrucción. Somos animalidad y lenguaje. Carne y lenguaje”. La poeta orensana Chus Pato explica así su último libro, Hodas de escritura, recién publicado por Xerais.
    “Intenté plasmar eso en el libro, que somos animales, y que eso es positivo. Somos cuerpo, sangre, gládulas, estrógenos… Tenemos que aceptar la propia animalidad, que es aceptar la muerte”, añade.
    El concepto de horda es, también, especialmente relevante para comprender este poemario. “La horda es la esfera perfecta, que vive centrada en sí misma y para sí. Es un modo de relación humana perfecta. Porque es el espacio de cobertura perfecta para los seres humanos, como el vientre materno. Por otro lado, nos remite a la idea de movimiento continuo, de movilidad, como la de los bárbaros, con su libertad absoluta”, subraya. “Quise escribir un libro que como unidad no tuviese el verso libre, sino una horda de palabras: una medida protectora dentro de sí misma, pero con la movilidad y la libertad máxima”.
    La idea de horda conecta con el tratamiento del tiempo y del espacio que Pato acerca en esta obra. “El libro es una reflexión sobre el espacio, como otros que publiqué, aunque esta es la primera vez que reflexiono también sobre el tiempo. Los seres humanos nos movemos en el espacio, el espacio nos produce sensación de libertad. En nuestra sociedad, el espacio público se comprime cada vez más. En cuanto al tiempo, el libro apunta a un tiempo primigenio, que es utópico. Al tiempo en que todavía no habíamos dejado de ser animales, pero aún no éramos del todo humanos. Éramos mamíferos, pero hablábamos. Ese es el instante de definición absoluta de lo que somos. Es el tiempo de la exclamación máxima del dolor y del placer: del aullido de agonía, del suspiro del orgasmo… de un lenguaje físico con el que no es posible engañar. Intenté que el poema estuviera marcado por ese grito”.
    El grito de la poesía. Porque “la poesía es aquella escritura estética, llena de pulsiones, emociones… un lenguaje que se opone al que utilizamos en la comunicación normal, que está codificada desde el capital”, según Chus Pato. Es más, “poeta es aquel cuya musa fue destruida”, dice el libro.
    Su autora aclara que “el poemario también se pregunta qué significa ser humano hoy. Cómo se nos reduce a la animalidad, como en Guantánamo, pero aún así seguimos siendo humanos. La humanidad fue destruida, en Hiroshima, en Guantánamo, en Auswitcht. Pero si sigue habiendo humanos es que quedó un resto, que es la humanidad. De la misma forma, poeta es lo que queda en una persona en la que la poesía fue destruida”.
    El libro interpela en sus páginas al lector. “De la misma forma que se habla de la muerte del autor, yo hablo de la muerte del lector. Escribo para que me lean. Interpelar al lector es una manera de reflejar esa necesidad de que haya alguien ahí. Entonces aparece la duda. ¿Existe el lector, existe el poema, y existe la poeta, o son intercambiables? Porque la autora puede ser lectora, el lector puede ser poema…”.
    Hordas de escritura es la tercera entrega de una pentalogía que comenzó con m-Talá y Charenton. “El hilo común es: la intensidad; la ruptura que comenzó ya en mi primer libro; el concepto de poesía como un resto, un tipo de idioma que cortocircuita la comunicación tipo mercancía, una máquina de libertad; el abrigo con otros tipos de arte como la narrativa y el teatro pero no para alcanzar una mezcla o un híbrido, sino una explosión, algo diferente. Porque el poema es un ser que muta, como muta la sociedad y la propia poesía. La poesía no es reducible hoy a la lírica. Una veces hago lírica, otras no”.

    Tres partes que avanzan hasta el total estallido

    El libro está estructurado en tres partes. “En la primera, influenciada por Peter Handke, la autora no es quien escribe, sino que lo hace una narradora ficticia, una ‘negra’. Hay una aventurera que viaja mucho. En la segunda parte, más radical, introduje dentro de la estructura lírica la narrativa. Está el tema del doble, Jekyll… Es una fusión de la técnica narrativa de Robe-Grillet con la intensidad romántica de Hölderlin. En la tercera se produce el estallido absoluto, la fusión entre Ashberi, los últimos títulos que leí de poesía gallega y Agamben. Cuando escribí esta tercera parte visité Auswitcht”, recuerda Chus Pato.
    “Introduzco mitos como un material más, aunque en esta obra sí hay una invocación a Orfeo. El libro no soy yo ni nadie: son palabras. Ni son hechos concretos. Está Galicia, sí. La idea aquí es que los gallegos tendemos a percibirnos como un pueblo muy maltratado por la historia. En realidad, el siglo XX fue destructivo para muchos pueblos. Olvidamos la parte de responsabilidad que tenemos en nuestra propia destrucción”, concluye la poeta.

April 15, 2008

MANUEL CALDERÓN conversa con JOSÉ MIGUEL ULLÁN

Reproducimos esta estupenda entrevista de MANUEL CALDERÓN con el poeta JOSÉ MIGUEL ULLÁN (Villarino de los Aires, Salamanca, 1944) publicada en el diario La Razón:

«Cuando todos opinan de todo,
alguien tiene que reservarse para escuchar» 
José Miguel Ullán en una fotografía de Manuel Ferro
José-Miguel Ullán,
un poeta inclasificable que no renuncia a la oscuridad,
reúne toda su poesía en ‘Ondulaciones’
Por Manuel CALDERÓN

Llegó a París, empujado por el exilio, en 1966. Dejó atrás Madrid, donde inició sus estudios de Ciencias Políticas, Ciencias Sociales y Filosofía, y, también, aquella aldea de Villarino de los Aires, en Salamanca, donde nació en 1944. Su vocación encontró respuesta en los cursos que recibió en la École Pratique des Hautes Études de profesores como Pierre Vilar, Roland Barthes y Lucien Goldmann, y, muy pronto se encontró dirigiendo las emisiones en castellano de la radio France Culture. Comenzó una carrera literaria marcada por la poesía, una afición que acompañó con un destacado protagonismo en la prensa. Su poesía no aclara, ni oscurece, pero nos conduce a un lugar no habitado todavía. Ullán nos habla desde allí. Sin dramatismo.

–1968 es la fecha inicial de su poesía reunida. ¿Es una casualidad?
–Es un azar asumido. Son los poemas finales del libro ‘Mortaja’, publicado en México dos años más tarde; unos textos sacados directamente de las notas necrológicas de los periódicos españoles de la época. Fue un intento de desprenderse del lenguaje entonces imperante en la bienintencionada poesía española y que yo mismo, con mejor o peor fortuna, había practicado. Me pareció una forma válida de comenzar, un poco en el espíritu sesentayochista del «détournement» tal como lo entendiera el pintor Asger Jorn, del grupo Cobra, pero no reinvirtiendo al apropiarse de lo clásico sino de algo muy actual y desvalorizado al máximo incluso dentro del periodismo: el último suceso.

–¿Cómo fue aquel 1968 que usted vivió en París?
–Tal como yo lo viví, nada tuvo que ver con esos balances culpabilizadores que se hacen desde el presente y donde mayo del 68 parece ser el germen de todos los desastres actuales. Fue un momento casi irreal de participación desorganizada, un cúmulo de situaciones contradictorias, una especie de sainete jovial de la revolución. Las paredes se llenaron de escritura. Y todo no era eso tan repetido de la playa bajo los adoquines o la imaginación al poder; también podía leerse «la libertad es el derecho al silencio» o incluso una cita de Santayana: «Lo difícil es lo que puede hacerse enseguida; lo imposible es lo que necesita un poco más de tiempo». Y, a la vez, se percibía desde el principio que eso no iba encaminado a una victoria, como los sindicatos y partidos tradicionales llegaron a creer y temer, sino que era un estado emocional fugaz y, por fugaz, intenso.

–Se publican muchas declaraciones de ciertos poetas y editores de poesía protestando contra la poesía oscura. ¿Usted qué piensa?
–Vamos a ver, cuando, para huir de una complejidad a la que llama oscuridad, un escritor de los de la «difícil sencillez» se obceca en limitarse a llamar pan al pan y, sobre todo, vino al vino, suele acabar escribiendo boleros vergonzantes. Por lo demás, esa campaña paramilitar contra lo oscuro, disfrazada con latiguillos de progresía, es, amén de infantil, inútil. Sus portavoces dan por hecho que lo hermético tiene su justo castigo: carece de lectores. De ahí que uno se pregunte para qué tanto entusiasmo en advertirle al lector que detrás de la oscuridad no hay nunca nada. Y, en efecto, no hay casi nada. Sobre todo, no están esos innumerables e intercambiables fragmentos de un curriculum-vitae donde el declarante, lejos de cantar, lo que quiere es ser admitido, contratado.

–Así pues, no le importa que le acusen de hermético.
–A propósito del hermetismo, recuerde lo que decía Robert Desnos: «Para el analfabeto, el alfabeto es hermético». Queda petulante, pero ahorra saliva.

–¿Y la mezcla creciente de filosofía y poesía?
–Hay poetas que se olvidan de que la poesía tiene su propio pensamiento y, temerosos de ser tomados por intuitivos ignaros, se ponen a trenzar filosofía y poesía. Es una lástima que ambas tengan que rebajarse tanto para acabar coincidiendo en tan poco.

-María Zambrano dijo que Ullán es un «ser viviente» y Miguel Casado, en el prólogo a ‘Ondulaciones’, cita a Paul Éluard para hablar de su fidelidad a la vida. ¿Puede decirnos algo acerca de su vida? O si eso le parece chismografía, díganos por lo menos, en serio o en broma, de qué va la vida.
–Mejor, en serio. Tan en serio como la mismísima realidad. Resulta que hace dos horas, ante una mesa llena de frutas, fiambres, jugos y golosinas, a mí me dio de pronto por acordarme de una frase de Tzara: «La vida es un antílope malva en un campo de atunes». Ahora entiendo que se trataba de un anticipo y que, de repente, a nosotros nos viene como anillo al dedo para seguir la conversación.

–Tiene usted un poema que se titula ‘El viento’. En él podemos ver con qué hilos tan sutiles se teje la vida…
–Y su escritura, la del libro de cada uno. En fin, por resumir algo conocido, es esa tela de araña que tejemos, pero de la que no somos la araña, sino la mosca.

–Y agitado todo por el viento.
–En todos los sentidos. El viento es el que hace esas ondulaciones caprichosas sobre la arena del desierto. Recuerdo en especial el de Atacama, en Chile, que es donde me vino la idea de ponerle título a mi poesía reunida. El agua y el fuego también ondulan, sí, pero creo que de forma más previsible. El viento es tan caprichoso como la lengua. Y, cuando se detiene del todo, es cuando es más terrible.

–A veces yo lo asocio a un látigo en su poesía, a un gesto y a un sonido de los que usted es responsable.
–Solidario en la escucha. Con el viento no se puede ir más allá.

–Como articulista, se le echa en falta. ¿Ya no vale la pena opinar?
–Yo apenas opinaba. Pero, por si acaso, cuando todos opinan de todo, alguien debe reservarse para escuchar. Y, una vez hecho eso, la verdad es que no dan ganas de nada, y mucho menos de opinar.

–Borges, en ‘Ejecución de tres palabras’, elige las siguientes: inefable, misterio y azul. Elija las suyas, por favor.
–Tachar «inefable», tal como está el patio, a mí también me parece bien. En cambio, si tachara «misterio» me parecería no una simple ejecución, sino un verdadero genocidio. Nada que valga la pena está exento de misterio. Y lo de «azul» seguro que era en Borges una venganza pasajera contra el gran Rubén Darío o el hartazgo de un ciego ante eso que no cesa de oír. Puestos a jugar, yo desterraría de una tacada toda una frase, acaso la más repetida por segundo en España, que respeta las reglas del juego por contener, como cierto bolero, sólo tres palabras: «De alguna manera». ¡Qué epidemia expresiva! Ya nada es esto o lo otro, ni lo de más acá o más allá, así, asao o incluso por narices. No, es como sólo aquí, al parecer, puede ser: de alguna manera.

–Hace cuatro años dijo: «Creo que la vulgaridad nos acompaña, pero también que, dentro de ella, puede haber una voluntad de que el canto florezca». ¿Ha perdido la esperanza?
–He perdido la poca voluntad que entonces tuviera. Y, desde luego, ya no digo «florezca» ni aunque me pongan una pistola china en la sien.

–A través de las dedicatorias de sus poemas, se pueden rastrear nombres de personas que han sido amigas suyas y con las que ha compartido afinidades: Zambrano, Rulfo, Paz, Néstor Almendros, Sarduy, Luis Fernández, Jabès, Valente…
–A todos los recuerdo de continuo, con todos ellos sigo dialogando. Cuando se borra una presencia amiga, ahora suele decirse: «La vida sigue…». Y no es verdad, porque precisamente la vida es lo que ya no sigue. Pero las huellas sí, a las que el lenguaje se aferra.

–Su abandono de la vida pública literaria, ¿no será desdén?
–No hay abandono ni promiscuidad. En cuanto al desdén, ¿con qué propósito? Ni el de la enmienda exige esos tragos. Esta madrugada, en un almanaque, leía esta frase del cómico Fernandel: «No se deberían poner caras largas, por lo menos para no tener más superficie que afeitar». Si la frase fuera de Gómez de la Serna o de Lichtenberg, adquiría otro halo. Pero incluso sin halo a mí me parece pertinente.

–¿Qué le interesa apasionadamente en este año tras la publicación de ‘Ondulaciones’?
–Que la antorcha olímpica llegue al islote de Perejil y allí se quede de una vez por todas. Lo digo sin desdén, sólo con ataraxia tibetana.

April 13, 2008

VICENTE LUIS MORA: “Ni nocillero ni nostálgico, mutante”

Estupenda y sugerente la entrevista de Daniel Arjona a Vicente Luis Mora en El Cultural, a propósito de la publicación de ‘Pasadizos. Espacios simbólicos entre arte y literatura’ (Ed. Páginas de Espuma, 2008. Premio Málaga de Ensayo 2007). Por cierto, que VLM también hace a su vez buenas entrevistas.

 Vicente Luis Mora en una caricatura de Gusi Bejer para El Cultural

VICENTE LUIS MORA: "El mundo ha cambiado: es discontinuo, metamórfico; la información es fragmentaria y problemática, y la narrativa más precisa es la mutante, la que ha comprendido eso y sabe reflejarlo estructuralmente"

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VLM: "Si la joven poesía española es buena, irá hacia el fracaso. Esto es: le importará la obra en sí, le importará el silencio creador"

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Desde el desierto de Nuevo México, donde dirige el Instituto Cervantes de Alburquerque, Vicente Luis Mora (Córdoba, 1970) responde a las preguntas de El Cultural a propósito de su libro Pasadizos. Tan lejos y tan cerca en pleno paradigma digital “pangéico”, Mora explora con su báculo indeciso los vasos comunicantes entre los diversos objetos de atención estética.

Entiende los libros, las obras de arte, etc. como “lugares” e indaga en los “pasadizos” que los comunican. ¿No crea usted, de alguna manera, esos pasadizos al “descubrirlos”?
Es una buena observación, pero los pasadizos estaban ahí, mi participación se reduce a ir con una linterna y un machete, desbrozando el camino. Y hay muchos más por descubrir, todas las obras artísticas de valor se caracterizan por su apertura de significados hacia otras cosas y obras.
La preocupación por el “espacio” y la “posición”, ¿no acusa la gran confusión del mundo digital, que usted llama “pangéico”?
Así es; estas preguntas que respondo desde Madrid viajarán a unos servidores en EE.UU. que las rebotarán a Madrid y hasta usted. Parece un viaje demencial, pero lleva menos tiempo que acercarme a su redacción en un taxi. El ciberespacio altera nuestra idea de espacio y de ahí esa obsesión por situarnos.
Internet parece precisamente un lugar privilegiado para la topomaquia, esa “batalla de lugares simbólicos” a la que alude.
La competencia entre webs por la atención de los internautas es una topomaquia, desde luego, entre sitios (curiosa denominación común para las webs, ¿verdad?). Una lucha despiadada que parte de la obviedad de que el internauta sólo puede ver una página a la vez en un marco de miles de millones.
Desde su trabajo como director del Cervantes de Alburquerque (EE.UU), ¿qué juicio se hace de la Literatura española actual?
He descubierto con perplejidad que algunas obras españolas son “tecnología literaria punta”… flotando en un mar decimonónico, atrasado y anacrónico.
¿Nocillero o nostálgico? ¿Qué opina de la polémica literaria que enfrenta al fragmentarismo con la narración tradicional?
El fragmentarismo es el nuevo realismo. En los siglos XVIII y XIX, cuando empezó, era una ruptura ante la cosmovisión moderna; ahora es el testimonio de la fase final de esa ruptura. El mundo ha cambiado: es discontinuo, metamórfico; la información es fragmentaria y problemática, y la narrativa más precisa es la mutante, la que ha comprendido eso y sabe reflejarlo estructuralmente. El fragmento es una técnica, no un tema ni una obligación, hay que saber utilizarlo. Ni nocillero ni nostálgico, mutante.
¿El asunto es escribir historias o de lo que se trata ahora es de otra cosa?
La pregunta es: ¿hay otra cosa, aparte de historias? ¿Qué cree que cuentan nuestros libros? Lo que varía no es el qué, sino el cómo, y la mirada sobre el qué. Es una mirada del siglo XXI, volcada en una literatura actual. No se puede hablar sobre genoma o globalización en una novela a lo Galdós. Es como hacer astrofísica con gafas, en vez de con telescopio.
¿No recuerdan las innovaciones formales que se proponen a las que ya jugaron las vanguardias?
Todo lo que esté sobre una página recuerda a los manuscritos de Simmias o al Gilgamesh, la cuestión es cómo se miran las cosas, cómo se percibe la realidad y se procesa en el texto. Eso es lo que convierte a un autor en antiguo o actual; Beckett y Joyce son coetáneos, inventaron una mirada duradera; muchos narradores que sacarán libro en 2008 no son de este tiempo.
Y al otro lado del Atlántico, ¿son similares las polémicas literarias?
Sí, pero hay diferencias. A los escritores norteamericanos mainstream, que hacen best sellers, nadie quiere confundirlos con literatos, no están en las academias, nadie quiere disfrazar de literatura lo que es sólo consumo y excrecencia mercantil. Ya señaló Ignacio Echevarría en Trayecto esa curiosa mixtificación patria.
¿Qué escritores han entendido mejor los nuevos tiempos?
Diré sólo extranjeros, para no molestar (más): Pynchon, Coetzee, Bernard Nöel, D. F. Wallace, Saunders, Welsh, MacCarthy, y sobre todos J. G. Ballard, que los comprendió antes de que llegaran.
Cita la crítica cultural de los blogs como un ejemplo de la Revolución que propicia la Red. Tal democratización, ¿acabará con los centros de poder intelectual tradicionales?
Ojalá. Pero la intención no es sustituirlos por otros digitales e igualmente torpes, sino por una red de redes, parte de cuyos nodos sean, estructural y severamente, críticos con el poder.

Daniel ARJONA






















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