
LIMES
Y nos apechugábamos
en la siesta y dormíamos después
mientras que las beatas
destrozaban rosarios de acabóse
y rezaban sin voz a cuenta suelta
y en haciendo nosotros el amor
fisgoneaban no sólo las beatas
venían la vecina
mi hermana el intendente
el ubérrimo adonis fugaz de los sifones
y Yo mismo
que entonces era apenas un pequeño
con erecciones diurnas
que pasaba por ser Yo
pero podía ser aquesa que me trajo al mundo
y había salido otrosí fogosa la muchacha:
que su culo palpasen a horas trinas pedía
y (sentido del orden llamativo)
en las horas sin tris de palpadura
a su bebé tejía patucos de sisal
(bebé que iba a ser yo)
o fingía que daba de mamar y
sacando de sus tetas una al aire
miraba al cielo como embebecida
sacando en pos la otra abruptamente
se miraba los pies empecinada
que de golpe a esa altura eran los míos
y norabuena Yo/ émulo y grácil
de junco que Yo era
cada dos por tres Yo me los chupaba
Yo que por ser no era
Yo que por ser el orden no entendía
Y era más bien avieso
más bien tentebonete.
sí:
miraba de chiquito a todos lados
por ver si alguien venía
y en cualquiera viniendo en mi regocijaba
(fuese helena o monstruosa la belleza)
pero hablar no sabía
sólo echaba piropos por los ojos
que reviraban al borde del mareo
a) uno pasaba sin prestar atención
b) otro pasaba por ser casto siendo
como la noche y los labios anhelantes
c) otro pasaba y era
desfile intermitente y el vahido
ch) y hubo alguno que entró con sus dedos en mi boca
d) y un petulante dijo los niños no me gustan
e) y un hombre arrebatado tres veces fue a violarme
y tres tres ve tres veces
así jamás curares la impotencia
le dije y lo ablandé
MARIO MERLINO,
poeta hispanoargentino (1948-2009)
de ‘Missa Pedestris’ (Verbum, Madrid 2000)