DÍA DE REYES

Un alcohólico nunca debe bajar la guardia. Basta con que vuelva a beber una sola copa… Ser parado es como ser alcohólico. Un parado puede estar cinco, diez, quince o veinte años trabajando pero desde el momento que pierde el trabajo vuelve a ser un parado.
Aquellas navidades mi padre estaba en paro, un paro muy largo y muy cabrón. Era la noche de reyes. Yo tenía seis años y había dejado mis zapatos al lado de la ventana de la sala. Me desperté temprano y fui corriendo a ver los regalos.
No había ninguno. Me calcé. De pronto sentí un cosquilleo en la planta del pie derecho. Me quité el zapato y vi salir una cucaracha que rápidamente buscó refugio detrás de un montón de periódicos atrasados.
Fui a la cama donde mi padre dormía, le di un beso y le dije que lo quería mucho. No sé si me oyó. Después volví al salón y me puse a buscar la cucaracha.
Pasé un buen rato con ella pero, en un descuido, la pisé.
A mi padre nunca le duraron mucho los trabajos, ni a mí los juguetes.