Isla Kokotero

October 17, 2009

‘JOSÉ-MIGUEL ULLÁN en Piazza Navona (Roma)’, por JUAN CRUZ

 Ullán en Roma

‘JOSÉ-MIGUEL ULLÁN en Piazza Navona (Roma)’


Hace un minuto se abrió en el Instituto Cervantes de Roma la exposición ‘Agrafismos’ del poeta José-Miguel Ullán, y he aprovechado que hay un ordenador cerca para teclear aquí mi blog atrasado. Es muy emocionante ver recogido aquí lo que a mi me parece que es la metáfora principal, y exacta, de la personalidad del poeta que se murió con el último verano. Era un poeta radical; tachaba escribiendo, y se tachaba a sí mismo. La escritura se convertía en grafismo, y mientras el lector se deslizaba hacia el interior de su poesía la iba entendiendo, se iba confundiendo con ella, como si zarpara en un mar de todo y de nada, algas abruptas, aglomeraciones de objetos o de espíritus que él hacía que fueran tan solo un gesto, un rictus, el aire mismo. El profesor Francisco Lobera, de la universidad romana de La Sapienza, hizo un análisis muy profundo de esas intenciones de Ullán; Manuel Ferro, su compañero, comisario de la exposición, reveló el sentido último, casi de espera, que tienen estos cuadros, y Martha Canfield, la profesora uruguaya de literatura hispanoamericana de la universidad de Florencia buscó en la poesía de Ullán la ironía con la que disfrazó su indudable, imperecedera ternura exigente.

'Agrafismo' de ULLÄNLos alumnos de Pilar Soria, profesora de La Sapienza, leyeron en italiano versos de Ullán: es raro escuchar el castellano en otro idioma, como si la poesía viajara desde otro cuerpo. A mi me tocó hablar también, y lo hice sobre esa línea radical que había en la inteligencia austera de su personalidad humana, poética, sentimental, desde que le conocí, hace ahora cuarenta años. Me invitó a hacerlo Mario García de Castro, el director del Cervantes en Roma, y ahora estoy aquí, tecleando, una vez acabado el acto, sintiendo aún en la piel interna, esa que sólo es de uno, lo que la poesía hace en la gente, la transforma, la sitúa en un lugar en el que creyó estar cuando hubo algún sueño que no se puede volver a decir. Dijo Lobera, refiriéndose a los poemas de Ullán, que la poesía no es nunca lo que se dice, es lo que le lector siente por dentro, sin otra interferencia que la del silencio que nos habita. Me gusta estar aquí, en este sitio y en Roma; afuera hace ya un poco de frío, siento voces; hacía tiempo que no escribía una crónica en el lugar de los hechos. Es como si volviera a ser el periodista que era cuando conocí a Ullán, precisamente, siendo yo un muchacho que escribía crónicas así en El Día de Tenerife. Ahora ya pasó el tiempo, pero la poesía me sigue diciendo lo mismo; y entre los primeros poetas que leí estuvo José-Miguel Ullán, sus cartas, sus crónicas, sus libros. Lo que resumen sus cuadros. Ahora están aquí, en el corazón de una Roma alegre, feliz, otoñal pero luminosa, y ruidosa.

 JUAN CRUZ
(En su blog ‘Mira que te lo tengo dicho’)






















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