Isla Kokotero

October 31, 2009

‘Eloxio da distancia’, un documental de FELIPE VEGA y JULIO LLAMAZARES

  http://islakokotero.blogsome.com/images/ELOXIO%20DA%20DISTANCIA.jpg
ELOXIO DA DISTANCIA

PRESENTACIÓN:
30 de octubre de 2009 - 21:00 horas
Teatro El Albéitar. León
~

ELOXIO DA DISTANCIA
Dirección: Julio Llamazares, Felipe Vega
País: España
Año: (2009)
Duración: 77 min.
Género: Documental
Guión: Julio Llamazares, Felipe Vega
Estreno en España: 29-05-2009

Las cuatro estaciones, recreadas con poderosa belleza plástica, en una remota comarca de la provincia de Lugo. Los cambios de la naturaleza, pero también de los hombres, vistos por una cámara atenta a los menores matices. Tiempo y espacio, esos dos inseparables elementos constitutivos de toda dramaturgia cinematográfica, se conjugan para trazar un cuadro intensamente poético de un mundo en declive. Un elogio de la distancia como forma de vida: sencilla, digna, olvidada.

October 28, 2009

ESPEJISMOS / ‘De cine’

Chus Domínguez, cineasta y documentalista leonés
La columna de mañana jueves,
en EL MUNDO DE LEÓN (y ya van 81),
trata sobre cineastas y documentalistas leoneses.
Entra en EL ESPEJISMO DE LA GALBANA para leerla…

March 3, 2009

JULIO LLAMAZARES reúne su poesía en ‘Versos y ortigas’

Julio Llamazares, en una foto de Mauricio Peña
"La última uva del último racimo"

JULIO LLAMAZARES publica su antología poética
y los pocos versos que ha escrito desde 1984


Por Fulgencio Fernández
(publicado en La Crónica)

"Yo soy la última uva del último racimo de la viña”. Y esa última uva se llama Julio Llamazares y fue poeta; ahora es novelista, articulista de prensa, autor de libros de viaje, jugador de ajedrez en las tabernas, leonés de Vegamián (Julio sin Tierra), padre de futbolista en ciernes al que da consejos desde la banda, viajero a rincones perdidos, controvertido, leonés de su paisaje, conversador, amigo de gentes difíciles de clasificar e imposibles de encasillar… un tipo diferente y un escritor al que leen mucho, para desgracia de sus detractores.
Y vuelve a ser poeta.
De nuevo poeta pues a las librerías acaba de llegar, por obra y gracia de la editorial Hiperión una obra que se titula ‘Versos y ortigas’, que recoge aquellos versos que creó desde 1973 hasta 1984 (recogidos la mayoría de ellos en ‘Memoria de la nieve’ y ‘La lentitud de los bueyes’) y, junto a ellos, las ortigas que le han crecido desde 1984 hasta 2008.
Ortigas pues él mismo escribe. “El mundo huye de mí desde hace tiempo. Antes no lo veía o no me daba cuenta. El mundo huye de mí desde hace tiempo como yo huyo de él desde mi juventud”.
Ha pasado el tiempo entre uno y otro, entre los versos y las ortigas, igual que cambiaron sus palabras. “Mi memoria es la memoria de la nieve. Mi corazón está blanco como un campo de urces”, decía de joven. Su autorretrato actual es el verso del comienzo de este artículo.
Y es que se creía que Julio Llamazares había abandonado la poesía. Incluso era él quien decía que era la poesía la que le había abandonado a él. Ahora, al regresar al género, descubre la verdad, que inventaba una disculpa para cada ocasión en la que le preguntaban sobre si era el huevo o la gallina, sobre quién había abandonado a quién. “Cada vez he dado una respuesta diferente, sin que ninguna —debo reconocerlo— me convenciera del todo a mí mismo. A día de hoy, sigo sin tener muy clara la razón exacta, quizá porque no hay ninguna. El misterio de la poesía es igual de inexplicable cuando surge como cuando desaparece”.
Reconoce Llamazares que la irrupción de la novela le alejó de la poesía, que marcó sus primeros años con los dos libros citados (’Memoria de la nieve’ y ‘La lentitud de los bueyes’), con aquella aventura en el grupo Barro, con aquellos Cuadernos Leoneses de Poesía que se vendían como rosquillas en el Barrio Húmedo, seguramente en el mismo lugar donde había nacido parte de la inspiración. Sólo parte, pues el leonés siempre ha insistido en que “en Vegamián, en Olleros, en La Mata de la Bérbula está la base de mi literatura”.
El nuevo libro, ‘Versos y ortigas’, está dividido en cinco apartados, dos de ellos con el epígrafe del título de sus dos libros publicados, “más los poemas que doy por buenos del nonato ‘Retrato del bañista’ (uno de ellos publicado dentro del guión escrito de la película que inspiró), mientras que los dos restantes se corresponden con mis inicios como poeta. El de ‘Las ortigas’ alude como metáfora a esas plantas que crecen espontáneas en los huertos que los dueños abandonan y que se caracterizan principalmente por su inutilidad. No es que yo lo sienta así, pero a veces me da por imaginarlo viendo el huerto que he dejado abandonado tanto tiempo”.
El huerto de la poesía. Y cierra el prólogo de esta nueva entrega, la de sus ortigas, con una consideración para este abandono.“El lector dirá si con justificación o no (el abandono)”.
Ahí está el libro, para que le respondas, y así es como él lo escribe: “Los pies de mis padres arden en la chimenea como cuando aún estaban aquí. No es la madera la que se queja”.
Ahí están sus ortigas, dulcificadas con versos.

Poema 4 de ‘La lentitud de los bueyes’, de JULIO LLAMAZARES

4
Yo vengo de una raza de pastores que perdió su libertad cuando perdió sus ganados y sus pastos.

Durante mucho tiempo mis antepasados cuidaron sus rebaños en la región donde se espesan el silencio y la retama.

Y no tuvieron otro dios que su existencia ni otra memoria que el olvido.

Caliente está la piedra donde bebían la sangre de sus vides al caer de la tarde. Pero qué lejos todo si recuerdo.

Qué lejos de mí la región de las fuentes del tiempo, el lugar donde el hombre nace y se acaba a sí mismo como una flor de agua.

Ellos no conocían la intensidad del fuego ni el desamor de los árboles sin savia.

Los graneros de su pobreza eran inmensos. La lentitud estaba en la raíz de su corazón.

Y en su sosiego acumularon monedas verdes de esperanza para nosotros.

Pero el momento llegó de volver a la nada cuando los bueyes más mansos emprendieron la huida y una cosecha de soledad y hierba reventó sus redes.

Ahora apacientan ganados de viento en la región del olvido y algo muy hondo nos separa de ellos.

Algo tan hondo y desolado como una zanja abierta en la mitad del corazón.

JULIO LLAMAZARES
(De ‘La lentitud de los bueyes’.
Colección Provincia. León, 1979)





















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