Isla Kokotero

March 20, 2009

VÍKTOR GÓMEZ renueva su página

[Mensaje de Víktor Gómez:]
El nuevo blog de Víktor Gómez
Querida gente:
aunque todavía estoy a medio gas, incorporando blogs y en proceso de ajustes, os presento la nueva página desde la que compartir poemas, pensamientos y otros textos de la muy heterodoxa, sustancial y re-leíble biblioteca mundial de poetas y agitadores culturales.

Pretendo ofrecer un espacio más navegable y con mejor visualización. Agradeceré sugerencias o críticas constructivas.
En breve aparecerán como en el anterior blog las páginas con sus actualizaciones de los compas ciberpoetas.
A la anterior bitácora de blogspot le sustituye esta:

http://viktorgomez.net

A los que me tengáis enlazado con la antigua dirección, pediros por favor sustituyais por la nueva.
Gracias.
Un abrazo grande,
Víktor Gómez
~ ~ ~
También puedes descargarte en pdf su libro:
Los barrios invisibles. Un libro de Víktor Gómez
Con solo hacer un click !

 

October 12, 2008

Nª 7 de las TRAVIESAS DE POESÍA: ‘la superficie del pájaro’, de ÓSCAR SOLSONA

  ÓSCAR SOLSONA

Tenemos el placer de anunciaros que
YA ESTÁ COLGADO EL Nº 7
de la colección Traviesas de Poesía

—·—
Nº 7
Mikado Libros. Colección Traviesas de Poesía de libros on-line

Se trata de:
la superficie del pájaro
de ÓSCAR SOLSONA,
con epílogo de MIGUEL MARINAS.


continua el vuelo
en la superficie del animalito

la superficie del pájaroanimalito significa
lo mayor
exigencia
máxima
nuestra máxima

la válvula
voluta

no es un experimento
la superficie del pájaro
sino acercarnos sin paliativos
a la zona

de la mano de nuestra mano
acariciando será posible
reconquistar
¿qué para reconquistar?

ni más ni menos
decisiones decidir decir discutirnos
en sonrisa

desde ese patio

 

¿parece que no avanzamos?. sólo parece. no hay espejos ni reflejos adentro. adentro no pide avanzar. es otro yo, el yo mismo. yo. en tu caso, tú. yoes que sean comunes. puro. lo putamente así. sin trampa. no zozobra. aislamiento que conduce. partes. apuesta sin objeto. superficie adentro. patio interior. la superficie del pájaro. entra por ahí. acaricia.

 a tiza
a tiza.

September 13, 2008

Nº 6 de las TRAVIESAS DE POESÍA: ’según Noé’, de LUIS FEDERICO MARTÍNEZ

Traviesas de Poesía / Mikado Libroblogs

Ya está colgado el nº 6
de la colección Traviesas de Poesía.

Esta vez hemos reeditado on-line un libro inencontrable:
según Noé,
de LUIS FEDERICO MARTÍNEZ
,
publicado en edición de autor en 1982,
con portada de Manuel Jular para las Traviesas de Poesía
y el prólogo original de Antonio Gamoneda. 

 Luis Federico Martínez

Epístola

a tus pies, mi hermana, las azules cepas,
el morral con oro, de un zagal, lo oscuro
a tu crin, mi hermana, morena paloma
y arrogantes gansos de nata en tu piel…
escríbeme una vez, ésta, te lo suplico,
y abandona la carta en cualquier buzón,
o, si prefieres, tráemela.
o, si prefieres, tráemela.

según Noé, de Luis Federico Martínez

 

arte de artes, danza
verbo, barro exquisito
y abanico,
guitarras, verdes, negros colores;
danza, paseo de ángeles.

 

   

(Luis Federico Martínez)

August 25, 2008

Nª 4 y Nº 5 de las Traviesas de Poesía: ‘Otra vez la lluvia la noche’, de SUSANA BARRAGUÉS, y ‘Tinta preta’, de ELOÍSA OTERO

The image “http://islakokotero.blogsome.com/images/Mikado-Libroblogs-logo.jpg” cannot be displayed, because it contains errors.

Ya está colgado el nº 4 de la colección Traviesas de Poesía.
En esta ocasión hemos rescatado un pequeño libro inencontrable:
Otra vez la lluvia la noche, de SUSANA BARRAGUÉS SÁINZ,
con portada de Juan Rafael y prólogo de Tomás Sánchez Santiago.

Con este poemario, escrito cuando tenía 18 ó 19 años, Susana Barragués
ganó el premio Letras Jóvenes de la Junta de Castilla y León. 

 Susana Barragués

Tormenta

otra vez la lluvia la noche
la noche repleta de rodillas frías, la tormenta
con gorrión la lluviaOtra vez la lluvia la noche, de Susana Barragués
otra vez la lluvia, la grieta de agua
de la noche,
la alcantarilla rota de la noche, de los labios,
lo que resta de los labios, la tormenta
el pasapuré de lluvia la ciudad

 

A lo lejos, el adiós

El invierno llora de legumbre
y de jarabe.
La tarde moja, fundió la luna,
así de larga e interminable esa cigüeña.


(Susana Barragués Sáinz) 

 

El Nº 5 es Tinta preta, de ELOÍSA OTERO
(publicado en 1999 en la Colección ‘Provincia’ del ILC) 

A ver qué le esclareces,
qué imágenes para ilustrar
la historia.
Todavía viviremos tiempos más incómodos
y ni la inocencia
ni las precauciones
servirán de protección.

 

'Tinta preta', de Eloísa Otero
Dile:

lo que vale sólo para nosotros
no vale nada

el mal, lo malo, el malvado
nos atañe
 
las mayores tempestades
no siempre son las del alma.

    (Eloísa Otero) 

 

July 15, 2008

Nº 3 de la colección Traviesas de Poesía: ‘Tragos’, por FELIPE ZAPICO ALONSO

Traviesas de Poesía / Mikado Libroblogs

 Ya está colgado el nº 3 de la colección Traviesas de Poesía.
Esta vez se trata de un pequeño libroblog:
Tragos, de FELIPE ZAPICO ALONSO,
con portada de Juan Rafael y prólogo de Susana Barragués

Felipe Zapico Alonso

Estalló un vaso a nuestros pies
dos bofetadas sirvieron para educarle
las mujeres me admiraron esa noche
pero durmieron con los hombres
que se habían quedado quietos
muy quietos.

    (Felipe Zapico Alonso)

 Tragos, de Felipe Zapico

 
Descubro entre el ruido
la lentitud de tu mirada
y la noche progresa
al compás de Harlem Nocturno
cuando el saxo calla
la lentitud de tu mirada, seguida de tu
                                /hermoso culo
se ahoga
entre los hielos
de mi penúltima copa.

    (Felipe Zapico Alonso) 

July 9, 2008

Nº 2 de la colección TRAVIESAS DE POESÍA / ‘Camineros, jícaras, verdugos’, un poemario de LUIS MIGUEL RABANAL

 Traviesas de Poesía

- - - 

Acabamos de colgar en la red
el nº 2 de la colección Traviesas de Poesía:
Camineros, jícaras, verdugos, de LUIS MIGUEL RABANAL,
con prólogo y portada de ÒSCAR SOLSONA 

Luis Miguel Rabanal    17

El viajante revuelve
mercancías,
calzados extraños
y ajuares para pobres.
Platican ellos
del somatén que hubo,
de arcaicas escopetas
y de los presos
que ajusticiaron
por detrás.
La pequeña,
después la grande,
afuera tocaban
a difuntos.
Como una boba
letanía.

    (Luis Miguel Rabanal) 

Portada del libroblog. Haz click para entrar:

 

    21

        Madre, 1967

Daba pena
recordarlo, la mano
que sana y que cuida
es idéntica
a la que zarandea
y castiga.
Clavelitos.
Un cielo azul
para el que calla,
en tanto ella dice
el suficiente amor
de mentira.
También la besabas.

    (Luis Miguel Rabanal) 

 

 

June 30, 2008

TRAVIESAS DE POESÍA / ‘Razón de duelo’, un poemario de MIGUEL MARINAS, abre una nueva colección de libroblogs

 

Desde ISLA KOKOTERO tenemos el inmenso placer de anunciar y compartir
el nacimiento de la nueva colección TRAVIESAS DE POESÍA

 TRAVIESAS DE POESIA

que nace con la intención de convertirse
algún día en libros de papel

- - - 

El primer poemario de la colección, en formato libroblog,
es Razón de Duelo, de MIGUEL MARINAS:

Miguel Marinas

    X

decimos las vueltas
que da la vida

un camino con recodos,
trocha entre jaras y avenas locas,
sendero con poca definición como para furtivos,
acotado por sebes, barbechos que crían yuyos y chatarra

las vueltas que da la vida no tienen mapa:
lo pintamos mucho más tarde
cuando ya no vemos carriles ni roderas

son las vueltas que da la lengua para nombrar el río quieto
con aguas siempre nuevas

    (Miguel Marinas) 

 

 'Razón de duelo', un poemario de Miguel Marinas

    XII

grabar en la corteza de los árboles
poner plata en la piel
tatuar los dibujos de los sueños
salir al paso de los ríos
a los pregones de la carretera
que traen pescado
y noticias

acechaba lo repentino
por ver su huella
y su piedra sillar
en la memoria

    (Miguel Marinas) 

December 9, 2007

‘Cartas celtas’, de ELOÍSA OTERO

 Eloísa Otero en una foto de Juan Rafael Alvarez

CARTAS CELTAS

Buscando papel para escribir a una amiga, se me
ocurrió, mientras buscaba, que no era amiga mía.

P. HANDKE

 

“Lo siento por ti, pero voy a escribirlo todo”.

Tal vez así pretendías que yo me involucrase, que contara mi versión de esta historia. Tengo una pequeña ventaja: tus cartas: Con ese regusto a lo perdido y lejano de las frases.

Porque quizá se escriba también para que alguien en concreto sepa… y aquí la palabra sea ya presuposición, duplicidad, pérdida.

Ya sabes.

  * * *

 

Con el tiempo contado por tu vuelta,
contra reloj del curso de correos y a sábado, por más;
propietaria de la más amplia y convincente lista de comentarios,
vueltas a la historia,
añadidos,
excusas
o inservibles razones,
ensayo al fin el ejercicio universal de invertir el sentido,
justificar al cabo cualquier carta.

Comienzo el conocido arropo de las cosas.

    * * *

Donde se dice “la necesidad de renunciar a las ilusiones”
    debe leerse:
la necesidad de renunciar a las ilusiones.
La frase es casi broma y sólo forma parte de otra carta
a ocho de agosto del presente.
Cuando se me ocurre la mínima mención a ilusiones
quiero explicar hasta qué punto
acaba por convertirse en obsesión.
Reescritura, resumen, explicación, añadidos,
correcciones al margen,
indicaciones o medios matices quedarían mejor
con mucha más espontaneidad.

  * * *

Debería al fin cuidar la letra
—dicen que las formas debieran ser cuidadas:
pero no tengo ningún problema en mecanografiar la carta.
Lamentaría sólo no haberla escrito.
(…)

 
/aquí hay algo verdaderamente ilegible/

  * * *

No te lo imagines como una carta triste.
Nunca pienses que entre no estar
contigo
y la tristeza
hay una relación lógica, firme.

  * * *

Cuéntale a alguien que cuando sólo cruzas la calle
cruzas esa calle.
Nunca las calles anteriores,
nunca la idea primitiva de esas calles,
el hecho de cruzarlas por enésima vez.

 

(Te tengo que escribir más a menudo:
dibujarte una sonrisa con los dedos.)

  * * *

Siempre hubo cosas de ti que me gustaron.
Siempre supongo,
otras veces pienso,
imagino
recuerdo, rememoro fantástica de ti.

Y en ese esfuerzo semi-incomprensible que día a día realizo aquí
para entretenernos tan recíprocamente…
Pocas veces se tiene tan poco que contar.

(Acaba de pasar L. A. por casa. Va a ducharse.
Es envidiable que venga de mujer. Que venga de cariño.
Todo está bien quitando la distancia)

* * *

El silencio sabe de memoria. Es
el tiempo en medio,
la dificultad para construir una conversación.

 
Folio en blanco. El resto de todo lo narrable se reduce a mal tiempo.

  * * *

Hay días en que me gustaría que llamaras y que
(como hoy)
me quedo en casa,
o al menos retraso la salida.

Lo cual no quiere decir nada
sólo que eso, creo que vas a llamar luego espero;
    no llamas, luego no llamas;
en consecuencia espero y no llamas.
Y retraso la salida.

El movimiento pendular de las cosas se va acrecentando.
No tiene ya sentido contar cómo se está.

  * * *

            Cuéntame la verdad, sí.
            Pero a ver cómo me la cuentas.

Voy a engañarte repetidamente de ahora en adelante:
en todos los momentos de escribir.
Sin una sola seña
de cómo van las cosas. Para que sólo sepas lo que pueda leerse
    de los hechos:
señas y contraseñas, pendular.

  * * *

Debería contarte (paso a mayúsculas)
DEBERÍA CONTARTE CÓMO LE BUSCO, no,
CÓMO LE BUSCO no, cómo le ESPERO,
cómo le he confundido, cómo zozobro (demasiadas zetas)
CÓMO TIEMBLO CUANDO LE ENCUENTRO EN ALGUIEN.

  * * *

                            NO TE FÍES DE LOS MINIMALISTAS

Escuece contestar un telegrama,
conciliar distancias.
No tienes por qué beber esa pócima,
pero si te la ofrecen así…

                                    No hay antídoto. (STOP)

  * * *

Ahora las cosas parecen, cada vez más de lejos,
si no más simples, sí rebajadas de tono dramático.
Sin asomo de más lloros que por lo triste,
pero nunca de daño. (…) No debí hacerlo bien,
o no excesivamente,
cuando al tiempo quedaba la marca de la historia.

  * * *

Tan aficionado a los comercios epistolares,
no debería dejarte que escribieras cartas de desánimo.

Decidida a escribir al trasluz (además) de tu imagen
como si hubieras sabido por terceros de mí y en cambio
yo aderezo aún e hilvano
las pocas secuencias que me quedan de días perdidos o
    (peor todavía) reencontrados.

Entre lo memorable los recuerdos se diluyen como si nada pasara o no tuviera tiempo suficiente de ser. (…)

  * * *

No debería ser tan difícil encontrarse.
El calado que a veces embarranca los barcos o los deja varados
(ahh, sin aliento)
tampoco podía atacarte como una ballena vengativa.

  * * *

“Es mi indignidad la que no admito, la indignidad de mis parecidos. La indignidad de otro me anima como una contradicción, una falta de ética, una contrariedad en la que desanimo”.

Así pues hétele aquí, feliz con lo que no llegaría
o desairabas y, sin embargo,
así y allí.
Hubiera jurado por todos los infinitivos posibles que no te corregirías.
El optimismo era entonces para los estúpidos y tú
excesivamente despierto para engañarte.
Pero los juegos del amor apuestan por algo distinto a la melancolía:

 

ni siquiera soy capaz de delimitar la proximidad o la lejanía,
las formas a priori del cariño; Kant:
el juego esquálido (sic) de los sentimientos, los sentidos,
la sensación de tiempo que se derrite.

  * * *

En los tiempos de la tranquilidad podía aún pararme a pensar en detenerme:
a veces entretenerme haciéndolo.
El tiempo entonces pasaba contigo como el café de olor,
como el sonido de somier de la lata que te daba.

Pero aferrado a la poco probable (más verosímil)
seguridad
de que a uno lo quieren
aunque por diversas razones y otras distintas reciprocidades,
uno al final se aplica tanto cuento que cuando quiere
    tiene cuanto quiso.

  * * *

Ya no sé si se cambia por cambiar,
por algún penduleo raro de la vida o porque la esquizofrenia tenga rachas
y salgan así.
No me he librado de las cosas —ni pienso—.
Pateo por mañanas y noches esta casa que habitaste tú,
    riego por primera vez unas plantas que tan extrañamente se niegan a morir,
contemplo la pequeña botella de anís y ese montón de trastos que duran
y que a mí no se me ocurriría comprar nunca.
Así que lo tuyo son las cartas, y lo mío las cosas,
frase muy rara de la que podrían extraerse las más remotas y aterrorizadoras consecuencias.

  * * *

Con el tiempo parece ir asentándose la rancia teoría de que la permanencia es la forma,
condición inexcusable de ese silencio de cuerda tendida que a veces se da.

Ser resulta repentinamente dañino a los muchos recuerdos.
Panteísmo para aquella necesidad con toda independencia de quien,
imagen y/o reflejo,
la formaba.


Resulta, de ese modo, difícil contarte de las cosas.

  * * *

        Tengo nostalgia de todos los tiempos.

Echo de menos la pegajosa y extensible sombra de tu calma.
La vida alrededor, el cariño
espantosamente injustificable contra quien sea.

  * * *

Tienes razón, soy todo cuanto dices.
¿eres tú el que pareces?

O.J.

(…) Traducción literal:

Si el lenguaje es reciclable esto no es un haiku (…)
Omar Jayyam, su nombre significa constructor de tiendas,
su cuerpo a manera de jaima dice:
“Gardún negarí ze gade farsudeye mast”
(el universo que contemplamos es como una cintura pequeñita para nosotros)…

  * * *

Y para sellar el pasado
tenaz, inopinadamente,
no basta con esconder tus papeles
—que los perdiste, tahúr—
en la viga de un chiribitil
con idéntico estilo fulleresco.

  * * *

Te reescribo: “la historia de la carta anterior tiene algún viso de verdad tan sólo,
la certidumbre de que pueda ser así,
o que se entienda así con ser de otra manera”.

Aquí nada resulta imperceptible: la palabra es una estrategia.
No hay diferencia entre aquello de lo que un libro habla
    y la manera como está hecho,
y éste es en parte mi relato de tu historia y de su voz,
pero también un embalaje.

  * * *

“La única manera de estar cerca de aquello que está lejos es seguir estando lejos”.

El estilo epistolar celado,
la cautela ligada al espacio es la forma de cerca y más cerca,
pero sin encadenamiento ni proximidad.
Una herida en la similitud, la analogía más sutil y reversible.
O quién sino tú.

  * * *

Aquí no se propone una lectura fácil:
qué sabía yo de ti a no ser una sensación inoportuna,
las bellas maneras,
el acento exacto de la voz.

Tu nombre puede ser un indicio narrativo. El mío
está implicado y brota de la reflexividad.

* * *

Shakespeare. El sueño de una noche de verano. Acto I. Escena I. Hipólita: “Pronto declinarán cuatro días en cuatro noches, y cuatro noches harán pasar rápidamente en sueños el tiempo; y entonces la luna, que parece en el cielo un arco encorvado, verá la noche de nuestras solemnidades”.

Aquí el dolor es un punto de referencia.
Una magnolia terminal que muda
y se marchita.


Pronuncio tu nombre en aplacada duración.
Así te conjuro hasta que se desate tu lengua y hables,
tramándote con el ceremonial que imprime de sentido a lo ilegible.

  * * *

Opongamos la palabra al silencio
extendidos en una tregua que a tu cuerpo anude mis secretos
    que tú habitas.

Articulemos los silencios y su significación pausada:
construyen ocultas lecturas y tactos obstinados.

  * * *

Queríalo:
queríalo con todo el espíritu —puntual y cíclico,
repentino y usual— saber de ti.
Pero las cosas hacen la vida así… para vengarse de que la vida
    haga así las cosas.

De tal manera que en esa interminable espiral me encuentro.

  * * *

(…) Hace sol. Busco una dedicatoria y una forma
entre las educadas y buenas maneras del estilo
para sellar tus cartas.
Combinación extraña donde existan,
más improbable aún si se combina con tiempo libre,
    extraído en pequeñas porciones
del minúsculo frasco en que lo escondo.

  * * *

Vivo con desazón tus desvíos, tu desapego me llena de reproches.
He aquí el cansancio que produce la distancia.

Y sin embargo,
a quien le tiene que gustar lo que (te) haces es a a ti.
(Mil dudas sobre si ésta era la carta que debía enviarte…)

  * * *

Te escribo con ojos verdes empapados de ciruela claudia.
(Oh adversidad, contrapunto de elipsis).
No podrás negarte,
después de ésta no podrás negarte a una correspondencia más expeditiva.

  * * *

El aliento exige una cierta serenidad expresiva y escribir es un insulto
tan insuficiente como toda posibilidad de acabar con las apariencias.

No atino. No hay tacto.
Y para frotar no se es a veces sino niña…

(ser niña y aburrida en los portales)

  * * *

Cuando abrí el buzón tan solo encontré un mensaje que venía a decir: “todavía hoy encontré rastros de tu cuerpo dentro de mi cuerpo”.

En ese espacio de silencio se remueven ahora los afectos.

  * * *

No es necesario agitar viejos pañuelos para ser vistos.
Aldo Z.Sanz

Vine a esta ciudad siguiendo una pista.
Sospechaba ya que éste iba a ser el origen de una huida,
la ortografía de una incógnita.

Ningún espejismo tiene forma material. Anótalo:
hablamos siempre del pasado.
Pero no debemos dejarnos cautivar por esa magia tan retrospectiva
Desconfía de mis cartas,
para más adelante.
Hazlas confeti si puedes.

  * * *

Qué largo el tiempo, ese implacable.
S. me invitó a cenar y le conté cosas muy tristes
para que me dejara en paz. Efectivamente,
no ha vuelto a llamarme.

(…) tal vez porque no puede existir una verdadera historia de amor que no lo sea también de una obsesión.

Háblale de cosas tristes, para que no vuelva.

* * *

Es curioso que cuando ya quedaban pocos días para volver,
aparte de que se hagan más largos,
uno está ya un poco más cerca y cambian los temas
y se escribe mejor y más a gusto (cartas).
Ya no tiene sentido preguntar por un montón de cosas.

Y este soliloquio precede al encuentro
como la tormenta a la calma.

  * * *

Llevo llamándote desde el amanecer.
(y eso no hay donde guardarlo)
Sigo rayando el papel con la punta de un lápiz y presto mis oídos al gato que diviso a través de la puerta y trepando por ella.

“A quien lo sepa: en ese quicio, el gato disimula gula”.

* * *

“¿Serán ocaso fugitivos horizontes
cuyas líneas pagan tributos marinos?”

(…) por eso escribo yo reconcentrada sobre las cosas.
Porque carecemos de signos con que poder designarnos,
y toda aquella tristeza de calores comunes (…)
está indocumentada.

El descubrimiento de la carencia física:
de la dificultad de “estar” entonces
(Me pongo de lo más sentimental cuando tomo nota de la vida de aquellos años).

  * * *

O amor é un óxido.
Antón Reixa

Me entretuve como el tiempo amarilleando una flor.

Las horas son algas enredadas hasta que me despido de ti
con una balada de medusas que envenena y turba.

  * * *

Encanto halagar tu vanidad, llenarte de charcos, conciliarte discorde ensimismada.

(…) Pero a veces, pienso siempre lo mismo,
el toque de tu mano
me provoca
un respingo contestatario, breve y eléctrico.

  * * *

Aparecer tildada de brevedad,
acentuable y brevemente corta.
La palabra termina por convertirse en pesadamente larga,
amable extensamente
o viceversa.

  * * *

El acto de la escritura es posterior al dolor. Lo suscribe.
Odio esa tristeza vulgar que transmite el texto.

Te lo voy a decir de otra manera:
quiero que aprendas del duro ejercicio del habla,
del rigor que exige la puesta en escena de los sentimientos más audaces.

 

  * * *

 

El lugar más sombrío está siempre bajo la lámpara.
Proverbio chino

  * * * * * * *

 

    ELOÍSA OTERO. Cartas celtas, Volumen CI de “Provincia”,
Colección de Poesía, ILC, León, 1995.






















Get free blog up and running in minutes with Blogsome
Theme designed by Riosoft