Isla Kokotero

May 31, 2009

La curiosidad de MARGARET ATWOOD y la crisis económica

 Margaret Atwood

(…) Ahora esta mujer menuda e intrépida, que pasó la primera infancia en los bosques boreales de Canadá, ha escrito un tratado breve sobre las deudas, los préstamos, las hipotecas, los plazos que se cumplen, los intereses que se acumulan y no pueden pagarse —Payback: Debt and the Shadow Side of Wealth—, y nada menos que un crítico del Financial Times asegura que es una explicación clara y precisa de la catástrofe económica en la que nos encontramos. Banqueros experimentados, premios Nobel de Economía, doctores de Harvard, líderes mundiales, genios de la creación de modelos matemáticos computerizados, han llevado al mundo a una ruina cuya escala todavía no conocemos. Está bien pues que una escritora armada sólo de curiosidad y talento nos recuerde en menos de doscientas páginas una sabiduría que es tan antigua, tan universal, tan enraizada en la mente humana que ni siquiera le pertenece en exclusiva a ella. (…)

ANTONIO MUÑOZ MOLINA
(‘Cuento de la deuda y la hormiga’, en Babelia)


July 3, 2008

LUIS MARIGÓMEZ sobre MARGARET ATWOOD

 

Luis MarigómezMargaret Atwood

La poesía escondida de MARGARET ATWOOD

Una entrevista de VÍCTOR M. DÍEZ con LUIS MARIGÓMEZ,
traductor al castellano de la poesía de la escritora canadiense.

(Haz click en las imágenes para leerla) 

June 27, 2008

‘Variación sobre la palabra sueño’, por MARGARET ATWOOD

Granadorojo, una foto de Luis Marigómez

VARIACIÓN SOBRE LA PALABRA SUEÑO


Me gustaría mirarte durmiendo,
lo que puede no ocurrir.
Me gustaría mirarte,
durmiendo. Me gustaría dormir
contigo, penetrar
en tu sueño como su ola suave y oscura
se desliza sobre mi cabeza

y caminar contigo a través de ese bosque
luminoso y vacilante de hojas verdiazules
con su sol acuoso y sus tres lunas
hacia la cueva que debes descender,
hacia tu miedo más tétrico

Me gustaría entregarte la rama
de plata, la florecilla blanca, la palabra
precisa que ha de protegerte
de la desdicha en el centro
de tu sueño, de la desdicha
en el centro. Me gustaría seguirte
y subir la gran escalera
otra vez y convertirme
en la barca en que remarías a la vuelta
con cuidado, una llama
en dos manos oferentes
a donde tu cuerpo yace
junto a mi, y entrarías
en él con la facilidad del respirar

Me gustaría ser el aire
que te habita por un instante
sólo. Me gustaría pasar así de inadvertida
y ser así de necesaria.

    MARGARET ATWOOD (De ‘Historias verdaderas’. Traducción de Luis Marigómez) 






















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