Isla Kokotero

October 5, 2009

‘MIGUEL SUÁREZ, recuperado’, por ANGÉLICA TANARRO

Miguel Suárez, recuperado. ©Fotografía de Eloísa Otero
Miguel Suárez, recuperado

La Fundación Santiago Montes abre el curso de sus actividades culturales con la presentación de la poesía reunida del autor de ‘La voz del cuidado’

«Es una de las voces más importantes de las últimas décadas del siglo XX»
 
Un artículo de ANGÉLICA TANARRO
para El Norte de Castilla
(Valladolid)

Miguel Suárez es un poeta retirado. Retirado en el estricto sentido de la palabra. Apartado del ruido. Oculto. No cabe duda de que su invisibilidad ha podido afectar a su poesía. Injustamente invisible para su calidad. Pero la colección Ocnos Alas, de la editorial Dilema, dedicada a publicar Poesía Reunida de diversos autores ha contribuido a paliar ese silencio que pesa sobre una obra radical y plenamente contemporánea. El libro, que lleva por título el de su último libro, ‘La voz del cuidado’, se presentó ayer en la Fundación Santiago Montes.

Tres escritores, tres conocedores de su obra en profundidad fueron los encargados de desentrañar una poesía jalonada por títulos como ‘Nombrando el porvenir’, ‘Diciéndolo de nuevo’ o ‘La perseverancia del desaparecido’, título que parece una premonición.

Para Antonio Méndez Rubio, que es además el autor del documentado prólogo con el que se abre el volumen, «llama la atención la relación que mantienen los textos con su época, los últimos 25 años del siglo XX, una época atravesada por la Transición, es decir, una época crítica. Lo que me lleva la atención es el diálogo del texto con el contexto, pero no para retratarlo, sino que elabora este mundo inmediato y lo lleva más allá de los paradigmas de ese mundo. Su poesía lo desborda y lo lleva más allá de lo local, al grado de la poesía universal. Hay pocos ejemplos de poetas que en contextos tan convulsos hayan tenido la lucidez para retratar su época mostrando el negativo de la fotografía».

Para el autor de ‘El fin del mundo’, Miguel Suárez es «el poeta en lengua castellana que mejor ha interpretado la herencia de Rimbaud. Hay una intimidad entre la poética de Miguel y la de Rimbaud que es diferente a la que podemos encontrar en otros autores. Hay una sintonía en la fragilidad y en la singularidad. Todos dialogamos con los poetas que nos gustan, pero dialogar con Rimbaud es difícil. Apostar por su obra como la influencia más directa es muy valiente y creo que hay que decirlo».

Ildefonso Rodríguez destaca en su poesía un «raro equilibrio». «Es una literatura de gran profundidad pero está dicha como sin énfasis. No quisiera decir que es natural porque la palabra no me gusta, pero sí que ves cómo dice cosas muy especiales con el mismo tono con el que pediría una cerveza. Otros poetas para decir cosas profundas necesitan énfasis o un determinado contorno emocional… En fin es lo que decía Simone Weil cuando hablaba de ‘La gravedad y la gracia’.Miguel está tocado por esa gracia».

De entre sus libros, prefiere ‘Nombrando el porvenir’ que es el primero, aunque se publicó el último. «De alguna manera lo hicimos juntos, no porque yo haya tenido que ver en su escritura sino porque es el tiempo que compartimos, es la música de mi juventud. Es donde más estoy. Es como una canción de Los Beatles, como la iniciación a la poesía».

Tradición abierta

Antonio Ortega considera que Suárez es «uno de los poetas más importantes de la última mitad del siglo XX. Y eso porque dejó de publicar en el 95. Creo que la tradición en la que se fundamenta su poesía no tiene nada que ver con la tradición de otros poetas contemporáneos suyos. La suya está abierta a lo de fuera. Y es un gran lector de poesía extranjera lo que es fundamental para su lenguaje. Diría que la suya es una poesía de la experiencia pero no entendida como la entienden los poetas de la experiencia, donde la realidad no es contingente o cotidiana, sino  que invita a la reflexión. No pide un lector complaciente».

Para Ortega, Miguel Suárez «es un poeta que abre un montón de caminos frente a otros más trillados que transitan algunos de sus contemporáneos. Su palabra es rebelde y dolorosa. Y además calladamente ha influido en muchos otros, no ya entre los que podríamos decir que comparten con él el tiempo y la familia literaria como Ildefonso Rodríguez o Miguel Casado. Sino en muchos otros. Hace tiempo me dijo Gustavo Martín Garzo que ‘La voz del cuidado’ era uno de sus libros de cabecera».

MIGUEL SUÁREZ acaba de sacar el libro
‘La voz del cuidado. Poesía Reunida. 1970-1995’.
Editorial: Ocnos-Alas-Editorial Dilema.

September 24, 2009

2 de Octubre / Presentación de ‘La voz del cuidado’, la poesía reunida de MIGUEL SUÁREZ, en la Fundación MONTES, Valladolid (+ ‘Rueda’, foto de LUIS MARIGÓMEZ)

Rueda. © Fotografía de Luis Marigómez
Presentación de
La voz del cuidado (Poesía reunida)
de MIGUEL SUÁREZ

En la FUNDACIÓN SEGUNDO Y SANTIAGO MONTES
(C/ Núñez de Arce, 9. Valladolid)
El 2 de octubre, viernes, a las 20 horas.

Participarán:
el autor, MIGUEL SUÁREZ,
ILDEFONSO RODRÍGUEZ,
ANTONIO ORTEGA
y ANTONIO MÉNDEZ-RUBIO


~ ~ ~

Sin lumbre. En el otoño más ronco de nuestra vida. Pensamientos cayendo como hojas. Cordiformes junto al brazo amputado, mortecinos sobre la mano leída con besos.

Escaleras de la hospitalidad. Su recodo hacia el espíritu; al patio de luces. Postigo, ropa, pozo. La profunda yedra. Un plato con pan y agua. ¿Vendrá nuestro pájaro a aliviarnos?

Rastro de cal bajo los andamios, caballito plateado de mudanzas. En la nuca de la multitud, silbaremos también su sola nota: amparo.

MIGUEL SUÁREZ

~ ~ ~

"Todo lo que debemos exigirle a una gran obra poética, podemos encontrarlo admirablemente reunido en Miguel Suárez, (…): poder de enunciación a la vez preciso y perturbador, gusto por el “encuentro” verbal conjugado con una concentración emocional intensa, voz del mundo, voz del sujeto, voz del sujeto y el mundo.

Viñetas dulcemente crueles, romanzas insidiosas y cuadros de ferias mentales y de paisajes que sólo señalan las huellas del vagabundo, un puñado de resplandores y espejos en los que se refleja un mundo congregado por algunos gestos azarosos y obstinados, fragmentos que son el mundo, nunca su ausencia; así es la poesía de Miguel Suárez."

JEAN-YVES BÉRIOU
(Del ‘Epílogo’ a ‘La voz del cuidado’)

July 26, 2009

‘A duras penas’, de MIGUEL SUÁREZ

Miguel Suárez, el 'Ruinas'

    A DURAS PENAS

En la primera voz, penumbra.

Tras la segunda un rasguño.

La tercera enmudeció, tal vez, por orgullo.

"Amargo, susurraron…, huraño".

Uno no tiene por qué saber comportarse.

Batir las puertas, como si llegara.

MIGUEL SUÁREZ
(’La perseverancia del desaparecido’)

July 21, 2009

Avance la programación de la Fundación Segundo y Santiago Montes (de Valladolid) para el otoño

 © Fotografía de LUIS MARIGÓMEZ


Avance de la programación de la FUNDACIÓN SEGUNDO Y SANTIAGO MONTES (C/Núñez de Arce, 9. Valladolid) para el próximo OTOÑO (con fotografía ‘al aire’ de LUIS MIGUEL MARIGÓMEZ)

· Miguel Suárez (2 de octubre. Presentación de su ‘Poesía reunida’).
· Tomás Sánchez Santiago (16 de octubre. ‘Antología’. Presenta Amelia Gamoneda).
· 65 años de Ullán (desde la revista ‘El signo del gorrión’), el 30 de octubre (su cumple).

January 4, 2009

Acabemos con el poético soniquete de la voz interior!

 Teatro Corsario

 Proyectar la voz. Leer el poema, sin entonación especial.
Lectura=Puesta en escena.

 ~ ~ ~

En todo poema hay una voz, una energía.

Proyectar esa voz (esa energía).

Lectura recomendada (en voz alta, sin entonación especial):

‘Diciéndolo de nuevo’, de MIGUEL SUÁREZ
(a la manera de FERNANDO URDIALES,
y con una barra de labios en la faltriquera)

October 5, 2008

(La poesía es) la voz del cuidado / MIGUEL SUÁREZ

 El poeta Miguel Suárez, en una foto de 1995

VENTANA AL PONIENTE

   Las ramas invernales de allí despuntan sus yemas aquí.

   Quien no se hace con un lugar arremolina nieve en torno a la puerta. Un vagabundo pasa y con su pelliza avivó esta lumbre.

   Cuando remueves las tejas, callan las palabras de los ojos. Broza y musgo descubres: la voz del cuidado.

 

EL TIEMPO DE LAS JARCHAS

La palabra
ay
tráela por esa cuesta
con sigilo

y dila.

MIGUEL SUÁREZ
(Del libro ‘La voz del cuidado’.
Ave del Paraíso Ediciones. Madrid, 1994)

April 22, 2008

Dedicatorias ~~~ onduladas~~~ de JOSÉ-MIGUEL ULLÁN

XXIX

Amo de llaves,
me alcanzaran tus ojos
para atrancarme. 

(A Manuel Ferro) 

XCII

Publicidad.
Un masaje en el ojo:
CAsuaLIDAD.

(A Tomás Salvador González) 

CLXIX

Hueso molido.
En el ojo de Olvido,
taba en su nido.

(A Olvido García Valdés) 

CLXXVI

¡Cuánto se alegra
la garganta del ojo
que se marea!

(A Cova Villegas)

III

Amante enigma:
es el ojo cubero
de seda anfibia.

(A Juan Carlos Mestre)

XXIV

Contrasentido.
No ver su rostro y verlo
adamantino.

(A Alexandra Domínguez) 

XXV
 
Liquen rehúsa
ese amor que no atisba
por donde aún nunca.
 
(A Eloísa Otero)

CXXII
 
Etruscas ganas.
Con tus ojazos, ¡zape!,
al mus arañas.
 
(A Víctor M. Díez)
XXXV
 
Doble ojeada:
"Contra el dolor se escribe":
"Mi bien, no es nada"

    (A Tomás Sánchez Santiago)

'agrafismo' de ullán dedicado 'a Elo'XXXIX
 
Gastar saliva
es gazmiarse a los postres:
—Esto no es vida…
 
(A Miguel Suárez)

 

 

 

 

 

 

JOSÉ-MIGUEL ULLÁN
(Del libro ‘Ondulaciones’
‘Amo de llaves’ [Rensaku], 2003) 

February 23, 2008

MIGUEL SUÁREZ en ‘Decir casa’, un libro de VÍCTOR M. DÍEZ

Miguel Suárez, Víctor M. Díez y Tomás Sánchez Santiago http://islakokotero.blogsome.com/images/decir-casa.jpg

 VENTANA AL PONIENTE

Las ramas invernales de allí despuntan
sus yemas aquí.

Quien no se hace con un lugar arremolina
nieve en torno a la puerta. Un
vagabundo pasa y con su pelliza avivó
esta lumbre.

Cuando remueves las tejas, callan
las palabras de los ojos. Broza y musgo
descubres: la voz del cuidado.

    MIGUEL SUÁREZ (Del libro ‘Decir casa’, selección de poemas de distintos autores en torno al hecho de habitar, realizada por VÍCTOR M. DÍEZ, Ed. Trenzametal, edición no venal, Zamora, 2008) 

 decir casa, contraportada

May 26, 2007

‘Diciéndolo de nuevo’, el gran poema de MIGUEL SUÁREZ

el poeta Miguel Suárez

 

"… en lo referente al decenio que empieza con el ‘68′,
o sea el decenio más bello de nuestra vida"

 TONI NEGRI (Presidio de Rebibbia)

Escribir no consuela.
Estar no consuela.
He estado algunas veces
                                menos cada vez,
quiero decir que a veces deseé estar
igual que cuatro o cinco veces por año y de forma casual
mi nariz entiende los olores de la tierra tras una tormenta,
y también porque no sé cómo hay que sacar la navaja
del bolsillo de la chaqueta,
o esperar por esperar con un vaso entre las manos
—y ni siquiera lo llevo mejor que antes—.

Y quién me iba a decir a mí en el 58,
cuando Agueda se convirtió en aguja de coser
por dos semanas —Agueda, la vieja bruja—,
que a veces he escuchado durante estos últimos años,
tal como se oye la pieza más perdidamente sentimental
a última hora en un baile,
que se trataba de construir un arrabal más que nunca:
en zig-zag, porque se poblaba en las estancias y en los viajes,
conservador, porque fijaba el tiempo en el buen tiempo,
arrebatadamente divertido como lo sentirá un bailarín,
malla de pasiones y de confidencias para todos inevitables

por el mero hecho de que lo anunciaran los ojos
de cualquiera de los convocados.
Los que eran insurrectos o al menos nombraban la rebelión
como algo razonable,
en el mismo momento de apurar calmosamente una taza
de café.
Los que iluminaban su plaza pública con una linterna
de doscientas pesetas,
enviando señales intermintentes que no podían recogerse
en los informes de las comisarías.
O diciéndolo con otras palabras y para citar
a Rimbaud que estaba presente para algunos
entre los que me incluyo:
                                  Mirad los estados, las iglesias,
las familias, mirad los ejércitos, los patrones
vagando como sombras contra los edificios, por las esquinas
de las calles,
condenados a arrojar sal en glaciares infinitos,
sin descanso.

R. W. Fassbinder

                    Y una veintena que yo conocía personalmente
—casi todos en ciudades relativamente cercanas—
y algunos millares —sin número exacto— por todo el planeta
y tal vez uno o dos millares en Alemania Federal
—entre los que nombro ahora a R. W. Fassbinder—
conocían la sombra y la luz,
y sin que esto sea milagroso, sino sólo lo justo,
te los podías tropezar en medio de la multitud
llevando en las manos puñados de chispas
de plata.

Y así lo escuché a veces e incluso lo hablé con algún amigo
apasionadamente,
y aún lo escucharé todavía.
Pero esto apenas quiere decir nada, o peor, es una manera
del error, un rostro de cera.
Pues aquel trajinar, tan sagrado como cuando se aceptó
a Eneas en Cartago y se reparó su nave,
va ensordeciendo, se oye tan lejano,
tomado ya por ruidos estridentes dentro de nosotros,
como gritos de mataderos y gritos de los amos,
y todos los volúmenes de las cosas terminando en giba
bajo una luz de brillo torvo, luz de amaneceres helados
anunciando la peste.

Estoy ahora solo y sentado en el vestíbulo de un cine
entre colillas y bolsas de plástico y desechos
y lo que me digo ya me lo he dicho mil veces
y comienza ya ese zumbido en la cabeza
y me pregunto
qué pintaba A. Baader sentado en aquel café-bar
tan parecido a los que conocí en Zürich
con un cenicero triangular en primer plano
donde se leía CAMPARI.

¿Alguna vez más? ¿Necesitaremos escucharlo aún más?
"Me fui hacia el claro de luna, hubo un momento
para los gritos y los cantos de los pájaros
justo cuando anochecía. Y de repente el ruido ordenado
de la lluvia cesó.
Y la fiebre y la humedad no se unieron para pudrirse,
apareciendo el buen tiempo".

Me veo acabado, comienzo a estar viejo.
Me tengo que decir más a menudo
cosas como ésta:
                     "no se permite la melancolía, no permitas
la melancolía".
Para mí y para otros muchos
el deseo vendrá rodeándose de abrigos de lana raída,
al menos por un momento que se supone largo
y a lo peor irredimible.
Como cuando A. Kluge y otros, entre los que estaba R. W. Fassbinder,
se juntaron para contarnos acerca del estado de cosas
durante aquel otoño
—"NO APTO PARA POLICÍAS"—
y gestos y voces que diez años atrás
fueron súbita tormenta amenazando crecida
al amanecer,
un puñado ahora de rostros ateridos en las afueras,
resonar de cascos, ladridos y sirenas aullando.
O son las cinco de la madrugada
y estás con la mujer que amas, chupando
su sexo y piensas:
no hay ningún cuerpo sagrado sino cualquier desconocida
en un escorzo excitante.
¿Y qué le sucedió a Jack, cuando asfixiado por la Fama en Nueva York,
intentó volver a arrastrar sus zapatos por el camino?
Buscó a sus viejos amigos, o no los encontró o no se entendió con ellos.
Salió a hacer dedo y le salieron ampollas.
Entonces se largó a un oscuro pueblo de ladrillos rojos,
se casó con la chica que le gustaba cuando iba a la escuela
y se dedicó a cuidar de su madre.
                                            Puso una dirección falsa
y se hizo un sitio en una cantina.

Estar cuesta y no deja de ser una frase
lamentable,
lo mismo que sospecho de este informe
desde la primera palabra y de su conmovido
estilo.

Ignoro mucho del deseo, como la mayoría
de los hombres,
pero siempre que se presentó
vino con brillantes lágrimas, entre luminosos vestidos,
de calor oscuro y húmedo a la vez, como a veces suena
una trompeta.
Nunca lo pude ver de otra forma
y no creo que esto se pueda cambiar así como así.
Y siempre llegó inaplazable.

Y para el próximo período ¿qué vamos a hacer:
Leon Davidovich Bronstein / México D.F.?
¿Y cuánto nos va a costar?
O también ¿qué tal fortuna hay para los aries
el año que viene?

Me pinto para ir al banquete de los pordioseros donde los pobres diablos
se presentan cada vez más pobres.

Es una forma de no querer estar.
Es una forma de no querer estar

Me miro y no me gusto

    MIGUEL SUÁREZ (Del libro ‘De entrada’) 






















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