Traducimos a vuela pluma una entrevista de M. DOPICO con la poeta orensana CHUS PATO en Galicia Hoxe, a propósito de su último libro de poemas, Hordas de escritura.
CARNE Y LENGUAJE
“La cultura que recibimos niega a la bestia: no queremos ser animales. Nos da miedo sabernos animales porque la animalidad es el indicativo de la muerte: somos mortales porque somos animales. Por eso, abrazamos ese tópico de que lo humano es la mediación entre lo animal y la divinidad. Cuando hablamos, nos volvemos civilizados, parece que escapamos a la muerte, pero es a costa de anular la animalidad… Yo pienso que hay algo que rescatar de esa animalidad. Somos animales, hijos de la tierra, del cosmos. Si no nos conectamos con todo eso, caminamos hacia la destrucción. Somos animalidad y lenguaje. Carne y lenguaje”. La poeta orensana Chus Pato explica así su último libro, Hodas de escritura, recién publicado por Xerais.
“Intenté plasmar eso en el libro, que somos animales, y que eso es positivo. Somos cuerpo, sangre, gládulas, estrógenos… Tenemos que aceptar la propia animalidad, que es aceptar la muerte”, añade.
El concepto de horda es, también, especialmente relevante para comprender este poemario. “La horda es la esfera perfecta, que vive centrada en sí misma y para sí. Es un modo de relación humana perfecta. Porque es el espacio de cobertura perfecta para los seres humanos, como el vientre materno. Por otro lado, nos remite a la idea de movimiento continuo, de movilidad, como la de los bárbaros, con su libertad absoluta”, subraya. “Quise escribir un libro que como unidad no tuviese el verso libre, sino una horda de palabras: una medida protectora dentro de sí misma, pero con la movilidad y la libertad máxima”.
La idea de horda conecta con el tratamiento del tiempo y del espacio que Pato acerca en esta obra. “El libro es una reflexión sobre el espacio, como otros que publiqué, aunque esta es la primera vez que reflexiono también sobre el tiempo. Los seres humanos nos movemos en el espacio, el espacio nos produce sensación de libertad. En nuestra sociedad, el espacio público se comprime cada vez más. En cuanto al tiempo, el libro apunta a un tiempo primigenio, que es utópico. Al tiempo en que todavía no habíamos dejado de ser animales, pero aún no éramos del todo humanos. Éramos mamíferos, pero hablábamos. Ese es el instante de definición absoluta de lo que somos. Es el tiempo de la exclamación máxima del dolor y del placer: del aullido de agonía, del suspiro del orgasmo… de un lenguaje físico con el que no es posible engañar. Intenté que el poema estuviera marcado por ese grito”.
El grito de la poesía. Porque “la poesía es aquella escritura estética, llena de pulsiones, emociones… un lenguaje que se opone al que utilizamos en la comunicación normal, que está codificada desde el capital”, según Chus Pato. Es más, “poeta es aquel cuya musa fue destruida”, dice el libro.
Su autora aclara que “el poemario también se pregunta qué significa ser humano hoy. Cómo se nos reduce a la animalidad, como en Guantánamo, pero aún así seguimos siendo humanos. La humanidad fue destruida, en Hiroshima, en Guantánamo, en Auswitcht. Pero si sigue habiendo humanos es que quedó un resto, que es la humanidad. De la misma forma, poeta es lo que queda en una persona en la que la poesía fue destruida”.
El libro interpela en sus páginas al lector. “De la misma forma que se habla de la muerte del autor, yo hablo de la muerte del lector. Escribo para que me lean. Interpelar al lector es una manera de reflejar esa necesidad de que haya alguien ahí. Entonces aparece la duda. ¿Existe el lector, existe el poema, y existe la poeta, o son intercambiables? Porque la autora puede ser lectora, el lector puede ser poema…”.
Hordas de escritura es la tercera entrega de una pentalogía que comenzó con m-Talá y Charenton. “El hilo común es: la intensidad; la ruptura que comenzó ya en mi primer libro; el concepto de poesía como un resto, un tipo de idioma que cortocircuita la comunicación tipo mercancía, una máquina de libertad; el abrigo con otros tipos de arte como la narrativa y el teatro pero no para alcanzar una mezcla o un híbrido, sino una explosión, algo diferente. Porque el poema es un ser que muta, como muta la sociedad y la propia poesía. La poesía no es reducible hoy a la lírica. Una veces hago lírica, otras no”.
Tres partes que avanzan hasta el total estallido
El libro está estructurado en tres partes. “En la primera, influenciada por Peter Handke, la autora no es quien escribe, sino que lo hace una narradora ficticia, una ‘negra’. Hay una aventurera que viaja mucho. En la segunda parte, más radical, introduje dentro de la estructura lírica la narrativa. Está el tema del doble, Jekyll… Es una fusión de la técnica narrativa de Robe-Grillet con la intensidad romántica de Hölderlin. En la tercera se produce el estallido absoluto, la fusión entre Ashberi, los últimos títulos que leí de poesía gallega y Agamben. Cuando escribí esta tercera parte visité Auswitcht”, recuerda Chus Pato.
“Introduzco mitos como un material más, aunque en esta obra sí hay una invocación a Orfeo. El libro no soy yo ni nadie: son palabras. Ni son hechos concretos. Está Galicia, sí. La idea aquí es que los gallegos tendemos a percibirnos como un pueblo muy maltratado por la historia. En realidad, el siglo XX fue destructivo para muchos pueblos. Olvidamos la parte de responsabilidad que tenemos en nuestra propia destrucción”, concluye la poeta.