Isla Kokotero

September 24, 2009

‘El Quijote’ en MP3 y por capítulos…

 

Es una opción. Pulsa en la imagen para acceder a la página.
Ahí están todos los capítulos de ‘El Quijote’ en MP3, uno por uno…

September 15, 2009

Laura Russo nos recomienda ‘Minuto de silencio’, de SIEGFRIED LENZ

 Minuto de silencio, de Siegfried Lenz
Minuto de silencio‘ ,
una bella reflexión sobre el amor imposible
escrita por uno de los grandes autores alemanes,
SIEGFRIED LENZ.
SIEGFRIED LENZ
¿Alguien la ha leído que la quiera comentar?

May 26, 2009

‘El método Coué’, la primera novela de JAVIER MENÉNDEZ LLAMAZARES

 http://islakokotero.blogsome.com/images/tapadura2.png  El método Coué. Una novela de Javier Menéndez Llamazares

El método Coué
de JAVIER MENÉNDEZ LLAMAZARES

El método Coué [pronúnciese «cué» ] es una novela que, en palabras de Antonio Colinas, bebe de las fuentes clásicas, por estilo y concepción, pero además es un libro de su tiempo, como demuestra el hecho –hoy día aún insólito– de ser una novela que surgió de internet. Descubierta por el editor Max Lacruz a través del blog del autor, el libro recrea una historia real, la aventura de Manuel Llamazares –un antepasado del escritor– durante la Segunda Guerra Mundial. Y Editorial Funambulista apuesta por esta novela y decide producir un book-trailer promocional, dirigido por el cineasta José Luis Santos, que también se difunde a través de la red. Está disponible en la web www.elmetodocoue.com, donde puede encontrarse más información sobre la novela y espacios especialmente ideados para la participación del público, como un novedoso sistema de videoreseñas, en el que cualquier lector puede grabar y añadir un video con sus propias opiniones.

Visite la página web de la novela

Argumento.– A principios del siglo XX, el psicólogo francés Émile Coué ideó una peculiar terapia, capaz de materializar el poder de la mente. El paciente ha de repetirse cada mañana: «Hoy me siento mejor, me encuentro mucho mejor…». A través de ese curioso método –que da título a la novela– aseguraba que era posible la curación de enfermedades, incluso graves. El empecinamiento a la hora de modelar la realidad será una constante en la singular peripecia del protagonista de esta historia, inspirada en hechos reales. El joven Manuel Llamazares, piloto de la Escuadrilla Azul –unidad aérea española que combatió junto a los alemanes en la II Guerra Mundial– deja atrás en 1941 una España rota y sumida en la posguerra, para vivir el apogeo de la Alemania nazi, primero como aviador en el Frente de Moscú y posteriormente como personal diplomático en la embajada española en Berlín. Allí descubrirá el mundo de los corresponsales extranjeros (a medio camino entre la literatura y el espionaje) y conocerá a una bella alemana, Claudia Stolz, secretaria en el Ministerio de Propaganda, de la que acabará enamorándose. Pero este paseo por el amor y la muerte le conducirá hasta la Prinz-Albrechtstraße, sede de la temible Gestapo…

Vea el trailer del libro dirigido por el cineasta José Luis Santos

El autor.– JAVIER MENÉNDEZ LLAMAZARES nació en León en 1973 y estudió en las Universidades de León, Colonia y Cantabria. Es titulado en Biblioteconomía, Lingüística y Tecnologías de la Información. En los años noventa inició una prometedora carrera, con algunos premios literarios y pequeñas publicaciones de difusión local y regional, pero abandonó la escritura para trabajar como documentalista en Colonia (Alemania), como periodista en La Bañeza (León) y posteriormente como editor en Santander, donde reside desde 2004. Actualmente es columnista del diario Alerta, y en internet mantiene el blog Cómo ser nadie.
Tras más de diez años de silencio narrativo, con El método Coué, su primera novela, reinventa una antigua historia familiar, la aventura de un legendario tío abuelo al que no llegó a conocer.

April 10, 2009

Una novela contra el nazismo publicada en 1938: ‘Paradero desconocido’, de KRESSMANN TAYLOR

‘Paradero desconocido’
de KRESSMANN TAYLOR
~
Paradero desconocido, de Kressmann Taylor

¿Quién dice que en 1938 nadie se enteraba ni existía conciencia en el mundo de lo que ocurría en la Alemania nazi?

Paradero desconocido se publicó en 1938 en la revista Story, en Estados Unidos. A los diez días de su publicación, el número de Story se agotó. Lectores entusiastas hacían copias mimeografiadas para los amigos. The New York Times Book Review afirmó entonces: "Este moderno relato es la perfección misma. Es la denuncia más rotunda del nazismo publicada en literatura de ficción’.

En 1939 se hicieron varias ediciones en forma de libro en EEUU, Inglaterra, Holanda… y se tradujo a varios idiomas. Pero en pocos meses, con el avance de Hitler en Europa, el libro desapareció, y no volvió a publicarse hasta 1995, Kressmann Taylorcuando su autora tenía ya 91 años. Katherine Kressmann murió un año después, en 1996. Había nacido en Portland, Oregón, y cuando en 1938 publicó esta pequeña novela el editor pensó que la historia era demasiado dura para aparecer firmada por una mujer, por lo que se publicó con el seudónimo de Kressmann Taylor, nombre profesional que ella aceptó y conservó el resto de su vida.

El relato está basado en las cartas que se intercambian un judío estadounidense que vive en San Francisco, Max Eisenstein, y su antiguo socio, Martin Schulse. Dos amigos que se querían como hermanos, y que juntos habían abierto una galería de arte en California. Cuando en 1932 Martin decide regresar a Alemania con su familia, Max se quedará a ocuparse del negocio. Desde el primer día se escriben cartas, pero cuando Hitler asciende al poder en 1933, la tierna complicidad de la primera correspondencia empieza a bascular hacia el horror. Con admirable economía de medios, este breve epistolario retrata el horror ideológico de la Alemania nazi y, al mismo tiempo, la mecánica intemporal que separa a víctimas y verdugos. A través de las cartas se va dibujando la situación política de Alemania, describiendo la tragedia íntima y colectiva del nazismo y del Holocausto.

Un libro visionario, incisivo y con un final imprevisible, que contiene un mensaje de advertencia estremecedor.

Editado en España por RBA, su lectura es absolutamente recomendable.

March 31, 2009

Una historia de amor en 15 esquelas…

 Esquela

"Cada 21 de marzo una esquela en el diario el País. Y ante tanta originalidad más de uno ha pensado en un mensaje en clave, de la CIA incluso" (…).
 ~
Para leer la historia, haz click en:
El bolsillo del albornoz lleno de notas.

February 25, 2009

‘de Negro’ (un ciclo en Salamanca): por JAVIER SÁNCHEZ ZAPATERO, ANTONIO MARCOS SÁNCHEZ y ÀLEX MARTÍN ESCRIBÀ

Jim Thompson en... Sibilandia
DE NEGRO
Autores de género
~
JAVIER SÁNCHEZ ZAPATERO
ANTONIO MARCOS SÁNCHEZ
ÀLEX MARTÍN ESCRIBÀ
~ ~ ~
Henning Mankell
Jim Thomsom
Dashiell Hammett

Arthur Conan Doyle
~

Biblioteca Pública
Casa de las Conchas
SALAMANCA
~ Febrero y Marzo de 2009 ~
Todas las sesiones
a las 20 horas

    Después de las ediciones de 2007 y 2008, en las que se repasaron las principales corrientes del género negro y se analizaron sus más emblemáticos personajes, la edición de “De Negro” de este año se plantea como un acercamiento a la obra de tres de sus más representativos autores. Henning Mankell, uno de los “superventas” del momento, mundialmente conocido por la saga de novelas protagonizada por el inspector Wallander, inaugurará el ciclo, en el que también habrá cabida para Jim Thomsom y Dashiell Hammett, dos escritores que configuraron con su producción el género negro. Mientras que el segundo, autor de obras como Cosecha roja o El halcón maltés, es habitualmente considerado uno de los “padre de la novela negra”, el primero es un escritor iconoclasta cuya aureola de maldito no ha de esconder el indudable atractivo de su obra. Las sesiones se complementarán con el visionado de la película La vida privada de Sherlock Holmes, con la que se ahondará en la figura del clásico detective y de su autor, Arthur Conan Doyle.

Henning Mankell, un clásico contemporáneo
(1ª sesión, 19 de febrero de 2009)
· Novela negra nórdica: bienestar y desencanto
· La globalización del crimen
· Kurt Wallander, un policía al margen de todo
Bibliografía de referencia: Asesinos sin rostro, La falsa pista, El chino…

Jim Thompsom, un clásico maldito
(2ª sesión, 26 de febrero de 2009)
· Cuando nadie es inocente
· El reflejo de la mente asesina
· Ecos e influencias: la larga sombra de Thompsom
Bibliografía de referencia: 1280 almas, El asesino dentro de mí, Al sur del paraíso…

Dashiell Hammett, un clásico hard-boiled
(3ª sesión, 5 de marzo de 2009)
· El nacimiento de la novela negra
· Los violentos años 20
· Sam Spade y el agente de la Continental, dos modelos de detective
Bibliografía de referencia: El halcón maltés, Cosecha roja, La llave de cristal…

Arthur Conan Doyle, un clásico policiaco
(4ª sesión, 12 de febrero de 2009)
· Proyección: La vida privada de Sherlock Holmes (Billy Wilder, 1970)
· Coloquio con el público

Javier Sánchez Zapatero es profesor e investigador del Departamento de Lengua Española de la Universidad de Salamanca, institución en la que co-dirige el Congreso de Novela y Cine Negro. Es co-autor de varias monografías sobre género negro. Ha colaborado en diversos medios de comunicación y actualmente es crítico literario de La Gaceta de Salamanca.

Antonio Marcos Sánchez es periodista. Especialista en cultura, ha publicado diversos artículos de investigación. Ha trabajado en varios medios de comunicación y ha sido coordinador de los suplementos culturales Batuecas y Culturas, editados por Tribuna de Salamanca. Además, ha estado vinculado profesionalmente a la Semana Internacional de Cine de Valladolid y al Consorcio Salamanca Capital Europea de la Cultura 2002.

Àlex Martín Escribà es experto en género negro y co-autor de varias ensayos y monografías sobre el tema. Ha impartido clases en las universidades de Salamanca, La Habana y Grenoble. Es co-director del Congreso de Novela y Cine Negro que se celebra anualmente desde 2005 en la Universidad de Salamanca.

January 27, 2009

Novedades: ‘Lima la horrible’, de SEBASTIÁN SALAZAR BONDY

 NOVEDADES

Muchas veces no nos da tiempo a reflejar las novedades de algunas de las editoriales más  activas e interesantes del panorama literario, como Calambur o Bartleby.

Portada de 'Lima la horrible'En esta ocasión, Calambur ha coeditado, junto con la Universidad de Concepción (Chile), ‘Lima la horrible’, de Sebastián Salazar Bondy, una indudable referencia de la literatura peruana de los años 60 y que ahora, 45 años después de su primera edición, está más accesible al lector español.
 
Esperamos sea de vuestro interés
 
Calambur Editorial

SEBASTIÁN  SALAZAR BONDY
Lima la  horrible
Obra coeditada con la  Universidad de Concepción, Chile
Madrid,  2008. 148 págs.
ISBN 978-956-227-321-3.
15,00  €
Una recuperación necesaria:
‘Lima la horrible’ de Sebastián Salazar Bondy

por DIEGO VALVERDE VILLENA

De la mano de Editorial Calambur llega al lector español ‘Lima la horrible’, de Sebastián Salazar Bondy, título que hizo fortuna y se convirtió en una de las referencias de la literatura peruana de los 60. 

Salazar Bondy, poeta, dramaturgo y prosista, consiguió su mayor fama gracias a este libro, que escribió desde Buenos Aires. Desde la perspectiva de aquella distancia, Salazar Bondy hizo un retrato muy personal de Lima. Un retrato desde un punto de vista muy particular, pues todo el libro es una diatriba contra el “Mito de la Arcadia Colonial”.

Salazar Bondy pasa revista a la arquitectura y el urbanismo de Lima, a sus costumbres, a sus músicas. En definitiva, a toda la tradición del criollismo limeño que se representa en las famosas Tradiciones peruanas de Ricardo Palma. Bondy le da la vuelta a todas las típicas excelencias limeñas y nos expone una Lima que es todo cáscara, todo representación. Y todo ello, según el autor, en favor de una clase dominante que mantiene las estructuras virreinales y las legitima a través de una visión edulcorada de las particularidades limeñas. Bondy critica a la alta sociedad peruana, que ha perpetuado su poder desde la época virreinal a la republicana, y que utiliza los mitos del pasado en su favor. Que ha hecho que todo cambie para que nada cambie, como diría el gatopardesco Príncipe de Salina.

El libro no sólo es interesante por esta particular visión de la Lima criolla, una visión que vuelve horrible todo lo cantado como bello anteriormente. Lo es también porque es un ejemplo de la visión del mundo de parte de la intelectualidad peruana —y americana— de los 60. Salazar Bondy nos habla de Lima, es cierto. Pero también —y sobre todo— nos habla de sí mismo. De sus ideas, de su manera de enfocar la vida, de su percepción del mundo. El libro es un recorrido por la idea de Lima y del Perú; pero no menos es un recorrido por la mirada de Sebastián Salazar Bondy en el que es su libro más representativo.

El estilo de Salazar Bondy hará también las delicias del lector. Un estilo de frases largas y palabras depuradas, de un sabor ineludiblemente criollo a pesar de su vocación de sobriedad. Un estilo muy personal, fino, de una cadencia elegante y muy limeña.

Y ese limeñismo es una de las características de la obra. Salazar Bondy se documenta a fondo y bebe de muchas fuentes para hablar de Lima —son abundantes las citas y referencias a otros autores—. Pero, a pesar de todos los esfuerzos del autor para criticar a Lima —o precisamente por ellos—, al avezado lector le va llegando el irresistible atractivo de Lima, su encanto profundo aunque la tilden de “horrible”. Y se queda con ganas de saber más de Lima, de leer más sobre Lima. Y de leer más a Sebastián Salazar Bondy.

Salazar Bondy murió muy joven —a los 41 años—, tras dejar una obra bastante considerable, fruto de una vida dedicada a la escritura, ya fuera literaria o periodística. Una obra que es muy poco accesible al público español. Un poco más, desde hoy, gracias al buen hacer de la Editorial Calambur.

Diego Valverde Villena
Madrid, enero de 2009

CALAMBUR EDITORIAL, S.L.
C/ María Teresa, 17, 1º D. 28028 Madrid
TEL.: 91 725 92 49 - FAX: 91 298 11 94
calambur@calambureditorial.com
www.calambureditorial.com

January 26, 2009

Biblioteca de CARMEN MARTÍN GAITE

 Biblioteca de Carmen Martín Gaite

En la Editorial Siruela. Para leer la noticia haz click en la foto.

January 19, 2009

Tintas invisibles, un fragmento de CARSON McCULLERS

CARSON McCULLERS

 "La bebida de la señorita Amelia tiene una cualidad especial. Se nota limpia y fuerte en la lengua, pero una vez dentro de uno irradia un calor agradable durante mucho tiempo. Y eso no es todo. Como es sabido, si se escribe un mensaje con jugo de limón en una hoja de papel, no quedan señas de él. Pero si se pone el papel un momento delante del fuego, las letras se vuelven marrones y se puede leer lo que contiene. Imaginen que el whisky es el fuego y que el mensaje es lo más recóndito del alma de un hombre: sólo así se comprende lo que vale la bebida de la señorita Amelia. Cosas que han pasado inadvertidas, pensamientos ocultos en la profunda oscuridad de la mente, de pronto son reconocidos y comprendidos. Un obrero textil que no piensa más que en telar, en la fresquera, en la cama y vuelta al telar; este obrero bebe unas copas el domingo y se tropieza con un lirio de la ciénaga. Y toma esta flor y la pone en la palma de su mano, examina el delicado cáliz de oro y de pronto le invade una dulzura tan intensa como un dolor. Y ese obrero levanta de pronto la mirada y ve por primera vez el frío y misterioso resplandor del cielo de una noche de enero, y un profundo terror ante su propia pequeñez le oprime el corazón. Cosas como éstas son las que ocurren cuando uno ha tomado la bebida de la señorita Amelia. Uno podrá sufrir o podrá consumirse de alegría, pero la experiencia le habrá mostrado la verdad; habrá calentado su alma y habrá visto el mensaje que se ocultaba en ella." 

 CARSON McCULLERS (De ‘La Balada del Café triste’, fragmento)

 

January 1, 2009

A la recherche…

 Constantino Bértolo

Recordé algo que dijo un día Constantino, hace años, sobre cómo empezó a leer A la recherche… en una noche como ésta. Y lo empecé:

   Mucho tiempo he estado acostándome temprano. A veces, apenas había apagado la bujía, cerrábanse mis ojos tan presto, que ni tiempo tenía para decirme: "Ya me duermo". Y media hora después despertábame la idea de que ya era hora de ir a buscar el sueño: quería dejar el libro, que se me figuraba tener aún entre las manos, y apagar de un soplo la luz; durante mi sueño no había cesado de reflexionar sobre lo recién leído, pero era muy particular el tono que tomaban esas reflexiones, porque me parecía que yo pasaba a convertirme en el tema de la obra, en una iglesia, en un cuarteto, en la rivalidad de Francisco I y Carlos V. Esta figuración me duraba aún unos segundos después de haberme despertado: no repugnaba a mi razón, pero gravitaba como unas escamas sobre mis ojos sin dejarlos darse cuenta de que la vela ya no estaba encendida. Y luego comenzaba a hacérseme ininteligible, lo mismo que después de la metempsícosis pierden su sentido los pensamientos de una vida anterior; el asunto del libro se desprendía de mi personalidad y yo ya quedaba libre de adaptarme o no a él; enseguida recobraba la visión, todo extrañado de encontrar en torno mío una oscuridad suave y descansada para mis ojos, y aún más quizá para mi espíritu, al cual aparecía esta oscuridad como una cosa sin causa, incomprensible, verdaderamente oscura…  [MARCEL PROUST. En busca del tiempo perdido. 1. Por el camino de Swann.]

November 7, 2008

A la espera: ‘Catálogo de incesantes’, de MARCOS CANTELI

 Portada de 'Catálogo de incesantes', de Marcos Canteli

 Poema de Marcos Canteli

MARCOS CANTELI 

August 24, 2008

Sobre ‘Campo de amapolas blanco’, de GONZALO HIDALGO BAYAL / Por VÍCTOR M. DÍEZ

 

LA LLUVIA EN MURANIA

Por VÍCTOR M. DÍEZ
(Publicado en Peatom.info)

    Hacía tiempo que no caía en mis manos una novela contemporánea (española, además) que me trasportase de tal forma. Su brevedad —más parece un relato largo que una novela corta—, la justeza de su lenguaje, la exactitud y necesidad de lo contado me conmueven y excitan como lector. Campo de amapolas blanco, de Gonzalo Hidalgo Bayal, lo diré pronto, me parece oro en paño.

    Hidalgo Bayal, cacereño de 1950, es profesor de literatura en un instituto de Plasencia. Es autor de ensayos literarios como Camino de Jotán (1994) y Equidistancias (1997). También es autor de varias novelas, como Mísera fue, señora, la osadía (1988), El cerco oblicuo (1993) o Amad a la dama (2002). Pero, sin duda, es su anterior novela Paradoja del interventor su obra cumbre y la que le ha dado a conocer ante el gran público.

    Campo de amapolas blancas, su última entrega, desgrana la memoria de una amistad entre dos jóvenes antitéticos, sin concesiones ni autocomplacencia. Desde el primer capítulo, de los 15 en que se divide, su autor renuncia expresamente a los artificios que tan frecuentemente utilizan los novelistas para recrear el pasado.

    La pseudo-exactitud y falsa minuciosidad en los detalles que solemos llamar verosimilitud nos aleja de la verdad, esa llena de lagunas, olvidos, visiones borrosas, dudas, personajes espectrales… Parece confiarnos el autor. Pero, en sus palabras,"no ha de entenderse lo que sigue, sin embargo, como un ejercicio inofensivo de recuperación, sino que ha de considerarse esa dificultad añadida a la empresa que acometo, a saber, la ilustración de cómo toda amistad genera su patología".

    El poder de este relato radica en su habilidad para esbozar, por contención, un retrato generacional con una desnudez conmovedora. Para ser arquetípica sin caer en los tópicos, jugando con la realidad de una época trufada de ellos, en lo que tienen las décadas de los 60, 70 (de una manera señalada en nuestro país) de mitomanía y de descubrimiento de la vida, de la libertad. De una generación que despierta al mundo, de unos adolescentes que se arrojan a él de formas bien diferentes, pero siempre entregadas.

    Qué difícil, la literatura dentro de la literatura como leit motiv, sin resultar cargante. Los beatles, el existencialismo, los míticos viajes a París, el cine, las drogas… Todo con una naturalidad que le confiere un tono ajeno a lo sentimentaloide, sin dejar de lado los sentimientos y de lo intelectualoide sin aparcar una apasionada inmersión en la cultura del siglo XX. Luis Landero, que lo define como ironía, lo cuenta muy bien en su magnífico epílogo: "Cuando digo que [el tono] es irónico, quiero decir que es poderoso. Yo tengo la sensación de lector de que Gonzalo rehuye sistemáticamente, poderosamente, el encuentro frontal con las emociones. Prefiere dar un rodeo intelectual, pero como yo creo que el tono intelectual tampoco le convence del todo, al final usa la ironía para defenderse de la tentación intelectual y de la tentación sentimental. Esa ironía que serpentea entre los sentimientos y la razón, sin entregarse nunca a ellos, es parte esencial del estilo inconfundible de Gonzalo".

    Y ese personaje crepuscular, monocorde, una figura al fondo del relato, (un guardia civil cansado, desposeído, enfermo de vivir, que es padre de uno de los protagonistas) se convierte en el tono enfermizo, moribundo del mismo. La búsqueda fracasada de la felicidad, la pérdida de la juventud, incluso de la vida, suenan al fondo como un contrabajo desafinado. Esto es lo que fue, esto lo que queda de aquella promesa.

    Los dos protagonistas se reparten el tablero. Uno es el relatado y otro el relator. Blanco y negro como el cine antiguo, como el ajedrez. En los tiempos en que una era de Paul o de John, de los Beatles o de los Rollings, de Keaton o de Chaplin, de Fischer o de Boris Spassky. En el alegato final, afirma el superviviente de la pareja protagonista, cuyo nombre desconocemos: "A mí me quedan los eslabones del tiempo en la memoria: la espinela, los tribunos de la plebe, la naúsea, ay, infelice, Butch Cassidy and Sundance Kid, das Ewigweibliche, la mansarda de Les Halles, Charlie Parker, Lucy in Sky whit Diamonds, el sueño de la script, una sonrisa triste y bondadosa y la persistencia plural de la lluvia, la lluvia que se esconde en las palabras y los libros, la lluvia que azota la ciudad y las ventanas, la lluvia que cae sobre el olvido y la ceniza. Por mi parte, he contemplado campos de fresas, de trigo y de algodón, oigo a veces el sonido compacto de Starawberry fields forever, he sabido de campos de batalla, magnéticos y santos, pero por más que miro a los lados de la carretera cuando viajo en coche por tierras de murgaños, aun no he encontrado campos de amapolas blancas".

    El otro personaje principal es nombrado como H, una letra muda para un hombre sin sonido. H, lo mismo que se puede leer en algunos excusados de los establecimientos hosteleros (H de hombre), el que creyó en la maravilla de la vida y se fue por el desagüe. Lo cierto es que después de leer Campo de amapolas blancas, lo he visto sobre la mesa como un traje prestado que ajustaba a la perfección a algunos figuras que conocí, que conocimos… Pruebo y ajustan esos nombres, escribí en un poema hace tiempo. Gracias por esta ropa de muerto, por este traje prestado. Tanto en tan poco.

FICHA DEL LIBRO:
Campo de amapolas blancas

Gonzalo Hidalgo Bayal
Tusquets Editores. Mayo 2008
Col. Andanzas. 109 pags
Epílogo de Luis Landero

 

July 1, 2008

‘El padre de Blancanieves’, de BELÉN GOPEGUI, en pdf

Portada de 'El padre de Blancanieves'

BELÉN GOPEGUI
En la página de Rebelión, a la derecha, hay una sección de libros libres, desde la que te puedes descargar en formato pdf, entre otros, El padre de Blancanieves, la última novela de BELÉN GOPEGUI, publicada por Anagrama (2007).

March 29, 2008

‘Todas las novelas felices son iguales’ / MARÍA JOSÉ GIL BONMATÍ sobre MÓNICA GUTIÉRREZ SANCHO en Kiliedro

TODAS LAS NOVELAS FELICES SON IGUALES
Los libros que nos cuentan
por MARÍA JOSÉ GIL BONMATÍ, en la revista Kiliedro

Mónica Gutiérrez SanchoEste mes voy a arrancar tergiversando a mi favor el famoso comienzo de Ana Karenina, para decir que, hoy por hoy, “todas las novelas felices son iguales”. Y no creo que Tolstoi se ofendiera porque haya cambiado su visión de la familia por la mía de la literatura actual; a fin de cuentas, los vínculos que los lectores creamos con los libros que nos gustan se parecen a los lazos familiares, puesto que, como estos, se alimentan de algún tipo de necesidad.
    Pero ¿qué necesidades tenemos los lectores de hoy? o, dicho de otro modo, ¿qué nos gusta y por qué? Traigo aquí estas preguntas porque pensar en alto abre la posibilidad de que pensemos juntos y, sin embargo, tengo la impresión de que hace ya tiempo que alguien se hace esas preguntas por nosotros sin que nos importe. Y quizás no nos importe porque, como a los niños el catálogo de juguetes de El Corte Inglés, las novelas de hoy parecen dispuestas a proporcionarnos una gran y variada oferta de satisfacciones, incluso de las necesidades que no creíamos tener.
    A eso me refería al hablar de novelas felices, a que nos hemos acostumbrado a que las novelas sean ese espacio que nos permite soñar otra vida en la que, al menos en el tiempo que dura la lectura, podemos vivir emocionantes aventuras, sentir que nuestras virtudes van a tener el reconocimiento que merecen o saber, sin ningún género de dudas, que nuestro príncipe azul está por llegar. Y, a fuerza de lecturas destinadas a satisfacer unos deseos que ya ni siquiera sabemos si son propios o ajenos, hasta hemos llegado a convencernos de que es posible que algún día, por qué no, ese tipo de justicia novelesca nos alcance.
    Sin embargo, mientras tanto, medio escondidas entre las torres de novedades, unas pocas novelas ‘infelices’ siguen buscando despertarnos, como diría Tolstoi, cada una a su manera. Si vuelves te contaré un secreto, la primera novela de Mónica Gutiérrez Sancho, publicada por Caballo de Troya, es precisamente, aunque parezca un contrasentido, una novela infeliz para los lectores felices de hoy. Porque solo podremos escuchar ese secreto del que habla su argumento si sabemos leer en la historia de sus personajes nuestra propia historia de necesidades y satisfacciones lectoras.
    Si vuelves te contaré un secreto habla –y deshago así un secreto que, en realidad, aquí más que con el misterio tiene que ver con lo que uno preferiría no saber– sobre la felicidad posible y las posibilidades de esa felicidad, y lo hace a través de unos personajes anodinos y comunes, como somos todos en definitiva, que ven llegada esa oportunidad de otra vida posible. Poco a poco, sin embargo, a ritmo de una música de jazz que se encarga de recordarnos que la felicidad siempre pasa de lado y casi sin ser vista, iremos descubriendo junto a los personajes de qué está hecho ese territorio de las oportunidades y, en definitiva, que la esperanza –lícita– de una vida mejor nunca será lo mismo que el necio consuelo de unos sueños imposibles.

March 28, 2008

Nueva novela de ANTONIO LÓPEZ PELÁEZ

Mensaje de Víctor M. Díez en el e-mail:

"Ha visto la luz la novela de Antonio López Peláez ‘NADA PUEDE EL SOL’ en Mondadori
  os la recomiendo fervientemente
  Aquí va la portada.
            V."

Sinopsis: Basada en hechos ocurridos en 1990, este es un retrato crudo y sincero de una Liberia devastada por el sanguinario Charles Taylor. Un diplomático español viaja hasta Monrovia con la misión deencontrar a un compatriota desaparecido. Se trata de un funcionario que renunció a ser evacuado de la embajada de España para permanecer junto a los liberianos que buscaron salvar sus vidas dentro del edificio. Siguiendo pistas vagas, el diplomático se interna en las zonas más afectadas por la guerra y es testigo de la degradación de unos hombres que son a la vez víctimas y verdugos de la barbarie. Un reloj que podría ser del desaparecido o de cualquier otro será el único resultado de su fallida búsqueda.

March 23, 2008

ISAAC ASIMOV / I’ Robot

LAS TRES LEYES ROBÓTICAS

  • 1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
  • 2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes están en oposición con la primera Ley.
  • 3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no esté en conflicto con la primera o segunda Leyes. 

Manual de Robótica
56ª edición, año 2058.

ISAAC ASIMOV
(De la novela ‘Yo, Robot’)

Robot violinista

* * * 

  • Llei u: Un robot no pot fer mal a un ésser humà o, per inacció, permetre que un ésser humà prengui mal.
  • Llei dos: Un robot ha d’obeir les ordres dels éssers humans, excepte si entren en conflicte amb la primera llei.
  • Llei tres: Un robot ha de protegir la seva pròpia existència en la mesura que aquesta protecció no entri en conflicte amb la primera o la segona llei.

March 11, 2008

La canción del pirata

 

 Quince hombres sobre el cofre del muerto.
¡Ja, ja, ja!
¡Y una botella de ron!
¡Ja, ja, ja!
El diablo y el ron se encargaron del resto.
¡Y una botella de ron! 

R. L. STEVENSON (La isla del tesoro) 

March 7, 2008

Convocatoria 7-M / Presentación de ‘La mujer de nadie’, nueva novela de LUIS ARTIGUE

http://islakokotero.blogsome.com/images/artiguenovela.jpg

 Esta tarde, a las ocho. La novela, en Ediciones Linteo, el sello que dirige Manuel Ramos (que, a su vez, presentó ayer otra novela en León: ‘Mi mundo no es de este reino’, del portugués João de Melo)

March 4, 2008

En casa de Emejota / ‘Una soledad demasiado ruidosa’, de BOHUMIL HRABAL

María José Gil Bonmatí y Eloísa Otero

 Esta foto nos la hizo Lola Velasco, en 1991 o así…
…bajo un grabado de ¿Kima?

Emejota mantiene actualmente una estupenda sección en la revista Kiliedro:
"Los libros que nos cuentan"

UNA SOLEDAD DEMASIADO RUIDOSA 

"Hace treinta y cinco años que trabajo con papel viejo y ésta es mi love story. Hace treinta y cinco años que prenso libros y papel viejo, treinta y cinco años que me embadurno con letras, hasta el punto de parecer una enciclopedia, una más entre las muchas de las cuales, curante todo este tiempo, habré comprimido alrededor de treinta toneladas, soy una jarra llena de agua viva y agua muerta, basta que me incline un poco para que me rebosen los más bellos pensamientos, soy culto a pesar de mí mismo y ya no sé qué ideas son mías, surgidas propiamente de mí, y cuáles he adquirido leyendo, y es que durante estos treinta y cinco años me he amalgamado con el mundo que me rodea porque yo, cuando leo, de hecho no leo, sino que tomo una frase bella en el pico y la chupo como un caramelo, la sorbo como una copita de licor, la saboreo hasta que, como el alcohol, se disuelve en mí, la saboreo durante tanto tiempo que acaba no sólo penetrando mi cerebro y mi corazón, sino que circula por mis venas hasta las raíces mismas de los vasos sanguíneos. (…)"

BOHUMIL HRABAL 

March 1, 2008

‘Calle Feria’, de TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO, se merecía el Premio de la Crítica de Castilla y León…

Portada del libro(…Pero no se lo dieron –en el mismo caso está Andrés Martínez Oria y su novela ‘Más allá del olvido’, o incluso el premiadísimo y buenísimo Luis Mateo Díez–, ni se lo darán mientras estén en el jurado personajes como Gonzalo Santonja, Nicolás Miñambres, etc, que leen bastante poco y mal y prefieren darle el premio a Juan Manuel de Prada, ellos sabrán por qué… En fin. Sin comentarios. Y sé lo que me digo. Como tributo rebelde, dos páginas de Calle Feria –págs. 479-481–, la gran novela de TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO, amigo, poeta y, sobre todo, gran escritor):

MI VIEJO AMIGO

    Te escribo esta carta a esa dirección de Feria, 4 porque estoy seguro de que alguien la hará llegar a tus manos. Me extrañó que me colgaras tan bruscamente el teléfono el otro día. ¿Qué pasó? Volví a llamarte y ya fue imposible. Cuando supe que estaba ante Alicia, de inmediato me acordé de ti, de nosotros los de entonces, que ya no somos los mismos, como tú dirías.
    Conseguí tu número porque hablé con los restos de mi familia, aunque ya ninguno vive en nuestra calle. Se lo dieron a regañadientes en la redacción de un periódico donde me dicen que a veces mandas colaboraciones (¡como Mature!). Pero sólo tenían eso de ti. Eso y un número de cuenta corriente. O tal vez no quisieron dar otros datos por criterios de tipo confidencial Lo cierto es que te estoy escribiendo como quien arroja al mar una botella con el pasado dentro, como entonces, lo mismo que entonces, cuando hacíamos aquellos juegos con los que salvábamos las tardes calamitosas de nuestras adolescencias. También Alicia nos socorrió. Cómo he vuelto a acordarme de aquellas mañanas de domingo y de sus simpáticos gestos de caridad corporal, que provocaron en nosotros entonces verdaderas tempestades íntimas. De todo tuve que olvidarme cuando falle el otro día en su contra. Ella me miró continuamente durante las sesiones del proceso con aquellos mismos ojos, dañados por el tiempo y las ofuscaciones. Pero no me dijo nada en ningún momento. Y yo se lo agradecí. ¿Tú crees que me reconocería?
    Los laberintos de la vida nos han ido alejando. Yo jamás he vuelto a pisar la calle Feria. Y la ciudad sólo por inevitables asuntos de ritualidad familiar. De ti nunca más supe hasta ahora, según te he dicho. Pero me acuerdo mucho de aquel mundo que inventamos. ¿Cómo no nos volveríamos del juicio –permíteme esa expresión por deformación profesional– con aquellos juegos de palabras, aquellas entregas al azar objetivo, según tú las llamabas, aquellas invenciones pasadas por la tristeza de los días ordinarios en la ciudad? Creo que si no nos escapamos a tiempo de allí hubiésemos terminado con grillos en la cabeza. Estábamos demasiado pendientes de fundar una manera de vivir, la que queríamos, la que no nos daban más allá de nuestra calle. Tuvimos esta intuición de colorear la vida mejor de lo que ella estaba, tan pobretona y resignada a aquellas circunstancias. Pero seguir era una temeridad. Y cuando se terminó aquella edad maravillosa y aparecieron las alas grises –pero seguras– de la sensatez, lo mejor fue lo que hicimos: ponerse de espaldas a la calle y salir de todo aquello. ¿Te quedarán a ti dudas sobre lo juicioso de la decisión? No lo sé porque desconozco todo de ti. Quién eres ahora. Qué haces. Pero por si acaso te adjunto este relato de un desaparecido más –como nuestro Mature, como nosotros– que acabó por darle más cuerda al pensamiento de la necesaria. Lo contó alguna vez Paco el barbero, el novio de Palmira, otra desaparecida. Yo sólo lo oí empezar aquella noche porque mi abuelo no me dejó quedarme en el serano y enseguida me mandó a casa a acostar. Así que tiempo después lo completé por mi cuenta para que aquellas palabras iniciales de Paco ocuparan un lugar en el mundo. Acepta este "Manuscrito" –propiamente otra botella al mar, sí, dentro de la botella de la carta– como un homenaje a aquel tiempo delicado y a nuestra salvación. Ya me dirás, si quieres, qué te parece. Es lo único que desde entonces he escrito.

Tu amigo
MUÑOZ

(…) 

    TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO (Del libro ‘Calle Feria’, Premio de Novela Ciudad de Salamanca. Ed. Algaida, 2007) 

November 28, 2007

‘Más allá del olvido’, por ANDRÉS MARTÍNEZ ORIA

Así arranca ‘Más allá del olvido’, la primera novela del escritor y profesor maragato Andrés Martínez Oria:

 

ELOY J. RUBIO CARRO sobre la novela de ANDRÉS MARTÍNEZ ORIA

Portada de la novela

Andrés Martínez Oria
‘Más allá del olvido’
Centro de Estudios Astorganos ‘Marcelo Macías’
Astorga, León, 2007
 
PAISAJES DEL ALMA
 
De cualquier manera que se llegara a Ítaca, siempre saldrá lo familiar a recibirnos, lo familiar o lo extraño. Todo depende de lo que hubiésemos dejado al partir. En cualquier caso Argos o su sombra lamedora suelen ser mensajeros confirmatorios de identidad.
  La identidad se nos da o nos la damos como memoria y ésta se confirma en la lamedura, es lo que quiero decir. La lamedura es la memoria del otro cuando nos recuerda.
  ¿Qué sucede entonces cuando el otro es una lengua interior, una lamedura, un ladrido de lo que fue?
  Sucede que uno ya es sombra que oye el ladrido de la sombra, casi una manera de ser. Sucede que nos lamemos nosotros.
  Más allá del olvido es la novela de Andrés Martínez Oria, recién publicada por el Centro De Estudios Astorganos “Marcelo Macías”. Se trata del viaje de Egriseldo en segunda navegación, tras arribar al puerto de Poimala (una población fantasma de la Somoza). Egriseldo, es el antiUlises en el mundo en que declinaron los monstruos, un malvado. Antidio (antidía, antidiós), su enemigo, en ese mundo mágico que perdimos habría sido el puro mal.
  Egriseldo vuelve a la vida luego de matar a Antidio y penar por ello, pasa la vida y la repasa minuciosamente y se reafirma una vez y otra vez en matar a Antidio. Sin embargo le sucede lo que al joven que fue Kertèsz que, cuando recordaba su estancia en Auschwitz, reconocía momentos de singular belleza. Esto salva a su pasado de desgarro y da coherencia a su biografía. Le mereció la pena su vida. “Verla venir por el camino de Poimala”. Recuperar ese antiguo amor que salva la vida, aunque fuese en “zumo amargo de Quintila”.
  Como quien se deleita con la música y no repara en los instrumentos, esta narración fluye placentera, a veces paras y preguntas quién habla, y lees un fragmento y detectas la “curva errática del clarinete”, la voz del narrador que gusta de ocultarse. Otras veces en ese parar mientes, descubres la trompeta, un dialogar interno ágil, todo seguido, sin marcas de transición en las respuestas, con un dominio de la técnica muy eficaz e innovador. A menudo el redoble hipnótico del tambor percute en tu memoria que ha ido a beber junto con las sombras de las manos de Odiseo, y aciertas a reconocer una fantasía cunqueriana, el ludibrio alacranado de Valle Inclán o un encante cervantino. Por fin “un narciso de Sarón, una azucena de las vegas entre espinas”, te evoca el mejor de los cantares, obra de algún merlincocaico encantador.
  Estas interpretaciones reposan en el paisaje, en los seres naturales que se ven abocados a responder a la emoción humana de manera emocionada.
“¿Qué vale la fragancia si la lleva el viento sin que nadie la perciba?”, dice Egriseldo en su declaración de amor a Clo, proporcionando la clave de la interpelación a la que la naturaleza nos somete.
  La melodía que triunfa  es la que repite el enfrentamiento de la noche al día, de la muerte al amor, de Egriseldo a Antidio; enfrentamiento que se produce en su suceder originario (in illo tempore) y en cada ocasión que se recuerde.  
“La noche aparecía cruzada por chispas de estrellas”. “Un coup de dès” lanzado en el origen sobre el tapete de la noche, la noche que quiere triunfar de manera apagadiza, envolviendo esa rebelión del ver que sólo deja ver lo que ilumina, luz en la noche total. En la que de ver no veríamos; noche pura para verse, otro sol. Pero ahí viene la memoria para negarle el triunfo a tanta oscuridad invivible, la memoria que entra y trae el tiempo a cada ráfaga, a cada caída de estrellas. Tal vez se trate de una sola caída por encantamientos repetida.

ELOY JOSÉ RUBIO CARRO

September 29, 2007

Nueva novela de BELÉN GOPEGUI

Belén Gopegui    " (…) Me engaño esas tres o cuatro veces al año en que añoro la intensidad, Goyo. Me engaño cuando te envidio. El equilibrio es un bien precioso y detesto a los que se creen con derecho a arrojar una piedra contra una superficie helada sólo para que pase algo, sin detenerse un segundo a pensar que con ese acto pueden abrir grietas, barrancos, o hacer que el agua se desboque poniendo vidas en peligro. No tenéis derecho a arrojar la piedra. En el fondo lucháis para que todo el mundo sea como mi familia. Dejadnos tranquilos. Dile a Susana que vuelva a casa y no siga celebrando como un avance increíble para la humanidad el que un hombre desesperado haya estado a punto de destrozar la vida de su madre, el equilibrio de su familia, esta boba e insípida placidez de ciertos seres felices de clase media que es, quizá, una de las conquistas más valiosas del género humano, más que cualquier sinfonía, cualquier cuadro, cualquier tratado científico. (…)"
 
    BELÉN GOPEGUI (Fragmento de su nueva novela, ‘El padre de Blancanieves’, en Anagrama)

September 19, 2007

Sobre la escritura y el yo, por MARIO LEVRERO

"Cree la gente, de modo casi unánime, que lo que a mí me interesa es escribir. Lo que me interesa es recordar, en el antiguo sentido de la palabra (=despertar). Ignoro si recordar tiene relación con el corazón, como la palabra ‘cordial’, pero me gustaría que fuera así.
    La gente incluso suele decirme: "Ahí tiene un argumento para una de sus novelas", como si yo anduviera a la pesca de argumentos para novelas y no a la pesca de mí mismo. Si escribo es para recordar, para despertar el alma dormida, avivar el seso y descubrir sus caminos secretos; mis narraciones son en su mayoría trozos de la memoria del alma, y no invenciones.
    El alma tiene su propia percepción y en ella viven cosas de nuestra vigilia pero también cosas particulares y exclusivas de ella, pues participa de un conocimiento universal de orden superior, al cual nuestra conciencia no tiene acceso en forma directa. De modo que la visión del alma, de las cosas que suceden dentro y fuera de nosotros, es mucho más completa que lo que puede percibir el yo, tan estrecho y limitado.
    Hoy recuperé esos distintos tipos de ruinas, y sé que con eso el alma me está diciendo que ‘yo soy esas ruinas’. Mi contemplación casi erótica de las ruinas es una contemplación narcisista. Y si bien tiene su precio, esa autocontemplación es placentera aunque la visión sea triste. Me miro en el espejo y veo a alguien que no me gusta del todo, pero es alguien en quien puedo confiar. Lo mismo sucede con estas contemplaciones interiores: no importa si percibo un retrato feo, mientras sea auténtico.
    Claro que no sé hasta dónde mi alma es mía; más bien yo pertecezco al alma y esta alma no está, como señala más de un filósofo, necesariamente dentro de mí. Es simplemente algo que no conozco; el ‘yo’ no es otra cosa que una parte modificada, en función de cierta conciencia práctica, de un vasto mar que me trasciende y sin duda no me pertenece; un espécimen surgido, o emergente, de un vasto mar de ácidos nucleicos. Pero qué hay detrás, cuál es el impulso que se expresa mediante el ácido. Ese deseo, esa curiosidad, esa voracidad subyacente en las partículas materiales.
    No tengo, en verdad ya no tengo, curiosidad por conocer respuestas; hoy me basta con las preguntas —o ni siquiera necesito las preguntas. El discurso hoy ha tomado esta forma justamente por mis carencias, porque he vislumbrado durante unos instantes esos fragmentos de memoria, memoria del alma, y me he recordado por unos instantes, y el resto de mi vida, fuera de esos instantes, se vuelve, por el contraste, todavía más insustancial." 
 
    MARIO LEVRERO (Fragmento extraído de la novela ‘El discurso vacío’. Caballo de Troya (Ed. RHM), Madrid, 2007)

July 12, 2007

‘Personas desterradas’, por AGOTA KRISTOF

Agota Kristof“En la fábrica, toda la gente es agradable con nosotros. Nos sonríen, nos hablan, pero no entendemos nada. Aquí es donde empieza el desierto. Desierto social, desierto cultural. (…)
    Esperábamos algo al llegar aquí. No sabíamos qué esperábamos, pero ciertamente no era esto: jornadas de trabajo tristes, veladas silenciosas, esta vida solidificada, sin cambios, sin sorpresas, sin esperanza.
Desde un punto de vista puramente material vivimos un poquito mejor que antes. (…) Pero si tenemos en cuenta lo que hemos perdido, es evidente que lo pagamos demasiado caro. (…)
    Como explicarle, sin ofenderle, y con las pocas palabras que sé de francés, que su bello país no es más que un desierto para nosotros, los refugiados, un desierto que hemos atravesado para llegar a lo que se llama “integración”, “asimilación”. En ese momento, todavía no sé que algunos nunca lo lograrán.
    Dos de los nuestros han regresado a Hungría, a pesar de la pena de prisión que les espera. Otros dos, más jóvenes, solteros, se han ido más lejos, a Estados Unidos, a Canadá. Otros cuatro, más lejos aún: tan lejos como les ha sido posible ir, más allá de la gran frontera. Esas cuatro personas, que formaban parte de mis conocidos, se suicidaron durante los dos primeros años de nuestro exilio. Uno, con barbitúricos; otro, con gas, y dos con una soga. La más joven tenía 18 años. Se llamaba Gisèle.”
 
AGOTA KRISTOF, autora de ‘El gran cuaderno’
(De su autobiografía, titulada ‘La analfabeta’, en Ediciones Obelisco, Barcelona, 2006. Traducción: Juli Peradejordi) 

June 30, 2007

Sobre ‘Calle Feria’, de TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO

TOMÁS SANCHEZ SANTIAGO (Foto publicada en LA OPINIÓN DE ZAMORA)
CALLE FERIA
La obra es una fábula, una novela polifónica, que llega donde no ha querido asomarse la historia y trasciende el pequeño universo de esa zona comercial zamorana

(Artículo del periodista JESÚS HERNÁNDEZ, publicado en LA OPINIÓN DE ZAMORA el 25 de junio de 2007:)

    Una fábula que llega donde no ha querido asomarse la historia. Posiblemente, eso es. Contar, sobrepasada la anécdota, nunca fue cosa fácil. Y aquí, en "Calle Feria" (editorial Algaida), se da con creces. Una gran historia hecha con pequeñas historias, una novela polifónica. Es un gran relato (a veces, pura imaginación; a veces, realista) con vidas que palpitan. Tomás Sánchez Santiago, su autor, crea y recrea, en ese breve territorio urbano, con establecimientos que se caracterizan por agrupar a un comercio «de inmediata necesidad», la vida que fue y la existencia que pudo ser, y obtiene una excelente recepción crítica. ¿La novela de Zamora? Más, mucho más que todo eso. Con personajes que tuvieron identidad y vida propias, el profesor y poeta escribe una crónica que trasciende el pequeño universo y lo aparentemente sentimental -no hay nostalgia en la descripción, sino una sencilla reivindicación de lo humilde y auténtico-, y pone en pie, con la ayuda de tenderos, dependientes y viajantes, una trama.
    "Calle Feria" es una novela donde tiene su sitio una escritura brillante, donde la palabra posee frescura. Qué regusto: la voz exacta, sonora. Respira. Se escucha su latido… Por esos comercios tradicionales, familiares, pasaba la vida humilde: las gentes del barrio, de los pueblos. Y sus vecinos, que, en el buen tiempo, salían al serano. Los personajes, pues eso: una galería de oficios. Con sus nombres: auténticos y de los otros (figurados o así). Y, con esos seres de identidad supuesta, las personalidades que, un día "pasaron" por allí, por esa calle, como García Lorca, Rubio Sacristán, Delhy Tejero. La calle, una calle, puede ser un territorio inmenso. Y si se ha crecido en ella, más. Esa vía era un mundo. Ese barrio era mucho más que un mundo. En esas vidas sobrellevadas con dignidad, se mezclan realismo e imaginación. ¿A partes iguales? Eso solo lo sabe el autor.
    Sánchez Santiago inició la escritura de la obra de una manera premiosa: «Hace veinte años. Pero no nació con el destino de novela, sino de relato, que yo creí que se acababa en sí mismo. Después, de una manera extraña, fue creciendo para todas partes». Y llegó un momento, «no sé cuándo», que percibió esto: «aquello estaba llamado a ser una especie de microcosmos personal, que tenía que culminarse sin prisas». Y aparece, asimismo, el momento con la «necesidad instintiva de asegurar los fundamentos de la memoria». Pero es una fábula, y se equivoca quien lo lea de otra manera. El zamorano ha tratado «de alzar una épica para una modesta calle, con maravillosos vecinos y comerciantes, a los que me ha gustado investir de pequeños héroes».
    La narración se fue formando a sí misma. «Es como un polígono irregular». Con una gran complejidad de voces». Allí caben muchas cosas: el ensayo, la crítica cinematográfica, la receta… «A lo mejor es la única manera de percibir la cantidad de sensaciones que se guardan en una experiencia». Nunca pensó que esa escritura «acabaría siendo una novela. Se fue escurriendo entre los dedos lo que deseaba contar». La obra ganó «cierta autonomía, incluso en su estructura. Y, de pronto, me daba cuenta que un personaje y un relato entraban en el otro». O que una voz dominante aquí era una voz secundaria allí. «Y me di cuenta que la protagonista era la propia calle». Todo, lo inventado y lo real, estaba al servicio de ese espacio. «Detrás de eso hay una tradición».
    Tomás Sánchez cree que los fabuladores «tienen el deber de contar la historia que se quiere escamotear». Y quizá el primer origen de "Calle Feria" se halla en «la sensación que tuve alguna vez. hace muchísimos años, de estafa cuando quisieron contar a la gente de mi generación que Zamora era una ciudad inocua, donde no ocurría nada, se vivía bien y la existencia sucedía al margen. Y no hay ciudades inocuas. Me pareció que tenía que incluir esa clave» en la obra, más allá de «la exactitud». Porque también existe «la responsabilidad de la imaginación».
 
(La novela está recibiendo muy buenas críticas, como la de ANGEL L. PRIETO DE PAULA en el Babelia

May 29, 2007

Medio diario de junio, por LUIS MARIGÓMEZ

 
JUNIO

Día 2
Lirio
Café con Javier. Está todavía asombrado de la bronca con Rosa. No creía que fuera a ser tan fuerte. Hace tiempo que no entiendo nada. En un momento de la conversación se me ocurre una idea y la digo: parece que Rosa estuviera celosa. Me mira asombrado un momento y luego contesta que digo bobadas.
Duermo mal. Imagino a Rosa y Javier acariciándose mientras Marta, sentada encima de mí, ríe a carcajadas.

Día 5
Encuentro en Internet fotos de vulvas, hechas por una mujer. Dan miedo. No se ven los labios mayores y apenas queda un poco de vello. Están la abertura y los labios menores, con distintas formas, dentro de lo posible. Una tiene un anillo con una piedra negra brillante a la altura del clítoris. En las demás la diferencia es porque los labios son más o menos anchos, el hueco más o menos estrecho, hay un par abierto como alas de mariposa… Me siento un médico observando las gargantas o los oídos de un grupo de pacientes.

Día 6
Rosa encuentra en una maceta de la terraza el cadáver de un pájaro –¿un gorrión?– recién nacido, sin plumas, rosado y blanco.

Esta tarde, en un paseo por la playa, nos acercamos al agua por uno de los senderos de madera; al final, junto a la orilla, se vestía una mujer mayor que no esperaba compañía a esas horas. Tenía un cuerpo y un rostro vulgares, en los que no me habría fijado de no ser porque entre su piel ajada dejó sin querer al descubierto unos pechos delicados, pequeños, tersos, muy hermosos. Era difícil relacionarlos con el resto de ella, tan anodino.

Día 7
Junto al río. La orilla pajiza, seca. La nieve horizontal en el aire de las semillas de chopos y álamos. El agua, con manchas blancas, huele.

Paseo con Rosa y Marta al anochecer. Marta pregunta por el viaje a Italia. Salen el 17, van tres profesores, Rosa y otros dos varones. Dice sus nombres. Uno da Matemáticas y el otro Inglés. No conozco a ninguno de ellos. Van a ir a todas partes, que es la mejor manera de no ver ninguna, Venecia, Florencia, Siena, Pisa, Roma… Una semana. Está ilusionada. Dice que el grupo de chavales es muy bueno, y por eso se ha apuntado. Necesitaban una mujer. Nunca ha ido a excursiones escolares, y menos a esos viajes, tan expuestos a peligros por los excesos de los adolescentes. Estuvimos allí cuando nos casamos, y nos gustó mucho a los dos. Ahora va a ser muy distinto.
Marta ha empezado ya a ver ofertas para el viaje a Escocia. Salimos a primeros de agosto. Nos va a pillar una parte del Festival de Edimburgo. A ella le parece estupendo. A mi no me apetecen tanto las multitudes. Puede que veamos alguna actuación interesante, más de música o danza que de teatro, que en inglés nos va a resultar indigerible. Nos enseña fotos de una guía que ha comprado: montañas, lagos, verde, calles de Glasgow y Edimburgo… Todo precioso. Está muy ilusionada y no le importa encargarse de los preparativos. Así tiene algo que hacer y se olvida un rato de lo suyo.
    
Día 9
Epidemia de polillas. Sus alas pardas, con el envés blanco, su cuerpo enorme, monstruoso, su torpeza dentro de la casa, su batir, su zumbido, dan  asco.
Hablo con Marta por teléfono. Dice que podría trasladarme a su casa los días que Rosa esté fuera. No tiene por qué enterarse nadie. No quiero. Le contesto que ya lo hablaremos más despacio, que tengo que pensarlo. Al colgar, me entra una sensación de agobio.
Imagino las posibilidades de futuro con ella. Podríamos romper con todo y empezar a vivir juntos. Parece que ella no tiene mucho que ganar con Javier y mi relación con Rosa hace mucho que se parece a un túnel, un tubo oscuro, estrecho y largo que atravesamos con desgana, sin ver el final. ¿La quiero hasta ese punto? ¿Estoy tan desesperado con mi mujer? La segunda salida, la más sensata, es que dejemos de hacer el tonto y lo demás continúe como hasta ahora, vuelva Javier o no. Siempre habrá sido una experiencia agradable que, además, ha aumentado nuestra autoestima, ¿verdad? Una tercera posibilidad es que sigamos como hasta ahora, viéndonos de vez en cuando y guardando el secreto como un tesoro. Nadie pierde nada si todo va bien, aunque el vértigo tampoco va a desaparecer. Todavía queda una última opción: Rosa me deja y Marta no quiere volver a verme. ¡Por fin solo!
Habrá que ver qué ocurre a lo largo del tiempo para tomar una decisión, si estoy en condiciones de hacerlo.
    
Día 10
En la carretera. Apenas quedan parcelas verdes en los campos. El cereal está ya casi todo amarillo, con alguna mancha de espigas que se resisten a ser vencidas por el sol. Nacen girasoles; hojas verdes pegadas al suelo en hileras sobre tierras blancas. Álamos en su esplendor, tras soltar su semilla, con el juego opaco/brillante de sus hojas al viento.

Marta en Las Marías. Antes no quería venir nunca, le molestaban las incomodidades del campo. Hoy le parece todo estupendo. Después de comer, mientras toma el sol en el patio, avisa de la escena que ocurre: entra un lagarto verdinegro, por debajo de la puerta de afuera, corriendo. Tiene la cabeza azul. Los libros dicen que entonces es un macho. Se para en mitad del patio. Tras él va una comadreja, que cruza también la puerta, pero sólo unos centímetros,  se para, se levanta sobre sus patas traseras y mira todo con sus ojos pequeños, negros y brillantes, como dos bolitas de mica; sale a protegerse tras la puerta. Vemos sus patas. El lagarto sigue sin moverse, respira con fuerza, se nota el movimiento de sus pulmones junto a las patas delanteras. Está agotado. La comadreja, con su aspecto tan simpático, entra un par de veces más. Tiene a su presa muy cerca, pero no se atreve a lanzarse a ella. Al final marcha de vacío. El lagarto, al cabo de un rato, cuando ya ha descansado, también desaparece. Nunca habíamos visto una comadreja aquí.
Se ha ido la familia de carboneros comunes. Hay pájaros por todas partes, se oyen sus cantos, pero no están tan cerca como el otro día. La mancha amarilla, fugaz, de una oropéndola entre los robles
    
Día 13
Anoche había luna llena, su luz blanca, como un chorro, entraba por la ventana del estudio, al este, y ocupaba un rectángulo deformado en el suelo del cuarto, iluminándolo con su pátina lechosa.

Encuentro casual con Javier y Teresa. Un juego del destino. Ahora casi siempre que salimos vamos con Marta, pero hoy estaba cansada y prefirió quedarse en casa. Era imposible hacer como que no los habíamos visto; casi nos chocamos con ellos. Javier nos obliga a sentarnos en una terraza a tomar una cerveza. Teresa, muy guapa, ya bronceada, apenas habla. Rosa, con furia contenida, mira a todos y tampoco ayuda a levantar una conversación. Hablamos de las vacaciones. Ellos quieren ir a Londres, parece que hay unos conciertos que le interesan mucho a Javier y Teresa nunca ha estado allí. Nos despedimos al cabo de poco tiempo; a Rosa le duele la cabeza. Ellos se quedan tomando el fresco.
Pienso en la propuesta de Marta del otro día. Hoy no me parece tan mal. No me voy a trasladar con ella la semana que Rosa no esté, pero a lo mejor está bien pasar toda la noche juntos alguna vez. No lo hemos hecho nunca y no sé si habrá otra ocasión para que eso suceda. A la vez, me entra una sensación de pánico cuando se me ocurre que puede que Rosa, a la vuelta del viaje, decida que su aventura pase a mayores y me abandone. Apenas duermo.
    
Día 15
Algunos magnolios han echado flores, blancas, olorosas; son los que están en jardines cuidados, regados, bien orientados y protegidos. Otros apenas se mantienen en pie en algunas plazas y casi no tienen fuerzas para sacar hojas nuevas mientras pierden las viejas, que caen, amarillas, acartonadas.

Hay temporadas en las que aparecen fotos de muertos en los periódicos cada día, a veces más de una en el mismo ejemplar. Esta es particularmente horrible. Viene en portada. Una mano sale de unos escombros tras un terremoto. La piel de los dedos empieza a arrugarse, las uñas oscurecen. El antebrazo delgado y la manga azul claro de una camisa salen de la tierra. Un poco más arriba, cabello negro, largo, sin cabeza. Todavía unos dedos que se cierran en el borde superior. Bajo la mano, una viga de madera con manchas de sangre. Piedras.
Quizá debería dejar ya la colección.

“Se puede sentir una obligación de mirar fotografías que registran grandes crueldades y crímenes. Se debería sentir la obligación de pensar en lo que implica mirarlas, en la capacidad efectiva de asimilar lo que muestran. (…) La mayor parte de las representaciones de cuerpos atormentados y mutilados incitan, en efecto, interés lascivo.”
                    Susan Sontag (’Ante el dolor de los demás’)
 
Foto: Gabriel Villamil (El Norte de Castilla)
    LUIS MARIGÓMEZ (Fragmento extraído de ‘A través’, su nueva novela)
 


April 25, 2007

El milagro de VIRGINIA


En la imagen, VIRGINIA con su hija Sofía. 

February 10, 2007

‘Escribir’, por ISABEL COBO

    Mi abuelo solía llevar un sombrero gris, y continuamente escribía en un cuaderno de espiral y tapas azules con el bolígrafo Parker que le había regalado mi madre.
    Digo continuamente porque de alguna manera era como si estuviera escribiendo siempre: cuando leía, cuando conversaba, cuando daba un paseo con sus prismáticos colgados en bandolera; cuando nos miraba a los nietos mientras jugábamos o contemplaba embelesado el paisaje.
    No resultaba difícil identificar el momento preciso en el que mi abuelo parecía sentirse embargado por una honda impresión. Aparentemente seguía hablando, o mirando, o paseando, pero un leve gesto engañosamente distraído dejaba traslucir en su expresión que deseaba captar algo en todos sus detalles, y retenerlo, aunque no echara mano inmediatamente del bolígrafo.
    Escribir. Entonces todavía no comprendes qué es eso que es escribir. No sabes que escribir también es no hablar. Es callarse. Es gritar. O conmoverse. Sin hacer ruido. 
    ISABEL COBO (De la novela ‘Utilidades de las casas’, en Caballo de Troya, 2007) 

December 10, 2006

MARÍA JOSÉ GIL BONMATÍ sobre LOLITA BOSCH

 Lolita Bosch

"A través de los fragmentos de un álbum de recuerdos, de algunos gestos aparentemente escogidos por el azar de la memoria, a través de palabras y frases prestadas cuando las propias se vuelven escasas, la protagonista irá desgranando su relato con la voz firme de quien quiere saber, pero con el tono vacilante de quien siente que intentar explicar algunas cosas es traicionarlas". 

Me gustan las críticas de María José Gil Bonmatí, a quien ha fichado la revista de literatura (digital) Kiliedro (donde tiene una sección titulada ‘Los libros que nos cuentan’). Cada vez que MJ Gil recomienda una novela es por algo. La cita anterior pertenece a una reflexión suya, publicada en el suplemento Caballo Verde, sobre ‘La persona que fuimos’ (Mondadori), un libro de Lolita Bosch:

     No resulta fácil hoy por hoy –aunque, soy consciente, haría falta– dibujar un mapa de las corrientes narrativas por las que transitan los autores jóvenes que cada día surgen, y con mayor o menor eco, y necesidad de tenerlo, se suman al confuso panorama literario. Sin embargo, creo que es posible, y que ayuda a orientarse, trazar una frontera entre dos tipos de escritores o intenciones narrativas: por un lado, aquellos que piensan que tienen algo que contar, y, por otro, aquellos que desconfían de que lo que nos ocurre –y de lo que se alimenta la literatura– pueda realmente ser contado. Sin duda, Lolita Bosch, recientemente aparecida en el panorama literario con el extraño aroma de sus Tres historias europeas (Caballo de Troya, 2005) y que acaba de publicar la también extrañamente conmovedora novela corta La persona que fuimos, pertenece a ese territorio de los que, desconfiados tanto del mundo que nos cuentan como de su propia mirada sobre él, se asoman con perplejidad a una realidad que necesitan explicarse.

    La persona que fuimos, hermoso título que apunta en la doble dirección de lo que el tiempo –y no siempre nosotros– va dejándonos atrás y, de otra parte, de lo que hemos sido alguna vez –y tampoco siempre nosotros– con alguien, cuenta una de esas historias de amor que intenta terminarse aun cuando ya está terminada. Y veo que acabo de decir «una de esas historias» como si hubiera otras, y me corrijo, porque, en realidad, de lo que habla la protagonista de La persona que fuimos –y resuena inevitablemente en las que los lectores podemos haber sido– es precisamente de la necesidad de entender, en medio de las contradicciones que dibujan nuestros miedos y caprichos, cómo, cuándo y por qué dejamos de ser esa ‘persona que fuimos’.

    Una llamada, al cabo de cinco años, hecha con la determinación de quien ha aprendido en ese tiempo que, para poder olvidar, es necesario no olvidar primero, es el resorte para que la protagonista empiece a contarnos ⎯y a contarse⎯ su historia con G. O lo que es lo mismo, su historia sin G. A través de los fragmentos de un álbum de recuerdos, de algunos gestos aparentemente escogidos por el azar de la memoria, a través de palabras y frases prestadas cuando las propias se vuelven escasas, la protagonista irá desgranando su relato con la voz firme de quien quiere saber, pero con el tono vacilante de quien siente que intentar explicar algunas cosas es traicionarlas. Quizás por eso, más que contar, en el sentido anecdótico del término, lo que el relato de Lolita Bosch consigue, con una eficacia que resulta sorprendente, es hacernos pisar las huellas de un daño que, bien ganado y bien sufrido, y ahora ya, por fin, casi homenajeado con esta despedida, hace diana en el sentimiento cómplice de que podría haber sido o llegar a ser el nuestro.


    MARÍA JOSÉ GIL BONMATÍ






















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