Isla Kokotero

May 11, 2009

El miércoles, 13 de mayo… OLVIDO GARCÍA VALDÉS en SDP

 

Los soperos entrevistan el miércoles a OLVIDO.
OLE y… olé!

~

December 21, 2008

Con OLVIDO GARCÍA VALDÉS en la Fundación Segundo y Santiago Montes

 

   ‘Esa polilla que delante de mi revolotea’, el libro que recoge las poesías completas de Olvido García Valdés, se presentó el pasado viernes por la tarde en Valladolid, dentro del programa de actividades de la Fundación Segundo y Santiago Montes. En el acto, la autora estuvo acompañada por la también poeta Eloísa Otero.
   El libro, cuyo título está sacado de un poema de ‘Caza nocturna’ contiene los cinco libros publicados hasta ahora por la escritora nacida en Asturias, residente en Toledo y con vínculos familiares en Valladolid. Los dos primeros, ‘El tercer jardín’ y ‘Exposición’ aparecen reunidos bajo el título ‘La caída de Ícaro’. Libros que, según su autora, «han cogido poso» y que no se dejaron manipular cuando ella fantaseó con la posibilidad de darles un orden distinto, al plantearse la posibilidad de editar su obra completa. Con todo, una vez reunidos, le mostraron su unidad.
    «Tengo la sensación de que es unitario. Que en realidad he estado un poco siempre en lo mismo. Los alemanes emplean mucho el término lírico. No se dicen poetas sino ‘poetas líricos’ y yo me veo así. Hay como un ensimismamiento en mi poesía. Y al mismo tiempo un mirar el mundo con los ojos muy abiertos», afirmaba García Valdés poco después de la salida a las librerías del volumen publicado por Galaxia Gutenberg.

http://islakokotero.blogsome.com/images/2-olvido.jpg

(Las fotos son de Juan Rafael)
— - —
‘ESA POLILLA QUE DELANTE DE MI REVOLOTEA’ / OLVIDO GARCÍA VALDÉS
NOTAS PARA LA PRESENTACIÓN (Por ELOÍSA OTERO)

El cuartito
Hay un poema de Olvido que siempre me gustó especialmente, desde que lo leí hará 17 ó 18 años, y que curiosamente no he encontrado recogido en este volumen. Pertenece a Exposición, uno de sus primeros libros, y dice así:

La mujer entra en el cuartito a oscuras,
conoce al tacto los objetos, sabe,
sonríe al salir, con un tarro
en las manos. Es una casa
de pintura agrietada. Sólo veo
la fachada de atrás, ese pequeño
cuarto que ahora queda a oscuras
y al que la mujer entra.
Este poema, para mí, resume de alguna forma lo que es la poesía, y la escritura. Un espacio como el misterioso cuartito que dibuja Olvido García Valdés en ese poema, con entrada y salida.
Un cuartito al que la persona accede y no hace falta luz, ni que los de afuera sepan lo que ocurre dentro. Un espacio propio del que se puede salir sonriendo, con algo en las manos, y al que se puede volver a entrar…. y cerrar la puerta, sin tener que dar explicaciones.
La poesía abre ese tipo de puertas. Pero… ¿qué se cuece ahí?

Por aquel entonces, cuando leí ese poema, le preguntaban a Olvido en una entrevista que desde cuándo escribía:
“Escribo desde pequeña —respondía ella—, desde que tenía trece años, que es cuando los adolescentes empiezan a escribir cuadernos. Además me gustan mucho y los colecciono, y la poesía se convierte en mi forma personal de expresar lo que pienso”.

Escribir. Explorar el pensamiento. Expresar lo que piensas. Encontrar un lugar para existir, para ser. El problema que supone conocerse a uno mismo. Abrir la otra puerta, la puerta de atrás.

Encuentro en los poemas de Olvido una defensa de la individualidad como forma de conocimiento personal, que a la vez es conocimiento del mundo, y que te aisla, a la vez que conduce a explorar otras vías de comunicación con los otros.
“Conocerse a sí mismo es conocer el mundo, y es también, paradójicamente, una forma de exilio del mundo”. (Ana Mendieta)

Me reconozco en la poesía de Olvido. Y eso es algo que me gusta, y que no me gusta. Que resulta tan inquietante como mirar las fotografías de una vida, de la propia vida.
‘Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos’ (como titula John Berger uno de sus libros)
Hay libros, hay poemas, que te impregnan. Se depositan en ti, una vez leídos, para siempre. A lo largo de la vida, muchas veces, recordarás esos versos, su voz, el tono… Y volverás a ese libro, o a ese autor, buscando la página, buscando esa imagen…
Hay hilos invisibles entre los autores, entre los libros y los textos de los que uno se impregna. “Escribir es estar atento a la manera en que vivimos”, dice Peter Handke.

El paisaje, el bosque
“Ser niño aquí, en un paisaje inmóvil
ante el tiempo”
Hay muchos mundos en los poemas de Olvido.
Entre ellos, uno que tiene que ver con la naturaleza (el bosque, el paisaje), con la observación y descripción de lo pequeño…
Y otro, más allá, infinito, el mundo del pensamiento como territorio de la posibilidad…
En el fondo, mundos de soledad y a la vez de libertad radicales.

“Es verdad lo que digo, cada
palabra dice del poema la lógica
del poema. Condición
de real al margen de lo real.
Lo real dice yo siempre en el poema,
miente nunca, así la lógica”
Ella mira con deseo, todo. Observa. Le interesa mucho la creación, los procesos de creación de los demás. Le interesa ese estímulo.

Me resulta inevitable asociar la obra del Olvido al bosque. El bosque como una metáfora del mundo.
"fulgor de los espinos y el musgo, casa
no hay para nadie, en los bosques
moramos"
El bosque puede ser un medio muy hostil, a no ser que lo conozcas bien.
Pienso en Olvido como en la dama del bosque. Habita en una casita a la que a mí me costaría mucho llegar si no me condujera ella de la mano.

Me recordaba Víctor M. Díez una conferencia que dio Olvido en la Universidad de León, en la que ella hablaba de que el paisaje es una creación cultural, de que el paisaje no existe, sino que es algo que creamos, algo a lo que le ponemos un marco…
y me recordaba la expresión de “realismo alucinado” que Olvido había usado quizá entonces, para hablar de su poesía:
“Hay en su escritura una mirada sobre lo real, muy centrada, muy paisajista, aunque Olvido le va quitando capas a ese paisaje, hasta abstraerlo”.

Hay cosas aparentemente contradictorias en la poesía de Olvido.
Por un lado, la desolación, la soledad radical, una soledad sentida, pero también buscada, como territorio, para poder ser uno mismo.
Una soledad que contrasta, y mucho, con esa especie de vocación, de un estar por lo colectivo, que también tiene Olvido.

“Si te aíslas te pudres…” (dice en los últimos poemas)                                                    

O:
para que no se pudra,
la parte del árbol que estuvo en la tierra
ha de tocar en la pared más húmeda
que en la viga circule
de abajo arriba
la humedad
Hay una búsqueda (de una motivación, de una expresión), hay una dureza, y una reivindicación de otra sensibilidad y de reconocimiento (pero no de reconocimiento propio, sino de un reconocimiento de la diferencia, de otra forma de estar, de ser, de hablar, de conocer…).
 
El yo del poema se coloca a veces en un lugar de marginalidad, habla desde lo que parece un rincón oscuro, desde un acurrucarse en lo oscuro, que en el fondo es una defensa de la individualidad, de la libertad personal (la tuya y la del ser amado, por ejemplo),
La radicalidad está ahí, en el no sometimiento…
La única forma de querer, de amar (:consiste en dejar ser, y en que te dejen ser), y eso conduce a la soledad, al desasimiento… pero también a la búsqueda de otras formas de comunicación, y de diálogo.
“Uno de los móviles de la poesía arraiga en lo amoroso, pero otro tiene su raíz en la violencia, en alguna clase de rabia o intemperancia. Ambas raíces alimentan lo político”, dice Olvido, y cita a Emily Dickinson, César Vallejo, Cernuda, Rosalía de Castro, como autores en los que ambos orígenes son manifiestos.
“Un poeta, una poeta, es siempre un animal solitario”, apunta también Olvido. “Quizá todos sus rasgos deban sintetizarse en ese de la singularidad. Y es, sin embargo, un animal solitario que encuentra su sustento y la posibilidad misma de su existencia en el diálogo que mantiene con otros que han sido, que son como él”.

Olvido García Valdés habla en sus libros con algunos artistas, o con los amigos y los seres queridos. Habla también con desconocidos, contigo y conmigo, con vosotros, e incluso con los muertos. Esto último se me quedó grabado cuando lo soltó en una entrevista que le hice hace años, y ahora lo he encontrado en esta última parte del libro, dedicada a la escritura.
“El poema, como el paisaje, es lugar donde se nos permite hablar con los muertos; también donde se nos permite sentir el dolor. Ambos se traman de ‘duración’, el tiempo ensimismado en la contemplación de la cosa perdida.“
Y ese habla se produce de tal forma que podemos adueñarnos de ella, hacerla nuestra, cada uno de nosotros…

¿Por qué? ¿quién habla en estos poemas?

“El arte consuela”, dice Olvido.
Y el arte, en este caso, puede ser la escritura, el ejercicio y el proceso de la escritura.
No el resultado final, ni éxito, ni los hallazgos, sino la tentativa, el tanteo, la exploración, el fracaso….
Una escritura en la que se despoja lo vivido, lo soñado, lo recordado, lo percibido…. se despoja buscando lo esencial,
y donde el poema se convierte en «un lugar raro en que se guarda la vida»,

Hay muchas cosas que decir de la poesía de Olvido.
El autorretrato, por ejemplo…
cómo las arrugas, las circunvoluciones del tiempo, de la vida… van quedando inscritas… Aquí se cuenta el mundo desde la perspectiva de que el tiempo pasa… desde la postura política de que no hay que renunciar al paso del tiempo…

Pienso que la poesía, como todo arte, es depositaria de una parte importante del “yo” común del ser humano, una especie de “yo” disgregado; que nos nutre de un pensamiento y una emoción estética generados a partir del lenguaje, que nos permite ser otro, ser otros, ser con otros, ser a pesar de lo que somos, ser al margen de uno mismo, al margen de nuestra relación con otros.
Hay algo misterioso en la poesía, y tiene que ver con el enigma y la magia del lenguaje, capaz de construir pensamiento y capaz, por tanto, de actuar sobre la realidad.

Los poemas contienen una biografía, sí, pero no es precisamente la del autor, la del poeta, cuya vida, en general, no suele ajustarse a sus obras.
Fue Octavio Paz quien dijo eso de que "los poetas no tienen biografía; su obra es una biografía", aunque en el caso de Fernando Pessoa, puntualizó: "Nada en su vida es sorprendente, nada excepto sus poemas".

La literatura es ficción, pero hay quien defiende, como Gamoneda, que la poesía no es literatura, en el sentido de que no es ficción, sino que es, construye, contiene una realidad en sí misma.
Sabemos que la poesía puede ser música, reflexión, descubrimiento, arte de la memoria, exploración del inconsciente, revelación… pero la poesía sobre todo es relato que da cuenta de la vida, y de una forma muy especial, generando pensamiento y emoción y un placer estético a partir del lenguaje. Hay una extraña verdad en la poesía, sí. Y una misteriosa alquimia.

Para Paul Valéry, “la grandeza de los poetas consiste en captar intensamente con sus palabras lo que no han conseguido entrever sino débilmente con su espíritu”.

 “Yo no sé lo que escribo hasta que no me lo dicen mis propias palabras”, subraya Antonio Gamoneda. O también: “El poema dice lo que no podría ser dicho de otra manera”.

“(…) El escritor que lleva un diario íntimo anota en él lo que sabe.
En el poema anota lo que no sabe“, escribe por su parte Adam Zagajewski, contradiciendo una vez más a Wittgenstein (“de lo que no se sabe, lo mejor es no hablar“).

Olvido García Valdés apunta algo más y aún más enigmático: “El arte lo sabe todo del cuerpo del artista, por eso algunos poemas dicen cosas que tal vez quien los escribió no sabía”.

Y esto me lleva a una frase que me apuntó el amigo Miguel Marinas, que podría ser de Berger: “Nuestros cuerpos se dijeron cosas que nosotros mismos no sabíamos“.

¿Quién habla en realidad en un poema? ¿A quién le pertenece esa voz y su relato?
Planteé esta pregunta a algunos amigos escritores, y entre sus respuestas, hubo una que me gustó especialmente, la de la poeta leonesa Susana Barragués:

“Chantal Maillard defiende que hay tres vidas paralelas, la real, la del arte y la de la interpretación del arte. Igual desarrollamos psicologías paralelas también para cada lado. (…) La verdad que el tema da para mucho. Pensar en uno mismo, como hace el poeta, es como hacer ensayos de materia en un acelerador de partículas: se trata de estrellar el átomo a gran velocidad contra una pared para ver qué sale de su ruptura: neutrones, quarks…etc. Es decir, conocer algo a base de darle golpes y romperlo, conocer la nuez golpeándola contra una piedra. Y creer después que los trozos rotos, las partes, son la nuez. (Nunca el todo es igual a la suma de las partes, porque en la asociación de partes surgen propiedades emergentes. Ley que se rompe cuando hablamos del infinito, claro.)”.

La poesía da cuenta de la vida
Se lo escuché decir así a Miguel Casado y es la respuesta más precisa y escueta que he encontrado a la pregunta de por qué es importante la poesía.
Pero eso no significa en absoluto que sea un reflejo de la realidad. “No, se trata de otra cosa: el arte crece de la más profunda admiración al mundo, visible e invisible”. (Adam Zagajewski).

Mguel Casado: “Todo lenguaje poético, tanto en sentido amplio como en el más estricto de lo poético, es en el fondo un pensar. La esencia poética del pensar guarda el reino de la verdad del ser."
El arte, la poesía, nos proponen mirar hacia dentro de nosotros mismos, e incluso nos permiten convivir malamante con varios "yos", algunos desconocidos hasta para nosotros mismos, en cuanto que “yos" posibles.

A este respecto Víctor M. Díez me aportó una cita interesante de Gilles Deleuze:
“Decir algo en nombre propio es muy curioso; porque no es en absoluto en el momento en que uno se toma por un yo, una persona o un sujeto, cuando se habla en su nombre. Al contrario, un individuo adquiere un verdadero nombre propio como consecuencia del más severo ejercicio de despersonalización, cuando se abre a las multiplicidades que le atraviesan de parte a parte, a las intensidades que le recorren”.

También el poeta Miguel Marinas aportó una reflexión a este tema:
“hay un yo que se cree autor de lo que hace
y por eso también cuando escribe piensa que es el motor de su obra
pero (oh pero)
resulta que hace tiempo que el yo no es el que manda en casa
y resulta que cuando escribe o canta poesía hay otro que le trae versos, canciones, palabras que el primer yo, supuestamente omnipotente no reconoce, le sorprenden, le indican que no es el yo “jicho de la película”.
o dicho de otro modo:
uno es el sujeto del enunciado (el yo escrito en los poemas) y otro es el sujeto de la enunciación (el que no ceja de dar señales de sí, el sujeto de lo inconsciente, ese pulso que golpea las tinieblas)”.

Y aquí viene una cita de Lacan:
“qué se dice, se oculta en lo que se dice cuando se escucha”

Sin embargo, como escribe Botho Strauss, “No oímos bien nuestra propia voz. Para nuestro oído es como si nunca saliera por completo al exterior. Pero percibimos la voz de otra persona como auténtica expresión, como algo externo y como signo de su libertad original. Dependemos de que nos oigan”.

El territorio de la posibilidad
Creo que la poesía nos ayuda a vivir, porque nos ayuda a ser “otro”, como decía Rimbaud, un “otro” que sólo puede existir en el poema, que nos ayuda a escucharnos "en" otro, a ser "en" otro.
Cuando nos reconocemos en la poesía, nos vemos en ella como somos, y como fuimos. Vemos hasta cómo podríamos llegar a ser, como utopía.
(Y es que la poesía es, también, un territorio para la posibilidad)

Advierte Juan Carlos Mestre: “El yo soy otro del impaciente Rimbaud es hoy la identidad del soy judío, soy inmigrante, soy mujer, soy marxista, soy…, soy la discrepancia que frente al pensamiento de las pirámides asume la identificación con todas las formas sagradas de entender el derecho a la diferencia humana. Y esa es la primera utopía del poema, la posibilidad de ser y devenir en otro frente al pensamiento único de los discursos de orden, de los lenguajes normalizados por la gramática del poder y la vergonzante herencia intelectual  de  su recompensa: la traición a la idea de la justicia, la piedad y los sueños”.

Hay una escena maravillosa en la película ‘El cartero y Pablo Neruda’, basada en el libro de Antonio Skarmeta, y es cuando el cartero del pueblo italiano en el que se ha refugiado Neruda, un hombre bastante inculto y analfabeto, consigue encandilar a su amada gracias a los poemas que le escribe, y que con toda naturalidad hace pasar por suyos, aunque son de Neruda. Cuando el poeta le reprocha esto al cartero, él le responde: “La poesía no es de quien la escribe, sino de quien la necesita”.

Como dijo Beckett, “¿Qué importa quién habla?, alguien ha dicho qué importa quién habla… ”
y en esta indiferencia, Michel Foucault reconoció uno de los principios éticos fundamentales de la escritura contemporánea.

Por que, al final, no es precisamente el poeta quien habla, sino el poema.

Y quepan aquí unos versos del poeta gallego Méndez Ferrín:
Muchas veces me pregunté eso:
¿Quién yo soy?
Y la respuesta sólo fueron tachaduras.
Pues aquí, en este libro (‘Esa polilla que delante de mí revolotea’) está lo que ha quedado después de las tachaduras de Olvido. Aquí está la respuesta a esa pregunta que nos hacemos o nos hemos hecho todos alguna vez: ¿Quién soy yo?.

El alma y el cuerpo
En el único texto que Miguel Casado ha publicado sobre Olvido (en Archivos, Lecturas, 1988-2003), compara de alguna forma sus poemas con el cine. Por la manera en que están construidos, “mediante el montaje de pequeñas piezas que no se organizan de acuerdo con una lógica narrativa”, dice Miguel.

El cine es el arte de la elipsis. Y los poemas de Olvido también. En ellos es muy importante lo que no se dice, lo que no está, lo que no aparece.

“Mas que contarlas, el cine mira las historias”, anota Miguel. “Pues contar implica introducir una trama de sentido que dispone y jerarquiza el tiempo en hechos y argumentos; mirar, en cambio, es una actitud que no interfiere en el fluir de la vida propia de las cosas”.

Recuerda Miguel Casado que el montaje, que en el cine es un instrumento técnico forzoso, en los poemas de Olvido se desplaza para hacerse escritura.
Así, el montaje de fragmentos “sirve a un modo propio de moverse el pensamiento, trata de ofrecerle una nueva articulación con que formularse. (sigo citando a Miguel). Lo que se monta no son fragmentos de historia, sino de un curso indistinto de vida: lugares, voces, ideas, sueños, sensaciones, pinturas, memoria…. Es un análisis existencial inclemente, que mira siempre hacia fuera y habla siempre de dentro, desde dentro. (…) Están tomados los datos del fluir de lo real, pero su aguda nitidez los hace absolutos, los individualiza, con una entrega que se traspasa de tiempo”.

Y cita Miguel aquí algo que proponía el personaje de Pierrot, el loco, en la película de Godard: “Se trata de no describir la vida de la gente, sino sólo la vida. La vida a secas. Lo que hay entre la gente, el espacio, los sonidos, los colores”.

Describir la vida. Sólo la vida, a secas.
“En Olvido García Valdés, lo poético es la temperatura de la palabra capaz de obtener esa síntesis: un pensar sensorial, una percepción despojada: es la misma síntesis del alma y el cuerpo en una sola materia (…)”.
El alma y el cuerpo.
Me quedo con esta frase: “Lo poético es la misma síntesis del alma y el cuerpo en una sola materia”.

Y termino con un pequeño poema de Olvido, del libro ‘Y todos estábamos vivos’:
 “entre el corazón y la tela
que envuelve el corazón
en el sueño profundo
sin imagen ni sueños
amodorraditos en aquel rinconcito
protéjame esto, proteja esto a quien lo expone”.

(Eloísa Otero. Valladolid, 19 de diciembre de 2008)
Olvido García Valdés en la Fundación Montes (diciembre 2008)
(Olvido García Valdés,
durante la presentación del libro en la Fundación Montes)

December 15, 2008

Un pequeño poema de OLVIDO GARCÍA VALDÉS con una imagen de MANUEL MARTÍN

 Una fotografía de Manuel Martín en el libro 'León Palimpsesto'

fulgor de los espinos y el musgo, casa
no hay para nadie, en los bosques
moramos

OLVIDO GARCÍA VALDÉS (Del ojo al hueso)

November 13, 2008

OLVIDO GARCÍA VALDÉS, en el telar

 Caricatura de Olvido García Valdés, por Pablo García

Olvido García Valdés, en el telar

Un artículo de LUIS MUÑIZ en La Nueva España sobre
‘Esa polilla que delante de mí revolotea’,
el libro que recoge la obra poética reunida
de OLVIDO GARCÍA VALDÉS.

La caricatura es de Pablo García.

November 9, 2008

Crítica poética y contracrítica: OLVIDO GARCÍA VALDÉS

 Olvido García Valdés

El colectivo Addison de Witt aborda en el blog (haz click:) Crítica poética y contracrítica el último libro de OLVIDO GARCÍA VALDÉS, Esa polilla que delante de mí revolotea, en el que la poeta asturiana reúne prácticamente toda su obra poética, además de algunos textos inéditos y un apartado de reflexiones sobre la escritura y la poesía.

November 2, 2008

Sobre “la imagen del arte”, por OLVIDO GARCÍA VALDÉS, con un cuento de HERMANN HESSE

 Una obra de Eva Hesse, 'Vinculum II', 1969

   "Representar el espacio, ocupar un espacio. En un breve relato cuenta Hesse cómo un condenado a muerte entretiene su espera dibujando en la pared de su celda un pequeño paisaje: las casas, un túnel por el que justo va a entrar un trenecillo cuya máquina humea, los árboles frondosos y su sombra a la orilla del río… Cuando el carcelero viene a buscarlo, el hombre le pide que le deje un momento arreglar aún algo en el dibujo y, de modo imprevisible, sube entonces con un saltito al diminuto tren, que imparable continúa su marcha. El carcelero, atónito, contempla cómo el tren va entrando en el túnel, ya sólo se ve la cola y el humo que la envuelve, ya sólo humo, ya nada.

   Se podría proponer este relato como imagen del arte. No como mera metáfora de una evasión que nos permite no enfrentar los problemas del mundo, sino como mecanismo que potencia la libertad, como irrealidad que haciéndose real se escapa hacia otro sitio."

    OLVIDO GARCÍA VALDÉS (Fragmento inicial de la conferencia ‘Vivo enfrente del bosque: espacios de una imagen’, sobre Remedios Varo. Huerga & Fierro Editores. Madrid, 1999)

October 18, 2008

OLVIDO GARCÍA VALDÉS, una poeta a ras del suelo

olvido García Valdés en una foto de Mónica Patxot
UNA POETA A RAS DEL SUELO

La asturiana Olvido García Valdés publica
‘Esa polilla que delante de mí revolotea’,
un volumen que reúne toda su poesía


Por PAULA CORROTO
Entrevista publicada en Público.es 16/10/2008 21:46

La poeta Olvido García Valdés (Santianes de Pravia, Asturias, 1950) tiene un rostro relajado, acogedor, que acompaña a una mirada que no rehúye otros ojos. García Valdés mira de frente, a lo material, a lo que existe y no es ningún tipo de ensoñación etérea.

Y así también es su poesía: una mirada frontal hacia la cotidianidad. "Olvido es una poeta mayor que construye una forma de la elegía a lo menor", escribe Eduardo Milán en el prólogo de Esa polilla que delante de mí revolotea. Poesía reunida (1982-2008), volumen que por primera vez recoge toda su obra y que acaba de editar Galaxia Gutenberg. Y ella no lo niega. Al contrario: "Por la tradición, parece que por un lado están los grandes temas y luego los que están a ras de tierra. Para mí, los asuntos trascendentales son los que están a ras del suelo". ¿Por alguna razón? "Porque eso es la vida y es donde estás. Lo cotidiano es lo que da sentido a todo", añade.

En este sentido realista con ligeros toques carverianos e incluso del cineasta Alfred Hitchcock —García Valdés es una apasionada de la literatura y el cine norteamericanos—, una de las temáticas que sobrevuelan en los cinco poemarios recogidos en el volumen —La caída de Ícaro; Exposición; ella, los pájaros; Del ojo al hueso; Y todos estábamos vivos— es la enfermedad. Pero no entendida como una recreación en el dolor, sino como "una forma de adentrarnos en nosotros mismos, ya que con la enfermedad se alcanza una relación con el cuerpo mucho más íntima", argumenta.

Precisión poética

Lectora voraz de los escritores naturalistas del XIX, García Valdés reconoce que han sido éstos quienes le han enseñado "la precisión, la atención en la mirada, la desnudez en la mirada". También se detiene en filósofos como María Zambrano para explicar su concepción de la poesía: "Cuando hablo de la soledad, me refiero a que el poeta no crea, sino que trabaja sobre lo que ocurre, y lo que ocurre es que estamos solos, y así vamos a estar siempre". Por muchas redes sociales que existan o por muchos nombres que tengas apuntados en tu agenda del móvil. "Yo tengo un gran sentido de lo colectivo y soy muy sociable, pero eso no tiene nada que ver con el hecho de que en realidad estemos solos", apostilla.

La adolescencia es donde uno suele percibir por primera vez esta soledad, entiende García Valdés. "De ahí que te pongas a escribir, para agarrarte a algo. Por eso también llegas a la poesía. No lo haces porque leas a otros poetas, sino porque la necesitas en tu vida como compañía", señala. En el libro que reúne toda su obra también se encuentran algunas notas escritas muchas veces en los márgenes de los poemas. Son reflexiones que describen muy bien la arquitectura que tienen sus composiciones. Uno de sus pilares es el de la transparencia, la verdad —muy ligado a toda esa poesía a ras del suelo—. Es una poeta que huye del artificio, como busca a toda costa la quietud y asir lo que se nos escapa de la vida.

Poesía de premio

"Es que las cosas no son ni blanco ni negro y, a pesar de que esa cosa del mundo es totalmente real, también hay una sensación de irrealidad en la vida, que intento poner en orden", reflexiona.

Olvido García Valdés ganó el año pasado el Premio Nacional de Poesía con Y todos estábamos vivos. "Me sentí abrumada, no pensaba que iba a tener tanto eco", cuenta ahora. Pero lo tuvo y visibilizó a una poeta con gesto relajado que mira de frente a la vida. Como su poesía.

Un acompañamiento del dolor

Por CARLOS PARDO

Olvido García Valdés es sobre todo un ritmo, una manera muy peculiar de demorar el sentido de la frase de un verso a otro, de pasearnos por la extrañeza de la realidad sin que el poema desemboque en una conclusión. Por eso causa perplejidad que una autora de aventura tan personal sea una de nuestras poetas más leídas.

El vaivén de las modas la ha convertido hoy en referente de la experimentación poética, aunque en su caso, la conquista del centro venga acompañada de incomodidad y alergia al espectáculo. La misma incomodidad que da a sus versos esa aspereza y esa intimidad con lo pequeño. Esa polilla que delante de mí revolotea. Poesía reunida (1982-2008), muestra que, desde el temprano La caída de Ícaro hasta Y todos estábamos vivos, la suya es una beligerante defensa del riesgo.

Si sus compañeros de aventura volcaron críticas a los clichés de la poesía más satisfecha en la revista El signo del gorrión, ella prefiere incorporarlas, como notas de lucidez, en sus propios poemas. Decir que su escritura es fragmentaria no le hace justicia, pues su poesía es sobre todo musical, de una música cortante e imprevista. Un acompañamiento del dolor: “Quien / convalece canta, canturrea / su canción para sí, no la oye sino que canta, / le sirve para orientarse, la voz / humana, de quien convalece”.

September 24, 2008

Otoño. Un poema de OLVIDO GARCÍA VALDÉS

 

Otoño. La huella en lo sombrío

del bosque. Cuando todo llega

quieto al corazón, cuando todo

resuena hueco, como huella

entre luz, entre troncos.

El espacio del bosque

es corazón. Qué buscas

ahí. No es de noche todavía

pero está quieto. Arena

bajo los pies.

OLVIDO GARCÍA VALDÉS
(Del libro Exposición. Colección Esquío de Poesía. Ferrol, 1990)

April 22, 2008

Dedicatorias ~~~ onduladas~~~ de JOSÉ-MIGUEL ULLÁN

XXIX

Amo de llaves,
me alcanzaran tus ojos
para atrancarme. 

(A Manuel Ferro) 

XCII

Publicidad.
Un masaje en el ojo:
CAsuaLIDAD.

(A Tomás Salvador González) 

CLXIX

Hueso molido.
En el ojo de Olvido,
taba en su nido.

(A Olvido García Valdés) 

CLXXVI

¡Cuánto se alegra
la garganta del ojo
que se marea!

(A Cova Villegas)

III

Amante enigma:
es el ojo cubero
de seda anfibia.

(A Juan Carlos Mestre)

XXIV

Contrasentido.
No ver su rostro y verlo
adamantino.

(A Alexandra Domínguez) 

XXV
 
Liquen rehúsa
ese amor que no atisba
por donde aún nunca.
 
(A Eloísa Otero)

CXXII
 
Etruscas ganas.
Con tus ojazos, ¡zape!,
al mus arañas.
 
(A Víctor M. Díez)
XXXV
 
Doble ojeada:
"Contra el dolor se escribe":
"Mi bien, no es nada"

    (A Tomás Sánchez Santiago)

'agrafismo' de ullán dedicado 'a Elo'XXXIX
 
Gastar saliva
es gazmiarse a los postres:
—Esto no es vida…
 
(A Miguel Suárez)

 

 

 

 

 

 

JOSÉ-MIGUEL ULLÁN
(Del libro ‘Ondulaciones’
‘Amo de llaves’ [Rensaku], 2003) 

April 12, 2008

‘Velcros’ (3) / (Working in p.)/ OLVIDO & PIEDAD, por VÍCTOR M. DÍEZ

Velcro. (Del acrón. fr. velours, terciopelo, y crochet, gancho; marca reg.). 1. m. Sistema de cierre o sujeción formado por dos tiras de tejidos diferentes que se enganchan al entrar en contacto.
 
Olvido & Piedad

Mujer en la ventana, de Henri Matisse

 

Te hablo de una mujer giratoria.

Piedad no sale ya ni a misa.
La ventana es el poema
los que pasan.
 
Las otras mujeres tienen llaves
tú que viajas
cuando suben, una voz en la escalera
en tu escritura de voces
lo que se acerca es un cuerpo
la escena puede ser cotidiana
alguien que hace un momento
estaba en el poema
en la ventana.
 

VÍCTOR M. DÍEZ
*Pulsa para ver todos los (haz click:) ‘Velcros’.

February 25, 2008

‘Vagabundeo’, por el poeta israelí SHELOMO AVAYOÚ

José Luis Cancho y Olvido García Valdés, en el encuentro OBRA ABIERTA, en Valladolid

 
VAGABUNDEO

Soy inmigrante de los demás.
Hoy nadie logra vivir donde nació,
Muy pocos eligen donde morir.
Al parecer, haga lo que haga,
No traicionaré mi procedencia:
La inquietud y el desarraigo
Siempre serán mi hogar.
Busco y cortejo el consuelo
Siempre en territorio hostil.
Si el exilio es inevitable,
¿por qué anhelo un jardín?
Vengo del miedo, y de aquí
A él me voy. Ya no recuerdo
Donde nací, o donde muero.
Toda mi vida, toda mi vida – vagabundeo.

    SHELOMO AVAYOÚ (Citado en una reseña de JOSÉ MARÍA AMIGO ZAMORANO sobre la novela ‘El viajero junto al mar’, de JOSÉ LUIS CANCHO)
 

5-M/ Cuatro poetas en el festival ELLAS CREAN

Las poetas Olvido García Valdés, Chantall Maillard, Beatriz Russo y Esperanza Ortega participarán el próximo 5 de marzo, en Madrid, en el Festival ‘Ellas Crean’. El acto consistirá en un coloquio sobre la creación poética y sobre la vida, intercalado con la lectura de sus poemas.

Lugar: Instituto Cervantes de Madrid (en la Caja de las Letras)
Día: 5 de Marzo.
Hora: 19.30.
Entrada libre hasta completar aforo.
Estáis gratamente invitados.

January 15, 2008

Los poemas…, por OLVIDO GARCÍA VALDÉS

pez Ciruja
 
 
 
 
    "Los poemas, aun si brotan de la imagen más aérea, más luminosa y diurna, más visible, bucean y avanzan como un pez hacia un espacio propio y silencioso —lo visible y su luz están también allí”.
 
    OLVIDO GARCÍA VALDÉS

October 4, 2007

Con OLVIDO GARCÍA VALDÉS “sintiendo cómo late / la sangre en el oído”

Un poema de Haku MakiFrente a frente, casi parados, dos trenes;

el mío avanza por inercia

hacia raíles desviados, casi

se rozan. Miramos desde dentro

de un animal que tiene sus litigios

con otro poderoso animal.

 

El calor que comienza,

temor de túnel

que nos trague. Y el año,

espacios breves, grumos

de primavera dentro de la máquina.

    OLVIDO GARCÍA VALDÉS 

PREMIO NACIONAL DE POESÍA 2007 por ‘Y TODOS ESTÁBAMOS VIVOS‘ 

(Porque la poesía es "un espacio de resistencia", ya sea ésta "lingüística, afectiva o reflexiva")

March 9, 2007

Sobre las cuotas en literatura… por OLVIDO GARCÍA VALDÉS

¿Qué nos escandaliza?

    Me parece que en el planteamiento intervienen dos cuestiones: la de la desigualdad histórica de las mujeres, y la del valor estético de una obra literaria. Quizá convenga deslindarlas.
    La desigualdad histórica ha significado en la práctica (legal, social, cultural) subordinación e invisibilidad de las mujeres. Ambas cosas se pueden corregir con medidas políticas que reequilibren la situación y la reparen a medio plazo; en el campo de la literatura, ayudando a hacer visibles autoras donde “naturalmente” sólo parecen existir autores. Este tipo de medidas son necesarias; estoy, pues, a favor de todos los mecanismos que favorezcan la paridad en cualquier medio profesional.
    Y entramos en la segunda cuestión, la del valor estético. El valor estético de una obra literaria (es decir, su capacidad de abrirnos el mundo y la lengua) no va unido a la visibilidad de quien la ha escrito: no son mejores las obras de reconocidos y sesudos varones, que las de escritoras que aspiran justamente a igual reconocimiento. Porque ¿de qué estaríamos hablando? ¿Del mercado y los beneficios que puede rendir –y rinde?, ¿de los premios literarios?, ¿de poder?, ¿de prestigio social?, ¿de lectores y lectoras? ¿De hacer una obra irrenunciable, necesaria para la vida espiritual (sí, espiritual) de quien la ha escrito?, ¿de Kafka?, ¿de Rosalía de Castro?, ¿de Rulfo? ¿Qué es lo que nos escandaliza cuando pensamos mecanismos de paridad en literatura? ¿Que la obra de una mujer escritora, que –supongamos– no alcanza la más alta calidad literaria, aspire a ser tan visible y socialmente reconocida y venerada como la de sus colegas varones, de pareja calidad, que de hecho ya lo son –como comprobamos todos los días?

    OLVIDO GARCÍA VALDÉS, poeta.
(Publicado en El Cultural, 8 de marzo de 2007)


December 28, 2006

Los mejores libros de poesía de 2006

 Olvido García Valdés

Un reportaje del diario El País habla hoy de (haz click:)

los mejores libros de poesía publicados en España en 2006.

    El crítico Angel L. Prieto de Paula ha elegido tres libros de autores españoles:
Guillermo Carnero, Olvido García Valdés y Ben Clark.

    El crítico Antonio Ortega escoge a tres poetas extranjeros, traducidos al español:
Raymond Carver, Herberto Helder y John Ashbery.

 http://islakokotero.blogsome.com/images/tras_el_cristal.gif

(Un poema de Olvido García Valdés

September 14, 2006

Un poema de OLVIDO GARCÍA VALDÉS

Olvido García-Valdés

A veces falta cierta ordenada manera.

Si se ignora en qué sentido

giran las agujas, se abre abrupto el hueco,

sume los ojos el caracol.

Si, en cambio, se lee que la artista –Agnes Martin– en sus cincuenta últimos años no miraba la prensa, o que el artista –Anselm Kiefer– construyó siete torres, siete altos palacios celestiales y grises moldeados en cemento, erizados de hierro y lastrados de plomo –para que puedan al inclinarse temblar– en una inmensa factoría abandonada,

uno respira esa

burbuja calma o aire

o luz del cielo.

    OLVIDO GARCÍA-VALDÉS (Del libro ‘Y todos estábamos vivos’)






















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