Isla Kokotero

October 2, 2009

Cita de HANDKE, por SUSANA BARRAGUÉS

 

[Mail de Libélula:]

"Pienso que habría que escribir una historia que a alguien, mantenido prisionera en un armario, atado de pies y manos y amordazado, no le pareciera ridícula".
 
PETER HANDKE, citado en ‘El oficio de perder’, de LORENZO GARCÍA VEGA.
 

Me gustó especialmente y como hace días que parece que anda rondando por la isla…

October 1, 2009

‘La edad dorada’, por PETER HANDKE

 

LA EDAD DORADA

El enano se divierte como un cosaco.

Y el cosaco disfruta como un enano.

 DAS GOLDENE ZEITALTER

Der König freute sich diebisch

Und der Dieb freute sich königlich

PETER HANDKE
‘Vivir sin poesía’

September 30, 2009

Al abrir al azar ‘Vivir sin poesía’, de PETER HANDKE

 Baobabs. Madagascar

El murmurar del árbol estival.

El crujir del árbol otoñal.

El crepitar del árbol invernal.

Das Rauschen del Sommerbäume

das Rascheln del Herbstbäume

das Klicken del Winterbäume

PETER HANDKE
‘Vivir sin poesía’
Traducción y prólogo de SANDRA SANTANA
Bartleby Editores. 2009

September 24, 2009

‘El límite de las palabras’, por PETER HANDKE

                                                    
                                                        I

                       La palabra "periferia"   :   el límite de la ciudad

                    La palabra "pendiente"   :     el límite de la montaña

                La palabra "zanja"             :           el límite del sembrado

            La palabra "mancha"              :             el límite de la limpieza

        La palabra "linde"                       :                      el límite del campo

    La palabra "acera"                          :                           el límite de la calle

                     La palabra "esquela"      :       el límite de la tristeza



PETER HANDKE
‘Vivir sin poesía’

August 31, 2009

Olé por Bartleby Editores / El libro ‘Vivir sin poesía’ recoge en español toda la obra poética de PETER HANDKE

Peter Handke
‘VIVIR SIN POESÍA’
(Bartleby Editores)
recoge en castellano toda la poesía de PETER HANDKE

Madrid, 31 ago.- El escritor austríaco Peter Handke, una de las voces europeas en lengua alemana más singulares y controvertidas, Premio Georg Büchner, el Cervantes alemán, además de narrador y ensayista, es creador de una gran obra poética, que ahora se publica por primera vez en un solo volumen en castellano.

"Vivir sin poesía" es el titulo de este libro, que acaba de salir a la calle y que edita Bartleby Editores, en edición bilingüe, con traducción de Sandra Santana. Un título que también hace referencia al sentimiento contradictorio que tiene el autor con la poesía, ya que él dice que no se considera poeta, pero no para de tocar este género.

Peter Handke (Karnten, Austria, 1942), narrador, crítico, traductor, dramaturgo y guionista de cine, es autor de títulos tan emblemáticos como "La mujer zurda", "El momento de la sensación verdadera", "El miedo del portero al penalty" o "Carta breve para un largo adiós". En los últimos años Handke se vio envuelto en una agria polémica internacional durante la guerra de los Balcanes por su posición pro Serbia y por sus críticas a la OTAN.

En 1997 publicó "Viaje al invierno", un volumen polémico que editó en España Siruela y en el que el autor proponía un "viaje por los ríos Danubio, Save, Morava y Drina, o justicia para Serbia", con el deseo de que se conociese la historia antes de la descomposición de la antigua Yugoslavia.

Otra de sus sonadas polémicas por esta época fue su renuncia al prestigioso premio Heine, el mejor dotado de Alemania. Pero en este volumen poético no existe ningún atisbo político sino artístico y reflexivo acerca de lo que es la poesía.

El viaje hacia el mundo interior en contraste y en límite con el mundo exterior, que junto con el concepto de tiempo ha protagonizado la mayoría de la obra creativa del escritor, guionista de películas como "Cielo sobre Berlín" y "Falso movimiento" de Wim Wenders, también están aquí presentes.

Este volumen poético incluye poemas desde 1965 hasta 2007, con el Handke más joven, todavía poco conocido, que experimenta con un lenguaje rupturista con el que quiere responder a sus padres literarios, la tradición de los poetas de la Viena de fin de siglo, explica a Efe Sandra Santana.

En España, en los años 90, como recuerda Santana, Eustaquio Barjau tradujo el "Poema de la duración", que se incluye ahora también en este libro, que recoge más de cuatro décadas de la trayectoria del escritor.

Poemas largos, meditativos, en los que se ve la barrera entre el mundo interior y el exterior, "donde están muchas de las figuras de sus novelas y sus guiones, con esos personajes que se mueven en el limbo, como en una imposibilidad de comunicarse con el exterior y que no pueden salir de ese aislamiento", precisa la traductora.

"Su lenguaje es directo y con una gran voluntad expositiva, con una calidad literaria suprema, como con el ‘Poema de la Duración’, que con sus muchas abstracciones es un poema claro en el que sugiere más que muestra", argumenta Santana.

Los poemas son también un elogio al paseo, al viaje onírico e interior que se produce mientras el autor camina y camina.

~

August 8, 2009

‘El escritor como testigo sospechoso. PETER HANDKE y su denuncia de la guerra mediática’, por CECILIA DREYMÜLLER

Peter Handke lights candle with Serb elderly woman at Orthodox cemetery in village of Retimlje (Photo by Darko Dozet)

El escritor como testigo sospechoso

PETER HANDKE y su denuncia de la guerra mediática


Por CECILIA DREYMÜLLER
Publicado en ‘Revista de Occidente’ nº 310, Marzo 2007

CECILIA DREYMÜLLER
La literatura alemana actual, desgraciadamente, da más que hablar por los escándalos en torno a sus escritores que por la excitante variedad de su producción. Lo que del año 2006 ha repercutido más allá de las fronteras nacionales no han sido los elogios de la crítica a las nuevas novelas de Martin Walser, Helmut Krausser o Iliya Trojanov, sino las polémicas alrededor de la concesión del Premio Heine a Peter Handke y las revelaciones sobre la pertenencia a las SS de Günter Grass. Ambas cuestiones poseen una trascendencia indiscutible, puesto que tocan el meollo de un tema de relevancia universal -la integridad del escritor políticamente comprometido-, pero el revuelo mediático que causaron fue, a todas luces, desproporcionado.

Es más: Handke y Grass han sido objeto de una estrepitosa caza de brujas en la que tergiversaciones, improperios y ataques personales se han adoptado como prácticas habituales. Semejantes maneras muestran una preocupante degradación profesional, a la vez que la impunidad con que se aplican nos advierte acerca de la creciente intolerancia de nuestras democracias respecto a las posiciones disidentes. En el caso de Handke, su denuncia de la información unilateral sobre las guerras en Yugoslavia, y su lamento por la destrucción de un estado a causa de intereses estratégicos internacionales, en vez de granjearle respeto, lo han convertido en persona non grata. Desde hace más de diez años, las reivindicaciones del escritor austriaco de un periodismo ponderado y ecuánime, y de un trato justo para todos los acusados ante el tribunal internacional de La Haya, son recibidas como apologías de la política de Slobodan Milósevic y como deliberada ignorancia de los crímenes cometidos por los serbios. En esta cadena de multiplicación de prejuicios, medias verdades e informaciones falsas, han participado escritores de casi toda Europa, contagiados por la vorágine mediática de una especie de «opinionitis» cuyos síntomas más leves consisten en opinar, sin conocimiento previo de la materia, de forma tan vehemente como errónea, a base de informaciones y opiniones recogidas sin análisis. Como gravísimo efecto de esta prolongada deformación informativa ha crecido alrededor del autor y de los hechos una tupida maraña de desconocimiento y desconfianza que resulta más difícil de penetrar a medida que los acontecimientos se alejan en el tiempo. Hablar de censura abierta, en este contexto, significaría subestimar el rechazo moral hacia la persona políticamente incorrecta que impide que se cuestione la versión oficial y se investigue a fondo. Es altamente significativo que en los medios de comunicación españoles, de una uniformidad única en Europa, no se hayan podido leer análisis críticos de la actuación de la OTAN en Yugoslavia o de su representación mediática, ni del «caso Handke». Sólo en los blogs de Internet se han contrastado datos y opiniones, sin repercusión en la opinión pública. Mientras en Francia y en los países de habla alemana se suman cada vez más voces al reconocimiento del enconado compromiso humanitario de Handke (encabezadas aquéllas por las de Elfriede Jelinek, Anne Weber, Robert Mena sse y Emir Kusturika), y el debate empieza a ser más diferenciado, en España continúa prevaleciendo el desinterés, cuando no la condena moral.

Esta exclusión de la disidencia política ha sido impulsada, precisamente, por intelectuales y políticos de izquierdas, un colectivo identificado con la defensa de la libertad de expresión y del valor del pensamiento a contracorriente. Sin embargo, ante el conflicto yugoslavo y el «amigo de Milósevic» se ha producido un inusual cierre de filas. A Handke (que no conocía a Milósevic antes de su visita al tribunal de La Haya en 2005) ya no se le escucha; con indignación o preocupación se renuncia a discutir sus puntos de vista sobre la cuestión yugoslava, especialmente después de su presencia en el entierro del ex presidente de Yugoslavia en marzo de 2006. Varias editoriales españolas han rechazado publicar sus dos informes sobre sus visitas a la corte internacional de La Haya, ‘Rund um das grosse Tribunal’ [Alrededor del Gran Tribunal, 1999] y ‘Die Tablas von Daimiel. Ein Umwegzeugenbericht zum Prozess gegen Slobodan Milosevic’ [Las tablas de Daimiel. Un informe de testigo desviatorio del proceso contra Slobodan Milosevic, 2005] con el argumento de la inoportunidad política del autor.

Hasta qué punto son inoportunas las afirmaciones críticas de Handke -jurista de formación- sobre la labor de la Corte Internacional, de momento no lo podrá juzgar el lector español. Lo que sí puede verificar es la visión del conflicto de Yugoslavia que el escritor ofreció en las narraciones de viajes publicadas en los años noventa, ‘Un viaje de invierno a los ríos Danubio, Save, Morava y Drina’ y ‘Apéndice de verano a un viaje de invierno’, aunque de los cuatro textos, ni el primero, ‘Abschied de Träumers vom Neunten Land’ [Despedida del soñador del Noveno País, 1991], ni el último, ‘Unter Tränen fragend’ [Preguntando entre lágrimas, 1999] estén traducidos. Parece que ya nadie se acuerda de que Handke dejó claramente expuesta en estas sucesivas matizaciones su búsqueda de la verdad sobre la situación en Yugoslavia y su apelación a la justicia. Sólo sacándolos de su contexto por medio de una interpretación maliciosa esos escritos podrían atribuirse a un «abogado proserbio» o calificados de «escritos difamatorios proserbios».
 
Los cuatro textos son testimonios -explícitamente subjetivos- de visitas emprendidas para recoger impresiones in situ con las que poder contrarrestar la información transmitida por los medios de comunicación. Un propósito, pues, de indudable utilidad en el que Handke ha insistido hasta el final con un argumento que habla por sí solo: «Nadie sabe lo que ocurre en Kosovo, puesto que nadie puede entrar allí». Poner en tela de juicio los procedimientos informativos de las partes enfrentadas en un conflicto bélico, es la base de cualquier investigación seria. Resulta difícil de comprender que en las guerras yugoslavas se haya recelado tan poco de la versión dada por los gabinetes de prensa croatas y musulmanes o de la OTAN, mientras se dudaba automáticamente de los datos proporcionados por los serbios. Ésta es una de las conclusiones a las que también llega la periodista norteamericana Diana Johnstone en su estudio ‘Fools’ Crusade. Yugoslavia, NATO and Western Delusions’ [La cruzada de los necios. Yugoslavia, la OTAN y los engaños de Occidente] [ 1 ], donde somete a un riguroso análisis las fuentes y los métodos de información de ambos lados. La autora estima urgentemente necesario «llamar la atención sobre aspectos de las crisis y los conflictos yugoslavos que fueron distorsionados o pasados por alto en los comentarios habituales». Johnstone, conocedora de las intrincadas circunstancias yugoslavas desde los años 50, relaciona en su libro la maniqueísta presentación mediática del conflicto yugoslavo con el intento de EE.UU. de extender su hegemonía en Europa, rehabilitando para ello la guerra como instrumento político aceptable. Contra este intervencionismo agresivo, Johnstone se ha propuesto indicar otra perspectiva: «Puesto que el prejuicio general ha sido manifiestamente anti-serbio, es inevitable hacer un esfuerzo para recuperar un equilibrio justo (…). Lo único que podría haber provocado una simpatía especial hacia los serbios es el hecho de que fueron sometidos en los últimos años a una campaña extraordinaria de calumnias racistas por parte de los comentaristas y políticos en los países de la OTAN».

Motivos muy similares inducen a Handke en otoño de 1995 a trasladarse a Serbia. Le guía un sentido de justicia compensatoria: «La verdad era que casi todas las imágenes y reportajes de los últimos años venían de un lado de los frentes y de las fronteras». Y el escritor desconfía del valor testimonial de las imágenes de la guerra: «¿Qué sabe aquel a quien, en lugar de la cosa, sólo se le deja ver la imagen de ésta, o, como ocurre en las noticias televisadas, un extracto de la imagen, o, como ocurre en el mundo de las redes de telecomunicación, un extracto de un extracto?». No está de más tener presente que Handke, aparte de una visita relámpago en los años setenta, nunca antes había estado en Serbia. Su vínculo era con Eslovenia, región de origen del abuelo materno, que había conocido gracias a múltiples excursiones a pie. Esta afinidad subyace en su implicación empática en la guerra de secesión de junio de 1991, descrita en Despedida del soñador del Noveno País, donde cuestiona las bondades del violento desmembramiento, por meros intereses económicos, de una federación de estados dotados de un amplio grado de autonomía.

La acusación de Handke a la prensa internacional de haber avivado, con la mentira de la «cárcel de pueblos de Yugoslavia», los resentimientos de las prósperas regiones septentrionales, Eslovenia y Croacia, contra las regiones económicamente deprimidas del sur, fue rechazada ya entonces como la aberración de un excéntrico sentimental. Frente al posterior alegato literario del autor contra los planes de intervención militar en un estado soberano, se orquestó una verdadera campaña de descalificación. Pero ‘Un viaje de invierno…’ no demuestra el supuesto partidismo de Handke a favor de los serbios; más bien da cuenta de un descubrimiento: el asombro de quien se impregna por primera vez de las sensaciones de un lugar. En este punto, sin embargo, el relato, igual que los otros «informes », revela sus límites: el diario de viaje entra en abierta colisión con la crónica. Al introducir un yo lírico, Handke desvía la atención de los hechos a sí mismo. Y, si bien su gran permeabilidad a las bellezas del país y a las costumbres autóctonas dan cuenta de una admirable llaneza y sensibilidad, el generoso espacio que les dedica revela al mismo tiempo cierta enajenación poética. Harto como está el narrador de la frialdad y monotonía del mercantilizado mundo occidental, llega a desear «que el aislamiento del país -el aislamiento, no la guerra- perdurase; que perdurase la inaccesibilidad al mundo de la mercancía y del monopolio».
 
Con todo, se cumple el propósito de Handke de estar en el lugar de los acontecimientos y buscar testimonios espontáneos. El viajero se deja llevar por el itinerario de visitas a los familiares de sus dos acompañantes serbios, que le conducen de Belgrado a la Serbia oriental y después a la frontera con Bosnia; no, sin embargo, a las zonas de combate. Tampoco son éstas la meta del viaje, ya que se busca la realidad más allá de las imágenes efectistas de la guerra. Antes bien, el libro recoge lo que no se sabe, lo que no se comenta y lo que no se percibe de la guerra en Serbia. Handke se fija en lo que él llama «terceras cosas» o -según una expresión de Edmund Husserl- «el mundo de la vida», con la intención de dejar entrever el desmoronamiento de este mundo; habla emocionado con los parientes de sus acompañantes, con camareras y escritores, para dar una idea de la presión psicológica que soportan los serbios, por verse aislados del resto del mundo y saberse proscritos como pueblo asesino. Esta implicación personal, sin embargo, impide una apreciación objetiva y causa finalmente un efecto contrario: la realidad impuesta por la guerra en Bosnia y Croacia queda relegada a un segundo término.

En este sentido, probablemente el autor haya errado su objetivo. ‘Un viaje de invierno’ y sus sucesores demuestran que no por estar más próximo al corazón un testimonio es necesariamente más fidedigno o revelador. No obstante, las cuestiones que plantea Handke siguen siendo válidas: la llamada a la reflexión; la petición de justicia para Serbia, con la atención a los antecedentes históricos del conflicto; la denuncia del «veneno verbal» de los corresponsales de los grandes periódicos extranjeros y de la ceguera partidista de la generación del 68, que asocia automáticamente buenos y malos con musulmanes y serbios. La mayoría de los comentarios sobre los cuatro relatos de viaje no valora estas reivindicaciones elementales y se limita a cebarse con el subjetivismo poético de su autor.
 
Esto ocurre también con ‘Apéndice de verano para un viaje de invierno’, un texto que sirve a los detractores de Handke la crítica negativa en bandeja de plata, al reconocer el autor las consecuencias perjudiciales de sus buenas intenciones: con la publicación de ‘Viaje de invierno…’, los interlocutores de su visita anterior, cuyas identidades reveló, quedaron peligrosamente expuestos por las opiniones expresadas. No obstante, el apéndice al primer viaje serbio aporta una nueva ristra de observaciones significativas para aclarar las causas y la índole del conflicto, aparte de que ofrece una visión diferenciada de los nefastos corolarios de la guerra. Handke dirige la mirada del lector a las ruinas quemadas de un pueblo saqueado; a las laderas peladas de árboles, talados por una población sin recursos para calentar sus hogares; a los plásticos omnipresentes en las casas de la antaño elegante Srebrenica, que hacen las veces de ventanas y puertas. Y le conduce al cementerio, el único lugar de Visegrad donde existe algo parecido a la vida social, ya que es allí donde la gente se reúne los domingos para llorar a sus muertos.

Ciertamente, el relato de lo que Handke llega a ver en Bosnia Herzegovina es elíptico, y lo es todavía más en ‘Preguntando entre lágrimas’, donde se acerca a la Serbia bombardeada por la OTAN en primavera de 1999. Pero, justamente porque la guerra permanece invisible en casi todo el texto, es enorme el impacto de la descripción de la espantosa destrucción que ha dejado tras de sí y de la miseria de los supervivientes. Ante la evidencia de su padecimiento, Handke no separa a los supervivientes por bandos, ni diferencia entre víctimas y verdugos. Deja hablar a los refugiados de su desesperada situación, sin juzgar ni atribuir culpabilidades. Y, precisamente, esta actitud humanitaria de respeto indiferenciado ante el dolor ajeno, de no querer juzgar, convierte al narrador en inclasificable y por tanto en sospechoso de simpatizar con un bando. Handke es consciente de los peligros de no adherirse al pensamiento en blanco y negro; sabe que tiene que prevenirse contra posibles acusaciones de partidismo proserbio, y esto ha saturado el texto de un sarcasmo dolorido, presente en las autocensuras retóricas tras cada acto de compasión ante un destino desgraciado: «(¡Atención: hablar del servicio religioso en Srebrenica, de los serbios de Sarajevo que se encuentran huidos, sin trabajo y perdidos desde hace años, significa negar la "masacre" y el "genocidio"!)».

La necesidad de defenderse de antemano es omnipresente en ‘Preguntando entre lágrimas’. El fracturado flujo de pensamientos y asociaciones sobre el bombardeo de Serbia por las fuerzas de OTAN, en la primavera de 1999, se interrumpe a menudo con las respuestas anticipadas a los críticos: « (¡Atención: mística antirracional!) », comenta de sí mismo cuando describe, sobrecogido por tanta belleza en medio de la destrucción, un paisaje que le parece «tendido en silencio» «como en una oración». Mirando el conjunto de los textos escritos en torno al tema yugoslavo, se observa una paulatina desestructuración del discurso y un pathos creciente que refleja la progresiva irritación de un autor cada vez más atacado y aislado públicamente. Algo parecido ocurre con sus pronunciamientos sobre los serbios y Slobodan Milosevic: acorralado por los reporteros y probablemente llevado por la agitación del momento el escritor se ha visto empujado a hacer afirmaciones de las que después se ha arrepentido.

Obviamente, Handke no ha solucionado el problema de la representación inequívoca de la realidad. Él lo aborda como escritor, reservándose el derecho de introducir el factor estético, puesto que considera que con su mirada poética sobre el país y sus gentes añade un elemento de reconciliación. Pero, como en cualquier creador de calado, la estética implica una ética, a la que Handke apela explícitamente, exigiendo de los medios de comunicación y de los políticos un lenguaje más exacto. Reclamar seriedad profesional, abogar por una postura reflexiva, frente a los poco escrupulosos procedimientos de la omnipotente máquina mediática, todo esto tendría que ser acogido y apoyado por el sentido común. Y aunque no todo el mundo esté convencido de la pertinencia de su aparición en el entierro de Milósevic, nadie le puede reprochar a Handke el haber defendido un principio básico del derecho: insistir en la inocencia del acusado mientras no sea declarado culpable.

Ésta fue la motivación de su visita, en 2002, al Tribunal Internacional para la antigua Yugoslavia en La Haya, recogida en ‘Alrededor del Gran Tribunal’. Para Handke, estar atento a la actuación de la justicia y dar testimonio de ella, es una responsabilidad del escritor. «¿Y no es de él, de Franz Kafka, aquella frase de la novela ‘El proceso’: "Todos los acusados son hermosos?" -¿Testigo no sospechoso? ¿Dónde está escrito que Kafka, el escritor, sea un testigo no sospechoso? ¿Existe un testigo más sospechoso que aquél, un escritor? ¿Se sigue hoy tomando en cuenta al escritor, en el sentido que sea?».
 
Desde el comienzo de las guerras en Yugoslavia, Peter Handke ha criticado el papel de los países de la OTAN -y especialmente de EE.UU, Alemania, Inglaterra y Francia- en el despedazamiento de un país unido tras la resistencia contra el fascismo, con el consentimiento de la izquierda europea. Ha cuestionado la legitimidad, y sobre todo la imparcialidad, del tribunal internacional de La Haya. Los intentos de castigarle por su denuncia, acallándole con difamaciones de todo tipo, culminaron en la retirada del Premio Heinrich Heine. La pregunta sobre el valor social del escritor actual, resulta, ante estas reacciones, más que oportuna. ¿Sólo se le consiente aportar sus gracias artísticas, pero no que rompa el consenso político? Así la literatura se reduce a mero entretenimiento. El encarnizado rechazo de la disidencia de Handke ha mostrado que ya no se valora la función del escritor de alertar contra las falacias y los abusos. Aunque esto sea todavía algo tan intrínseco como ineludible para el arte literario.


September 4, 2008

Olé por HANDKE !

 PETER HANDKE renuncia a su candidatura
al premio a la mejor novela en alemán del año

El escritor austriaco justifica su decisión
para beneficiar a los candidatos más jóvenes

Peter Handke    El escritor austriaco Peter Handke pidió la retirada de su novela ‘Die moravische Nacht’ de la lista de candidatas al Deutscher Buchpreis, premio que se otorga a la mejor novela en lengua alemana del año siguiendo el modelo del Booker Price, el más prestigioso de las letras inglesas. La Asociación de Libreros Alemanes informó en un comunicado de prensa de que de esa manera se respeta el deseo expresado por Handke, cuya novela estaba entre los 20 libros incluidos en la ‘Longlist’.
    Handke, al renunciar a la candidatura, indicó que se alegraba de que su libro hubiera sido seleccionado pero que prefería que se retirase de la lista, para beneficiar a los candidatos más jóvenes.
    El 17 de septiembre, el jurado del Deutscher Buchpreis presentará la ‘Shortlist’, para lo cual reducirá a seis el número de novelas candidatas al premio.
    En las ediciones anteriores el premio ha recaído en autores relativamente jóvenes —entre los 40 y los 50 años— como el austríaco Arno Geiger con la novela ‘Todo nos va bien’, publicada en España por El Aleph, Katherina Hacker, con ‘Die Habenichtse’ y Julia Franck, con ‘La mujer del medio día’.
    (El teletipo y la foto son de EFE)

April 5, 2008

Bartleby sacará en otoño la obra poética completa de PETER HANDKE

Yo no puedo "divulgar" un secreto, sólo puedo desarrollarlo en relatos, disfrazándolo. Yo puedo (debo) vestir al secreto de su follaje.
 
Yo no pienso, si ese pensar no es al mismo tiempo un poema.
 
No sé si soy un poeta o un hilador de sensaciones.
 
La única posibilidad de mantener la amistad era: una mayor amistad. 
 
Aristóteles, el filósofo de profesión, dijo de Empédocles, el pensador poético, que "escribía con torpeza". 
 
Tengo que aprender a amar las palabras una a una, así como Cézanne amaba los colores, para poder emplearlas repetidas veces
 
¡Lápiz, puente a casa! 
PETER HANDKE (De ‘Historia del lápiz’) 
 
 
Peter Handke
    PETER HANDKE, poeta, dramaturgo, novelista, guionista y director de cine nació en Griffen (Austria) en 1942. Estudió Derecho en la Universidad de Graz de 1961 a 1965. Su primera colección de poemas, El mundo interior del mundo exterior del mundo, apareció en 1969. Su libro de poesía más conocido es, sin embargo, Poema a la duración (1986).
 
La edición bilingüe de su obra poética completa verá la luz en la colección Bartleby Poesía el próximo otoño, con traducción de SANDRA SANTANA, quien además de traductora es poeta.

January 11, 2008

Citas / PETER HANDKE

    "Estaba bajo el cerezo bañado por el quieto, intenso sol, y tenía la sensación de estar viviendo realmente el madurar de las cerezas. Una energía de sereno calor rodeaba al árbol, y luego emanaba del árbol mismo, con el madurar de sus frutos".

    "La esquizofrenia me parece una aguda representación teatral en la conciencia de la soledad más extrema". 

    "Amar a alguien… y dejarlo en paz, libre incluso de las miradas más discretas".

    "Wittgenstein: ‘Disposición poética: es la disposición en la que uno es sensible a la naturaleza y en la que los pensamientos aparecen tan vivos como la naturaleza". 

    "La idea recurrente de la cerilla que, encendida, anula algo del frío habitual del universo". 

    "Aprende a mirar cuando caminas".

    "No es que escribir me resulte más sencillo que otras cosas —es sólo que la escritura es uno de los pocos caminos del universo por los que puedo llegar a algo (aunque necesite hacer un enorme esfuerzo); y esta noche, en sueños, incesante necesidad de dar". 

    "Una persona amada (y al mismo tiempo dejada en paz), podría quizá convertirse en un ser al que todos los demás quisieran tener consigo, excepto el que la ama; un amor sereno, sin otra intervención, le depararía una personalidad fuerte, y dulce". 

    "Detestables aquellos que no conocen las cuitas, pero las imitan: y así se sienten completos (en vez de ‘cuitas’ decir ‘cuidados’; sólo si eres cuidadoso, eres amigo mío)".

    "Lo interior (o "íntimo") es tanto más real, en cuanto que tengo conquistarlo una y otra vez".

    "En aquello que he escrito estoy yo, pero falta mi voz. Así debe ser".

    "Contarlo todo de uno mismo y, sin embargo, no revelar nada". 

    PETER HANDKE (Del libro ‘Historia del lápiz’) 

October 9, 2007

Poema a la duración (fragmento), por PETER HANDKE

Ya hace tiempo que quiero escribir sobre la duración;

no un artículo ni una obra de teatro, ni una historia—

la duración pide insistentemente un poema.

Quiero preguntarme con un poema,

acordarme con un poema,

afirmar y guardar con un poema

lo que es la duración.

    (…) 

"Esto es cosa que ocurre en días, esto dura años":

Goethe, mi héroe

y maestro de la palabra objetiva,

una vez más has acertado:

la duración tiene que ver con los años,

con los decenios, con el tiempo de nuestra vida;

la duración, es el sentimiento de la vida.

    (…)

 Extraño también el sentimiento de duración

a la vista de algunas pequeñas cosas,

cuanto más insignificantes más conmovedoras:

aquella cuchara

que me ha acompañado en todas las mudanzas,

aquella toalla

que ha estado colgada en los más diversos cuartos de baño,

la tetera y la silla de enea,

arrumbadas años y años en el sótano

o guardadas en alguna parte

y ahora, al fin, otra vez en su sitio,

ciertamente un sitio distinto de aquel que les corresponde desde siempre,

pero sin embargo en el suyo.

 

Y al fin:

feliz aquel que tiene sus lugares de duración;

ya no será, aunque se haya trasladado para siempre a un país extraño,

sin perspectivas de volver a su mundo,

nadie a quien han expulsado de su patria.

    (…) 

    PETER HANDKE (Del libro ‘Poema a la duración’ (1986), Ed. Lumen, 1991; Traducción: Eustaquio Barjau) 

September 9, 2006

PETER HANDKE. Sobre la escritura

Filed under: Citas, * PETER HANDKE

"Escribir es estar atento a la manera en que vivimos".

    PETER HANDKE






















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