Isla Kokotero

September 17, 2008

Asalto a la Memoria Histórica

 Hito de la memoria, una escultura de Amancio González

COSAS DE AQUÍ / SIN CONCIENCIA
ASALTO A LA MEMORIA HISTÓRICA
 
El panel del memorial que rinde homenaje a las 56 personas «paseadas»
durante la Guerra Civil en la venta de Cantarranas (Carrocera)
es destrozado a las pocas semanas de inaugurarse

Por ANA GAITERO
(Publicado hoy en Diario de León)
 
   El escultor Amancio González diseñó El hito de la memoria, homenaje a las 56 personas paseadas en Carrocera en 1936, como un alegato contra la guerra. Pero, apenas unas semanas después de su inauguración, el memorial ya ha sido víctima de la revancha, ese espíritu de venganza que dejó tantas vidas en la cuneta durante la Guerra Civil. El ataque, difícil de acometer contra las diez toneladas de mármol negro de la escultura principal, fue directo al punto más vulnerable del conjunto escultórico-poético: el panel con la relación de nombres y la procedencia de las 56 personas asesinadas en el paraje de la venta de Cantarranas, recientemente repuesto tras añadir a la relación inicial la identidad de tres víctimas más, naturales de Riello, Valladolid y Rioseco de Tapia. El poema Camposagrado, particular homenaje de Juan Carlos Pajares a las víctimas, que se reproducía en el soporte de metacrilato, también resultó dañado por el impacto de una piedra u otro objeto contundente.
   La Asociación de Estudios sobre la Represión en León (Aerle) denunció ayer el ataque en el cuartel de la Guardia Civil de La Magdalena. Su presidenta, Encina Cendón, lamentó «el daño moral» de lo que considera más que un acto vandálico, «la crónica de una muerte anunciada».
   «Desde el principio nos temíamos ésto porque parece que la idea de recordar a los paseados no cayó bien en algunos sectores de la zona», apostilló, tras observar que el impacto se ensañó sobre los nombres de personas de Riello y La Magdalena. En la conocida como carretera de la mala muerte fueron asesinadas otras personas de Luna, Babia, Valderas y León.
    Es el tercer memorial en honor a los represaliados promovido por Aerle. Pero ni en Valverde de la Virgen y ni en Jabares de los Oteros «hemos sentido esta amenaza y mucho nos tememos que sea un aviso de algo más graver», recalcó Cendón. El hito de la memoria, realizado con una subvención de Presidencia del Gobierno, se alza en una parcela particular entre Benllera y La Magdalena, su escultura principal, de tres metros de altura, es una persona frente a un muro para ser ajusticiada. Desde arriba, tres cráneos se enfrentan al asesino a modo de conciencia, la que faltó a los asesinos en 1936, y a los asaltantes del memorial ahora. Pero el recuerdo de las víctimas, como el poema de Gamoneda Ha de llover, están grabados en acero —las 53 columnas que rodean la escultura— y en el corazón de sus familias. Encina Cendón lleva escrito a fuego en su memoria que también su abuelo fue asesinado en la venta de Cantarranas.
 
Más información sobre Hito de la memoria
y sobre el escultor Amancio González:
* Homenaje a la memoria, que no al olvido
* El escultor que escucha la piedra

July 10, 2008

Saber.es / Biblioteca digital leonesa

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June 24, 2008

Discurso de JUAN CARLOS MESTRE en la 42 Fiesta de la Poesía de Villafranca

 

HOMENAJE A ANTONIO GAMONEDA
EN LA 42 FIESTA DE LA POESÍA DE VILLAFRANCA DEL BIERZO
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FRAGMENTOS DEL
DISCURSO DE JUAN CARLOS MESTRE
(QUE ACTUÓ COMO MANTENEDOR)
 ¡OJO! Para leer el artículo entero haz click en: Faro Gamoneda 
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    Queridos vecinos y amigos de Villafranca, una mañana como la de hoy de hace cuarenta años yo era un muchacho que, apoyado en uno de estos árboles del jardín, escuchaba, sin entender exactamente lo que decían estas palabras: No sólo el grano blanco va al molino, también los granos negros del silencio; también se hace el pan se hace la vida, de los heroicos huesos de los muertos. Yo no sabía aún lo que era un héroe, pero el poeta que las pronunciaba se convirtió para mí, desde ese instante, en alguien que se acercaba a mi vida con algo conmovedor: palabras rozadas por el resplandor de otro mundo, monedas perdidas con las que no se podía comprar ninguna otra cosa que no fuese la intuición de un ángel, el valor simbólico de otra manera de estar en el mundo, la forma delicada de cuantos estrechamente vigilados por la locura, aún seguían pensando que volar era el resultado de una intensa pasión, nunca de su práctica.

    Aquel poeta se llamaba Gilberto Núñez Ursinos, y yo decidí aquella mañana, ante la luz de su joven resplandor, parecerme en algo a su sombra. Yo tenía doce años, junio de 1969, y fui su amigo hasta la primavera de 1972, en que decidió, voluntariamente, abandonar la republica de la imaginación donde vivía, cuando al otro lado del río sólo había pequeñas casas blancas llenas de palomas, gatos y flores que algún día fueron las semillas del paraíso. Fue el primer poeta que conocí, era amado por mucha gente de este pueblo, no menos que lo que él quería a los humildes, a los soñadores, a los que hablan solos por la calle y pensaban que la vida carecía de sentido sin resistencia al mal. Vivía sólo, con un gato al que llamaba Parsifal, y un aparato de radio con el que aprendía idiomas sintonizando emisoras extranjeras. Un milagro que sólo sucede una vez cada cincuenta años cuando pasa sobre los valles el cometa de la iluminación y convierte en vino de dulzura la amargura de los pozos.
(…)
    Un joven poeta inglés, el inmenso John Keats, hermano espiritual de nuestro romántico Enrique Gil y Carrasco, en respuesta a un amigo que le preguntó qué era para él un poeta, respondió: poeta es aquella persona que en presencia de otro se considerará siempre su igual, sea este el rey o el más pobre del clan de los mendigos. Eso ha sido y es Antonio Pereira, un narrador excepcional, un poeta que ha escrito poemas conmovedores, el hombre en el que se cumple al  máximo aquella sentencia de Pound según la cual, es imposible escribir un buen poema si no se es antes una mejor persona.

    A Tonino Guerra, el genial guionista de Federico Fellini, le escuché decir que el poeta es quien se quita el sombrero ante un cerezo en flor. A Nicanor Parra que era un bailarín al borde del abismo. No podría nombrar a tantos para quienes un libro de poemas es un una caja de herramientas al servicio de la conciencia de los hombres. La poesía que cura las heridas producidas a la dignidad por los gritones dogmáticos. Con razón la palabra dignidad suele provocar risa sobre todo en aquellos que no la tienen. Todo verdadero poeta, pensaba Unamuno, es un hereje, y el hereje es el que se atiene a postceptos y no a preceptos, a resultados y no a premisas, a creaciones, o sea poemas, y no a decretos, o sea dogmas. No ha importado la burla de la publicidad vergonzosa del mundo, no ha importado la calumnia del silencio, Lorca conocía la única vocal que tienen los animalitos en su vocabulario, y habló por y para las multitudes; Gonzalo Rojas vivió en el exilio de los renegados pero abrió a cada torturado un camino a las estrellas. Soñar sigue siendo es el oficio del poeta.

    Queridos amigos, todos hemos tenido sueños. El mío fue sencillo y ya ha sido cumplido. La belleza no es un lugar donde van a parar los cobardes. He amado este verso de Antonio Gamoneda desde mi adolescencia. Un poeta que lo ha significado todo en la repoblación espiritual de mi vida, en los valores que han hecho de la resistencia estética contra el autoritarismo una conducta civil, la creencia de que el arte no es una categoría superior del conocimiento humano, ni de la que son portadores sólo unos pocos, sino algo inherente, misteriosamente intrínseco, a la condición y la responsabilidad humana. He aprendido sus poemas de memoria, he orado con ellos, me han salvado de la desolación y me han devuelto la esperanza en épocas de dificultad.
(…) 
    La amistad de Antonio Gamoneda ha estado sobre nosotros como una madre sobre su pequeño que sueña con cuchillos. Su poesía nos ha protegido, en sus palabras ha encontrado refugio el desesperado ser humano que al amanecer, armado de una ardiente paciencia, aún espera entrar en las esplendidas ciudades prometidas por la profecía de Rimbaud, el vidente. Elogio la indefinible libertad de Antonio Gamoneda, el radical descentramiento de cuanto ha supuesto la alta conciencia de su poesía como ruptura con la lógica del saber; la ética que frente a los actos de fuerza que pretenden representar lo que solo es, aspira al arte de cómo debería ser el universo significante de la duración en el tiempo de la dignidad humana.
(…)
    Y desobedecer la costumbre es la poesía, en palabras de Saint John-Perse. Desobedecer los dictados de una sociedad basada en la idolatría a las repugnantes escamas litográficas, como llamaba Baudelaire al dinero. Desobedecer al sistema que ha hecho culto de la atrocidad de la guerra y obliga a vivir en condiciones de esclavitud a tres cuartas partes de la humanidad. Desobedecer es no olvidar, como nos recuerda Walter Benjamin, que el botín supremo de los amos no es la plusvalía, el botín supremo de los amos es la cultura.
(…)
    Es hora de terminar, el poeta es un taxista que lleva a la gente donde la gente quiere ir, alguien que ayuda a los demás a vivir su propia vida. La poesía está ahí para ennoblecer, para dignificar la condición humana. Es la vida, como escribió Cummings, que antes o después, venga siempre las ofensas de los hombres con las salvas de la primavera. Esa también es la mejor razón por la que habrá merecido la pena vivir. Lo escribió Gamoneda:

“Un mismo canto pide /la justicia y la / belleza. Sea la luz /un acto humano. Se puede/ morir por esta /libertad.”
 
Muchas gracias.
 
 
Villafranca del Bierzo, 22 de junio, 2008

May 10, 2008

10-M / ‘Represaliados’, por ANTONIO M. FERNÁNDEZ MORALA

Carta con poema de TOÑO MORALA en el e-mail:

"¡Hola a Tod@s!, mañana [por hoy, 10 de mayo] se leerá este poema en Peña Laza, con motivo de la inauguración del monumento a los Represaliados del franquismo. Un saludo."

REPRESALIADOS

¡Hola a todos y todas los y las presentes!, me llamo libertad, democracia, cultura,
Laicismo, progreso y justicia social.
Hablo en nombre de la segunda república, la que han matado los fascistas nacionales
E internacionales.
Me llamo José Dignidad Y Olvido, represaliado y muerto, torturado y
Perseguido por defender el Estado Social.
Durante muchos años he estado enterrado en la cuneta, en el monte,
En la tapia del cementerio; pero vivo en los míos y en sus lágrimas.
El recuerdo y la memoria de vosotros, los vivos, me conmueve;
Saca a relucir el atentado terrorista en contra de un estado instaurado democráticamente, pero todavía atisban vestigios  del franquismo;
La arqueología de la dictadura campea a sus anchas entre la
Indiferencia de los nuevos gobernantes.
Este reconocimiento lo llevaremos siempre en la libertad, en la lucha,
Mañana es otro día, enseñad a las generaciones nuevas, que al final
Solo queda la dignidad por la lucha Social; y que el mundo
Es de todos y para todos.
Nuestra muerte sirve para la vida.
La  vida, para morir todos y todas con una amplia sonrisa entre nuestros labios.
Salud; República y Humanidad.


Peña Laza; Aldea del Mundo, a 10 de Mayo de 2008

ANTONIO MANUEL FERNÁNDEZ MORALA
(desde Mansilla de las Mulas, León)

March 13, 2008

VICTORIANO CRÉMER y su ‘Fábula de Buenaventura Durruti’

Buenaventura DurrutiCoincidiendo con el cambio del siglo XX al XXI, a finales de diciembre de 1999, hicimos una encuesta en el periódico La Crónica de León-El Mundo para ver quién era, a juicio de los encuestados, el leonés más universal de la centuria que terminaba. La conclusión, mal que les pesara a algunos, no podía ser otra: BUENAVENTURA DURRUTI (a quien ni siquiera se le ha dedicado una calle en la ciudad, y cuya escultura-homenaje en su barrio natal de Santa Ana, aprobada y encargada al artista DIEGO SEGURA, sigue paralizada desde hace años por "in-decisión" municipal).
    Recordamos aquí que nuestro escritor centenario, VICTORIANO CRÉMER –con sus 101 años cumplidos de dura vida a sus espaldas–, sorteando la censura franquista y fiel a sus ideas anarcosindicalistas –después de haber pasado en dos ocasiones por la cárcel, y de haberse librado de la muerte de milagro–, publicó en 1947, en la mítica revista Espadaña –que él fundó y mantuvo casi solo hasta el final–, su Fábula de B. D., es decir, de Buenaventura Durruti, sin más veladuras que disimular con iniciales el nombre –silenciado, demonizado por el régimen– del, ya entonces, legendario anarquista leonés, el gran héroe caído del movimiento obrero revolucionario. Reproducimos aquí, en homenaje a ambos, algunos fragmentos de ese largo poema:

FABULA DE B. D.

Ya entonces presagiaban sus pupilas
densos mares de bronce; ya sus manos
hondeaban confines desmedidos
como oscuros costados
abiertos por la piedra violenta
[…]
Porque sucede que los hombres son antiguos volcanes
por los que la tierra vierte sus más tristes escombros.
Y en esta ardiente lava, en este fuego, que sin cesar vomitan,
acendran su corteza de animales dolientes, condenados.
[…]
Por eso te siguieron en bandadas
pistolas amarillas y caballos,
y desplomaron orbes en tus mármoles:
por conseguir sacar de ti el demonio
que con su roja lengua se burlaba
del imponente aspecto de la vida.


Y te mataron, sí. Fue por la espalda
Tu hermoso cuerpo de cristal y roca
tembló en el aire azul de la mañana.
[…]
Tu cuerpo, taponando las heridas
por las que, lentamente, se escapaba el alma
de una pálida España de ceniza.
[…]
Tu cuerpo hermoso; tu glorioso cuerpo;
luminoso rompeolas
brotado de tus mares violentos.
Fue por la espalda, sí. Fue por la espalda.
La bala que se abrió paso entre venas
no te pudo ver la cara.

    VICTORIANO CRÉMER 

 

March 10, 2008

14-M / Proyección de ‘La escuela fusilada’, un documental de DANIEL ÁVAREZ e IÑAKI PINEDO

Una imagen del documental‘La escuela fusilada’, un documental que aborda la represión sufrida por los maestros de la República durante la guerra civil y el franquismo, se proyectará el viernes 14 de marzo en el salón de actos del Ayuntamiento de León (20 horas), con entrada libre y gratuita. El acto se enmarca dentro de unas jornadas dedicadas a la escuela de la II República organizadas por la Concejalía de Cultura del Consistorio leonés y por la Asociación para el Estudio de la Represión en León (Aerle).
    El documental –grabado en León, Asturias, Madrid, Barcelona y Cantabria– recoge los testimonios de familiares de maestros fusilados, exiliados y represaliados de León, Asturias, Salamanca, Zamora, Madrid y Barcelona. También incluye la participación de docentes que iniciaron su actividad profesional durante la II República y que fueron expulsados del magisterio dentro del proceso de depuración emprendido por el régimen franquista desde el inicio de la guerra. Las intervenciones del historiador de la Universidad Autónoma de Barcelona Francisco Morente Valero, máxima autoridad española en el tema, y del profesor de la Universidad Pompeu Frabra Vicenç Navarro, hijo de maestros depurados, contextualizan el relato de los protagonistas. Uno de los hitos de ‘La escuela fusilada’ es el reencuentro, 70 años después, del maestro republicano Paulino Rodríguez con sus antiguos alumnos de Villafeliz de Babia (León), pueblo desde el que huyó a  Asturias en el verano de 1936, ante el peligro de ser fusilado por los falangistas.
    Hasta el momento, ‘La escuela fusilada’ ha participado en siete certámenes cinematográficos en España, en el Festival de Cine Español que se celebra en Toulouse, y en el XXIV Festival de Cine de Bogotá, y ha obtenido cuatro premios: dos de ellos en el II Festival Europeo de Cine y Televisión Memorimage 2007 que se celebra en Reus (Tarragona), uno en la V Muestra de Largos y Cortos de Cantabria y el cuarto en el XVIII Festival de Cine de Aguilar de Campoo (Palencia).  
    El trabajo, de casi una hora de duración, ha sido producido por Imagen Industrial y está escrito y dirigido por el periodista leonés Daniel Alvarez y por el profesor cántabro Iñaki Pinedo. Ambos ya colaboraron en la dirección de otro documental sobre la guerrilla antifranquista: ‘El hombre que murió dos veces’.

March 8, 2008

MEMORIA HISTÓRICA / La verdadera historia de Luis Sánchez Álvarez, 1915-1942 (Causa 691/37), por AVELINO DÍEZ ÁLVAREZ

A Luis y Piedad,
porque ambos hermanos fueron víctimas de la sinrazón de una guerra.
Luis, que murió encarcelado injustamente, y Piedad, a quien le tocó vivir entre el silencio, la injusticia y la desmemoria.
 
La única foto que se conserva de Luis Sánchez Álvarez (archivo de la familia)Setenta años después, la memoria colectiva, pero, sobre todo, la personal y familiar, están en disposición de reparar moralmente a quienes, como tú, Luis, perdisteis la libertad y la vida, padecisteis trabajos forzados, sufristeis la impotencia de ser desposeídos de la más elemental dignidad y comparecisteis ante un Tribunal Militar que os acusó impunemente de innumerables falsedades sin la más mínima oportunidad de defensa.
    Tuvo que ser duro. Cuatro años, tres meses y cuatro días que permaneciste en prisión, son más de dos millones de minutos, lentos y desesperantes minutos durante los cuales, con seguridad, buscaste sin encontrar alguna explicación coherente a tu situación.
    “Adhesión a la rebelión”. Te juzgaron y condenaron por “rebelde”, quienes en justicia eran los verdaderos rebeldes contra el poder legítimamente instituido por el pueblo. No sólo eso, intentando buscar argumentos para condenarte, te sitúan en Sahelices, cuando en realidad te encontrabas trabajando en Asturias, te acusan de desertar por no incorporarte al “Glorioso Movimiento Nacional”, cuando lo que estabas haciendo era ser leal a la Patria; te hacen partícipe  de la quema de la Iglesia de Sahelices, del asalto al cuartel de la Guardia Civil de Sabero, de recogida de armas para suministrar al “ejército rojo” y te consideran, con 20 años de edad, uno de los más destacados elementos. Todo esto, sin estar en esos momentos donde te sitúan, como atestiguan varios de los que te conocían, además de tu hermana Piedad, que recuerda aún hoy aquellos días a la perfección.
    A las seis de la mañana del día 2 de febrero de 1942, dejaste de sufrir. Debió de ser una liberación. A los sufrimientos morales: injusticias, impotencia, falsas acusaciones, desprecios, etc… Hay que añadir: trabajos forzados, saliendo de la prisión a diario para trabajar en una mina, mala alimentación; todo ello junto, avala el certificado médico, según el cual, una tuberculosis pulmonar acabó con la vida.
    Donde tú estés ahora, queremos imaginarte rodeado de paz y tranquilidad, algo que te has ganado con creces.
    Nosotros, desde aquí, amparados por la Ley para la Recuperación de la Memoria Histórica, que por fin ha venido a reparar, al menos moralmente, tanta injusticia y, después de haber conseguido recopilar los documentos que acreditan las terribles vivencias de esos 6 u 8 años fatídicos de tu corta vida (entre 1934 y 1942), queremos poner de manifiesto nuestra admiración y respeto, al tiempo que ofrecemos a tu hermana Piedad, única superviviente actual de tu familia que vivió toda aquella tragedia, la satisfacción de añadir a tu recuerdo la consideración de héroe y mártir de una tragedia por la que, otros con menos méritos, han sido elevados a los altares.
    Es preciso hacer un paréntesis y trasladarnos a la casa familiar. Es difícil imaginar cuánto dolor es capaz de soportar una familia, cuando las circunstancias rivalizan por golpear, un día tras otro, en el mismo sitio: Ramón, marido de tu hermana Isabel, y padre de María Luisa, fue fusilado. Tu hermano, Evelio Sánchez, apresado, juzgado y condenado, cumplió su pena en San Marcos hasta ser indultado una vez terminada la guerra. Comenzó entonces, por decirlo todo, su verdadero calvario, como represaliado, sospechoso, humillado, ciudadano de segunda a quien se negaba toda posibilidad de salir adelante y permanentemente controlado hasta la muerte del dictador en 1975. Luis Sánchez, cuyo caso nos ocupa, fue la tercera víctima de la familia.

    Esta es la historia aciaga de los últimos años de su vida.
Luis Sánchez Álvarez nació en Sahelices de Sabero  el 8 de agosto de 1915, soltero, de profesión minero, trabajó en Hulleras de sabero, desde 1932 aproximadamente. Afiliado a la UGT, no se conoce que desarrollara una actividad sindical especial, ni que ostentase cargo alguno.
    Después de las revueltas y la huelga general de 1934, comenzó a vivirse una situación de inestabilidad y mal disimulada persecución a los mineros de izquierdas, por parte de significados elementos de la Falange, cuyos nombres son conocidos por todo el mundo en la zona y que actuaron en clara connivencia con la Guardia Civil. Cuenta Piedad Sánchez, hermana de Luis, que en aquellos tiempos se presentaban en su casa tanto unos como otros, noche sí y noche también, y les levantaban de la cama en un claro intento de acosar e intimidar; tanto era así y tal la frecuencia de estos hechos que, según la misma, ya se acostaban vestidos.
    Con esta tensión y, dada la inestabilidad política que se vivía, aguantar la situación de permanente amenaza no era tarea fácil para un joven de 19 años como lo era Luis Sánchez en aquella época. Al no tener éste responsabilidades familiares, decide un buen día de 1935, a finales de verano más o menos y, después de consultarlo con Piedad para que ésta se lo comunicara a los padres, salir de casa rumbo a Asturias en busca de una vida mas tranquila. Allí llegó poniéndose a trabajar en una mina, en un ambiente más propicio.
    La II República se tambaleaba por aquellos días. Un gobierno como el del Frente Popular, siempre formado por coaliciones de partidos tan diversos que no conseguían entenderse, junto a una crisis económica galopante, no veía salida a la situación y, pese a los intentos que se hicieron para evitar las tentaciones golpistas, la involución militar llegó en julio de 1936. En Asturias el ejército republicano resistió hasta mediados de 1937, pero finalmente cayó en manos del bando nacional.
    Hagamos aquí un pequeño receso en el relato de los acontecimientos para presentar a dos nuevos personajes protagonistas de la esta historia y testigos fundamentales para poder contarla.

    Manuel y Fidel Martínez Rodríguez, el primero con 91 años, vive actualmente en Olleros de Sabero, compartió prisión en San Marcos con Luis. Fidel, hermano del anterior, tiene 93 años, vive en Sotillos y conserva, por lo que pudimos comprobar, una claridad mental y una memoria admirables; compartió prisión con Luis, no sólo en San Marcos, sino también en Oviedo. Ambos se han presentado a conversar, aportando datos, sentimientos, circunstancias vitales y vivencias, imposibles de conocer de otra manera. Especialmente Fidel, ha relatado en detalle su vida y la de Luis en la cárcel de Oviedo. Muy diferentes, por cierto, ya que él tuvo la fortuna de encontrarse a alguien que le colocó en la enfermería de la prisión. Vivió en primera persona el rápido deterioro de la salud de Luis hasta su muerte en febrero de 1942. Él, a su vez, fue indultado en marzo de 1944. El mismo Fidel y algún otro de la zona fueron quienes comunicaron a la familia el fallecimiento de Luis, ya que ni el gobierno, ni el ejército, ni los responsables de prisiones, tuvieron la humanidad, no sólo de entregar el cadáver a su familia, sino ni siquiera de comunicar su fallecimiento.
    Nos relata Fidel que varios de los que estaban en Asturias en aquellos días de 1937, procedentes del Valle de Sabero, entre los cuales se encontraba Luis, huyeron al monte con el fin de intentar el paso a Francia; anduvieron un tiempo vagando sin rumbo, se acercaban a los poblados para pedir comida, alguna vez se veían obligados a robarla para subsistir, siempre huyendo de la Guardia Civil. Dándose cuenta de que pasar a Francia, careciendo de salvoconducto y sin dinero, no era tarea fácil comenzaron las discrepancias, terminando por elegir cada uno el camino a seguir: Fidel y Manolo decidieron entregarse a la Guardia Civil pensando que, de este modo, serían juzgados con más benevolencia. Luis, sin embargo, optó por intentar regresar a su domicilio familiar en Sahelices, a riesgo de ser interceptado por las autoridades o, delatado por cualquier vecino de los muchos pueblos que tenía que cruzar.
    En un momento de su peregrinaje llegó a Gete, pequeño pueblo de la montaña de León, entre Cármenes y Matallana, donde fue acogido de manera extraordinaria en la casa del herrero del pueblo, hasta el punto de permanecer allí varios meses, se supone que ayudando a su benefactor. Llegó un momento en que decidió continuar su camino y logró llegar a Felechas, a las puertas de casa; pensó que le hacía falta descansar para emprender la última etapa y la casa de un familiar le pareció lugar seguro; el destino, sin embargo, le tenía preparada una macabra sorpresa, cuando un vecino del pueblo le delató a la Guardia Civil y éstos le apresaron el día 24 de octubre de 1937, trasladándole a la Prisión Provincial de León.
    El día 2 de diciembre de ese mismo año el Teniente de Infantería D. Ricardo Aguilar, Juez Instructor de la Causa 691/37 abierta, según ellos, para averiguar su participación en contra del “glorioso movimiento nacional” pone en marcha la misma por el procedimiento sumarísimo. Desde aquí hasta el juicio, pasan tres meses y diecisiete días de hábiles interrogatorios, hasta rellenar de mentiras la causa y dejarla lista para sentencia.
    El día 12 de febrero de 1938 se reúne el Consejo de Guerra para fallar la causa instruida y dictar sentencia después de oír al fiscal, la defensa y los procesados (todo en un ejercicio de simulación). Según consta en la sentencia, los epígrafes encabezados por los RESULTANDO y CONSIDERANDO, redactados al calor de los datos aportados por la instrucción del sumario, son una serie de inventos, necesarios para llegar a una condena impuesta de antemano, no importa donde estuviera en el momento que se cometieron los hechos de los que se le acusa.
    Así  pues, el fallo: ADHESIÓN A LA REBELIÓN; y la condena: PENA DE MUERTE.

    Momento terrible cuando escuchaste el fallo. Las imágenes de tu vida, desfilaron a velocidad de vértigo por tu muerte: el pueblo, la casa, tus padres y hermanos, tus amigos, la lucha por una vida mejor. Nada ha merecido la pena porque no has logrado ver los beneficios de esa lucha, aunque gracias a ti, y muchos otros como tú, el mundo ha cambiado para mejor y, somos muchos los que nos beneficiamos de ello y os lo agradecemos.
    Por desgracia para ti, tu vida no acabó con la ejecución de la pena a que te condenaron porque el 9 de mayo de 1938, “Segundo año triunfal”, para tus verdugos, Dios hecho hombre en la persona del Jefe del Estado, te conmutó la pena de muerte por la de 30 años de reclusión mayor.
    El Ministro del Ejército de la época, con fecha 4 de enero de 1944, dicta resolución, en virtud de la cual, reduce tu pena a 20 años de reclusión menor. Magnífico detalle, digno del agradecimiento más efusivo, sino fuera porque el 1 de febrero de 1942, casi dos años antes, habías fallecido.
    Volviendo al momento en que te comunican el fallo de la sentencia, tu hermana Piedad que, en todo momento desde que entraste en prisión, seguía de cerca tu calvario, cuenta que el abogado de oficio de la defensa, figura decorativa en aquella comedia, le dijo que un informe favorable de alguna persona relevante, podría influir para conmutar la pena de muerte. No lo pensó dos veces y con las mismas, a instancias del propio Luis, viajó al pueblo de Gete. El herrero volvió a ejercer la función de samaritano y logró del alcalde del Ayuntamiento (se le supone falangista o persona adepta al régimen), un informe de buena conducta, del cual se hizo entrega; no se sabe si el mencionado informe influyó en algo, lo cierto que la pena de muerte fue, como se ha dicho, conmutada.
    El mismo día 12 de febrero de 1938 en que te comunican la sentencia, te trasladaron a la prisión de Burgos. No consta en ningún sitio el tiempo que permaneciste allí, pero debió de ser breve, ya que te tenían reservado un destino más productivo en la prisión de Oviedo: Trabajos forzados en una mina.
    La última etapa de tu vida en la prisión de Oviedo, debió de ser una pesadilla, según relata el tantas veces mencionado Fidel Martínez. Cada mañana, una cuerda, una retahíla de presos encadenados, conducidos por varios guardianes, se dirigen a la mina para realizar una jornada de durísimo trabajo. El que conoce las condiciones en que se desarrollaba el trabajo en una mina de la época, con pocos medios, mala ventilación, intensa humedad, etc…; unido a una deficiente alimentación y poco descanso, puede llegar a comprender cómo la enfermedad se hace presente y cómo la muerte puede llegar a ser una liberación.
    Para que todo fuera patético, tu fallecimiento, certificado por el médico de la prisión de Oviedo el 1 de febrero de 1942, es comunicado en la misma fecha por la dirección de dicha prisión al Juez militar de ejecutorias de la Auditoría de guerra de León, pero ni unos ni otros se lo comunicaron a la familia, con lo cual no pudieron recoger tu cuerpo. Se supone que, tal como te trataron en vida, continuaron tratándote después de muerto y tus restos irían a parar a una fosa común.
    Nos resulta incomprensible que la derecha española se haya opuesto a la aprobación de la Ley para la Recuperación de la Memoria Histórica. Nadie pide venganza, sólo queremos dignificar la memoria, en este caso de nuestro querido Luis y con él, la de miles de españoles a quienes se juzgó de manera fraudulenta para llevarles, injustamente, a unos a prisión y a otros al cementerio.
Agradecimientos:
AERLE: Asociación de estudios sobre la Represión en León, cuya ayuda ha sido fundamental.
Luis y Fidel Martínez, por su generosidad y su memoria.
A todos cuantos, en cumplimiento de su deber, funcionarios e instituciones, atendieron con brevedad y diligencia nuestras peticiones de información.
Por AVELINO DÍEZ ÁLVAREZ (León-Olleros de Sabero, 2008)
 
  • DOCUMENTACIÓN:
  • Prólogo y relato de los hechos.
  • Partidas de nacimiento de Luis y Piedad Sánchez Álvarez.
  • Expediente Procesal de la Prisión Provincial de León donde se conoce el número del Sumario (691/37).
  • Carta de Piedad Sánchez al Tribunal Militar de A Coruña, solicitando información del Sumario.
  • Carta del Tribunal Militar de A Coruña a Piedad Sánchez autorizando a consultar el Sumario de la Causa 691/37.
  • Certificado expedido por el Secretario de dicho Tribunal en que se acredita el tiempo pasado en prisión por Luis Sánchez.
  • Certificado expedido por el Secretario del mismo Tribunal en que se acredita que las fotocopias concuerdan fielmente con los originales.
  • Documento de apertura de la Causa 691/37 para Instruir el Sumario.
  • Sentencia subsiguiente a la citada Causa.
  • Documento de conmutación de la pena de muerte por la de 30 años de prisión.
  • Documento de comunicación del tiempo de prisión preventiva
  • Certificado de resolución, por el que se conmuta la pena de muerte por la de 30 años de prisón mayor y se reduce ésta por la de 20 años de prisión menor.
  • Certificado médico de la Prisión Provincial de Oviedo, certificando la defunción de Luis Sánchez Álvarez.
  • Comunicación  de la Dirección  de la Prisión Provincial de Oviedo al Juez Militar de Ejecutorios de la Auditoría de Guerra de León, trasladando el fallecimiento de Luis Sánchez Álvarez. 

January 23, 2008

‘Los campos del silencio’, un documental de CHUS DOMÍNGUEZ y ELOÍNA TERRÓN

    Mañana jueves, 24 de enero, se proyecta en el salón de actos de la Biblioteca Regional (Edificio Fierro, Calle Santa Nonia, León), a las 20.10 horas, el documental Los campos del silencio, del realizador leonés Chus Domínguez y la profesora Eloína Terrón.
    La película saca a la luz los trabajos forzados de un batallón de 250 trabajadores republicanos en las minas de Fabero (León) durante la posguerra española. Se trata de un trabajo de investigación sobre una historia «subterránea, como las propias minas», silenciada en la memoria colectiva, incluso en la local, por el «poderoso efecto que el miedo ha ejercido sobre la memoria».
    Durante dos años, Domínguez y Terrón han recorrido con la cámara el camino que hacían los mineros presos desde los barracones levantados en Fabero, ya desaparecidos, a la bocamina (que también está tapada). Así, entrevistaron a hijos e hijas de los prisioneros, a mineros ya libres que fueron testigos, e incluso tuvieron que cruzar el Atlántico para recoger el testimonio de uno de los pocos superviventes, Vicente García, de 92 años, que vive en Argentina.
    También han seguido el rastro de los mineros en los archivos históricos, contrastando la información con expertos como Reyes Maté, investigador de los campos de concentración del nazismo, o Javier Rodríguez, profesor de Historia de la Universidad de León que investiga la represión bajo la dictadura franquista.
    El silencio es el hilo conductor del documental, «un silencio que afecta a lo más físico, a la mina y a los barracones derruidos», explica Chus Domínguez, y cuya única explicación es la «larga represión a nivel psicológico que supusieron los 40 años de dictadura, sin que hubiera la oportunidad para que una generación siguiente a ellos destapara el tema».
    Este silencio es más sorprendente, añade Domínguez, por cuanto la duración de la explotación de presos en las minas de Antracita de Moro y Minas del Bierzo se prolongó durante ocho años, entre 1939 y 1947.
    Los campos del silencio «trata de recuperar la memoria sobre estos sucesos, sobre el sufrimiento a que se vieron forzados esos hombres y sus familias», al tiempo que «indaga en los mecanismos de construcción social de la inconsciencia colectiva».
    En sus 52 minutos de duración, la película indaga también en los motivos por los que el régimen franquista  privilegió a las minas como destinatarias de esta mano de obra barata: «Las minas se habían quedado vacías y las cárceles estaban llenas de mineros, profesionales muy cualificados que trabajan desde el primer día a pleno rendimiento sin necesidad de aprendizaje», indican Terrón y Domínguez.
    La minería era un sector estratégico para el país, la única exportación que podía permitirse el régimen. Y los trabajos forzados de los presos republicanos fueron maquillados como «una impecable relación laboral, en la que los presos pudieron redimir su pena. Ningún matiz que explique que aquellos presos lo eran por haber defendido la legalidad democrática vigente de la República», señalan.
    Los presos que trabajaron en las minas durante la posguerra española tenían un sueldo oficial de dos pesetas diarias, pero en la práctica sólo llegaban a sus manos y a sus familias 50 céntimos. En teoría, el dinero detraído iba destinado a la manutención de los prisioneros. Eran, además, salarios muy bajos si se comparan con el sueldo medio del país en la época de posguerra, que se situaba entre 10 y 14 pesetas de media al día. Los prisioneros republicanos fueron destinados no sólo a minas de León, sino también de Asturias, Galicia, Teruel, Almadén, Guardia de Ares (Lérida) Hellín (Albacete), La Unión y Cartagena (Murcia).
    Hasta 20.000 presos trabajaron en una actividad más simbólica que productiva, la construcción del Valle de los Caídos a partir de 1940. La redención de penas por el trabajo fue instaurada, según el decreto 281 de 1937, «por el aumento en el número de prisioneros y condenados» que requerían destino «apremiante».