Nos enteramos por sopadepoetes que el sello editorial Bartleby celebrará su décimo aniversario con la edición bilingüe (español-polaco) de la poesía reunida de Ryszard Kapuscinski, inédita en español hasta el momento. La obra, que incluye varios poemas nunca antes publicados por el escritor y periodista polaco, ha sido traducida por Abel A. Murcia Soriano.

Entresacamos este párrafo del libro ‘Los cínicos no sirven para este oficio. Conversaciones sobre el buen periodismo’, de R. Kapuscinski, a propósito de sus comienzos como escritor y periodista (Anagrama, Barcelona, 2002):
"(…) Empecé a escribir como poeta. Cuando estaba todavía en el colegio, publiqué algunas poesías, el director de una revista se fijó en mí y me pidió que traajara para ellos en cuanto acabara los estudios. Así que terminé la escuela a los dieciocho años y al día siguiente empecé a trabajar como periodista. Desde el primer momento descubrí lo fascinante que es esta profesión. Acabábamos de salir de la Segunda Guerra Mundial, Europa estaba destruida, muchos refugiados vagaban de un país a otro, entre la pobreza y las ruinas. Puede parecer patético, pero fue entonces cuando se desarrolló en mí la pasión por describir nuestra pobre existencia humana. También me interesaba mucho ver mundo, pero estábamos en el periodo comunista y para nosotros resultaba imposible salir al extranjero. Luego vino una época de tranquilidad en las relaciones internacionales, y tras la muerte de Stalin, poco a poco se nos fue permitiendo viajar fuera de nuestro país. En mi primer viaje, me mandaron a la India, Pakistán y Afganistán. Desde entonces hasta hoy, he dividido mi tiempo entre escribir sobre mi país y escribir sobre otros países.
Estoy convencido de que el siglo XX ha sido un siglo extremadamente fascinante. Generalmente, ha sido descrito como un siglo de desastres: la Primera y la Segunda guerras mundiales, las dictaduras, los regímenes totalitarios, el fascismo, el comunismo… Yo creo que en el siglo XX hemos vivido una experiencia histórica única: la creación de un planeta independiente. Si cogemos un mapa de nuestro planeta tal y como era a principios de siglo y uno de como es al final, tendremos dos situaciones completamente distintas. En la primera encontramos pocos estados independientes, y el resto del mundo vive bajo la dependencia colonial o semicolonial. Hoy encontramos casi doscientos estados independientes, y su número sigue creciendo todavía. El colonialismo ha dejado de existir y las colonias ya casi no existen. Aunque el nivel económico de muchísimas naciones es bajísimo, aunque existen sociedades muy infelices, vivimos en un mundo en el que casi seis mil millones de personas son, por lo menos nominalmente, seres humanos políticamente independientes. Creo que ésta es una característica positiva de nuestro siglo, algo que no debemos dejar caer en el olvido.
He sido uno de los testigos de este fenomenal acontecimiento, que nunca antes había ocurrido en la historia de la humanidad, y que no volverá a repetirse. Todas mis obras están dedicadas a esta excepcional experiencia humana" (…).