Isla Kokotero

June 6, 2009

8 y 9 de Junio / Presentación en Madrid de dos libros en edición de MIGUEL CASADO: ‘El curso de la edad. Lecturas de Antonio Gamoneda (1987-2007)’ y ‘Rimbaud, el otro’

El curso de la edad. Lecturas de Antonio Gamoneda (1987-2007), de MIGUEL CASADO, publicado por Abada. 

~LUNES 8 de JUNIO~
19:30, Círculo de Bellas Artes
Presentación del libro El curso de la edad. Lecturas de Antonio Gamoneda (1987-2007), de MIGUEL CASADO, publicado por Abada.
Participarán también Antonio Gamoneda, José Manuel Cuesta Abad y el editor Fernando Guerrero.
 Rimbaud, el otro, publicado por la Editorial Complutense, edición de MIGUEL CASADO.
~MARTES 9 de JUNIO~
19:30, Feria del Libro, Pabellón de las Universidades
Mesa redonda en torno al libro colectivo Rimbaud, el otro, publicado por la Editorial Complutense, edición de MIGUEL CASADO.
Intervendrá también Esther Ramón, colaboradora en el libro, y luego habrá una lectura de poemas de Rimbaud y propios a cargo de Marta Agudo, Marcos Canteli, Eva Chinchilla, Rafael-José Díaz, Ernesto García López, Ana Gorría, Carlos Pardo, Mariano Peyrou, Sandra Santana y Julieta Valero.

~ ~ ~

NOTA de IK: Hemos sabido recientemente, por cierto, por la (haz click:) Página de la Escuela de Letras, de la existencia de un discurso inédito de THOMAS BERNHARD sobre RIMBAUD.

January 27, 2009

Los premios y THOMAS BERNHARD

 THOMAS BERNHARD

La furia de THOMAS BERNHARD:
Suhrkamp publica un libro inédito del autor de "Corrección"
El polémico escritor austríaco Thomas Bernhard (1931-1989) sigue flagelando conciencias 20 años después de su muerte con la publicación del inédito “Meine Preise” (Mis premios), un ajuste de cuentas íntimo de uno de los autores europeos más feroces de los últimos tiempos. "Un premio sólo lo conceden los incompetentes", dejó escrito en su obra “El sobrino de Wittgenstein”, un simple testimonio sobre su odio a los galardones, o mejor dicho, a la ceremonia, a la hipocresía y la arrogancia del mundo de la cultura. Su fama de iracundo misántropo siempre le precedió, entonces: ¿Por qué aceptaba esos premios que tanto odiaba? En el libro está la respuesta: por el dinero.
(EFE).— "Soy un avaricioso, no tengo carácter, yo mismo soy un cerdo", se lee en el hasta ahora inédito libro de 139 paginas escrito con la prosa lírica cortada a navaja de Bernhard, que ha tenido una influencia clara en escritores como Peter Handke y Elfriede Jelinek.

"Todo era repugnante, pero lo que más asco me daba de todo era yo mismo", escribe sobre su participación en esas escenificaciones "humillantes", por las que se odiaba aún más al ver que eran capaces de corromperle.

En el libro pasa revista con su habitual humor salvaje y descarnado a nueve de los muchos premios que obtuvo, el primero de ellos en 1964, el Julius-Campe, con cuyo dinero se compró un automóvil deportivo Triumph Herald que estrelló poco después en Croacia.

Otro de los episodios lo dedica a su primer premio en Austria, en 1968, el Premio Estatal de Literatura, en el que ofreció un discurso que causó tal escándalo —llamó al Estado un artificio, a los austríacos los definió como apáticos, hipócritas y estúpidos— que desde entonces se convirtió en el modelo de intelectual furibundo.

El libro que ahora se publica no es el mejor del autor, según los críticos, pero ofrece una nueva visión personal de Bernhard, en la que se puede apreciar que además de lanzar pullas contra todos también tenía un claro sentido autocrítico.

Eso sí, lamenta su afición por el dinero, pero siempre lo justifica en la necesidad: un traje nuevo, unos arreglos caseros, unos caprichos.

Estos premios serían una forma de "ponerse a prueba" para escribir, de retarse ante la página en blanco, según explicó a los medios austríacos el jefe de manuscritos de la editorial Suhrkamp, que lanza la obra, Raimund Fellinger.

El librito permite ver a un Bernhard desconocido, como cuando cuenta su vida desesperada, al borde de la pobreza y con una tuberculosis crónica antes de que su fortuna cambiase con su primera novela en 1963, “Helada”, que mostró su querencia por un lenguaje innovador y radical.

La obra ya es después de publicarse esta semana la más vendida en Austria en el género de ficción, demostrando el tirón del autor poco antes de que el 12 de febrero se cumplan los 20 años de su muerte a los 58 años. (…)

January 1, 2008

‘El año es como el año hace mil años…”, de THOMAS BERNHARD

escucha,
en el viento flotan
miedos
T.B. 

 

El año es como el año hace mil años,
llevamos el cántaro y golpeamos el lomo de la vaca,
segamos sin querer saber nada del invierno,
sin saber nada bebemos mosto,
pronto habremos sido olvidados
y los versos se desharán como nieve ante la casa.

El año es como el año hace mil años,
miramos al bosque como establo del mundo
mentimos y tejemos cestos para peras y manzanas,
dormimos mientras nuestras botas sucias
se descomponen ante la puerta de la casa.

El año es como el año hace mil años,
no sabemos nada. 

    THOMAS BERNHARD (Del libro ‘Bajo el hierro de la luna’, DVD)

 

November 12, 2007

Sobre arte, escritura y música: el cofrecillo de joyas de THOMAS BERNHARD

    (…) “Durante semanas no escribo nada. Meses, años. Pero de repente, otra vez hay algo. Entonces miro en el cajón, en mi cofrecillo de joyas. La verdad es que no hago otra cosa, abro una cajita fuerte, y ahí hay otra veThomas Bernhardz un manuscrito. De algún modo ha vuelto a crecer algo. Mientras la gente corretea por ahí tan contenta, escribir sobre ella no tiene interés. ¿Qué se puede escribir? Sobre todo, porque de todas maneras no es verdad lo que se escribe sobre nadie. Da igual que se escriba con mucha autenticidad la verdad sobre alguien o que se crea hacerlo, en cualquier caso será radicalmente falso. Al fin y al cabo, se trata sólo de la visión de uno, en el estado de ánimo en que escribe. Que media hora más tarde puede ser completamente distinto. Y luego viene además el que lo lee, que lo ve de una forma totalmente distinta. (…) Uno quiere hacer algo bueno, le gusta hacer lo que hace, como a un pianista. También un pianista empieza a tocar probando con tres notas, luego domina veinte y luego todas, y se va perfeccionando mientras vive. Y ésa es su gran diversión, y para eso vive. Y yo hago con palabras lo que otros con notas. Nada más. En el fondo, otra cosa no me interesa lo más mínimo. Ese es el atractivo de todo arte. El arte consiste sólo en tocar cada vez mejor el instrumento que se ha elegido. Esa es la diversión, y uno no deja que nadie se la arrebate, ni que lo disuada y, si se trata de un extraordinario pianista, ya puede uno vaciar toda la habitación donde esté con su piano, levantar mucho polvo y tirarle cubos de agua, que él se quedará allí tocando. Y aunque la casa se le caiga encima, seguirá tocando, y lo mismo ocurre al escribir”.
(Del libro ‘Conversaciones con Thomas Bernhard’, de KURT HOFMANN. Ed. Anagrama, 1991. Traducción de Miguel Sáenz)





















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